Sinopsis
Lwaxana Troi, madre de la Consejera de la Enterprise, ha establecido un acuerdo matrimonial con la familia Miller, por el cual Deanna deberá casarse con Wyatt Miller, joven y prometedor médico terrestre. La presencia a bordo de los Miller y, sobre todo, de Lwaxana Troi, creará no pocos problemas al capitán Picard. Por otra parte, la Enterprise se encuentra orbitando Puerto, paradisíaco mundo que posee legendarios poderes curativos, y hacia el que se dirige una nave tarelliana, cuyos tripulantes están infectados por una terrible plaga que destruyó su civilización.

PUERTO significó la presentación en sociedad de Lwaxana Troi, el personaje secundario más importante de TNG. Mujer de alta alcurnia, embajadora de BetaZed y madre de Deanna, la señora Troi posee una fuerte personalidad, algunos de cuyos rasgos más característicos se esbozan ya en este capítulo. Un tanto altiva, hace gala de un ácido sentido del humor, acentuado por sus muy desarrolladas habilidades telepáticas. Al igual que le ocurría al entrañable McCoy, le repelen los transportadores, aunque no duda en utilizarlos cuando no queda más remedio. No le hace ninguna gracia comprobar que su hija se esfuerza por limitar sus poderes empáticos, y sus comentarios al respecto sacan de quicio a la pobre Deanna. Las diferencias de carácter entre madre e hija son notables, y sobre esta base se desarrollarían los argumentos de muchos de los episodios en los que aparecería Lwaxana.
Majel Barrett, que había dejado un recuerdo imborrable en los trekkies con su personaje de Christine Chapel, se superó a sí misma en este nuevo y fascinante rol. Lwaxana cae bien al espectador desde su primera aparición, y aunque en ocasiones resulta un tanto cargante, se le perdona porque es inteligente, ingeniosa, divertida y nada propensa a contemporizar con actitudes o posturas que no la convencen. Algunas de sus ocurrencias son de antología. En esta su primera aparición en TNG, deja indignada a Deannna y boquiabiertos a los oficiales de la Enterprise al tratar a Picard poco menos que como a un mozo de cuerda, pidiéndole que le lleve el equipaje; una maleta que pesa como el plomo. En su trato con los Miller tampoco se anda con sutilezas, y a éstos no les queda más remedio que ceder ante la arrolladora personalidad de una mujer acostumbrada a hacer su santa voluntad. Pero bajo esa fortaleza y seguridad en sí misma esconde una personalidad sensible, aunque dicha sensibilidad casi nunca se manifieste bajo las formas habituales. En EL ABANDONADO, de DS9, tendríamos ocasión de conocer una de las facetas más amables de esta extraordinaria mujer.

El episodio, sin ser una comedia propiamente dicha, tiene momentos francamente divertidos, como esa curiosa costumbre betazoide de acompañar cada bocado de una comida con un toque de gong. Es obligado mencionar también al señor Homn, mayordomo de Lwaxana, que apenas pronuncia palabra durante todo el metraje, y que deja perplejo a Data con su capacidad para ingerir cualquier clase de bebida. Curiosa es también la planta empática de Lwaxana, que sirve para darle una pequeña lección a la pesada de Victoria Miller. Por no hablar de la rosa camaleón, sorprendente flor que cambia de color según sea el estado de ánimo de la persona que la tenga en su mano. Y no olvidemos el llamativo y jocoso mensajero mecánico plateado que aparece en el prólogo, y que fue interpretado por Armin Shimerman, que años después alcanzaría fama mundial dando vida al inimitable Quark en DS9. Claro que lo que más irrita a Victoria Miller es la ceremonia nupcial betazoide, en la que tanto los contrayentes como los invitados han de ir desnudos. Estos pequeños detalles, sumados a otros muchos, realzan el tono cómico del episodio, haciendo de PUERTO una de las historias más divertidas de la primera temporada de la serie.
PUERTO se aparta un tanto de la ciencia-ficción clásica, adentrándose en el terreno de la fantasía, patentizada en las ensoñaciones oníricas de Wyatt, obsesionado con la imagen de una mujer que él cree que es Deanna, pero que resultará ser la tarelliana Ariana. Esto dota al episodio de una atmósfera de misterio que contribuye a aumentar el interés del mismo, acentuado por la repentina aparición de la nave tarelliana y la amenaza que al parecer representa. Amenaza que, en cierto modo, será neutralizada por Wyatt, quien reconoce en la hija del comandante tarelliano a la mujer cuya imagen le ha perseguido en sueños desde que era un niño.
Los tripulantes de la nave tarelliana son los últimos supervivientes de una raza que se aniquiló a sí misma en una guerra biológica que devastó su mundo. Portadores todavía del virus mortal, vagan por la galaxia buscando un lugar donde vivir, siendo siempre rechazados en todas partes por temor al contagio. Casi desesperados, estos tarellianos han decidido dejar de vagabundear y establecerse en alguna isla desierta de Puerto, posibilidad que horroriza al gobierno de este planeta, impeliéndole a exigir a Picard que destruya la nave tarelliana. Como es natural, el capitán se niega a hacer tal cosa, aunque es consciente de que debe respetar los términos del tratado entre Puerto y la Federación, uno de los cuales establece la obligación de la Flota Estelar de defender ese mundo contra cualquier amenaza externa. Por suerte, la intervención de Wyatt salvará la situación, evitando que Jean-Luc tenga que tomar medidas drásticas contra los tarellianos, que parecen decididos a aterrizar en el planeta.

Hablemos un poco de la Consejera y su prometido. Deanna está dispuesta a acatar la voluntad de su madre y las costumbres de su pueblo, pero alberga muchas dudas al respecto. Otro tanto le ocurre a Wyatt, que aunque admite que Deanna es una hermosura, apenas puede ocultar su decepción al comprobar que no es la mujer que aparece en sus visiones. En realidad, ambos están enamorados de otra persona: Wyatt de la chica de sus ensoñaciones; Deanna de Will Riker, con el que mantuvo una relación en el pasado y con el que sirve a bordo de la Enterprise. A pesar de todo, Wyatt y Deanna se gustan, se caen bien, y podrían haber llegado a casarse y ser relativamente felices, de no mediar la entrada en escena de los tarellianos y de la bella Ariana.
Otro aspecto interesante del relato es la reacción de los compañeros de Deanna ante su próxima boda. Los más afectados son Picard y Riker. Al capitán le entristece saber que, una vez casada, su valiosa Consejera tendrá que abandonar la Enterprise. En cuanto a Riker, ahora que está a punto de perderla para siempre descubre que ama a Deanna más de lo que creía, y se siente mortificado por los celos cada vez que la ve con Wyatt, aunque trata de disimularlo lo mejor que puede. La relación entre el primer oficial y la Consejera será uno de los argumentos secundarios más recurrentes de TNG, aunque la pareja no acabará formalizando su situación hasta Star Trek: NÉMESIS.

La acción transcurre a bordo de la Enterprise, con ocasionales vistas de la nave tarelliana y del planeta. En el apartado de los efectos especiales lo más destacable es el inquietante desierto generado por la sala de hologramas. La maqueta de la nave de los tarellianos resulta algo decepcionante por lo simplista, y no tiene nada que ver con los elaborados diseños que veríamos más adelante. Sorprende el agradable cambio de look de Deanna en algunas escenas, en las que luce una ropa más sugestiva y una cola de caballo que la favorece mucho. Nunca entenderé por qué demonios le endosaron a la pobre Marina Sirtis esos horrorosos trapos y aquel absurdo moño. La verdad es que estaba espantosa. Menos mal que en PUERTO la actriz tuvo ocasión de lucir su palmito, gracias a un vestuario y unos peinados más acordes con su dulce belleza mediterránea. Picard, disciplinado pero no ordenancista, hace la vista gorda ante la indumentaria de su Consejera, que llevará ropa civil hasta el episodio doble CADENA DE MANDO, donde el capitán Jellico, temporalmente al mando de la nave, le recuerda que es una oficial de la Flota y que, por tanto, está obligada a vestir el uniforme reglamentario.
En el reparto, aparte de la siempre genial Majel, destaca Robert Ellestein, que ya había trabajado en Star Trek, dando vida al Presidente del Consejo de la Federación en MISIÓN: SALVAR LA TIERRA. Del resto de actores invitados, se puede decir que cumplen a la perfección con los roles que les fueron asignados, si bien ninguno de ellos destaca especialmente.
Episodio de calidad media, PUERTO se salva de la mediocridad gracias a la fabulosa Majel Barrett, quien con su presencia insufla fuerza y colorido a un relato que, sin ella, habría resultado de lo más anodino. TNG aún estaba en pañales, pero capítulos como este nos permitieron vislumbrar lo que podríamos esperar de la serie cuando alcanzase su plena madurez.
EE. UU., 1987