LA CHICA MECÁNICA
LA CHICA MECÁNICA Paolo Bacigalupi
Título original: The Windup Girl
Año de publicación: 2009
Editorial: Plaza & Janés
Colección: ---
Traducción: Manuel de los Reyes
Edición: 2011
Páginas: 540
ISBN:
Precio: 21,90 EUR

LA CHICA MECÁNICA (2009) nos muestra un mundo en el que las peores predicciones ambientales se han hecho realidad: las zonas costeras están bajo el agua, no hay aceite, la comida es escasa, y la reducción de las reservas genéticas significa que los virus barren las razas de cultivos y los humanos con una regularidad aterradora. Sin aceite, las calorías son la única fuente de energía para los humanos. En un contexto de distribución de recursos desequilibrada y de masas hambrientas, Paolo Bacigalupi nos advierte sobre un futuro de escasez.

Los sucesos de la novela tienen lugar después de la Contracción, un colapso energético mundial en el que se agotan el combustible y la electricidad. Las compañías de biotecnología con sede en Occidente ahora controlan la producción y distribución mundial de alimentos. Así, las calorías se han convertido en la nueva moneda. Solo países como Tailandia, con sus propios bancos de semillas y mercados cerrados, son capaces de mantener su independencia de estas empresas transnacionales.

Tailandia, al igual que Japón en el siglo XVII, ha cerrado sus fronteras principalmente a los extranjeros, a excepción de unos pocos comerciantes autorizados en la ciudad capital. Si bien el paisaje geopolítico aún es reconocible, es significativamente distinto al presente. Bangkok se encuentra debajo del nivel del mar y está protegida contra inundaciones solo por diques y bombas. La energía que recorre a la ciudad no se deriva de los combustibles fósiles, ni de las fuentes renovables. En su lugar, la energía es suministrada por el trabajo manual de humanos o megodontes, elefantes gigantes modificados genéticamente.

Como gran parte del trabajo de Bacigalupi, este mundo está en manos de las megacorporaciones dominantes que controlan y distribuyen sus propias marcas de alimentos. Estas corporaciones manejan el mercado a través de semillas pirateadas genéticamente, el bioterrorismo y los sicarios económicos, conocidos como hombres de calorías.

El protagonista es Anderson Lake, asesino a sueldo de uno de estos conglomerados — AgriGen—. Lake se encuentra en Tailandia bajo el pretexto de dirigir una fábrica de innovadores dispositivos que almacenan energía con una eficiencia casi perfecta; sin embargo, su verdadero objetivo es encontrar un banco lucrativo de semillas. Emiko, la chica que da título al libro, es la Rachel de esta historia biopunk. Emiko es un organismo humano modificado, programado genéticamente para obedecer.

Emiko previamente fue una traductora y administradora japonesa de alto perfil. Sin embargo, en la época expuesta en el libro, sobrevive en un burdel sórdido, en el que se encuentra regularmente degradada por la clientela y disgustada por la necesidad de servir. La obsesión de Anderson Lake con Emiko se determina por el contexto de Tailandia, el que se acerca al punto de ebullición.

El ambiente surrealista post-apocalíptico es convincente desde el principio. La historia explora algunos de las consecuencias negativas de la bioingeniería. De hecho, toda la novela se basa principalmente en el miedo contra los peligros de la bioingeniería. No obstante, la exploración de Bacigalupi del tema es sorprendentemente matizada e introspectiva.

Los temas principales del libro pueden vincularse a nuestra creciente preocupación por la seguridad alimentaria, como por ejemplo, la controversia en torno a los cultivos modificados genéticamente, la propagación de la salmonela y la bacteria E. coli y la falta de regulaciones con respecto a los químicos y aditivos.

La tecnología, la ecología, la economía y la cultura se intersectan e interactúan para desarrollar personajes que poseen una rara combinación de profundidad y urgencia. La exploración del calentamiento global provocado por el hombre es un foco secundario de la novela, pero sigue siendo un hilo conductor en el tejido de esta compleja narrativa.

Paolo Bacigalupi ha ascendido rápidamente en las filas de respetables escritores de ciencia-ficción. Sus historias son visualmente impactantes y relevantes para los temas contemporáneos. Es la ciencia-ficción como advertencia del futuro y en su máxima expresión.

© Gustavo Andrés Leyton, (641 palabras) Créditos

Esta novela se ha llevado tanto el Hugo como el Nebula del año 2010, lo que da una idea de la pobreza de contenidos presentados a ambos premios, al menos en la categoría de novela.

Eso no quiere decir que el libro sea malo, sino que carece de la mayoría de las características que suelen tener las obras ganadoras de tales galardones, como el hecho de contar una historia maravillosa y/o con un gran componente de efecto maravilla.

Están de moda las novelas en las que aparece algún tipo de ser artificial autoconsciente. Cuando no es un ordenador es algún tipo de pastiche biocibernético, y cuando no, un ser artificial creado por ingeniería genética, como es el caso que nos ocupa. El hecho es que tiene que haber alguna categoría humana inferior sobre la que volcar nuestros conflictos o nuestra maldad.

Luego está el escenario, también visto y revisto: mundo post apocalíptico en el que el cambio climático no sólo es un hecho, si no que el nivel de las aguas ha subido, existen terribles plagas que asolan con la flora y fauna nativa y la vida es algo bastante difícil. ¿Dónde habré leído antes sobre eso?

Aquí la diferencia estriba en que la mayoría de esas cosas han sido causadas por las multinacionales y sus guerras comerciales para conseguir cuota de mercado o por simple accidente. ¿Que la competencia saca un producto nuevo que resiste tal o cual plaga? Pues nosotros generamos algún tipo de elemento de ataque a dicho producto. Si de paso me llevo un país por delante, o causo miles de muertes por hambruna, pues me da igual. El dinero es el dinero.

No obstante sí que hay en todo el libro una cosa interesante: no estamos en los Estados Unidos ni en Europa, estamos en Tailandia y vemos cómo el país resiste a duras penas el embate de las multinacionales.

Dentro de ese universo, asistimos a tres líneas argumentales que terminan uniéndose en una sola. Por un lado tenemos a Anderson, que tiene una fábrica tapadera pero cuyo propósito es apoderarse del banco secreto de semillas originales que tiene el país. Por otro está la mal llamada chica mecánica que, procedente de Japón, y abandonada el país, sobrevive gracias a la prostitución. Luego está la chica y su jefe, ambos Camisas Blancas que pertenecen a la policía ecológica del país. Y finalmente está un refugiado chino (o de otro lado, no me queda claro el lugar), con papeles temporales y que trabaja a las órdenes de Anderson.

Los tres siguen su camino, entrecruzándose varias veces hasta que al final unos mueren y otros viven, reunidos y, como si dijéramos, haciendo un roto por un descosido.

La historia es muy lineal, sin muchos altibajos, y el crescendo de la trama es muy suave, dejando un final bastante abierto y continuable.

© Rafael Ontivero, (475 palabras) Créditos