EQUILIBRIUM
EQUILIBRIUM EE. UU., 2002
Título original: Equilibrium
Dirección: Kurt Wimmer
Guión: Kurt Wimmer
Producción: Lucas Foster
Música: Klaus Badelt
Fotografía: Dion Beebe
IMDb:
Reparto: Dominic Purcell (Seamus); Christian Bale (John Preston); Sean Bean (Partridge); Christian Kahrmann (Oficial); John Keogh (Químico); Sean Pertwee (Padre); William Fichtner (Jurgen); Angus Macfadyen (Dupont (como Angus MacFadyen)); David Barrash (Oficial); Dirk Martens (Guarda)

La no muy tardía publicación de mi distopía hard boiled tribalpunk SOGUETTO enlaza con el comentario que quiero realizar sobre este filme lleno de (disparatada) acción y una puesta en escena que bebe de todos los manantiales del subgénero. Ligeramente puestos en él, distingues al punto cosas de 1984 y FAHRENHEIT 451, envolviendo una idea que se desmonta apenas paras un instante a reflexionar sobre ella, tumbando a continuación el conjunto de la vehemente película.

Destinada al aparente lucimiento físico en las artes marciales de Christian Bale, que seguía mesomorfo tras el rodaje de AMERICAN PSYCHO (digo yo), acaso encarando su futuro papel de Batman, roles intermedios entre tanto. No creo, repito no obstante, que la cinta fuese directamente preparada para que este actor se mostrase master del universo del kung-fu. El papel sugiere lo reclamaba.

Es el clérigo John Preston en una Sociedad distópica relativamente cercana a la nuestra, con vagos visajes steampunk. En este mundo (dominado por el Padre, el remedo del Gran Hermano orwerlliano), las emociones están prohibidas. Sentir lleva a guerrear, y guerrear lleva al páramo madmaxiano. Así que las han abolido. Hasta la música está prohibida. Cada ciudadano (con unos atuendos/uniformes de colores apagados que inhiben asimismo la ostentación o el capricho, la tentación de sentir) ingiere a determinada hora del día un veneno que le inhibe los sentimientos.

Y van como zombis, aunque con cierto poder de criterio. Aplastando las emociones que no sean la obediencia absoluta a esta extraña ortodoxia y cuyas metas se hacen difusas según las vas planteando dentro de tu cabeza.

Preston extermina a los herejes que, en un Submundo tipo DEMOLITION MAN, se las apañan por perpetuar toda nuestra cromática variedad actual. Empero, por un error, Preston olvida tomar el zumo. Y una explosión de sensaciones le pone el dial de la conducta en rebeldía.

Lo siguiente ya podemos imaginarlo: el conflicto de Preston, entre obedecer-pelear contra la ortodoxia política reinante, pasarse a la resistencia, la presión policial de los que fueran sus compañeros de faena, un trepa que trata de medrar a costa de su caída (o sea, expresa la emoción de la ambición, al loro), el desagradable desenlace, en el cual Preston tumba un régimen en apariencia inamovible, pero cuyos cimientos eran de cartón piedra. La necesidad de dar ilusión/victoria/esperanza al espectador.

Todos sabemos que ese tipo de dictaduras no caen de inmediato; y, a veces, sustituyen a unos cabrones otros aún peores.

La película, con extravagantes tiroteos estilo THE MATRIX (otra fuente), falla en que: para eliminar toda posibilidad de disidencia, y dado que les hacen consumir un producto que ahoga las emociones, ¿por qué no le incluyen una enzima, o qué sé yo que, además, haga que amen al Gran Hermano incondicionalmente? ¿Los someta sin remedio? ¿Quién iba a saberlo? ¿E impedirlo? Les haría por completo adictos a las consignas arrojadas por las omnipresentes telepantallas.

Acabo de cargarme, con este sencillo razonamiento, una película que no perseguiría la dramática batalla del individuo contra el Estado totalitario sin necesidad de coreografías exageradas de los tiroteos de cualquier película de John Woo, sino la coreografía exagerada de los tiroteos de cualquier película de John Woo y unos trajes de sectarios tela de chulos, un poco barrocos algunos, bastante JUDGE DREDD otros.

Ocio puro, con un vago segmento de trama psicológica para aparentar sustancia ante la crítica puntillosa. Pasas el rato, y a otra cosa.

© Antonio Santos, (572 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Una historia de la frontera el 22 de julio de 2016

¿De qué se trata?

A inicios del siglo XXI, los bebés atómicos vuelan, y el genocidio begins. Los remanentes de la Humanidad toman así una trágica determinación: ya que las pasiones y sentimientos han provocado el desastre, las pasiones y sentimientos habrán de ser suprimidos. Toda la población habrá de ser narcotizada, no importa el precio, con la droga llamada Prozium, que suprime las emociones y sentimientos, mientras que toda obra de pintura, literatura, escultura, arquitectura, cerámica, orfebrería, diseño u otros similares, que promuevan la emoción o el sentimentalismo, deberán ser barridos. La sociedad entera deberá tolerar además la existencia de los clérigos, una fuerza policial operando a plena capacidad, con poderes de juez y jurado, para erradicar tanto al material subversivo, como a las células y núcleos terroristas que, impulsados por su primitiva emocionalidad, siguen tratando de destruir el sistema. El clérigo John Preston, el mejor, especialista en el arte marcial del Gun Kata, que les transforma en mortales máquinas de combate usando sus armas de fuego, sufre un accidente. Los malvados terroristas destruyen un complejo de distribución de drogas, justo cuando John Preston debe obtener una nueva dosis, puesto que la antigua se le ha terminado. Y entonces Preston comienza a experimentar... ¡¡¡Emociones!!! ¡¡¡Guau, cuanta sicodelia!!! ¡¡¡El mundo está plagado de sentimientos!!! ¡¡¡Increíble, quién lo hubiera dicho!!! Pero este descubrimiento debe quedar celosamente guardado, incluyendo de su propio pizpireto hijo, por cuanto las emociones están... ¡¡¡PROHIBIDAS!!! A medida que se adentra en el sistema, John Preston descubre que las cosas están más podridas de lo que se piensa, y que... ¡¡¡Es hora de destruir el sistema!!!

El espíritu de los tiempos

En 1932, un año antes de la instauración de la Alemania Nazi, Aldous Huxley publicó UN MUNDO FELIZ (BRAVE NEW WORLD) uno de los libros más influyentes del siglo XX. Contraria a la moda utópica prettycomunista de finales del XIX, con futuros bucólicos e inglesoides, el BRAVE NEW WORLD era un mundo postfordiano en donde la sociedad industrializada se divide en castas creadas (¡¡¡no genéticamente, pese a la creencia común!!!) y adiestradas para encajar un lugar en la sociedad, droga soma mediante, y en donde un bicho raro decide rebelarse contra la sociedad y luchar por la libertad individual y yabah-dabah-dabah. Curiously, a pesar de esto el libro nunca fue adaptado para el cine por todo lo alto: o las pirañas de Hollywood lo pasaron por alto como algo cultureta, o no pudieron deglutir los derechos. Chi lo sà;! Pero, ¡¡¡AAAHHH!!! si no podemos adaptar el mundo feliz itself, ¡¡¡Lo plagiamos!!! El cine se ha llenado así de una serie de adaptaciones bastardas del mundo feliz, simplemente tomando la ecuación distopía+futuro+castas+drogas. Ahí tienen THX-1138 (sí, señores, George Lucas se sumó a la moda antes de starwasearse) FUGA EN EL SIGLO XXIII (BNW a lo campy) GATTACA (dieselpunk-atompunk a la vena) AEON FLUX (adaptación de una serie animada de TV que a su vez es un rip-off de Huxley) WALL-E (toda la secuencia de Wall-E en la nave espacial)... EQUILIBRIUM llegó en 2002 para completar la cuota entre GATTACA (1997) y AEON FLUX (2005) porque alguien tenía que hacerlo. Con un flavour a FAHRENHEIT 451 para que no digan. Y a MÁTRIX, ya que estaba de moda. Con todos esos mimbres armamos algo, al horno, y a ver qué sale...

¿Por qué verla?

:: Obviando el hecho de ser un crossover entre el BRAVE NEW WORLD, MÁTRIX y FAHRENHEIT 451, la peli crea un univ... perdón, adapta de sus fuentes un universo bastante consistente. Y se las arregla para introducirnos en él, a pesar de su complejidad, sin que tengamos mayores problemas para orientarnos. Sabemos que la sociedad es como es porque al comienzo nos han informado sumariamente de la historia previa, con los siempre agradecidos cartelitos iniciales. Claro está que para esto tiene que suprimir un montón de cosas (si miran bien, no verán civiles en ninguna parte, salvo como masa: todos son policías o terroristas) Pero el resultado final se sostiene. Esta peli consigue algo que no siempre queda bien logrado, que es sentir todo el peso de la opresión policíaca, a través de una arquitectura trabajada como si de los sueños más megalómanos de Albert Speer se tratara, una fría megalópolis de cemento edificada para quebrar tanto el ánimo de las personas como toda noción de arte o sentido de la calidez y el esteticismo (como el Congreso Nacional en Valparaíso, más o menos) Esta es una de esas pelis que mejor no arriendes para pasar el rato, porque si estás un poco depre, te puede agarrar por el flanco y dejarte aún más hundido de lo que estabas: la frialdad aquí hiela de verdad.

:: Las actuaciones están bien... Bueno, si es que eso se puede predicar de un elenco que debe forzosamente, por requerimientos del guión, actuar muy low-tone. Christian Bale, tres años antes de enfundarse las mallas de superhéroe para BATMAN INICIA, está superlativo como el prota, y en verdad no parece haber una opción mejor. Bale está muy convincente como el tipo que ha sido frío toda su vida, inducción por drogas mediante, y ahora no sólo tiene que lidiar con sentimientos que antes desconocía, sino que además debe esconderlos de los demás, porque se le va la vida si los descubre. Su potencia actoral barre con casi todo el resto, y lo que es peor, con los villanos, lo que lo deja un poco descompensado. Pero está bien, de todas maneras.

:: La peli tiene algunas soluciones estupendas, y otras que chirrían su tanto. Cierto es que ver a la Gioconda original ardiendo y perdida para siempre es un shock, pero bien mirado, ¿no se hubiera impuesto un poco de sutileza? ¿no podía ser una pintura quizás un poco menos icónica, o cómo tanta coincidencia...? (no es spoiler grueso, eso está casi al comienzo) El arte marcial del Gun Kata, visto de cerca, es una memez del tamaño de una catedral, un añadido quizás superfluo para montar escenas chulas, y aunque esa parte queda muy resultona, no deja de ser la enésima matrixada que nos ofrece el cine, aunque con todo, la manera que tienen de justificar el Gun Kata tiene su gracia, y aunque no es muy creíble, al menos crea atmósfera con eso de hacer tan racionales las peleas barriobajeras (el director y guionista Kurt Wimmer tuvo la mala idea de quedarse con este componente chulospectacular en vez de la parte más intelectual para su siguiente peli, ULTRAVIOLETA, dándose lo que todo el mundo y su culo también llaman patinazo monumental) El planteamiento del Gobierno es puro Orwell, y la solución final, Spoiler a medias aquí;, tiene mucho de rip-off respecto de la novela 1984, si bien por requerimientos de la comercialización, la cosa termina distinto. Fin del spoiler. A cambio, el dibujo de los terroristas, incluyendo sus medios ambientes, es entrañable a más no poder, sin que suene pasteloso ni kitsch en ningún minuto (los terroristas, entre otras cosas, poseen mascotas, con las consecuencias que son de prever... y que están brillantemente tratadas)

:: El final. Se ve venir, claro está, pero después de la tensión acumulada a lo largo de la peli, es una resolución satisfactoria. Más que satisfactoria.

:: Es interesante hacer un ejercicio comparativo entre el futuro distópico presentado en esta peli, y nuestro presente. ¿Existe un supergobierno que pretende controlar absolutamente todo en la vida de los ciudadanos, y anularlos para transformarlos en rebaños o manadas? Sí. ¿Existe una droga que anule las emociones y la personalidad? No hace falta, porque con Facebook y YouTube, la vida se ha vuelto lo suficientemente superficial como para que sea innecesario suprimir el arte: los museos están abiertos a todo el mundo, y nadie los visita (y si los visitan, es para tomarse la foto, no para hacer reverencia a la cultura) ¿Está nuestra sociedad dividida en una casta de superpolicías y otra de ovejas balando? Hacia allá vamos, poco a poco, mira que indecencia la de los iraníes de armarse con bombas atómicas para contrarrestar las bombas atómicas de Estados Unidos. ¿Sabemos quién nos gobierna? Dudosamente, todo lo que vemos son afiches y presentaciones mediáticas armadas por asesores de imagen. ¿Tiene un individuo, un único individuo, oportunidad de abrirse paso y hacer valer su individualidad? Depende: en el ámbito de las finanzas sí, si se es lo suficientemente tiburón, pero en el campo de la cultura y el arte, olvídense, que en la literatura y el cine también existen mafias integradas por mediocres que compensan su mediocridad con el cobarde recurso del apiñamiento para pegarle todos a una. Interesante entonces es observar que EQUILIBRIUM no está hablando del futuro: está hablando, de manera caricaturesca, de un presente en que el humanismo y la democracia son cada vez más meras carcasas formales, en cuyo interior hay... ¿qué?

Ideal para: Ver una interesante peli distópica, con algunos fallos, pero que suma más de lo que resta.

© Félix Capitán, (1.484 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 3 de febrero de 2010
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