LA HISTORIA DEL FUTURO DE ASIMOV
por José Carlos Canalda

De entre todos los escritores de ciencia-ficción Isaac Asimov (1920-1992) ha sido, sin duda alguna, uno de los más significados, así como uno de los pocos que consiguieron llegar a ser conocidos por el gran público. Escritor prolífico donde los hubiera, Asimov abordó diferentes temas a lo largo de su carrera, no sólo relatos y novelas de ciencia-ficción sino también la divulgación científica —sus ensayos sobre esta materia son magníficos— e incluso la historia.

Dentro ya de la ciencia-ficción, cabe reseñar, dentro de su vasta producción, una serie de novelas y relatos que podrían ser agrupados bajo el epígrafe general de Historia del Futuro.

Entendámonos. En un principio, y durante mucho tiempo, Asimov nunca se planteó escribir tal historia, sino que se dedicó a crear varias series distintas sin ninguna conexión entre sí. Y no fue sino muy tardíamente, a principios de la década de los ochenta del pasado siglo, cuando este autor, después de estar más de veinte años prácticamente alejado del género, decidió volver a él escribiendo toda una serie de novelas encaminadas a enlazar sus dos sagas clásicas más representativas, la de los robots y la de Fundación, tanto ambas entre sí como con otros relatos suyos.

Esta operación, bastante hábil por cierto aun cuando en general y desde mi punto de vista sus últimas creaciones no estén ni de lejos a la altura de sus grandes novelas clásicas, permitió agrupar en una serie única, como ya quedó dicho, buena parte de la producción literaria de este escritor. Estudiémosla siguiendo no el orden en que fueron escritas las novelas, sino el cronológico que se corresponde con el desarrollo de la acción.

I. ROBOTS (PRIMERA SERIE)

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Se trata de un conjunto de relatos cortos agrupados por un nexo común, los robots. Mucho se ha hablado de la influencia de Asimov en este subgénero de la ciencia-ficción gracias a su invención de las tres leyes de la robótica, tanto que no creo necesario repetirlo aquí por ser de sobra conocido.

Todos estos relatos tienen en común tanto el hecho de estar situados en un futuro relativamente cercano, como un personaje que sirve de nexo de unión a buena parte de los mismos, la robopsicóloga Susan Calvin. Algunos de ellos, los más conocidos, son los que se agrupan en la antología YO ROBOT, aunque existen también varias recopilaciones más o menos completas en las cuales se mezclan los relatos de la saga de Susan Calvin con otros de robots que nada tienen que ver con la misma, como es el caso de SALLY, donde se describen unos automóviles con inteligencia artificial.

Los relatos que nos interesan, es decir, los de robots humanoides con cerebro positrónico y las tres leyes de la robótica implantadas en sus circuitos, se inician con ROBBIE, escrito en 1939, y terminan —aunque con cuentagotas— poco antes de su muerte, tras irnos mostrando unos robots cada vez más sofisticados a la par que Asimov juega con las tres leyes de la robótica llevándolas cada vez más hasta sus últimos extremos.

II. ROBOTS (SEGUNDA SERIE)

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Mientras el grupo anterior nos mostraba una humanidad no mucho más avanzada tecnológicamente que comenzaba a expandirse tímidamente por el Sistema Solar, aquí Asimov nos presenta una situación muy distinta y muy alejada en el futuro. La humanidad ha alcanzado ya las estrellas, pero a costa de dividirse en dos ramas irreconciliablemente separadas: Los terrestres, hacinados en enormes ciudades subterráneas y afectados de dos fobias insalvables, el horror a los espacios abiertos y el odio a los robots, y los descendientes de los colonizadores de las estrellas, cómodamente instalados en unos planetas vírgenes y escasamente poblados aunque repletos de robots. Mucho más poderosos que los decadentes terrestres, los espaciales tienen confinados en su estrecho planeta a sus odiados parientes sin permitirlos en ningún caso el abandono del mismo.

En este marco tan original Asimov desarrolla varias novelas largas caracterizadas por tener un marcado matiz policíaco, detalle éste muy del gusto de nuestro escritor. Muy agrupadas temporalmente, todas estas novelas cuentan con unos personajes comunes: El policía terrestre Elías Baley, el robot humaniforme Daniel Olivaw y la espacial Gladia Delmarre.

Al parecer Asimov pensaba inicialmente escribir una trilogía, la cual quedó coja durante muchos años al publicarse tan sólo dos títulos, BÓVEDAS DE ACERO (1954) y EL SOL DESNUDO (1957) No fue sino hasta 1983 cuando Asimov completó la trilogía con LOS ROBOTS DE AURORA, mal traducida en nuestro país como LOS ROBOTS DEL AMANECER, y fue precisamente con esta última cuando Asimov comenzó a perfilar la conexión entre esta serie y la de Fundación, aunque de manera todavía incipiente.

También puede considerarse como perteneciente a esta serie el relato corto titulado IMAGEN EN UN ESPEJO (1972) una narración bastante mediocre que nada nuevo añade a lo relatado en las cuatro novelas.

Caso aparte es la cuarta y posterior novela, ROBOTS E IMPERIO (1985) donde ya aparece claramente el citado engarce —el propio título es en sí una declaración de principios— aunque la novela pertenezca todavía a la primera de estas dos series.

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¿Cómo consiguió Asimov enlazar dos tramas tan distintas entre sí? No era ésta, en principio, una tarea nada fácil, sobre todo si tenemos en cuenta que ambas parecían ser bastante incompatibles ya que, como es sabido, en la serie de Fundación, posterior cronológicamente a la de los robots, no aparecen éstos, a diferencia de lo que ocurre en la anterior, de la que son protagonistas destacados.

Sin embargo, aquí radicó la habilidad de Asimov, el cual hizo que los terrestres lograran superar tanto sus fobias a los viajes por el espacio —no así a los robots, lógicamente— como las trabas impuestas por los espaciales, fundando sus propias colonias mientras los planetas de estos últimos se enfrentaban a una lenta, pero inexorable, decadencia. Al mismo tiempo Asimov planteó también la extinción de los robots, como única forma de justificar la citada inexistencia de éstos en la serie de Fundación.

Para ello, Asimov recurrió a la conversión de Daniel Olivaw en la piedra angular de esta evolución, a modo de vigilante en la sombra, que tardaría miles de años en alcanzar la meta deseada de la colonización del Universo por la humanidad.

Aunque el final de ROBOTS E IMPERIO quedó abierto, lo que hubiera permitido desarrollar más esta etapa intermedia, lo cierto es que no llegó a escribir ninguna continuación de esta novela.

III. PREFUNDACIÓN

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También denominada Tríptico del Imperio, pese a que éste todavía pertenece al futuro, ésta es quizá la etapa menos conocida de la obra de Asimov, situándose en un momento en el que los humanos ya han colonizado la galaxia, aunque todavía no se ha formado el futuro imperio galáctico y la humanidad se encuentra fragmentada en multitud de pequeños estados. Por su parte, tanto los antiguos espaciales como los robots han desaparecido sin dejar rastro. Así pues, resultan ser un preludio de la serie de Fundación.

Se trata de las novelas más antiguas de la saga, ya que alguna de ellas es incluso anterior a la trilogía original de Fundación —y coincidente con la antología de relatos de YO ROBOT — mientras el resto aparecieron de forma paralela a las dos primeras entregas de ésta.

Pueden considerarse como pertenecientes a esta serie un total de tres novelas y algún que otro relato. Las novelas son, en su orden cronológico interno, ESTRELLAS COMO GRANOS DE ARENA (1951) extrañamente traducida esta última como EN LA ARENA ESTELAR, LAS CORRIENTES DEL ESPACIO (1952) y UN GUIJARRO EN EL CIELO (1950)

IV. FUNDACIÓN

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Sin duda, ésta es la serie más conseguida de la obra asimoviana, aunque con grandes diferencias entre la trilogía clásica y las novelas posteriores, bastante inferiores en calidad desde mi particular punto de vista. Como es sobradamente conocido, en ella relata Asimov la caída del Imperio Galáctico, en una clara referencia al ocaso del imperio romano. Hari Seldon, uno de los más significados científicos del imperio, consigue establecer las bases de la psicohistoria, un estudio por métodos estadísticos de la evolución futura de la sociedad humana. Según las ecuaciones de Hari Seldon el imperio está abocado a enfrentarse a una edad oscura de mil años de duración durante los cuales la Fundación por él creada se encargará de mantener viva la llama de la civilización.

La serie empieza con la precuela PRELUDIO A LA FUNDACIÓN, una obra tardía (fue escrita en 1988) en la que se nos narra como el joven estudiante Hari Seldon llega a Trántor y empieza a desarrollar los cimientos de la psicohistoria, viéndose enredado muy a su pesar en las complejas intrigas palaciegas. Con una trama que tiene quizá más de policíaca que de ciencia-ficción, Seldon será auxiliado y encaminado por el todavía vivo Daniel Olivaw, camuflado bajo la personalidad del primer ministro, hacia la consecución de su gran meta.

HACIA LA FUNDACIÓN (1993) fue la última novela escrita por Asimov —fue publicada de forma póstuma un año después de su fallecimiento—, a quien la muerte impidió completar la saga. La novela continúa las aventuras de Hari Seldon por Trántor, el cual llega a ser nombrado primer ministro antes de que el asesinato del emperador provoque su caída y el inicio del ocaso del imperio, lo que acelera el proyecto de Seldon de establecimiento de la Fundación.

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La trilogía clásica de Fundación (FUNDACIÓN, FUNDACIÓN E IMPERIO y SEGUNDA FUNDACIÓN) fue originalmente un conjunto de distintos relatos publicados de forma independiente en los años cuarenta y recogidos posteriormente en los tres libros citados entre los años 1951 y 1953. Pese a que el interregno hasta el restablecimiento del nuevo Imperio Galáctico había sido calculado por Hari Seldon en un milenio, Asimov no llegaría a abarcar en la trilogía sino los primeros siglos del mismo.

Quedaba, pues, mucho campo por tratar, y aunque Asimov se negó durante muchos años a continuar su serie, por fin acabaría escribiendo en 1982 LOS LÍMITES DE LA FUNDACIÓN, la primera novela de ciencia-ficción salida de su pluma en diez años y la primera asimismo de esta nueva época de su Historia del Futuro, antes aún de que completara la inconclusa trilogía de Elías Baley y Daniel Olivaw. LOS LÍMITES DE LA FUNDACIÓN se sitúa cronológicamente con posterioridad a SEGUNDA FUNDACIÓN, y en ella los protagonistas emprenden la búsqueda de la mítica Tierra mientras, muy al estilo de Asimov, comienza a surgir un poder oculto más allá de la en su día enigmática SEGUNDA FUNDACIÓN, Gaia, una especie de supermente planetaria, teoría que hacía derivar la obra del Buen Doctor hacia unos terrenos más bien tirando a místicos diferentes por completo de su tradicional adscripción a la ciencia-ficción tecnológica.

FUNDACIÓN Y TIERRA, publicada en 1986, fue la última novela de la saga asimoviana desde el punto de vista de su cronología interna, aunque no la última escrita por nuestro autor dado que tras ella verían la luz las dos precuelas (PRELUDIO A LA FUNDACIÓN y HACIA LA FUNDACIÓN) anteriormente descritas. Asimismo, aunque FUNDACIÓN Y TIERRA continúa la narración allá donde LOS LÍMITES DE LA FUNDACIÓN la dejara, entre ambas Asimov intercaló LOS ROBOTS DEL AMANECER y ROBOTS E IMPERIO, ambas pertenecientes a ciclos anteriores. En ella los protagonistas continúan con su búsqueda de la Tierra, que al final encuentran convertida en un mundo inhabitable por voluntad del omnipresente Daniel Olivaw, imbuido por el espíritu de la ley cero de la robótica ya enunciada en ROBOTS E IMPERIO: Un robot no puede causar daño a la humanidad ni, por omisión, permitir que la humanidad lo sufra.

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Daniel se habría convertido así en el esforzado cumplidor de esta ley cero que anteponía a las tres tradicionales, esforzándose en conducir a la humanidad por la senda de un futuro mejor. Y habría sido precisamente Daniel quien impulsara, tras forzar la colonización de la galaxia, tanto el desarrollo de la psicohistoria como la aparición del mundo-mente de Gaia, dos intentos distintos de conducir la evolución de la humanidad dentro de los postulados de la citada ley cero.

La novela termina con una puerta abierta que permitía dar pie a especulaciones mucho más ambiciosas, de haber decidido Asimov continuar la serie, ya que tanto la ley cero de la robótica como sus dos consecuencias, la psicohistoria y Gaia, se basaban en el postulado básico de asumir que la humanidad era la única especie inteligente del Universo... Lo cual era cierto en la Vía Láctea asimoviana, pero no necesariamente en el resto de las galaxias. La idea estaba servida, pero Asimov no llegó a pasar de ahí ya que prefirió escribir las dos precuelas citadas y su prematuro fallecimiento le impediría seguir adelante con su obra. Así pues, fuimos muchos los que nos quedamos con las ganas de que el Buen Doctor continuara abriéndonos nuevos horizontes.

V. EL FIN DE LA ETERNIDAD

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Esta novela, publicada en 1955, no está adscrita a ninguna de las anteriores series, pero se superpone en cierto modo a todas ellas ya que plantea la existencia de unos seres dedicados a vigilar y controlar, a modo de semidioses, la civilización humana, los cuales intentan evitar desviaciones perniciosas del discurrir histórico mediante el expeditivo método de alterar el futuro cuantas veces consideran necesario. La Eternidad, que es como se denomina al lugar que habitan estos vigilantes, está más allá del espacio y el tiempo, con su extremo conservadurismo ha conseguido congelar la evolución de la humanidad, que permanece anclada en la Tierra sin la menor perspectiva de futuro... salvo seguir estando igual. La novela concluye con la destrucción de la Eternidad por parte del protagonista, convencido de que ésta es la única manera de que la humanidad pueda evolucionar expandiéndose por la galaxia.

Aunque en un principio se trataba de una novela sin el menor nexo con la serie de Fundación, en sus últimas novelas Asimov hizo claras referencias a estos desconocidos seres como los responsables de todo el devenir histórico de la humanidad.

VI. LOS APÓCRIFOS

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Tras la prematura muerte de Asimov en 1992, con sólo 72 años de edad, su Historia del Futuro quedó claramente incompleta sin que sea posible determinar cual habría podido ser su evolución posterior. Sin embargo sus herederos, siguiendo una práctica bastante habitual en estos casos, intentaron seguir explotando el filón primero rebañando todos los escritos póstumos —verdaderos o con ayuda de negros — que pudieron, y posteriormente encargando a distintos autores la continuación de su obra.

Así, nos encontramos con la trilogía formada por las novelas EL TEMOR DE LA FUNDACIÓN (1997) FUNDACIÓN Y CAOS (1998) y EL TRIUNFO DE LA FUNDACIÓN (1999) escritas respectivamente por Gregory Benford, Greg Bear y David Brin, también conocida como la Segunda Trilogía de la Fundación.

Anterior a ella es la Trilogía de CALIBÁN (CALIBÁN (1993) INFERNO (1994) y UTOPÍA (1996)) ambientada en la fase postrera de la época robótica, que fue escrita por Roger McBride Allen y co-firmada por el propio Asimov (¡una década después de su fallecimiento!) con la excusa de que éste le había aportado a McBride Allen la idea general de su argumento antes de su fallecimiento... sin comentarios.

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Pero lo que ya alcanzó la categoría de la tomadura de pelo, fue la creación, también tras la muerte de Asimov, de sendas franquicias tituladas Robots en el tiempo (seis novelas de William F. Wu) y Ciudad Robot (ocho novelas de diferentes autores) por supuesto con las bendiciones de sus herederos y, supongo que también, con su correspondiente tajada de los derechos de autor. «Curiosamente», el nombre del difunto aparecía escrito en la portada en letras mucho más grandes que los de sus verdaderos autores.

Por último, hay que anotar la simpática (en comparación con las anteriores) iniciativa de recopilar una antología de relatos escritos por autores amigos de Asimov en homenaje a éste tras su fallecimiento, todos ellos ambientados en el universo asimoviano. El libro, con el título genérico en español de EN TORNO A FUNDACIÓN, fue publicado en 1989, aunque a nuestro país no llegaría hasta cuatro años más tarde.

Poco es lo que puedo decir de todos estos apócrifos (creo que no me he olvidado de ninguno, pero nunca se sabe) ya que tan sólo he leído EN TORNO A FUNDACIÓN, cuyos relatos tienen una calidad bastante dispar, y la novela CALIBÁN, que no me pareció demasiado mal. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que, pese a las marrullerías de las editoriales destacando el nombre de Asimov en las portadas, no son obras escritas por el Buen Doctor, se pongan como se pongan... y que cada cual saque sus propias consecuencias de ello.

© José Carlos Canalda, (3.241 palabras) Créditos