HOMEFRONT, LA VOZ DE LA LIBERTAD
HOMEFRONT, LA VOZ DE LA LIBERTAD John Milius, Raymond Benson
Título original: Homefront
Año de publicación: 2011
Editorial: Timun Mas
Colección: Homefront, 1
Traducción: Guillermo Berenguer
Edición: 2011
Páginas: 284
ISBN:
Precio: 15 EUR

Los más viejos del lugar recordarán aquella macarrada adolescente titulada AMANECER ROJO, dirigida y guionizada por el ahora firmante John Milius, en la que los Uesei eran invadidos por una alianza ruso-cubano-hondureña, rechazada valientemente por unos cuasi impúberes Patrick Swayze y Charlie Sheen. Lo desquiciado del planteamiento da pie a pensar que los yankis se sienten en cierto modo marginados por no haber sido invadidos seriamente en toda su historia, como cualquier otro país decente que se precie. Las escaramuzas contra México durante el siglo XIX prácticamente no cuentan, y lo de Pearl Harbour y ocasionales asaltos a embajadas tampoco. De hecho, no hay más que ver lo mucho que se entusiasman con las invasiones extraterrestres. Los BEM no se van a invadir a Valdivostok o Sumatra, no, directamente aterrizan en Carolina del Norte.

Además, las invasiones dan mucho de si, permiten crear una mitología patria de lo más chula a costa de la expulsión del invasor, reafirman el espíritu nacional, y si se es el invasor triunfante, a la larga, los desdencientes emancipados, se pueden crear otra estupenda mitología patria a base de ensalzar los supuestos méritos de los abuelos vencidos y lloriquear por lo ignominiosos que fueron los abuelos vencedores. Incluso es posible, gracias a la televisión y a los productores obsesionados por contentar a canis y chonis poligoneros, que los descendientes de vencedores y vencidos vean con odio como sus tatatatatatarabuelos ilustrados desasnaban a espadazo limpio a sus tatatatatatarabuelos menos instruidos, pero más bucólicos flower-power.

Bien, la cosa es que la película de marras tuvo cierto éxito en Uesei y siempre se ha hablado de rodar un remake con más medios y más patrioterismo. Que para eso la pasta es suya y se la gastan en lo que quieren. Se habló de que Tony Gilroy (DUPLICITY) andaba en ello, pero no se ha vuelto a saber mucho más del tema. Inteligentemente THQ y Kaos Studios retomaron la idea, y en vez de película han lanzado en la primavera de 2011 un videojuego de mata-mata (shoter, para los entendidos) guionizado por el propio John Milius, que ya se sabía la historia. Al día de hoy el videojuego es una industria que compite duramente con el cine en volumen de negocio, a estas alturas, un juego de estas características, con motores más que probados, únicamente debe ofrecer mejores gráficos y más complejidad argumental (el juego en si sigue siendo disparar a todo lo que se menea) de modo que por una inversión no muy desaforada se consigue un retorno más que considerable. Según escribo esto, pocas semanas después de su lanzamiento, las previsiones de THQ es que se han vendido un millón (si, un palote seguido de seis ceros) de copias en Uesei, Europa y Asia.

En cuanto a la novela, que es lo que en realidad nos ocupa, se trata de un producto previo al estreno del videojuego, para que los mata-materos fueran abriendo boca hasta el lanzamiento definitivo. Es una de esas novelas escritas con mucho oficio, gran sentido del ritmo y el tempo, y a la que solo se puede achacar que es, tal y como ya lo fue AMANECER ROJO, desaforada y tan poco creíble que solo el estilo ágil y bestselero consiguen hacerla digerible. Aunque bien mirado, lo que se dice poco creíble... Viendo los mamotretos interminables (algunos, de hecho, ni tienen fin ni se espera) y sin un argumento claro que causan furor por esos mundos de Dios, HOMEFRONT es una novela sólida y estructurada al estilo de la vieja escuela.

Por resumir, Estados Unidos se ha ido al carajo económicamente, social y moralmente, y Corea del Norte se ha convertido en la potencia hegemónica de Asia. Como los coreanos son muy rencorosos se aprovechan de la debilidad yanki, invaden Estados Unidos y lo arrasan a placer.

No, no quería escribir Japón, ni China, ni siquiera la India. He escrito lo que he escrito: Corea del Norte. A China solo se la menciona directamente para hablar de sus ratas e indirectamente por el fusil de asalto que porta uno de los buenos. La verdad es que Milius y Raymond Benson, el coautor, se molestan en llenar unas cuantas páginas con sus tesis de por qué los Uesei se hunden en la miseria y por qué Corea del Norte se convierte en el peligro amarillo por antonomasia. Se agradece el esfuerzo porque la verdad es que el escenario no deja de chirriar en todo momento, pero es que Corea del Norte es un enemigo de lo más apropiado. Es realmente inofensivo, no se van a quejar (y si se quejan... ¡¡¡Que vengan a invadirnos!!! pensará Milius) y como digo, representan al peligro amarillo, a los malvados orientales de las películas de Fu-Manchú, despiadados, sin moral, sin ética ni estética.

Recordemos que los Uesei llevan desde los años sesenta sintiendo en la nuca el aliento económico de los orientales, primero fue Japón, luego Corea del Sur, ahora China. ¡¡¡Esos malditos amarillos van a acabar comprando la Estatua de la Libertad!!! Pero no dejan de ser aliados, o al menos respetables socios comerciales con los que no convienen malquistarse, los árabes están encasillados en el rol de terroristas despiadados, de modo que solo quedaban los Coreanos del Norte para representar a un enemigo odioso que primero invadirá y machacará, luego será enfrentado y detenido, y finalmente expulsado a patadas hasta las estepas siberianas donde Iván le dará lo suyo y lo de su prima. Al menos ese es el esquema habitual.

El desarrollo es rutinario, aunque no exento de emoción. Ya digo que Milius y Benson tienen mucho oficio. Los coreanos invaden, los yankis huyen en desbandadas desconcertadas o colaboran a la fuerza con el conquistador, los coreanos hacen maldades sin fin para que se vea bien que son maliiísimos, los yankis van tomando aire y reorganizándose, los coreanos hacen más maldades todavía para que quede claro que ni los bárbaros del norte eran tan malignos como ellos, unos yankis espabilaos empiezan a dar forma al plan maestro que dará cera, pulirá cera, a los coreanos, y por fin los coreanos, en concreto el coreano más malo de todos los coreanos, intentará acabar con los yankis espabilaos, a mayor gloria del Amado Líder, antes de que la cosa vaya a mayores y se pase a la segunda fase ya comentada.

En definitiva, nutrida colección de carreras, tiroteos, masacres, obviamente la ambientación adecuada para el juego de mata-mata, y una lectura ligera en la que no obstante cuesta entrar debido a lo extravagante del argumento. Por si fuera poco es el inicio de una saga, y si bien el final es concluyente, que también se agradece, no cierra para nada la historia.


Notas

En España, dícese de cuasi veinteañeros o veinteañeros enteros, de extracción social humilde, cultura más escasa, gusto dudoso, y visión de la vida limitada a los GTI Turbo SuperSport y realitys de turno.

En España los polígonos industriales se han convertido en lugar preferente de apertura de locales de ocio en los que el alcohol y la música a gran volumen, amén de las sustancias ilegales, corren si freno para deleite de canis y chonis.

...aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?.

© Francisco José Súñer Iglesias, (27 palabras) Créditos