EL DIABLO EN LA OSCURIDAD
Star Trek TOS: EL DIABLO EN LA OSCURIDAD EE. UU., 1967
Título original: The devil in the dark
Dirección: Joseph Pevney
Guión: Gene L. Coon
Producción: Gene Roddenberry
Música: Alexander Courage
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); George Takei (Sulu); Nichelle Nichols (Uhura); Ken Lynch (Vanderberg); Eddie Paskey (Leslie); Barry Russo (comandante Giotto)
Temporada: 1, Episodio: 25

Sinopsis

Fecha Estelar 3196, 1. La Enterprise acude en auxilio de la colonia minera de Janus VI. El administrador de la misma, ingeniero jefe Vanderberg, pone al capitán al tanto de lo que ocurre. Una especie de monstruo está matando a sus hombres y destruyendo el equipo que éstos emplean para arrancarle a las entrañas del planeta sus ingentes riquezas minerales. Dado que Janus VI es el principal proveedor de pergio de la Federación, se impone localizar y destruir a la criatura que está poniendo en peligro la productividad de la colonia. Kirk y sus hombres inician sus investigaciones, y poco después, Spock, tras examinar las pruebas de que disponen, expone la teoría de que se enfrentan a un ser de naturaleza extraordinaria, una forma de vida basada en el silicio, y no en el carbono. La situación se complica cuando el ente, tras matar a uno de los hombres de Kirk, se apodera de una pieza esencial del reactor que proporciona energía para el mantenimiento de los sistemas de vida de la colonia. Mientras Scotty trata de sustituir el componente desaparecido, Jim y Spock, al frente de numerosas fuerzas de seguridad transportadas desde la nave, se lanzan a la caza del monstruo por el intricando laberinto de galerías subterráneas. El capitán y el vulcaniano tienen un encuentro con el ser, al que logran herir con sus fásers, y aunque logra huir, deja tras de sí un trozo de su cuerpo, cercenado por las descargas energéticas. Tras examinarlo brevemente, Spock confirma que se trata de una forma de vida silícea, algo nunca visto hasta entonces. Kirk está más dispuesto que nunca a acabar con la amenaza que representa ese extraño animal, pero Spock duda, ya que la forma de actuar del ser demuestra que posee cierto grado de inteligencia. El capitán, a pesar de ello, insiste en la necesidad de eliminarlo. El desarrollo de los acontecimientos demostrará, sin embargo, que la criatura de silicio no es el monstruo sanguinario que todos pensaban que era.

Pidiendo ayuda
Pidiendo ayuda

Este episodio, número 26 de la primera temporada, es un claro ejemplo de la visión humanista que Roddenberry tenía de la ciencia-ficción. El Gran Pájaro de la Galaxia estaba harto de la forma en que el género, especialmente en sus vertientes cinematográfica y televisiva, había tratado a los seres alienígenas. Lo normal, hasta ese momento, había sido que los seres extraterrestres fueran descritos como simples monstruos, por lo general grandes, que asesinaban indiscriminadamente. Gene, que nunca estuvo de acuerdo con este tópico que tan buenos resultados había dado en el cine de serie B de los cincuenta, estaba dispuesto a darle la vuelta al cliché, narrando una historia en la que la manida criatura monstruosa acabase siendo la buena del relato. Así pues, encargó a su socio y amigo, Gene L. Coon, que escribiese un guión para TOS sobre este tema, y el resultado fue este EL DIABLO EN LA OSCURIDAD, uno de los mejores episodios no sólo de la primera temporada, si no de toda la serie.

El capítulo comienza con un prólogo al más puro estilo de la CF clásica, con un monstruo increíble que mata a sus víctimas disolviéndolas con alguna clase de ácido que segrega su cuerpo. Durante parte del metraje se mantendrá esta tónica netamente pulp, pero la cosa cambiará a partir del momento en que el ser roba la pieza del reactor, demostrando con ello que posee inteligencia. A partir de aquí, Spock comenzará a albergar ciertas dudas acerca de la moralidad de la caza sin cuartel que han emprendido, y así se lo hace saber a Jim. Pero éste, consciente de sus prioridades, sólo piensa en preservar las vidas de los mineros y asegurar el suministro de pergio a los mundos de la Federación. Spock, disciplinado como todo vulcaniano que se precie, comprende y acepta las razones de su capitán. No obstante, sigue creyendo que sería preferible capturar viva a la criatura, y así lo da a entender en un par de ocasiones, provocando que Kirk tenga que mostrarse un poco duro con él. De todas formas, la cosa no va a mayores porque, en el fondo, y como se verá más adelante, nuestro idolatrado Jim comparte plenamente la forma de pensar de Spock. Lo que ocurre es que, como oficial al mando, está obligado a establecer prioridades, y su primera prioridad en este caso es doble: proteger vidas humanas y mantener la producción minera de Janus VI.

En Star Trek, producción que narraba, ante todo, historias de personajes con conflictos de marcado interés humano, predomina por encima de cualquier otra cosa la amistad entre los protagonistas. En este episodio tenemos una buena muestra de esto en la escena en la que Kirk, que ha encontrado la guarida de la Horta, le dice a Spock, por el comunicador, que la tiene delante. A pesar de sus convicciones y de todo lo argumentado en su reciente conversación con el capitán, el primer oficial, que teme por la vida de su superior y amigo, insta a Jim a disparar contra el ser, aunque eso vaya en contra de todo lo que siempre ha defendido. No cabe mayor muestra de amistad por parte del vulcaniano.

Curiosamente es Kirk, hasta entonces firme partidario de exterminar a la Horta, quien decide salvarla en el último minuto. En cualquier otra serie el capitán habría descargado su arma sobre el ser, aniquilándolo y ofreciendo al espectador un final típico y supuestamente feliz. Pero esto es Star Trek, y aquí nada es como en otras series de su época. Al encontrarse frente a la criatura y comprobar, no sin cierto asombro, que ésta retrocede ante la amenaza de su fáser, Jim llega a la conclusión de que es mucho más inteligente de lo que habían imaginado. En consecuencia, se pregunta si habrá alguna posibilidad de comunicarse con ella y averiguar por qué ataca a los mineros. La llegada de Spock facilitará la comunicación con esta fascinante forma de vida, que resultará ser una criatura pacífica, que se ha visto obligada a matar en defensa de su numerosa prole; prole formada por esos nódulos de silicio que los mineros han estado destruyendo, inconscientemente, sin sospechar que se trataba de... huevos.

Adios, camisas rojas, adios
Adios, camisas rojas, adios

La Horta es una de las formas de vida alienígena más curiosas vistas en Star Trek. Se trata, como descubre Spock a través de la fusión mental, de un ser consciente y sensible. Criaturas muy longevas, su ciclo vital es muy curioso, porque dura unos 50.000 años, transcurridos los cuales todos los individuos de la especie van muriendo hasta que sólo queda uno, que es quien deberá cuidar de los huevos de sus congéneres hasta que eclosionen, originando una nueva generación de Hortas. Se alimentan de ciertas sustancias minerales integradas en las rocas, que disuelven con los ácidos que segregan; y como muy bien dice Kirk, se mueven a través de la roca como nosotros a través del aire. Es esta característica de las Hortas, unida a su inteligencia, lo que aprovechará nuestro admirado capitán para resolver el problema de Janus VI. Hortas y humanos compartirán el planeta; las primeras alimentándose de la roca, al tiempo que abren túneles hacia los yacimientos codiciados por Vanderberg y los suyos; y éstos, aprovechando esas galerías para acceder más fácilmente a las vetas de mineral. Mamá Horta les dirá a sus decenas de miles de retoños lo que deben buscar mientras se alimentan, y así ambas partes saldrán beneficiadas. Un final trek clásico, que acabaría creando escuela.

Mi admirado McCoy tiene ocasión de demostrar, una vez más, su valía como galeno, pues es capaz de salvar la vida de la Horta, a pesar de no saber absolutamente nada de su especie. Memorable el diálogo entre Kirk y Bones, cuando el capitán le pide que trate de ayudar a la criatura. Tras examinar al bicho con el tricorder, y comprobar que se trata prácticamente de una piedra viviente, nuestro inefable médico de pueblo rezonga:

—Soy médico, no albañil.

A lo que Kirk replica, en plan aquí mando yo:

—Es médico. Tiene un paciente. Es una orden.

Y, naturalmente, Bones cura a la Horta, empleando para vendarle la herida de fáser un termo-conglomerado, una especie de cemento a base de silicona que se utiliza en las naves estelares para determinadas reparaciones. Como puede apreciarse, Bones es capaz de salir airoso de cualquier situación, ofreciendo soluciones incluso a problemas que parecen en principio insolubles.

La acción del episodio se desarrolla en Janus VI. Los decorados que representan la red de túneles del planeta son muy aparentes, casi perfectos para la época. La primera imagen de la colonia que nos muestran es un dibujo, representando una enorme gruta en la que se alzan los edificios principales de la estación minera. El mismo panorama es el que se ve a través de la ventana del despacho de Vanderberg. Es, ciertamente, un pobre decorado; pero dada la precariedad económica de TOS, y considerando que el capítulo se rodó hace cuarenta y cuatro años, no se puede pedir más. A quienes hoy día critican las deficiencias de TOS en materia de efectos especiales y decorados, habrá que recordarles que lo realmente importante de esta serie fueron los guiones, sus fabulosos y trabajados argumentos, que hicieron de ella la producción televisiva más mítica del género.

Entra tu. No tu, que a mi me da la risa
Entra tu. No tu, que a mi me da la risa

La Horta es un ser único, con una apariencia inquietante, pero no aterradora. Esta criatura fue creada por el técnico de maquillaje y efectos especiales Janos Prohaska, que diseñó un curioso disfraz, a base de goma espuma, para ser empleado en el último episodio de la también mítica serie de los sesenta La dimensión desconocida. En dicho capítulo aparecía una especie de ameba gigante, y Prohaska, muy satisfecho con el resultado, fue a visitar a su amigo Gene L. Coon con el disfraz puesto, decidido a darle un buen susto. Coon, que estaba trabajando en el guión de EL DIABLO EN LA OSCURIDAD, quedó tan impresionado con la caracterización de Prohaska que decidió emplear el mismo disfraz en TOS; aunque eso sí, modificándolo ligeramente para adaptarlo a la imagen que se había formado de la Horta. Como la piel de la Horta y las paredes rocosas de los túneles eran del mismo color, hubo que ponerle añadidos brillantes a la criatura para que resaltase más nítidamente al ser enfocada por la cámara.

Cierta mañana, mientras rodaba unas escenas de este capítulo, Will Shatner recibió la noticia de la muerte de su padre. Will intentó encontrar un vuelo inmediato hacia Miami, ciudad donde residía su progenitor, pero no lo consiguió; sólo había una plaza disponible en un avión que saldría a última hora de la tarde. Así pues, Shatner decidió acabar de rodar las escenas de esa jornada, las correspondientes a la persecución de la Horta. Todos los miembros del equipo, tanto actores como técnicos, mostraron su apoyo al actor. Pero quien se llevó la palma fue Nimoy, que prácticamente no se separó de él hasta que subió al avión rumbo a Florida. La amistad entre Nimoy y Shatner se consolidó durante aquellos fatídicos días, y ambos actores supieron plasmar en la pantalla el sentimiento que los unía, lo que a la a la larga redundaría en beneficio de la credibilidad de sus personajes.

Debido a la muerte del padre de Shatner, y a su ausencia del rodaje durante un par de días, hubo que rodar algunas escenas recurriendo a un doble. Si nos fijamos detenidamente, comprobaremos que cuando la cámara enfoca a Kirk de espaldas, se ve a la legua que no es Will, si no otra persona.

También hay pifias, naturalmente. La más llamativa se refiere a los problemas de orientación de Kirk, capitán de una nave estelar. En un momento determinado, Jim ordena a Spock que vaya por la izquierda, cuando se ve claramente que le está señalando la derecha; incluso él mismo señala hacia su derecha, mientras dice que irá por la izquierda. La cosa no es que tenga demasiada importancia, pero resulta chocante y graciosa. ¡Un capitán de la Flota Estelar confundiendo la derecha y la izquierda!

¡Wow! ¡Piensa en verde!
¡Wow! ¡Piensa en verde!

Durante el rodaje de la secuencia de la fusión mental se produjo una divertida anécdota. Spock entra en trance y une su mente a la de la Horta, captando y compartiendo el sufrimiento de la criatura. Nimoy tenía que gritar un par de veces: ¡Dolor! ¡Dolor! Pues bien, apenas lo hubo hecho, Shatner replicó: ¡Que le den una aspirina! El actor canadiense explicaría más tarde que había soltado esa frase, en vez de la que venía en el guión, para quitarle dramatismo a una escena que se le antojaba demasiado dura. El ambiente de trabajo en los estudios Desilu era muy distendido, y anécdotas como esta ocurrirían con frecuencia durante la producción de las tres temporadas de TOS.

EL DIABLO EN LA OSCURIDAD está considerada como una de las mejores historias de la primera temporada de la serie clásica. Quizá por eso los guionistas de TNG la plagiaron en SUELO HABITADO (HOME SOIL) episodio numero 18 de la primera temporada de la nueva saga trek. El citado capítulo es una correcta pero fría y desangelada versión libre del genial guión de Coon, que levantó ampollas entre los trekkies de los años ochenta, los cuales acusaron al equipo de TNG de fusilar descaradamente la serie clásica. Por fortuna, TNG pronto encontró su propio camino y dejó de imitar a la serie madre.

EL DIABLO EN LA OSCURIDAD tiene todos los ingredientes que hacen de un episodio de Star Trek una experiencia inolvidable: argumento misterioso, alienígena inquietante, algo de acción, el inconfundible humanismo roddenberryano y, por encima de todo, un desenlace original. Cien por cien Star Trek clásico. Ni más ni menos.

© Antonio Quintana Carrandi, (2.279 palabras) Créditos