NIOURK
NIOURK Stefan Wul
Título original: Niourk
Año de publicación: 1957
Editorial: Denoël
Colección: Presence du futur nº 128
Traducción: Sólo en francés
Edición: 1994
Páginas: 220
ISBN:
Precio: N/A
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Siempre me ha gustado el tema de los mundos post-apocalípticos. La idea de que una catástrofe ha diezmado a la Humanidad aparece en escena como uno de los temas más tratados en la ciencia-ficción. ¿La Humanidad logrará sobrevivir? ¿Qué tan delgada es la línea entre civilización y salvajismo? ¿Cuál es el impacto social y psicológico de la catástrofe? Estas son solamente algunas de las preguntas que este sub-género intenta responder.

En LA SEQUÍA, de J. G. Ballard, la contaminación ha roto definitivamente el ciclo del agua. Existiendo una delgada capa de contaminantes en los cuerpos de agua, la Humanidad tiene que enfrentar años de cielos azules impecables sin que se vuelva a ver ni una pequeña señal de lluvia. La lenta e inexorable catástrofe ecológica provoca grandes migraciones hacia las costas. Una solución aparece para tranquilizar un poco las cosas: grandes destiladoras separan el agua de la sal y los contaminantes permitiendo hasta cierto punto el acceso al vital líquido.

Ballard, como buen miembro de la New Wave, está más preocupado por el impacto psicológico y social que por aquel cambio ambiental tan brusco. Siendo originalmente homínidos, los seres humanos tienen un origen natural en el cual la búsqueda de alimentos y la sobrevivencia del más apto eran las leyes a seguir. El hecho de ser hombres civilizados está separado de la condición natural salvaje innata en cada ser humano por una delgada línea. Aquel autor inglés, me parece, siempre estuvo interesado en mostrar el límite tan artificial y difuso entre el ser civilizado y el ser primitivo.

Otra visión del mundo post-apocalíptico es LA CARRETERA, obra de Cormac McCarthy galardonada con el Premio Pulitzer en 2007. En un mundo devastado por alguna catástrofe no especificada (mis sospechas apuntan al surgimiento de un súper-volcán o a la caída de un meteorito) un padre y su hijo viajan hacia el sur huyendo de uno de los inviernos más crudos. Pese a lo que algunos podrían creer, la historia nos habla de la sobrevivencia. El padre representa la amoralidad imperante en aquel mundo devastado, mientras que el hijo nos plantea una suerte de moralidad un tanto ingenua y anacrónica. Así, McCarthy­ se preocupa por el impacto psicológico y ético causado por la catástrofe.

NIOURK, escrita velozmente por Stefan Wul, es quizás una de muchas historias post-apocalípticas que anteceden hasta cierto punto a las dos novelas mencionadas. No obstante, siendo ciencia-ficción escrita en los 50, la trama está más concentrada el la catástrofe en sí y no tanto en el factor humano.

Alrededor del siglo XXV, la Tierra se encuentra totalmente devastada a causa de una guerra nuclear ocurrida cinco siglos atrás. Los océanos se han evaporado por completo y sólo algunos cuerpos de agua se mantienen de pie, aunque albergando terribles criaturas producto de la radiación. Alf es un chico que habita una tribu: uno de los últimos asentamientos humanos que se encuentra localizado en lo que alguna vez fue el Golfo de México. Sin embargo, más adelante nos esteramos de que la Humanidad sobrevivió y se instaló en el segundo planeta favorito de la época en que fue escrita la novela: el planeta Venus.

En una de esas, el hechicero de la tribu viaja a Santiag de Cuba (Santiago de Cuba. El autor siempre disfrutó escribiendo abreviaciones o modificaciones de palabras conocidas mostrándonos que en el futuro el lenguaje se modificará un tanto debido a su permanente flexibilidad) zona sagrada en la cual habitan los dioses. Cuando este no regresa, el chico sale en su búsqueda para descubrir que el gurú ha muerto congelado. De regreso a la aldea, un incendio lo ha destruido todo y los sobrevivientes se han ido. No hay de otra, Alf debe entonces emprender un viaje hacia en norte en búsqueda Niourk (Nueva York): la ciudad a la cual muchas leyendas hacen referencia.

Más adelante, el reencuentro con la tribu es marcado por un suceso imprevisto: un pulpo mutante gigante ataca a los viajeros (por eso digo que Wul es heredero de la ciencia-ficción norteamericana de los 30) y éstos apenas y logran sobrevivir. Siguiendo sus tradiciones, los miembros de aquel grupo devoran al animal vencido.

El viaje hacia Niourk es trágico: sólo Alf y un oso que ha encontrado en el camino logran sobrevivir mientras que el resto de los suyos sufren una extraña enfermedad mortal que consiste en que el intestino del paciente adquiere una coloración fosforescente. Una vez en aquella ciudad, el chico queda asombrado por las enormes construcciones presentes en aquel lugar despoblado.

Explorando aquel lugar, dos ratas mutantes matan al oso mientras que el niño apenas y logra escapar con vida. Cuando Alf ha logrado superar aquel suceso, se encuentra con una nave procedente de Venus cuyos tripulantes son hombres modificados tanto tecnológica como genéticamente. Esta suerte de humanos asexuales mejorados dan hospedaje al chico mientras este devora grandes cantidades de libros debido a su inteligencia superior producto de la exposición permanente a la radiación. Gracias a los acontecimientos adquiridos conseguirá ayudar a los visitantes y permitir que la Tierra no se quede sin habitantes.

Los sobrevivientes aquí en la Tierra, luego de la catástrofe nuclear, regresan a un estado de salvajismo en el cual la magia y la superstición son los elementos predominantes. Debido a los efectos de la radiactividad, ha aparecido toda suerte de monstruos mutantes, aunque también los pocos sobrevivientes ven favorecida su inteligencia debido a que la radiación ha producido una nueva variedad evolutiva en los humanos.

Pero otra variante evolutiva (aunque artificial) ha surgido en los humanos que se asentaron en Venus. Gracias a los avances de la tecnología y de la ingeniería genética, Stefan Wul nos cuenta que los nuevos venusinos se han buscado perfeccionar a sí mismos eliminando entre otras cosas, el sexo. Así pues, el autor, más en la línea de la novela juvenil, explora la posibilidad de que una guerra nuclear actúe como mecanismo evolutivo para el surgimiento de nuevas especies de seres humanos.

El autor gusta incluir, como en la mayoría de sus novelas, una gran cantidad de tópicos dentro del género: guerra nuclear, sobrevivientes en un mundo post-apocalíptico, la aparición de organismos con serias mutaciones producto de la radiación, futuros caminos en la evolución del ser humano, viajes espaciales, cyborgs, colonización de nuevos planetas, clonación, etc., etc., etc.

NIOURK, debido al estilo un tanto lineal así como a la variación de aventuras, puede ser considerada como una novela de ciencia-ficción ideal no solo para los gustosos del género, sino también para lectores jóvenes. Divertida por momentos y siendo un reflejo de su época, la historia se mantiene entretenida gracias a la riqueza en cuanto a los temas planteados. Me ha gustado leerla en francés, aunque hasta hace poco descubrí que hay una traducción en español (creo que la única que se le ha hecho a Stefan Wul) Agradeceré que quienes la han leído me corrijan en el caso de que algo se me haya pasado.

© Jorge Armando Romo, (1.166 palabras) Créditos