OLYMPO
OLYMPO Dan Simmons
Título original: Olympos
Año de publicación: 2005
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova, ciencia-ficción nº 195
Traducción: Rafael Marín Trechera
Edición: 2006
Páginas: 415
ISBN:
Precio: 19 EUR
Comentarios de: Rafael Ontivero

Ilión y Olympo o más de lo mismo

A veces uno se cansa hasta del efecto maravilla. Ya sabéis lo que pasa con las cosas que se repiten hasta la saciedad: que al final resultan tediosas, monótonas y casi diría que carentes de interés. Y eso mismo ocurre con estas dos novelas, que, con la excusa de la longitud, han sido publicadas en cuatro volúmenes por los padres de la patria editoriales. Y es que cuando uno lee la enésima versión de la dualidad mente-corpúsculo... pero no, antes de entrar en eso, veamos otras cosas.

Este documento consta de dos partes bien separadas. La primera ya la estás leyendo, y en ella voy a comentar aquello que no desvela el argumento y que te permitirá, si así lo deseas, coger las dos novelas sin idea preconcebida sobre el mismo. En la segunda profundizaré en algunos detalles que, sin desvelar nada demasiado importante, ya que a poco avispado que sea el lector rápidamente cogerá de qué va la cosa (sobre todo viniendo de Simmons) sí que quizás pueda causar algo de enfado conocer de antemano lo que va a ocurrir.

Decíamos que el argumento es algo manido. Evidentemente estamos hablando de uno bastante original pero que, sintiéndolo mucho, cae en el tópico del género y que ni por asomo se acerca a la fuerza imperativa y original de los Hyperiones. Siempre se ha dicho que nunca segundas partes fueron sido buenas, cosa que podemos aplicar a este segundo intento de duplicar no sólo la estructura del original, sino incluso partes de la gnosis. Y hasta aquí puedo contar sin desvelar nada del argumento.

Con esto no queremos decir que sea una obra aburrida o monótona. Ni de lejos. Pero sí que peca de ser algo demasiado larga y, lo que es peor, desigual en intensidad. O más bien se podría decir que mientras el primer volumen (nos referimos a la edición original en dos, no la española de cuatro) brilla por el efecto maravilla, el segundo flojea un poco, sobre todo si ya te vas haciendo a la idea de por dónde van los tiros y, de hecho, OLYMPO comienza de forma bastante aburrida aunque siempre nos queda el interés para ver cómo se cierran los diferentes hilos argumentales abiertos en ILIÓN.

Aparte de dejar bastantes flecos pendientes para un posible tercer volumen, las dos novelas adolecen de algunos errores argumentales, la mayoría de veces de bulto pero que las afean en cierta medida. Por poneros dos ejemplos rápidos, en una parte del texto los voyinix pueden localizar a los humanos antiguos sólo mediante cercanet pero no lejosnet, y unas páginas más adelante lo pueden hacer mediante ambas nets... Tengo más anotados en la edición que he leído (sí, en papel, y comprados porque tenía ILIÓN pero no OLYMPO) pero ahora soy incapaz de encontrarlos... Seguro que si hubiera leído alguna versión electrónica podría ver el listado de todas las anotaciones y comentarios.

¿Qué? ¿Qué no sabes qué significan esos palabros que he usado? ¿Y a qué esperas para ponerte a leer?

Por otro lado, y ahora estoy casi parafraseando a Miquel Barceló (que por cierto no desvela nada del argumento en las introducciones a los cuatro volúmenes —¿Habrá aprendido o es pura casualidad?—) en la obra hay muchas referencias literarias, algunas de ellas evidentes porque se cita el origen de la referencia cuando aparece, otras no tanto. Lo que ocurre en Marte tiene que ver con la ILÍADA ya que de hecho se está representando en real. En la Tierra tenemos a los eloi (LA MÁQUINA DEL TIEMPO de Wells) Por todos lados aparecen referencias a LA TEMPESTAD de Shakespeare e incluso se pone en boca de Proust ciertas referencias (que no he comprobado) sobre las actuales (en las novelas) teorías fundamentales de la física.

Abunda también otro tipo de referencias y paralelismos con la realidad (o lo que nosotros creemos que es dicha realidad) como la incomprensión por parte de los humanos de los voynix frente a la incomprensión del Manuscrito Voynch, o los Moravecs frente al científico Hans Moravec y su paradoja...

Segunda parte

OLYMPO
OLYMPO

Muchos flecos cuelgan sin resolver, demasiados para no esperar algún tipo de continuación aunque hayan pasado ya cinco años de la publicación de la última novela. Y es que ni Setebos, ni Calibán, ni los voyinix, ni otras muchas cosas quedan explicadas o al menos finalizadas...

Los resquicios son bastante amplios, y a veces se dejan de forma demasiado brusca, como si el autor tuviera prisa por acabarla (o se forzara a dejar el hueco suficiente como para una continuación pudiendo haber finalizado en unas pocas hojas más)

También nos lo dice el final, unas páginas finales en las que Dan cuenta cómo se ha estabilizado la cosa para los humanos antiguos, que pese a su nombre casi nada tienen que ver con nosotros como especie (por ejemplo, las mujeres eligen cuándo y de quién quedar embarazadas al poder auto fecundarse gracias al esperma que guardan en su interior por tiempo indefinido tras haber mantenido relaciones sexuales)

En muchas novelas se habla sobre los gadgets y los trasplantes a los que podríamos someternos. Desde implantarnos extremidades intercambiables como en Limbo, hasta interfaces mente-máquina como en ORA:CLE o en EFÍMERAS... En esta se sigue esa misma línea, pero apoyada por la nanotecnología, y como si dijéramos con esteroides.

Por un lado tenemos a unos desaparecidos posthumanos, femeninos todos ellos y por otro a los antiguos, que como ya hemos dicho de antiguos tienen poco: sus células y su ADN está completamente impregnados de nanomáquinas y nanomodificaciones que convierten al propio cuerpo en una especie de androide (o mejor dicho cyborg) Las facultades van desde poder realizar un chequeo médico propio, hasta faxearse instantáneamente de un lugar a otro, pasando por la posibilidad de compartir conocimientos con el solo toque de las manos (cosa con la que soñará más de un curandero de tres al cuarto)

Tenemos a los dioses del Olimpo, que son humanos todavía más modificados que los posthumanos y que no queda claro de dónde vienen ni a dónde van. Estos dioses controlan y simulan una Troya situada en un universo paralelo a nivel cuántico y que, en el momento que nos ocupa, reproducen la ILÍADA de Homero. Estos seres (los dioses) son capaces de teletransportarse que, a diferencia del fax, es realmente una traslación espacio-temporal y no un mero almacenamiento de información, destrucción del cuerpo original, y creación de uno nuevo en el lugar de destino.

Luego están los Moravecs, seres artificiales mitad humanos mitad máquinas construidos por los humanos hace varios milenios y que ahora viven en los planetas jovianos del Sistema Solar. Dos de estos seres, junto a Hockenberry (un humano original como nosotros pero reconstruido con células patentadas) serán los detonantes de la mayoría de los hechos que ocurren en ambas novelas.

Como podemos ver, la variación está servida. Pero no es original. Este tipo de división y modificación del ser humano ya ha sido tratado en otras obras como en las de Peter F. Hamilton, y quizás con mayor éxito, originalidad y credibilidad.

También la explicación de todo ello ha sido ampliamente tratada en muchas obras, y no sólo de ficción. La tesis de Penrose sobre el origen de la mente humana quizás sea el momento más serio de todos, pero también está presente en los filotes de Card, de nuevo en Hamilton e incluso en los clásicos como Heinlein (y su TIEMPO PARA AMAR) y en otros muchos más. Y es que, a fecha de hoy, extrapolar los universos alternativos como obra de la mente humana, y la posible relación que ésta pueda tener con la indeterminación cuántica, resulta un típico tópico y, al menos para mí, cansino.

Y a eso me refería al principio de este texto.

© Rafael Ontivero, (1.295 palabras) Créditos