ESCUDO INVULNERABLE
ESCUDO INVULNERABLE Poul Anderson
Título original: Shield
Año de publicación: 1962
Editorial: Edasha
Colección: Nebulae nº 112
Traducción: Francisco Cazorla Olmo
Edición: 1965
Páginas: 224
ISBN:
Precio: Descatalogado

Resulta muy curiosa esta novela de Anderson, por cuanto lo que empieza como una historia al uso de artefactos alienígenas, con protagonista candidato a convertirse e superhéroe, más persecuciones trepidantes y aventuras sin aparente fin, se acaba convirtiendo en una historia de corte político en la que conspiradores y facciones enfrentadas luchan por el artefacto en cuestión como llave del poder.

Más notable aún es que Anderson consigue la transición sin casi esforzarse en ello, lo normal en estos casos es precisamente la situación inversa; obras que prometen reflexionar en profundidad sobre la mezquindad del alma humana, sobre la corrupción de los políticos adocenados, sobre la maldad de las grandes corporaciones, tienden finalmente a convertiste en correcalles donde los protagonistas anadean de acá para allá como gallinas descabezadas, y las nobles intenciones originales quedan olvidadas a favor de los vapores de cordita y deflagraciones a cual más cinematográfica. Por contra, en ESCUDO INVULNERABLE, sin que la acción decaiga especialmente, se van introduciendo progresivamente más elementos de corte político hasta convertirla en un canto a la libertad y a la fortaleza de las instituciones, todo ello dentro de un marco diplomático no menos complejo y convulso.

Anderson imagina una Tierra futura en la que tras una formidable guerra todo se ha ido al carajo. ¿Todo? ¡No! Para variar, los yankis han sobrevivido mal que bien a la calamidad y aprovechando que el resto del mundo está bastante peor que ellos se erigen en el superestado hegemónico dictando que como y donde se han de hacer las cosas. Más o menos, obviamente. No todos están de acuerdo con ese estado de cosas y las tensiones son inevitables, sobre todo con una más que pujante China. Con todo, el miedo a una nueva guerra nuclear mantiene las cosas relativamente tranquilas. A nivel doméstico las cosas tampoco están calmadas, la Seguridad Militar, con el temible Marcus a la cabeza, y con la excusa de la seguridad nacional, se ha establecido en un estado dentro del estado, en una policía política al borde del totalitarismo. Por si eso fuera poco, las mafias han medrado al socaire del caos postbélico, y son una fuerza a tener en cuenta en aquellas zonas en las que la reconstrucción institucional todavía no ha llegado.

Por la época en la que fue escrita la novela, 1963, da la impresión de que Anderson se inspiraba, cuando no directamente denunciaba, el inmenso poder que J. Edgar Hoover había acumulado al frente del FBI (del que fue director desde 1924 hasta 1972) Sintomático es que en esos casi cincuenta años ningún presidente tuvo valor para destituirle de su cargo, tal era la cantidad de información, no siempre publicitable, que había recopilado sobre la clase política norteamericana. También eran los años de expansión de la mafia, más allá de las rocambolescas peripecias de los gangsters de los años 20 y 30, la diversificación de los negocios, legales o no, y su imbricación en la economía del país hacían de ella una fuerza muy a tener en cuenta más allá de sus actividades delictivas (la lectura de EL PADRINO da una imagen muy precisa de aquello)

El caso es que en este estado de cosas, una expedición a Marte regresa a la Tierra con unos cuantos ejemplos más que golosos de tecnología marciana, entre ellos un a modo de campo de fuerza, prácticamente invulnerable, que se convierte al instante en oscuro objeto del deseo de todas las organizaciones descritas y algunas más.

Peter J. Koskinen, el protagonista, se ve zarandeado de acá para allá por fuerzas que no comprende y que desearía ver lejos de si. El escudo, aunque impenetrable, no es precisamente práctico (funciona a modo de burbuja, con todas sus ventajas e inconvenientes) y aunque le protege también se convierte en un lastre cuando está activado. Secuestrado por las mafias, perseguido por espías chinos y la Seguridad Militar, captado por organizaciones contrarias al gobierno pero de objetivos más que cuestionables, apenas encuentra apoyos en busconas de buen corazón, antiguos militares del este y asqueados magnates multimillonarios.

Es una obra con un cierto aire a pulp poco elaborado, no obstante, la novela da más de lo que promete en un principio.

© Francisco José Súñer Iglesias, (697 palabras) Créditos