¿DE QUÉ ESTÁN HECHAS LAS NIÑAS PEQUEÑAS?
Star Trek TOS: ¿DE QUÉ ESTÁN HECHAS LAS NIÑAS PEQUEÑAS? EE. UU., 1966
Título original: What Are Little Girls Made Of?
Dirección: James Goldstone
Guión: Robert Bloch
Producción: Gene Roddenberry
Música: Fred Steiner
Fotografía: Gerald Perry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Capitán James T. Kirk); Leonard Nimoy (Mr. Spock); Michael Strong (Doctor Roger Korby); Sherry Jackson (Andrea); Ted Cassidy (Ruk); Majel Barrett (Christine Chapel); Nichelle Nichols (Uhura); Harry Basch (Brown); Vince Deadrick Sr. (Mathews); Budd Albright (Rayburn)
Temporada: 1, Episodio: 7

Durante la producción de TOS, Gene Roddenberry y Majel Barrett mantenían una relación sentimental, que cristalizaría en matrimonio en 1969, coincidiendo con la cancelación del show. Decidido a lanzar al estrellato a su amada, el Gran Pájaro de la Galaxia creó para ella el personaje de Número Uno, la fría y cerebral Primer Oficial del capitán Pike en el primer episodio piloto, LA JAULA. Por desgracia, los pacatos ejecutivos de la Paramount se opusieron a la inclusión de un personaje femenino que no sólo tenía un carácter tan fuerte como el del capitán, si no que además ocupaba el segundo puesto en la escala de mando. Gene luchó con todas sus fuerzas para conservar a su querida oficial femenina, pero los jerifaltes de los Estudios no dieron su brazo a torcer, y no le quedó más remedio que renunciar a Número Uno si quería seguir adelante con el proyecto de Star Trek. A pesar de todo, Gene estaba empeñado en meter a su novia en la serie como fuera, y así nació el rol de Christine Chapel. En principio se trataba de un personaje casi de soporte, pero Rodeenberry, dispuesto a darle oportunidades a su amada, no dejó pasar ninguna ocasión de alterar los guiones para conseguir que su novia destacase de algún modo en las historias. Y lo consiguió desde la primera aparición del personaje, en el episodio HORAS DESESPERADAS, recurriendo a una argucia magistral: haciendo que la dulce Christine se enamorara del frío y lógico Spock. Dado que el vulcano era ya desde el inicio de la serie el personaje más popular de la misma, el truco funcionó a las mil maravillas. Gene deseaba resarcir de algún modo a Majel por no haber podido darle un papel protagonista, de modo que decidió rodar un episodio en el que buena parte de la tensión dramática recayera sobre ella, y ese es el origen del capítulo que nos ocupa, una magnífica historia en la que la actriz realizó su mejor y más destacada interpretación en TOS. A partir de aquí, y a pesar de no haber protagonizado ningún otro episodio relevante, Christine Chapel sería reconocida por los fans como una de las figuras más entrañables del reparto de Star Trek.

¿DE QUÉ ESTÁN HECHAS LAS NIÑAS PEQUEÑAS? cuenta con un espléndido guión del maestro Robert Bloch, que también escribiría el argumento de uno de los mejores capítulos de la segunda temporada, EL LOBO EN EL REDIL. El rodaje no estuvo exento de complicaciones, ya que Roddenberry, perfeccionista hasta la médula, obligó a Bloch a reescribir numerosas escenas, e incluso escribió él mismo algunas adicionales. Todo parece indicar que este trajín obedeció al deseo del Gran Jefe de dar el máximo protagonismo posible a su novia. Sea como fuere, lo cierto es que el rodaje del episodio duró siete días, dos más de lo previsto, algo que nunca más volvería a ocurrir. De todas formas, los retrasos valieron la pena, porque el resultado final fue uno de los capítulos más interesantes y logrados de la primera temporada.

Una de las bazas del episodio fue la acertada elección del reparto. El actor invitado más memorable fue el gran Ted Cassidy, como el amenazador androide Ruk, el único superviviente de la época de los Antiguos. La caracterización de Cassidy preocupó mucho a Roddenberry, que insistió en que debía resultar inquietante. El look de Ruk fue el resultado de la estrecha colaboración entre el diseñador de vestuario, Bill Theiss, y el maquillador Fred Phillips. Hubo discrepancias entre los miembros del equipo técnico, pues unos pensaban que Ruk no daba miedo y otros que asustaba demasiado. Para dilucidar la cuestión, Roddenberry decidió llevar a cabo un experimento, que ha pasado a los anales de Star Trek como una de las anécdotas más divertidas producidas durante el rodaje de la serie. Había un vendedor de trajes que llevaba bastante tiempo persiguiendo a Gene, con la intención de endosarle su mercancía. Como el comercial en cuestión no le conocía personalmente, Roddenberry ordenó que le hicieran pasar a su despacho... donde le esperaba Ted Cassidy caracterizado como Ruk. El joven vendedor se quedó sin habla, dando la impresión de que iba a salir corriendo en cualquier momento. Pero al final mantuvo su aplomo, e incluso llegó a tomarle las medidas a Cassidy, creyendo que se trataba de Roddenberry. Con este sencillo truco, Gene comprobó que la apariencia del personaje de Ruk era la adecuada, terrorífica pero sin exagerar. En cuanto al tipo de los trajes, por lo visto se tomó el asunto con humor. Lo que se ignora, incluso hoy día, es si Gene acabó encargando algún traje.

Para el papel de Andrea fue elegida Sherry Jackson, una de las actrices más bellas de TOS. En el guión se especificaba que Andrea, el androide femenino creado por Korby, debía ser arrebatador, pues sólo así resultarían creíbles los celos de Christine. Jackson era una actriz muy sensual, y el seductor conjunto que Theiss diseñó para ella magnificaba aún más el magnetismo sexual que emanaba de su persona. Todos los hombres del equipo, tanto actores como técnicos, estaban subyugados por la hermosura de Sherry. Shatner la invitó a comer, recurriendo a la manida excusa de querer ayudarla con su papel. Quedaron en el comedor de los estudios Desilu. Will, vestido con su uniforme de capitán de la Enterprise, tuvo que esperarla unos minutos. Por fin apareció Sherry en la atestada cafetería. Traía puesta una larga bata, y mientras caminaba entre las mesas hacia un alelado Shatner, que seguramente se las prometía muy felices, se la quitó con un gesto teatral. Debajo llevaba el provocativo traje con el que aparece en el episodio, y todas las miradas —admirativas las masculinas, envidiosas las femeninas— se clavaron en ella. La anécdota fue muy comentada por todos los miembros de la producción. Es seguro que muchos hombres envidiaron a Shatner en ese momento, pero parece ser que a éste le salió el tiro por la culata, porque Sherry no quiso hablar de otra cosa que no fuera su interpretación y la forma de mejorarla. Por lo visto, el bueno de Will no era, en realidad, el rompecorazones que aparentaba ser en la pantalla.

A Korby le dio vida Michael Strong, actor no muy conocido pero sí eficaz, uno de esos profesionales capaces de insuflar vida a cualquier personaje. Del resto del reparto poco se puede decir, salvo que sus actuaciones son correctas y contribuyen a la credibilidad del relato.

Destacan en este episodio las escenas dobles de Shatner. Al actor canadiense siempre le ha gustado verse desdoblado en pantalla, y sin duda se lo pasó en grande rodando las secuencias en las que se supone interactúa consigo mismo. El efecto fotográfico que muestra a Kirk con su doble androide es perfecto, y nos remite a El propio enemigo, tercer capítulo de la temporada, donde el capitán debe enfrentarse a su otro yo maligno, creado por una avería del transportador. Años más tarde, en STAR TREK VI: AQUEL PAÍS DESCONOCIDO , Shatner tendría ocasión de repetir la experiencia.

Los efectos especiales son sencillos pero efectivos, como siempre. La máquina que utiliza Korby para crear sus androides no resulta muy convincente, pero ese es un detalle secundario. Lo importante son los personajes, y éstos están magníficamente descritos, sobre todo Roger Korby, un brillante científico al que la fuerza de las circunstancias le ha hecho perder el Norte, convirtiéndole en un megalómano. En cuanto a Andrea, es una androide tan perfecta que incluso está comenzando a desarrollar ciertos sentimientos hacia su creador. Serán precisamente esas nacientes emociones de la robot las que Kirk empleará como arma para detener a K orby.

En ¿DE QUÉ ESTÁN HECHAS LAS NIÑAS PEQUEÑAS? tenemos las primeras referencias serias a la familia de Jim Kirk, ya que se nos cuenta que tiene un hermano mayor, Sam, padre de tres hijos. Aunque en TOS se trató de respetar la continuidad, poco más tarde, en el último episodio de la temporada, OPERACIÓN: ANIQUILACIÓN, dieron al traste con ella de forma harto chapucera. En efecto, en ese capítulo la Enterprise arriba a Deneva, planeta en el que vive Samuel Kirk con su esposa Aurelan y su hijo Peter. Perfecto. Pero, ¿qué fue de los otros dos hijos que supuestamente tenía Sam Kirk? No es que el error tenga demasiada importancia, pero sí que resulta llamativo en una producción que tendía a caracterizarse, como se ha dicho, por su respeto a la continuidad.

La música corrió a cargo de Fred Steiner, a mi juicio el mejor compositor de la serie clásica, después del gran Alexander Courage. La dirección recayó en James Goldstone, correcto realizador que había tenido el honor de dirigir UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE, piloto oficial de la serie.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.456 palabras) Créditos

El episodio fue escrito por Robert Bloch, pero fue modificado por Gene Roddenberry durante la filmación, dejando a la producción dos días atrasado respecto a lo planificado. Una referencia a los trabajos de H. P. Lovecraft fue hecha brevemente en el guión de Bloch, con su mención a los Antiguos y la forma piramidal de las puertas en las cavernas.

Aunque desde mi perspectiva de televidente de este siglo, los antiguos me recuerdan más a otra raza extinta e igual de misteriosa de Star Gate. Sin mencionar que el título en forma de pregunta no deja de recordarme a otra obra de robots semi-humanos de Phlip K. Dick. Sin detenerme ahí podemos encontrar más ideas ya vistas en otros lados.

Según las palabras de Spock, el sol de aquel sistema llevaba ya medio millón de años pereciendo y disminuyendo sus temperaturas en el planeta que nos concierne, llegando a menos 72 º C, lo que impulso a estos Antiguos a trasladarse al subterráneo. Allí, ahora según la explicación del Doctor Korby su carácter se vio repentinamente alterado. Pues se supone que el carácter de los humanos está moldeado, entre otras cosas, por nuestro ambiente abierto y de libertad, mientras que abajo esta especie tuvo que recurrir al maquinismo para sobrevivir (¿No les suena a los Morlocks?)

De hecho, el Doctor Korby llegó a encontrar a uno de sus androides aún trabajando en las maquinarias subterráneas (¿Sólo a uno?) ya desde hace tantos siglos que ni el mismo recuerda cuantos.

Ahora bien, Korby da un montón de problemas al capitán y su acompañante para no volver a la Enterprise, pues tiene la certeza de que sus androides no serán bien vistos por la federación, menos aún sus planes para acostumbrarlos a ellos, reemplazando gente con estos sustitutos (Perdonen si mezclo otra película) y llegando a introducir sus consciencias, sus cerebros en estas maquinas físicamente idénticas para así dotarlas de inmortalidad y todas las ventajas de las que carecemos los humanos en relación a las maquinas (Just like Los cybermen de Doctor Who) Korby apostó incluso por eliminar ciertos rasgos humanos, como el miedo o la intolerancia. A lo que nuestro Capitán Kirk responde con su visión preventiva y humana de que esto puede terminar en moldear a las masas a la manera de otros personajes de la historia que también ofrecieron la perfección, como Hitler, Julio Cesar, o Gengis Khan (No el Khan que piensan, por cierto)

Hasta aquí los historiadores de la federación considerarían este incidente como el antecedente de una posible rebelión Borg en el cuadrante Alfa.

Pero lo cierto es que estos androides nos son tan perfectos como los Borg, pues en palabras del capitán Kirk los antiguos los hicieron Demasiado bien.

Los Borg y los cybermen son el espíritu de la revolución industrial llevado al máximo. Erradicación total de las debilidades humanas. Lastre a los ojos del progreso.

Al estar prisionero del gigantesco androide Ruk (Cuyo rostro es, por lógica de su nombre, idéntico al de sus creadores, así su aspecto lúgubre y pálido refuerzan la idea de que en siglos de evolución en el subterráneo los antiguos se tornaron en una suerte de Morlocks) Kirk usa la razón para ponerlo en contra de Korby (argumento clásico de la ciencia-ficción, en especial cuando hablamos de paradojas autodestructivas) y lo hace recordar todo lo que ocurrió en la época de los antiguos.

Estas máquinas querían lógica y orden y se vieron frustradas por los ilógicos y emocionales Antiguos que les crearon. Les tomaron miedo. Y a pesar del plan de Korby para disminuir el miedo la situación era nuevamente inevitable. Entre cyborgs y androides los primeros saldrían peor parados.

No obstante, los antiguos dotaron a sus creaciones, además de cualidades superiores, características humanas, por lo que una vez que se rebelaron contra ellos no fue sólo por un razonamiento de pragmatismo y eficiencia, fue por Orgullo y deseo de supervivencia lo cual se acentuó una vez que los antiguos se dieron cuenta del peligro potencial que habían creado y se propusieron a desmantelarlos. Eso detonó el holocausto de las maquinas. Pero estas no procedieron con la frialdad de una Skynet o de los centinelas de Matrix.

Como ya se ha dicho, los androides poseían muchas características humanas, la capacidad de olvidar como se demostró aquí, pues Kirk con su razonamiento infirió todo el escenario que se debió dar en la época de los antiguos, y haciendo razonamientos hace a Ruk rescatar esa historia de su banco de datos. Lo que lo lleva a rebelarse nuevamente contra su nuevo creador: ¡Esa es la ecuación! La supervivencia debe cancelar nuestra programación Exclama el iluminado androide. Por suerte Korby lo destruye antes. Una mal programada tercera ley de la robótica.

Más adelante, la bella androide Andrea demuestra que sí puede experimentar amor, contrario a lo que creía el doctor Korby. Lo que hace pensar que al construirla con la tecnología que encontró debió usar una programación prehecha que contenía alguna aplicación no desarrollada que no detectó Korby al ensamblarla que le permitía sentir emociones.

En uno de los enfrentamientos verbales finales Kirk resalta la principal falla de los supuestos Hombres perfectos de Korby: Se destruyen entre sí, tal y como lo hacen los humanos.

Esta puede ser la razón de que sólo quedara un androide. Se destruyeron entre sí (eso o simplemente no habían suficientes reservas energéticas para mantener a más) Pero es su falta de coordinación lo que los llevó a su fin. El hecho de que no estaban interconectados, a diferencia de la mente colectiva de los Borg que los convierte en un verdadero cáncer arrasador sin ninguna falla interna que los detenga.

Al parecer esta mala combinación de habilidades superiores y cualidades humanas fue fatal para esta raza de híbridos.

Este es un tema muy recurrente en Star Trek. El coqueteo del espécimen humano, débil y recién salido de su planeta hogar, con las fuerzas y poderes superiores que tiene que ofrecer el universo. Son pocos los que se salvan de un final trágico ocasionado directa o indirectamente por ellos mismos. En cambio, inteligencias más ancestrales y/o superiores como los Q o los vulcanos si logran hacerse cargo adecuadamente de estas. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, Peter.

Lo que nos lleva al beso final entre la androide y el Cyborg Doctor Korby, las últimas máquinas que quedan, acto en el cual se suicidan con un fáser. Digno de Shakespearse.

© Diego Escobedo, (1.075 palabras) Créditos

Notas

El argumento completo se puede leer en la Wikpiedia