CONTRALUZ
CONTRALUZ Thomas Pynchon
Título original: Against the Day
Año de publicación: 2006
Editorial: Tusquets
Colección: Andanzas
Traducción: Vicente Campos González
Edición: 2010
Páginas: 1337
ISBN:
Precio: 32 EUR

Sinopsis

El mineral transparente conocido como espato de Islandia posee la curiosa propiedad óptica de la doble refracción: duplica en paralelo la imagen del objeto que se mira a través de él. Si se contemplara la Tierra por una lámina de ese espato, la imagen duplicada no sería exactamente la esperada. En un juego semejante se embarca aquí Thomas Pynchon al recrear un mundo en descomposición, el que va de la Exposición Universal de Chicago de 1893 a los años posteriores a la primera guerra mundial. Cientos de tramas entrelazadas trasladan al lector desde los conflictos laborales en las minas de Colorado hasta el Nueva York finisecular, para pasearlo después por Londres y Gotinga, Venecia y Viena, los Balcanes, el México revolucionario, el París de posguerra o el Hollywood de la era del cine mudo. Y por un laberinto de palacios y burdeles, callejones y desiertos, se mueve una abigarrada galería de personajes: anarquistas, aeronautas, tahúres, canes parlantes, científicos locos, videntes y espías, que se codean con personajes reales como Bela Lugosi o Groucho Marx.

CONTRALUZ es el último libro publicado en España de Thomas Pynchon (aunque la editorial Tusquets anuncia para ya la publicación de otra novela, Vicio propio, verdaderamente su último libro hasta ahora)

Es un novelón de más de 1.300 páginas. Y es un ejemplo perfecto de lo que es este autor y su literatura: desmedido, alocado, barroco, superfluo, erudito, desordenado, creído, genial. Todos estos adjetivos y más pueden aplicarse a un autor especial.

Es sabido que es alguien que preserva su vida privada al máximo de todo lo que no sea su obra publicada. No hay fotos de él desde hace mucho. En realidad, no se sabe cómo es físicamente al día de hoy.

Como digo alguien especial.

Centrándonos en sus libros, quitando El arco iris de gravedad, he tenido la oportunidad de leerlos todos. Y todos, desde el más antiguo hasta éste más moderno, adolecen de los mismos vicios y de las mismas virtudes. En cierto sentido, es un autor que apenas ha evolucionado, lo que se encuentra en CONTRALUZ ya se encontraba en V.: las historias estrambóticas, las múltiples subtramas que ensombrecen la posible línea argumental (lo que muchas veces no es muy fácil de interpretar) los elementos fantáticos/cienciaficciónescos tratados como algo kitsch: pretencioso, pueril, puro decorado para sus locuras literarias, el tratamiento de la historia comparándola o divagando con la contrahistoria, el retorno en sus libros a Venecia, el tratamiento de la entropía, el absurdo como leitmotiv, etc.

Si no recuerdo mal, en V. uno de sus protagonistas trabaja en las basuras municipales del Nueva York de los años 50 tratando de cazar en las cloacas los caimanes que la moda de aquella época ha llevado a que muchas personas adquieran y luego los tiren por los retretes ante las complicaciones de tener mascotas semejantes en apartamentos de una gran ciudad, antes a esas cloacas ha ido a parar un cura loco que en su afán de evangelizar a todo bicho viviente lo hace con las ratas, también aparece un ciborg, una mujer robot en la Venecia del XIX. En La subasta del lote 49, trata sobre un sistema de correos alternativo al oficial (proveniente de la Italia del s. XVIII) en los desquiciados y musicales años 60. En Vineland, seguimos en los 60 y aparecen abducciones, experimentos científicos de serie Z, drogas, sexo. En MASON & DIXON, aparecen animales robot, bosques vivientes, más experimentos, más contrahistoria.

CONTRALUZ (el título original es AGAINST THE DAY) tiene todo esto y más. 1.300 páginas donde a partir de la muerte de un minero anarquista en el Oeste de 1.800 y pico sus cuatro hijos se dedican a recorrer el mundo y buscar la venganza sobre los dos asesinos a sueldo que lo mataron (uno de ellos acaba casándose con la hija) y el instigador (el dueño de una empresa/multinacional minera) Hace un recorrido desde finales del XIX a comienzos del XX, hasta el inicio, más o menos, de la Primera Guerra Mundial. Otra de las líneas argumentales sigue las aventuras en un dirigible de un grupo de chicos militarizados que realiza misiones secretas ordenadas por no se sabe muy bien quién. Otra la búsqueda de una ciudad mística, mítica, escondida bajo las arenas del desierto de Asia interior. Otra, por supuesto, la entropía: la degradación de una sociedad a partir de un punto concreto de su evolución.

Durante sus muchísimas páginas me he divertido a rabiar, también me he aburrido a rabiar (me he visto obligado a emplear la bendita técnica del jumping) he tenido la sensación de estar leyendo una obra maestra como de ser apenas un entretenimiento de un escritor que se siente sobrado en la parte final de su vida: ¡cuántas páginas parecen superfluas! Y en cambio, en un renglón, todo cobra vida y se convierte en una experiencia inenarrable.

En resumen, me ha gustado, es un libro recomendado especialmente a cualquiera que ya conozca y disfrute la obra de Pynchon. Tiene lazos comunes con 2666 de Bolaño. Pero aviso: con todo lo que ello supone de desparrame y de imaginación en un autor que es, lo dicho, muy, muy especial.

© Carlos Fernández Castrosín, (862 palabras) Créditos