PIONEROS DEL FUTURO
PIONEROS DEL FUTURO Varios
Título original: Pioneros del futuro
Año de publicación: 1968
Editorial: Luis de Caralt
Colección: ---
Traducción: Antonio-Prometeo Moya
Edición: 1968
Páginas: 192
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Daniel Salvo

Texto de contraportada

Peter Haining presenta en este volumen ocho relatos de autores tan dispares —y tan acreditados— como Ray Bradbury, Robert Heinlein, Isaac Asimov, Theodore Sturgeon y Arthur C. Clarke, que constituyen otras tantas meditaciones sobre el tiempo no terrestre, el tiempo inconmensurable y sobre las valoraciones subjetivas de las coordenadas espacio-temporales. El tema, habitual en la narrativa de ciencia-ficción, aparece aquí planteado desde diversas técnicas y con unas perspectivas muy distintas entre sí. Este volumen cobra así un valor paradigmático de las diversas tendencias, representadas por los nombres más famosos dentro del género, que se esfuerzan hoy en una renovación radical de los supuestos en los que se apoya la narrativa de ficción científica.

EL DEMOSTRADOR DE LA CUARTA DIMENSIÓN (Murray Leinster): Muchos de los tópicos de la ciencia-ficción (viajes en el tiempo, encuentros con extraterrestres, robots) se prestan muy bien para el humor y la aventura. O como en este caso, para relatar las desventuras de un atribulado heredero de una máquina que permite demostrar la existencia de la cuarta dimensión, y pretende utilizarla para impresionar a su chica. Sólo que a la damisela del cuento le impresionan cosas más prosaicas.

COLÓN FUE UN CRETINO (Robert Heinlein): Menos humorístico, pero con más punch, la historia tiene un final sorpresa. Comienza con un barman cualquiera en un bar aparentemente cualquiera, quien, harto de la manía de su tiempo, los viajes espaciales, emite una filípica contra los exploradores, contra quienes, en lugar de quedarse contentos en casa y con lo que tienen, prefieren arriesgar sus vidas y familias por lo desconocido. ¿Qué ventaja tiene el explorar la luna u otros astros?

LA HORA DE LA BATALLA (Robert Sheckley): La humanidad estaba en guerra. Una guerra difícil de ganar, dada la superioridad del enemigo en el campo mental: eran una raza de telépatas. Por suerte, la humanidad desarrolló un detector de emisiones telepáticas. Los enemigos quedaron mudos, tanto, que los tripulantes de las naves terrestres comienzan a preguntarse qué había pasado con los enemigos. Comienzan a preguntarse cosas que nunca antes se habían preguntado. Por suerte, contaban con el detector de emisiones telepáticas.

EL ARMA DEMASIADO ESPANTOSA PARA SER USADA (Isaac Asimov): Un Asimov primerizo (de hecho, es su primer cuento, publicado cuando tenía 17 años) que contra lo que se dice, no tenía reparos en incluir extraterrestres verdes en sus historias. En este cuento, los venusinos han sido esclavizados por los terrestres, quienes han aprovechado su decadencia cultural. Empero, los venusinos eran una raza muy antigua, tanto, que en sus tiempos de esplendor previeron años oscuros para el planeta, y crearon el arma demasiado espantosa para ser usada. Al ser redescubierta por los nativos, ¿se atreverían a utilizarla contra los opresores terrestres?

SIN REACCIÓN (Theodore Sturgeon): Sólo a un maestro como Sturgeon podría ocurrírsele mezclar una historia de mundos paralelos con la búsqueda de un tratamiento para ciertos desórdenes psicológicos. Memorable.

EL FLAUTISTA (Ray Bradbury): Una melancólica historia que bien podría ambientarse en el Marte de antes de las CRÓNICAS MARCIANAS. Los marcianos han sido sojuzgados por los malvados terrestres, perdón, jupiterianos (este anti-humanismo no parece bradburiano, qué lejos de Las maquinarias de la alegría) quienes los explotan en horrendas y sucias explotaciones mineras (siempre son explotaciones mineras, ¿qué nadie piensa en un crucero de explotación o algo así?) El flautista del título, un marciano vagabundo perteneciente a la poética Raza Dorada, recuerda que en las profundidades de Marte está el germen de su liberación, aunque ésta puede significar el fin de su propia existencia.

ECUADOR (Brian Aldiss): Nada menos que una historia de espionaje escrita por Brian Aldiss, sólo que en lugar de una potencia extranjera que quiere conquistar el mundo libre, tenemos extraterrestres que quieren conquistar la Tierra. Hay romance también entre el involuntario espía terrícola y una bella contra-agente de otro mundo. Como todas las historias de James Bond, a estas alturas, el asunto deviene en humorístico. En un mundo sin Guerra Fría, la trama deviene en involuntariamente humorística.

NÁUFRAGO (Arthur C. Clarke): Para quienes suelen cuestionar las habilidades de Clarke como narrador, este cuento funciona como un perfecto tapabocas. Una joya de esas que no se producen así como así. Poético a su manera, nos narra el arribo de un ser nacido en condiciones atmosféricas completamente ajenas a nuestro hábitat terrestre, para quien la luz es oscuridad y la gravedad, el fin.

© Daniel Salvo, (729 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Ciencia-Ficción Perú el 1 de octubre de 2010