EL HOMBRE ESQUIZOIDE
Star Trek TNG: EL HOMBRE ESQUIZOIDE EE. UU., 1966
Título original: The Schizoid Man
Dirección: Les Landau
Guión: Richard Maning, Hans Beimler y Tracy Tormé
Producción: Gene Roddenberry y Maurice Hurley
Música: Dennis McCarthy
Fotografía: Edward R. Brown
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Brent Spiner (Data); Jonathan Frakes (Riker); Marina Sirtis (Troi); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Wil Wheaton (Wesley); Diana Muldaur (Dra. Pulaski); W. Morgan Shepard (Ira Graves); Barbara Alyn Woods (Karen Brianon); Suzie Plakson (Dra. Selar)
Temporada: 2, Episodio: 6

Sinopsis

Ira Graves, uno de los científicos más brillantes de la Federación, padece una enfermedad incurable en fase terminal. Su joven y bella ayudante lanza una llamada de socorro, que es captada por la Enterprise. Cuando se disponen a acudir en su auxilio, se recibe una transmisión de emergencia de una nave siniestrada. Picard envía al planeta en el que residen Graves y su ayudante un equipo formado por Troi, Data, Worf y la doctora Selar. Ésta última deberá ocuparse de la salud del sabio mientras la Enterprise socorre a la nave Constantinopla. Ya en el planeta, Selar examina a Graves, confirmando que su dolencia está muy avanzada y es irreversible, por lo que le queda muy poco tiempo de vida. Mientras aguardan la vuelta de la nave, Data y Graves, que dice haber sido el maestro del doctor Soong, creador del androide, establecen un curiosa relación. Poco después, Data comunica a sus compañeros que el gran científico ha fallecido. Ya en la Enterprise, y tras el funeral de Graves, el androide comenzará a comportarse de un modo inusual, mostrando un absoluto desprecio por la disciplina y un inusitado interés por Karen, lo que llevará a Picard a sospechar que, de alguna manera, Ira Graves ha logrado transferir su conciencia al cerebro positrónico de Data.

Data y el señor Graves
Data y el señor Graves

EL HOMBRE ESQUIZOIDE, quinto episodio de la segunda temporada de TNG y trigésimo primero del conjunto de la serie, marcó un hito importante en el devenir de la misma. En efecto, éste espléndido relato significó el comienzo de la evolución de Data como segundo personaje en importancia de la producción, después del capitán Picard. Durante la fase de preproducción de TNG, Data había sido concebido como un personaje casi secundario, un androide simpático y encantador con el que pudiera encariñarse fácilmente la audiencia. Sin embargo, este rol encerraba un considerable potencial dramático que se nos revelaría en este episodio, y que significaría, en la práctica, el inicio de una serie de fabulosos argumentos basados en el androide y su tenaz búsqueda de su propia humanidad.

Como venía siendo habitual en todas las sagas trek, la historia que narra el episodio acabaría siendo muy diferente de la prevista en el guión original. En el primer borrador, obra de Tormé, la Enterprise recogía a una hermosa mujer en una colonia remota asolada por un cataclismo. Esta joven había mantenido relaciones íntimas con dos hombres al mismo tiempo, y al perecer éstos, había conseguido preservar sus conciencias en una extraña máquina. Ya en la nave insignia de la Flota, transfería dichas conciencias a Data, convirtiendo a éste en un ser de múltiple personalidad. Cuando Data se encontraba con esa mujer, las mentes de los dos amantes se imponían a su conciencia androide. Dado que una de ellas pertenecía a un don Juan, y la otra a un hombre aquejado por unos celos compulsivos, esto daba pie a escenas de gran comicidad. La historia podría haber dado mucho juego en pantalla, pero los también guionistas Richard Maning y Hans Beimler habían desarrollado ya otro argumento con los personajes de Graves y su hermosa ayudante, y Roddenberry decidió que éste último guión resultaba mucho más interesante. Tormé se ocupó de reescribir y pulir el texto de Beimler y Maning, y lo único de su cosecha que pudo incluir en el episodio fue la escena inicial, en la que Data, siempre dispuesto a imitar comportamientos humanos, muestra a unos atónitos Troi y La Forge su flamante barba, que parece calcada de la de Riker.

Data, el señor Graves y una amiga curiosa
Data, el señor Graves y una amiga curiosa

Lo que más destaca del episodio es, obviamente, la gran interpretación de Brent Spiner. Hasta entonces, el actor tejano no había tenido muchas ocasiones de lucir su talento, si exceptuamos su magnífico trabajo en DATALORE. En El hombre esquizoide Spiner interpreta a un ser en el que coexisten dos personalidades antagónicas, y es de justicia reconocer que pasó la prueba con nota, demostrando con creces que fue, tras Stewart­, el mejor actor de TNG. El guión combina con sabiduría humor y dramatismo y es pródigo en escenas memorables, como esa en la que Data se refiere a la inteligencia limitada de Riker. Uno no puede evitar preguntarse de dónde sacó eso Graves. ¿Acaso el bueno de Data está convencido, en lo más íntimo de su ser, de que el Primer Oficial es tonto de capirote? Bueno, la verdad es que, por la razón que fuera, el personaje de Will Riker tardó mucho en calar en la audiencia, y nunca fue uno de los favoritos de los fans, así que, ¿quién sabe? También es digna de mención la secuencia del funeral de Graves, en la que Data pronuncia un panegírico en honor del difunto que deja estupefactos a sus compañeros y hace soltar la carcajada al espectador.

Ira Graves, por su parte, posee el cerebro más brillante de la galaxia... y la personalidad más intratable que se pueda imaginar. En un pasaje del episodio la doctora Selar lo describirá como arrogante, egocéntrico y chovinista. Y está en lo cierto, porque Graves, en su desesperación, en su ansia por eludir a la Parca, no dudará en adueñarse del cuerpo y la conciencia de Data, pues piensa que él, un hombre que además es uno de los científicos más grandes que han existido, tiene más derecho a la existencia que esa patética combinación de circuitos con forma humana. Sintiéndose vivo, joven y fuerte, no dudará en declarar su amor a Karen, ofreciéndole incluso construir otro cuerpo androide para ella —femenino, por supuesto—, con la esperanza de que puedan compartir sus vidas hasta el fin de los tiempos. Pero al ser rechazado por la muchacha, asustada ante la idea de fusionar su mente con la de una máquina, Ira reaccionará violentamente, llegando a herir a la mujer que ama y a golpear a Worf, a Laforge, e incluso al capitán. Pero hasta en la mente más egoísta hay un atisbo de sentido común, y horrorizado por lo que ha hecho, y por lo que pueda llegar a hacer en el futuro, decide liberar a Data de su dominio. Ira Graves acepta así su muerte, pues acaba por comprender lo que Jean-Luc quería transmitirle cuando le dijo que cada hombre tenía su tiempo. Mas a pesar de todo, el extraordinario científico que es logra en cierto modo inmortalizarse, traspasando sus conocimientos, su intelecto, a la computadora central de la Enterprise, con lo cual la Federación pierde a su cerebro más privilegiado, pero conserva todo su saber.

Karen entrando en pánico cuando le ofrecen digitalizarse
Karen entrando en pánico cuando le ofrecen digitalizarse

Los actores invitados ofrecieron interpretaciones muy correctas, sobre todo W. Morgan Shepard, veterano característico del cine y la televisión, un rostro habitual en muchas producciones catódicas de los años setenta y ochenta. Pero quien caló hondo en el recuerdo de los trekkies fue la bella Suzie Plakson, en el papel de la teniente Selar, ayudante de la doctora Pulaski. Esta sería la única aparición de la vulcana doctora Selar en toda la serie, y fue una lástima, porque se trataba de un personaje que podía haber dado mucho juego. Suzie Plakson intervendría en otros dos episodios de TNG dando vida a K´Ehleyr, una mujer mestiza, mitad klingon mitad humana, rol que también gozaría del favor de los fans.

Este fue un episodio bastante barato, ya que la mayor parte de la acción transcurre en la nave, si exceptuamos las escenas en la residencia de Graves. Emitido en USA el 21 de enero de 1989, fue muy bien acogido por los fans de Data por razones obvias. Los seguidores de Spiner y su androide estuvieron de suerte, porque una vez descubierto el filón que para los guionistas de la serie representaba Data, comenzaron a proliferar las historias protagonizadas por éste. Cuatro semanas después de la emisión del magnífico El hombre esquizoide, llegaría LA MEDIDA DE UN HOMBRE, que trataría en profundidad el tema de la autentica naturaleza de la fascinante forma de vida artificial que es el androide construido por el doctor Noonien Soong. Los episodios protagonizados por Data serían, junto con los centrados en los klingons y su cultura guerrera, los más populares de TNG.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.341 palabras) Créditos