Cara a cara, 13
ENTREVISTA CON CARLOS FERNÁNDEZ CASTROSÍN (2010)
por Francisco José Súñer Iglesias

Grupo AJEC ha conseguido en poco años hacerse un hueco importante en el mundo de la ciencia-ficción española a base de presentar obras más que interesantes de una forma constante y sin pausa. Además de diversas obras de autores anglosajones, inevitables puesto que al cabo es donde más y mejor se cultiva el género, en sus colecciones aparecen una notable cantidad de obras escritas en español siendo, de momento, prácticamente la única editorial profesional (y porque Juan José Aroz siempre ha dejado claro que su labor es otra) que publica autores españoles de forma regular.

Ahora le toca el turno a Carlos Fernández Castrosín y su novela CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO. No es exactamente una historia inédita para el aficionado español, se trata de la reelaboración de LOS SUBTERRÁNEOS, publicada precisamente por Juan José Aroz allá por 1999. LOS SUBTERRÁNEOS adolecía de unos cuantos defectos de infancia, por llamarlos así, y además la idea original de Carlos F. Castrosín sobre la historia era mucho más amplia. Releyendo lo que escribí en su día respecto a LOS SUBTERRÁNEOS, además de descubrirme en una predicción acertada al prever el retorno de Santiago Marchena, su protagonista, CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO promete muy buenos momentos de lectura.


CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO

Volvemos de nuevo a la carga, pero de una forma un tanto particular nuevo libro pero no nueva novela.

Para mí, CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO es una nueva novela. Mi nueva novela de 2010. Aunque el núcleo del libro ya estaba en el cuento LA QUE SE ARRASTRA CON SUS NEGRAS ESCAMAS y, sobre todo, en mi novela LOS SUBTERRÁNEOS, no es ni mucho menos una reescritura: hay bastantes más subtramas, nuevos personajes, nuevos paisajes y aventuras, mayores misterios, mayores reflexiones sobre qué es el destino, qué es la realidad, ese mundo al que llega el protagonista, la asunción de héroe a la fuerza, y sobre todo una manera diferente de enfocar la historia.

Por decirlo de otro modo, es como cuando se contempla la foto de una niña a los 5 años, cuando es una chica a los 15 años o cuando es mujer a los 25. Si se contemplan las tres fotos, uno ve que los rasgos esenciales que contiene esa foto de la niña a los 5 años son los mismos que a los 15 y a los 25, menos definidos, aún sin pulir o aún sin la plenitud de los 25, pero están ahí. Siendo la misma mujer, son personas completamente diferentes, con otro encarnamiento, con otras reflexiones, con otra edad.

Se debe tener mucho cariño por una historia cuando se es capaz de escribirla y reescribirla una y otra vez hasta llegar a algo parecido a la «perfección».

Pues sí, claro que le tengo mucho cariño. LOS SUBTERRÁNEOS ha sido uno de mis libros que más han gustado (estuvo a punto de ganar el Ignotus de ese año) Aunque la versión que salió en Espiral ciencia-ficción era una versión bastante reducida de la idea original. Después, ha habido varios intentos de volver a editarla, ya en su versión completa, pero por unas cosas u otras no llegaron a buen puerto, hasta que al fin CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO sale publicada en Grupo AJEC. Tras estos avatares, no hay mal que por bien no venga: esos años hasta que se publica me han servido no sólo para recuperar la versión original sino para depurarla, para mejorarla, en definitiva para reescribirla totalmente, cambiando como he mencionado antes muchos detalles.

Normalmente el proceso de escritura es arduo, el de corrección suele desagradar a la mayor parte de los autores, pero el proceso creativo de CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO es algo completamente distinto a todo eso en cuanto a complejidad y prolongación en el tiempo, ¿se siente a veces la sensación de desánimo, de no ser capaz de terminar alguna vez?

Pienso que cualquier corrección o revisión es poca. Siempre hay algo que mejorar o corregir. Yo intento que el texto esté lo más trabajado posible, por respeto a mí y por respeto al lector. En el caso de CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO, aunque a veces podía estar hasta las mismas de seguir con esa historia, intentaba superar esos momentos pensando que ya quedaba menos para su publicación y que aún tenía tiempo para mejorar la historia (lo que no siempre ocurre, cuando se va corto de fechas)

En España no existe la diferenciación anglosajona entre el editor-asesor y el editor-fabricante del libro. De hecho, hablar de editor se asume generalmente en el segundo sentido, un señor que espera a que le lleven manuscritos y los saca al mercado según considere oportuno, pero sin involucrarse en el proceso de escritura ¿crees que podrías trabajar con alguien que te estuviera enmendando la plana continuamente más allá de familia y amigos demasiado condescendientes?

En mi caso, la familia y los amigos no son nada condescendientes. ¡Son mis peores críticos! Fuera de bromas, claro que se puede trabajar con alguien que haga propuestas al texto original. Incluso es aconsejable que el editor dé su punto de vista. Yo siempre me lo tomo como algo positivo para mejorar el resultado final. Otra cosa es aceptar esas propuestas a pies juntillas por el mero hecho de publicar. Creo que es bueno el diálogo, que el editor diga lo que no le convence. Con las mismas, que el autor pueda argumentar, oponerse o aceptar los cambios. Lo importante es que la obra no quede desfigurada por las modificaciones. Aunque ahí está el caso extremo de Raymond Carver, que cuando metió la mano el editor, éste le limpió los textos al límite dejando algunos a la mitad y, mira tú por dónde, esto fue lo que hizo famoso a Carver, los textos pelados, cuando el autor no los había escrito así.

LOS SUBTERRÁNEOS

¿En que se diferencia éste mundo del Centro de la Tierra imaginado por Verne?

Si no recuerdo mal, el mundo imaginado por Julio Verne era un mundo prehistórico, sin evolución, y aparte de lo anecdótico y divulgativo ahí quedaba la cosa. Sus personajes se enfrentaban a los aconteceres de ese mundo, con dinosaurios, setas enormes, etc., y trataban principalmente de sobrevivir, hasta que escapaban por el volcán y tal.

En mi novela, todo eso ocurre al principio, el intento por sobrevivir. Pero a partir del capítulo 2, el protagonista está integrado en el presente de ese mundo subterráneo, anclado en una época decadente, que avanza poco, pero que avanza con él.

Aunque no pierdo de vista que es una novela de aventuras, he intentado mostrar qué hay más allá de la simple percepción visual del entorno. He querido que el personaje reflexione sobre lo que le rodea, sobre qué hace que ese mundo nuevo sea como es, por qué se están produciendo los cambios que se producen y que son el leit motiv de la novela.

¿Por qué crees que es tan atractiva esa época «decadente» en la que ambientas esta sociedad subterránea? (ubiquemos al lector: algo directamente inspirado en pleno esplendor del Imperio Austrohúngaro) es un escenario utilizado con frecuencia y modelo de muchos Imperios Galácticos.

Tal vez por la idea mítica de Europa que todos tenemos. De la belleza de su decadencia, de sus castillos, mansiones, pasajes angostos, desfiles, nobles, príncipes. También porque va asociada al romanticismo, la búsqueda de lo sublime, del disfrute de esa belleza por encima de cualquier cosa. A mí siempre me han atraído novelas como RETORNO A BRIDESHEAD, Los Buddenbrook, cuadros de Turner, Constable, Friedrich, ése es el ambiente que yo quería que tuviese CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO.

Realmente CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO es difícil de encuadrar, no es un absoluto en lo que respecta al género, y más bien lo situaría directamente en el de aventuras, sin más vueltas.

Exacto. Novela de aventuras. No en plan LA CARTUJA DE PARMA, que nadie para durante toda la historia, porque es más reflexiva, pero novela de aventuras sin dudarlo. No es steampunk, aunque algunos detalles pueda aproximarla a ese estilo.

CINCO DÍAS ANTES

¿Tienes intención de volver a ésta tierra exótica?

Después de llevar tantos años con esta historia, no creo que vuelva a ella. He trabajado tanto y he estado tan concentrado hasta verla publicada que creo que tengo que ponerme con otras cosas. Aunque ya se sabe, el hombre propone y la edición dispone.

Mi idea es que, en cuanto vea el libro la luz a comienzos de noviembre, me voy a poner a escribir una novela que llevo también bastante tiempo preparando: más de 300 páginas de notas e ideas, más anclada en la realidad que CUANDO SE ABRIÓ EL ABISMO en el sentido que habrá conexión directa con diversas etapas de la historia principalmente, mezclando hechos reales con otros que no, y con un trasfondo de fantasía y ciencia-ficción que recorrerá el libro mientras se desarrolla toda la historia. Por cómo va actualmente mi vida y el ritmo y acabado que intento que tengan mis libros, supongo que será voluminosa y me llevará años.

Una constante del panorama editorial español es la continua migración de los autores entre editoriales. Tu mismo, excepto con Juan José Aroz, no has repetido editorial, y si no me equivoco ya vas por el octavo libro ¿no añade eso un extra de incertidumbre al no tener claro cual va a ser el destino de la novela?

Buena pregunta. Incertidumbre es una manera muy suave de explicar las múltiples dudas que surgen al escribir un libro. Yo no suelo escribir por escribir, de que se me amontonen novelas y novelas en el cajón. Lo mejor sería, hablo cuando ya se acumula cierta obra a las espaldas, tenerlas cubiertas en ese sentido y saber que el libro va a tener una salida, obviando imponderables. Uno debería poder concentrarse en la escritura, solamente.

Eso ya implica una cierta profesionalización, como comentábamos antes, una relación más estrecha con el editor (y hasta el corrector) un equilibrio entre lo que te apetece escribir y lo que demanda el lector, una planificación más estricta, vamos, como decía Emilio Aragón, menos samba e mais traballar, ¿te ves en algún momento llegando a ese punto?

Lo de trabajar en el texto, siempre lo he tenido claro, que hay que deslomarse con lo que se escribe, si uno quiere sacar algo con cierta calidad. Como decía aquel, que cuando te visite la musa te pille trabajando. Yo tengo hasta ahora un trabajo fijo del que comemos toda mi familia (toco madera para que siga así) Por tanto, tengo una idea romántica de la escritura, en el sentido de que la considero arte (y no quiero parecer un esnob) y superación. Quiero decir con esto que trabajo como el que más mis historias, pero que cuando se habla de profesionalización, con mayúsculas, algunos escritores parecen entender industrialización: este año se llevan los vampiros, pues, venga, a escribir una de vampiros; que van a sacar una peli sobre tal tema, vamos, una novela sobre el mismo tema; que hay que escribir muy fácil para que el lector, bendito inmaduro, no se atragante, tacatá, escritura masticadita para todo el que quiera. Más que profesionalización parece literatura franquicia, que si no miras el nombre del autor podría estar escrita por cualquiera.

Bueno, no parece lo peor del mundo. Me refiero a tomarse la escritura de esa manera tan «profesional», tan a lo que demande el mercado, a lo que diga el editor, en definitiva a mirar solamente las ventas. Mientras se llene el bolsillo...

No, no sería lo peor del mundo, pero de momento no tiene nada que ver conmigo. Espero poder seguir teniendo el privilegio de tomarme la literatura con la libertad y el compromiso como me la tomo: eligiendo el tema, cómo escribirlo, el tono. Por supuesto abierto a los comentarios de lo que llamo mi círculo pretoriano de lectores y a lo que me dice el editor. Pero nunca renunciando al núcleo de lo que he concebido.

Raúl Gonzálvez, a la cabeza del Grupo AJEC, parece haber cogido el ritmo a esto de la edición ¿como ha sido trabajar con él?

Una delicia. Me ha tratado estupendamente. Además, es una persona abierta a cualquier propuesta que se le haga. En todo momento, transmite confianza tanto en el libro como en el autor. Ojalá pueda seguir colaborando con él.

TODO LO QUE DESAPARECE

Grupo AJEC es todavía una editorial pequeña, pero profesional ¿qué diferencias más importantes has percibido a la hora de trabajar con los otros extremos, con un gigante como Planeta y una editorial amateur como la de Aroz?

Siempre he tenido una buena relación con mis editores. Tanto con Planeta como con cualquiera de las editoriales más pequeñas con que he publicado. Hemos intercambiado propuestas, indicaciones. Independientemente del tamaño de la editorial, nunca he tenido que rebajar las expectativas respectos a mis libros. No he tenido que hacer concesiones de las que más tarde arrepentirme. En el caso de Planeta, Paco García Lorenzana, el director en aquellos momentos de Minotauro, siempre me mantuvo informado de los pasos de la edición como con los medios de comunicación. La parte más destacable fue la participación en el proyecto del corrector de estilo. En el caso de Grupo AJEC, hemos elegido la portada en consenso, hemos comentado las pruebas de maquetación, las entrevistas, las gestiones para la presentación del libro. Como ya he dicho antes, yo estoy encantado con el trato que me ha dispensado Raúl Gonzálvez.

Has comentado que tienes un circulo pretoriano de lectores, a algunos autores, como Gallego y Sánchez se les ha atacado de forma bastante virulenta por cuestiones que iban más allá de las meramente literarias, restándoles una buena cantidad de lectores y dejándoles solo con una legión de fieles que les ha costado ampliar. ¿Te has sentido alguna vez objeto de ofensivas de ese estilo? Y no me refiero meramente a críticas negativas, yo mismo no he sido precisamente indulgente contigo y aquí estamos, tan amigos.

Al decir círculo pretoriano de lectores, me quería referir a mi círculo íntimo de lectores, a los sufrientes lectores amigos (sí, siguen siendo amigos, a pesar de leer las novelas sin desbastar) a los que hago llegar las primeras versiones para que me den su parecer y mejorarlas antes de que se publiquen. No he querido dar a entender en que me refugio en mis incondicionales y lo demás no me importa. Pero como aparte de dar lo mejor de mí como escritor y ofrecerme para muchas de las actividades de comunicación no intento obsesionarme con los lectores, con la ventas, etc. Pienso que aparte de mi predisposición para ayudar en la difusión de las novelas, ésa es una labor, tal vez la principal, de la editorial: hacer saber a todo bicho viviente que el libro ha salido y que debe comprarlo.

Respecto a algunas críticas negativas, el que salta al ruedo ya sabe a lo que se arriesga. Gustará a unos, disgustará a otros. Tienes que estar por encima de esto. Tienes que tener temperamento y personalidad para imponerte tanto a las buenas como a las malas. No puedes dejarte adormecer por las buenas ni deprimirte por las malas.

© Francisco José Súñer Iglesias, (2.313 palabras) Créditos