LA MIRADA DE PEGASO
LA MIRADA DE PEGASO Sergio Mars
Título original: ---
Año de publicación: 2010
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Albemuth número 35
Traducción: ---
Edición: 2010
ISBN:
Precio: 15 EUR

El hard (ese subgénero que se pretende respetuoso para con el estado de la ciencia del momento) ha sido poco cultivado en España, por un lado porque es difícil que alguien no solo escriba competentemente, sino que además sea capaz de engarzar con igual competencia la ciencia en sus relatos. Además, siempre ha existido una corriente más o menos declarada contra este tipo de ciencia-ficción por parte de lo que podríamos llamar stablishmen nacional, con una formación más de letras que de ciencias, lo que implica una natural lejanía de los temas tratados y, consecuentemente, insensibilidad y rechazo hacia tal forma de entender el género. Tampoco es desdeñable el hecho de que mucho hard es de por si espeso y muy poco agradecido. Como decía antes es complicado que un científico con aptitudes divulgadoras sea a la vez un buen escritor, y en demasiadas ocasiones ya sea por los alardes literaturistas de los autores, que por exceso de celo se exceden en ese aspecto, o bien por no saber integrar la ciencia sin convertir el relato en un abstruso texto académico, acaban también por aburrir a quienes no tienen más prejuicios al respecto.

En resumen, que por una causas u otras no es el hard un subgénero que apetezca cultivar y encontrarse con excepciones, y tan brillantes, como la de LA MIRADA DE PEGASO es toda una alegría, visto el paupérrimo panorama al respecto.

El libro es una antología de tres relatos de Sergio Mars, un par de novelas cortas, LA MIRADA DE PEGASO e HISTORIA DE UN WATSON, más el relato LAS ALAS DE LA CRISÁLIDA, además, finaliza el libro con un post-scriptum de lo más interesante, en el que el autor, biólogo de profesión, desgrana el proceso creativo de las obras, los matices científicos a tener en cuenta, la documentación empleada y las influencias literarias de cada una de ellas. De obligada lectura antes de sacar conclusiones.

Empiezo por el último relato, LAS ALAS DE LA CRISALIDA, para que las últimas palabras de este opúsculo no dejen un falso poso negativo respecto al libro. Es un relato totalmente post-apocalíptico, tanto, que el grupo humano que presenta tiene apenas poco menos de doscientos cincuenta componentes, y al parecer no hay muchos más. El problema es que queriendo dar sensación de extrañeza, de completa lejanía, resulta en ocasiones demasiado críptico, se detiene en detalles en exceso morosos que no hacen avanzar realmente la narración ni sitúan al lector, por último, la resolución no es precisamente lo que se espera de una historia propiamente hard. Tanto es así, que resulta difícil hablar del argumento sin dejar sin sentido las primeras páginas, porque lo que son las últimas tampoco es que sean demasiado satisfactorias. Baste decir que se le puede considerar como un ejercicio de estilo y un añadido que no hace justicia a sus hermanas mayores.

En cuanto a las novelas cortas, desde hace ya tiempo he desarrollado un cordial rechazo hacia las historias que a) propugnan la aniquilación de la raza humana b) hacen responsables a los propios humanos de todos sus males. LA MIRADA DE PEGASO se hace partícipe de estas premisas, y si bien se me hace incomoda su lectura, tengo que reconocer que resulta un reato bien construido y de una factura excelente, dinámico y divulgativo a partes iguales, presenta un mundo en el que, en un futuro no muy lejano, la Tierra está echada a perder a causa de la actividad humana, varias especies han desaparecido, amén de desastres ecológicos varios, colapsos financieros y todas esas cosas que harán el futuro tan agradable. La historia se centra en un grupo de científicos que consiguen resucitar al extinto lince ibérico, el como queda bien explicado en el relato, pero no es tanto el proceso técnico que lleva a ese logro como el entorno en el que sucede, lo que hace notable el relato. Los biólogos que componen el equipo y los que les acompañan en el centro de investigación se dedican con igual ahínco a interferirse, odiarse y zancadillearse con gran entusiasmo dejando en un plano un tanto mecánico sus labores profesionales. Ahí es donde LA MIRADA DE PEGASO gana consistencia y profundidad, no se trata solo de exponer como se puede recuperar una especie a partir de algunas hebras de ADN, sino de dejar en evidencia que la excelencia científica no solo está reñida con la miseria moral, sino que además también se alimenta en cierto modo de ella. Como obra divulgativa también cumple con creces gracias a un recurso elegante; intercalar entre los capítulos fragmentos de una supuesta conferencia en la que se describen las grandes extinciones que ha sufrido desde su inicios la vida en la Tierra.

La segunda novela corta, HISTORIA DE UN WATSON, también bebe de las fuentes clásicas, esta vez, a la vez que del catastrofismo, de la pura novela negra. No hace falta llegar al post-scriptum, y ni siquiera avanzar demasiado en la lectura, para que quede claro que es una obra «a la manera de», en este caso Raymond Chandler. El watson es un perfecto trasunto de John Dalmas o Philip Marlowe, y tanto el desarrollo de la historia como el desenlace final podrían ser perfectamente intercambiables con cualquiera de las obras de Chandler: alguien, padre, hija, esposa, amante, contrata a un detective privado para que encuentre a la hija, marido esposo, amante desaparecidos. Éste revuelve en la basura con el entusiasmo que induce un buen montón de billetes y descubre que el montón se hace más y más grande cuanto más excava, todo esto con el habitual elenco de rubias peligrosas, polis tan duros como poco imaginativos y matones inquietantes..., excepto que el entorno en el que se desenvuelve la investigación es un compendio de técnicas biotécnicas, a cual más asombrosa. Nuestro watson no solo sigue, interroga y mantiene diálogos ingeniosos y chispeantes, también toma muestras, las analiza a nivel molecular y extrae perspicaces conclusiones. Queda un poco triste que en vez de inspirarse con lingotazos de bourbon potencie sus metabolismo y sentidos a base de cócteles de enzimas, pero es un detalle menor que no hace el relato menos interesante. Si algún día le diera por ahí, está claro que Sergio Mars podría dedicarse con igual competencia a la novela policiaca que a la ciencia-ficción.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.053 palabras) Créditos