LA TRAMPA HUMANA
Star Trek TOS: LA TRAMPA HUMANA EE. UU., 1966
Título original: The Man Trap
Dirección: Marc Daniels
Guión: George C. Johnson
Producción: Gene Roddenberry
Música: Alexander Courage
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: Will Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); Nichelle Nichols (Uhura); James Doohan (Scott); George Takei (Sulu); Alfred Ryder (Robert Crater); Jeanne Bal (Nancy Crater); Grace Lee Whitney (Janice Rand); Michael Zaslow (Darnell); Bruce Watson (Green)
Temporada: 1, Episodio: 1

LA TRAMPA HUMANA, emitido el lunes 8 de septiembre de 1966, a las 20:30 horas, horario de máxima audiencia, fue la presentación en sociedad de la serie de televisión creada por Gene Roddenberry con la intención de dignificar el género en la pequeña pantalla. La emisión de este episodio fue acogida con tibieza por el público y con frialdad por la crítica. Hasta los críticos televisivos más perspicaces vaticinaron que Star Trek no funcionaría. Los hechos se encargarían de demostrar lo equivocados que estaban aquellos especialistas. Séptimo episodio en producción, todavía hoy se ignora por qué se emitió éste en primer lugar, cuando lo lógico habría sido que se emitieran por el orden en que fueron rodados. De todas formas, LA TRAMPA HUMANA fue una espléndida puesta de largo para una serie que cambiaría para siempre la manera de entender la ciencia-ficción en el medio televisivo.

El seño Crater presentándose
El seño Crater presentándose

El sólido argumento de George Clayton Johnson combina con acierto la ciencia-ficción y el terror, ya que la tripulación de la Enterprise debe hacer frente a una criatura alucinante, capaz de asumir la apariencia de cualquier persona. El relato se inicia con la llegada de la nave al planeta M-113 en una misión rutinaria. En ese planeta sólo hay dos personas, Robert y Nancy Crater, un matrimonio de arqueólogos que llevan cinco años estudiando las ruinas de una antiquísima civilización desaparecida. Como todo el personal destinado en planetas apartados, los Crater han de pasar una revisión médica anual realizada por un oficial médico de la Flota Estelar. Para Bones esta es una ocasión especial, porque en el pasado mantuvo una relación amorosa con Nancy y desea volver a verla. Pero la misión rutinaria acaba convirtiéndose en una pesadilla para Kirk y su gente, que no sólo deben enfrentarse a la irracional hostilidad del profesor Crater, sino también a una especie de vampiro que se alimenta de sal y que se introduce en la Enterprise, dispuesto a saciar su apetito con las sales corporales de sus tripulantes.

Siendo el doctor McCoy mi personaje predilecto de TOS, LA TRAMPA HUMANA es uno de mis episodios favoritos, pues nuestro admirado viejo médico de pueblo asume buena parte del protagonismo de la historia. Su relación con Nancy le ha marcado profundamente, y a pesar de llevar años sin verla, todavía la quiere. El reencuentro con su amada de otro tiempo provoca que se comporte de un modo poco profesional, algo que irrita a Kirk, que se ve obligado a llamarle la atención con brusquedad. En efecto, Leonard parece más interesado por lo bien que se conserva su Nancy que por el misterio que rodea la muerte de un tripulante, y Jim tiene que soltarle un par de bocinazos para que reaccione y vuelva a ser el gran profesional de la medicina que siempre ha sido. La diatriba del capitán surte efecto, Bones vuelve a examinar el cadáver y descubre que el hombre falleció a consecuencia de la súbita y total pérdida de las sales de su cuerpo, algo científicamente inexplicable. Sin embargo, todos recuerdan que el hostil Crater, tras espetarles que su esposa y él no necesitaban nada de la Flota Estelar y exigirles que abandonaran su planeta, pidió que les proporcionasen una buena provisión de tabletas de sal, vitales para la supervivencia en un mundo seco y árido como M-113. Sospechando que esa obsesión de Crater por la sal tiene mucho que ver con la extraña muerte del tripulante Darnell, Kirk y Spock inician sus investigaciones, que les llevarán a descubrir la existencia de esa sorprendente criatura, especie de vampiro que se alimenta de sales, con la que Robert Crater lleva largos años conviviendo.

El monstruo de la sal
El monstruo de la sal

El monstruo de la sal del episodio se convirtió en una de las formas de vida alienígenas más queridas por los fans, algo lógico pues se trata de un ser fascinante. De aspecto vagamente humanoide, lo más característico de esta criatura es su boca, similar a la de una lamprea, y los tres dedos de cada una de sus dos manos, terminados en grandes ventosas circulares a través de las cuales absorbe las sales de los cuerpos de sus víctimas. Su forma de atacar es muy curiosa, ya que parece ejercer una especie de sugestión hipnótica sobre sus presas, impidiéndoles así cualquier movimiento o reacción. Posee así mismo algunas habilidades telepáticas, como queda de manifiesto en la escena con Uhura, en la que el monstruo adopta la apariencia de un atractivo varón swahili porque la bella oficial de comunicaciones estaba pensando en alguien así. No se trata, evidentemente, de una criatura metamórfica. Lo que hace es proyectar telepáticamente la imagen con la que quiere se percibida por los demás, y dicha imagen varía en función de lo que cada persona espera ver. Así, en los primeros minutos del episodio observamos que Kirk, McCoy y Darnell ven tres mujeres distintas. Bones ve a la misma chica de la que se separó diez años antes, el capitán a la misma mujer que ve McCoy pero mucho más vieja, y el tripulante a una despampanante rubia que es el vivo retrato de una muchacha que conoció en cierto planeta. Esta sorprendente habilidad es sin duda su mejor arma, la que le permite colarse en la Enterprise adoptando la imagen del tripulante Green, al que ha matado poco antes.

Es importante mencionar aquí un hecho curioso relativo al tratamiento que se le dio a este ser en el guión. No es un animal, sino una criatura inteligente, descendiente sin duda de la raza que antaño habitó el planeta y dejó las ruinas que investiga Crater. Es también la última de su especie, pero en ningún momento se habla de preservarla, y ni siquiera el siempre frío y lógico Spock, que siente un profundo respeto por toda forma de vida, intenta salvarla. Nos encontramos en los comienzos de TOS, ni los personajes ni el espíritu de la serie estaban aún plenamente definidos y eso se nota en detalles como el mencionado. Si el episodio se hubiese rodado más tarde, seguramente el monstruo de la sal habría recibido mejor trato en el guión, como ocurriría posteriormente con la Horta de EL DIABLO EN LA OSCURIDAD, el Gorn de ARENA o los abominables humanoides de GALILEO 7. Sólo McCoy aboga por preservar a ese ser único; pero claro, quien así se expresa en la reunión de oficiales no es Bones sino la criatura, que ha adoptado su apariencia. De todos modos McCoy, como Spock, respeta la vida en todas sus formas, y por eso ruega a Dios que le perdone cuando tiene que disparar contra la falsa Nancy para evitar que mate a Jim. A pesar de que TOS estaba dando sus primeros pasos, el personaje de Bones era ya el mejor perfilado de todos, y con el tiempo sería el que más carga emocional aportaría al conjunto de la serie.

¿Sabrá McCoy quien es Nancy?
¿Sabrá McCoy quien es Nancy?

LA TRAMPA HUMANA contiene una madura y profunda reflexión sobre la soledad. Cuando apenas llevaban unos meses en M-113, la auténtica Nancy Crater murió a manos del monstruo, pero Robert Crater, al comprender que éste era un ser inteligente, llegó a alguna especie de acuerdo con él, proporcionándole regularmente tabletas de sal a cambio de que mitigase su espantosa soledad adquiriendo la apariencia de la difunta. La relación del arqueólogo con la criatura es tan estrecha que, en cierto modo, Crater llega a apreciarla a pesar de que haya matado a su esposa. El hecho de que el científico pida insistentemente a Kirk que renueve su provisión de sal, demuestra su intención de seguir disfrutando de la compañía de ese ser capaz de hacerle creer que su amada Nancy aún vive.

Los efectos especiales, como siempre, son sencillos pero efectivos, al igual que los decorados de cartón piedra que representan la superficie de M-113. El vampiro de la sal está muy logrado, siendo uno de los monstruos más convincentes que aparecieron en la serie.

La dirección corrió a cargo de Marc Daniels, que sería uno de los realizadores más apreciados por los trekkies junto con el gran Joseph Pevney. La capacidad de trabajo de Daniels era asombrosa, ya que, paralelamente a LA TRAMPA HUMANA, trabajó también en la elaboración de HORAS DESESPERADAS, cuyo director había tenido que ausentarse imprevistamente dejando el episodio a medias. A pesar de esto, Marc rodó el capítulo que nos ocupa en seis días, para lo cual recurrió a una argucia que acabaría por convertirse en norma no escrita pero de obligado acatamiento en TOS: aprovechó los tiempos muertos entre una escena y otra, necesarios para que los técnicos ajustasen cámaras, luces y decorados, empleándolos para reunir a los actores y discutir con ellos las cuestiones relativas a la marcha del rodaje y también para ensayar futuras escenas.

Vámonos, jefe, que esto no pinta bien
Vámonos, jefe, que esto no pinta bien

En el episodio empiezan a perfilarse también las características de la raza vulcana. Así, cuando Kirk pregunta a Spock cómo es que no murió al ser atacado por la criatura, el oficial científico responde que sus ancestros se sumergían en un océano muy distinto de los de la Tierra, por lo que las sales de su cuerpo son diferentes de las de los humanos y, al parecer, no fueron del gusto del monstruo.

Otra secuencia interesante es esa en la que la bellísima asistente Rand le lleva la comida a Sulu, quien se lo agradece con la frase: Que el Gran Pájaro de la Galaxia bendiga tu planeta. La frasecita gustó, y muy pronto el artífice de Star Trek sería conocido por todos los miembros del equipo de la serie, y más tarde por los trekkies de todo el orbe, como El Gran Pájaro de la Galaxia.

Como primer episodio oficioso de TOS, LA TRAMPA HUMANA marcó un antes y un después en la historia de la ciencia-ficción televisiva. Muchos no supieron verlo entonces, pero la producción de Roddenberry, aunque adoptaba por razones obvias un formato aventurero, no tenía nada que ver con lo que hasta entonces habían visto en la pequeña pantalla los aficionados al género. Aquel lunes 8 de septiembre de 1966, hace ahora cuarenta y cuatro años, la ciencia-ficción de calidad llegaba a la televisión por la puerta grande.

© Antonio Quintana Carrandi, (1.694 palabras) Créditos