EN LA SOMBRA DE LA LUNA
EN LA SOMBRA DE LA LUNA EE. UU., 2007
Título original: In the Shadow of the Moon
Dirección: David Sington
Guión: ---
Producción: Duncan Copp
Música: Philip Sheppard
Fotografía: Clive North
Duración: 100 min.
IMDb:
Reparto: Entrevistas e imágenes de archivo de Buzz Aldrin, Neil Armstrong, Stephen Armstrong, Viola Armstrong, Alan Bean, Eugene Cernan, Michael Collins, Charles Duke, John F. Kennedy, Jim Lovell, Edgar D. Mitchell, Garry Moore, Harrison Schmitt, Dave Scott, John Young.
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

Estados Unidos, año 1961. El Destino Manifiesto acaba de recibir una recia bofetada. Los malvados integrantes del apparachitnik ruso han puesto en órbita... ¡¡¡AL PRIMER ASTRONAUTA!!! En este día de ira, en este día de aflicción, una luz de esperanza se abre paso para que los yankis, bendecidos por Dios para regir la Tierra con vara de hierro y quebrarla como vasija de alfarero, puedan por fin cumplir el mesiánico destino para el cual, como la Raza Superior que son, han sido llamados desde el inicio mismo de los tiempos. John F. Kennedy, el Presidente de los Estados Unidos, es decir, el Sumo Pontífice del Yankismo, se dirige al Colegio Cardenalicio conocido como el Senado de los Estados Unidos, y dice... ¡¡¡LLEGAREMOS A LA LUNA ANTES DE 1970, VIVA MÉXICO CABR...!!! No, perdón, esto último no lo dice, pero lo de la Luna en 1970 sí. Todos se miran unos con otros, diciéndose con incredulidad: ¡Pero esto es imposible, Mein Herr Amerikanführer! Kennedy se ríe solapadamente (después de todo si era reelegido, aún así salía de la Presidencia en 1968, y si no se cumplía su promesa podía siempre echarle la culpa a su sucesor, como Ricardo Lagos culpó a Michelle Bachelet por el Transantiago) Y visita instalaciones astronáuticas que lanzarán chupifantásticos cacharros al espacio. Andando el tiempo, y no sin tragedias de por medio (concretamente el apachurramiento de tres astronautas a quienes una p*** fuga de oxígeno les ahorró el trámite y el coste financiero de cremar sus cuerpos) una decisión política, concretamente lo mal que se lo estaban pasando los Yueséi en 1968, presiona al Programa Apolo para obtener un éxito a cómo dé lugar. De esta manera el Apolo 8, de misión meramente orbital, es lanzada para que orbite también la Luna, de paso (una explicación técnica, ehm: como gravitacionalmente la Tierra y la Luna forman una especie de planeta doble, una órbita terrestre lo suficientemente alta puede llegar a abarcar la Luna sin salirse de órbita) De esta manera se abre el paso para que, por fin, en 1969, pueda lanzarse el Apolo 11, para llegar a... ¡la Luna! Ya saben, un pequeño paso para el hombre, un gran salto para Cine 9009.

El espíritu de los tiempos

En la década del 2000 se han puesto de moda los documentales. El gran estallido lo protagonizó el gordito simpático ése, ya saben, Michael Moore, con FAHRENHEIT 9/11. Naturalmente que a su alero se empezaron a rodar una tunda de documentales mucho más, ehm, serios (bueno, alabemos a Moore­ que revitalizó el siempre on the edge género documental, pero su propia payasería estuvo a punto de sacarlo del cinelimbo sólo para hundirlo en un cinelimbo diferente) Dos corrientes documentales han surgido entonces. Una de ellas es la revitalización de los viejos documentales conocidos familiarmente como de naturaleza, de animalitos, de bichos, con cosas como ALAS DE SUPERVIVENCIA o LA MARCHA DE LOS PINGÜINOS. La otra es la caterva de documentales sobre the world, here and now, lo que significa básicamente documentales sobre lo mal que nos lo estamos columpiando (UNA VERDAD INCÓMODA, NIEBLA DE GUERRA, LAS RAZONES DE LA GUERRA) ¡Incluso hasta los cristianoides han tratado de subirse a la ola y grabar sus propios documentales...! (Bueno, ellos no han entendido el concepto de que un documental capta la realidad, no la distorsiona en función de intereses autoengañatorios, pero bueno...) Más tarde o más temprano, alguien tenía que sacar un documental sobre un tema un poquito menos controversial, y por qué no decirlo, un poco más apologético. Después de todo, quién diablos va a estar en contra de una hazaña tan espectacular y hollywoodense como la carrera espacial, que nos ha entregado memorables pelis como APOLO 13 o VAMOS A LA LUNA... EN LA SOMBRA DE LA LUNA adopta un poco ese estilo documental post-2000, y lo pone al servicio de un tema fundamentalmente acrítico, que pueda ser exhibido sin que los bienpensantes de toda la vida se pongan nerviosos.

¿Por qué verla?

:: Partamos diciendo que este documental es, cuando menos, algo irregular. Combina momentos e ideas muy memorables, con pedazos que básicamente son un ladrillazo a los ojos. Eligieron la forma de realización más simple posible (dudo que hayan trabajado con siquiera un esbozo de guión) mezclando imágenes de archivo con entrevistas a los astronautas de aquí y de ahora. Nada que no hayamos visto en The History Channel, vamos. Algunas de esas declaraciones son muy afortunadas. Para la historia queda el astronauta que se queja de que siempre le preguntan ¿pero usted no tuvo miedo? como si de haber tenido miedo se hubiera subido igual a bordo de lo que básicamente era un edificio cargado de combustible altamente explosivo que podía volarlo a la estratósfera entero en la cápsula o puzzlescamente desparramado en pedacitos. O cuando describen las sensaciones de estar sentados en esa cabina y ver el espacio abrirse y esas cosas. Otras declaraciones no pasan de ser buena crianza de tipo sí, mi coleguete es güena onda, me alegro de haberlo tenido como cumpa de trabajo, p*** q´es chévere mi compadre. Algunas imágenes de archivo tienen interés (se mandan un buen tuco del discurso de Kennedy) y otras son soporíferas a más no poder (¿cuántas veces no hemos visto ya la puñetera cabina de control de Houston? ¡Hasta en Pinky y Cerebro había un capítulo ambientado en Houston!) Quizás lo mejor es que la primera parte se dedica a los años de preparación, y la segunda parte, en vez de ir misión por misión (a la altura del Apolo 15 ya estaríamos mortalmente aburridos) van ensamblando todos los recuerdos de todos los ascensos, vueltas, revueltas y descensos, para dar la idea de cómo es un viaje lunar retrato-robot. El asunto, que a lo largo del documental se mantiene indeciso entre lo estupendo y el coñazo, se decanta finalmente hacia lo primero gracias a una serie de reflexiones sobre cómo la experiencia lunar les cambió la vida, descubrieron un nuevo sentido a su existencia, vieron con ojos trascendentes los problemas de la Tierra, etcétera (lo de forrarse dando conferencias por todo el mundo, pudorosamente, se lo guardan quizás para las escenas de descarte) Incluso los créditos finales, cuando ya Houston locuta, causa finita, guardan una sorpresita porque ponen a los astronautas despachurrándose a placer contra la teoría de la conspiración (ya saben, lo del viaje a la Luna fue un montaje, todo eso) incluyendo la inteligente reflexión de que si todo eso fue un montaje, ¿para qué fuimos seis veces...? O sea, aunque tiene sus profundos menos, en este documental al final se carga la balanza hacia los más.

Ideal para: Ver a un grupo de vejetes chocheando, sólo que estos vejetes sí hicieron algo interesante con sus vidas.

© Félix Capitán, (1.122 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 22 de enero de 2009
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