EL TERCER BRAZO
EL TERCER BRAZO Larry Niven, Jerry Pournelle
Título original: The Gripping Hand
Año de publicación: 1993
Editorial: Minotauro
Colección: Kronos
Traducción: Elías Sarhan Assy
Edición: 2004
Páginas: 426
ISBN:
Precio: 20 EUR

Que casi veinte años después, del éxito arrollador de LA PAJA EN EL OJO DE DIOS Larry Niven y Jerry Pournelle se embarcaran en la escritura de su continuación solo puede hacer pensar, con algo de malicia, que ambos estaban necesitados de dienrito contante y sonante, y que para conseguirlo nada mejor que repetir con aquellos asombrosos extraterrestres que tan buenos resultados les dieron en su tiempo. Seguro que rebuscando por la red aparece alguna referencia concreta del porqué de esta segunda parte. Lo cierto es que sin ser una novela aburrida, no llega, ni de lejos al nivel de su célebre predecesora.

Precedesora que, recordemos tampoco es que fuera un dechado de genialidad literaria, pero que sin embargo planteaba un escenario en el que la humanidad topa con su primera raza extraterrestre, los pajeños, descubre que pese a no ser particularmente agresivos si suponen una amenaza potencial más que preocupante, y como consiguen dejarlos aislados en su sistema para evitar males mayores.

Uno de los grandes aciertos de LA PAJA EN EL OJO DE DIOS, que se amplia y desarrolla en EL TERCER BRAZO, son los propios pajeños. Probablemente una de las razas extraterrestres más creíble jamás descrita. Por regla general se suele reducir a la mínima expresión la estructura social de los alien de turno, ya sea formando una jerarquía rígida o una fórmula más participativa, las sociedades descritas suelen ser homogéneas en el sentido de unidad política, puede haber sistemas de castas y grandes desigualdades sociales, incluso facciones que luchan entre si por el poder, pero siempre ofreciendo un frente común ante el visitante-invasor-invadido humano. Incluso los traidores, simpatizantes con los humanos, se oponen a la política oficial de su raza, no a su raza misma. Los pajeños son otra cosa completamente distinta. Estructurados en clanes más o menos numerosos, a los que dan nombres coloristas para que los humanos sean capaces de ubicarse dentro de la maraña, su único objetivo es acaparar influencia y recursos dentro de un sistema ya de por si superpoblado. Las alianzas y concentraciones de clanes son cambiantes y duraderas solo mientras los intereses sean comunes, la lealtad entre grupos no es un valor consistente, e incluso la propia estructura social de los pajeños se mantiene cohesionada siempre y cuando alguno de sus miembros pensantes (amos, ingenieros, mediadores) no descubra alguna ventaja para si mismo.

En esta continuación la cosa viene a ser que se descubre que el prolongado bloqueo al que están sometidos los pajeños está a punto de venirse abajo, dejándolos libres de campar a sus anchas por el resto del Universo. No es algo nuevo, durante todos los años que ha durado se ha establecido en el Imperio una especie de paranoia que hace ver alienígenas aquí y allá. Siempre de forma infundada, pero como consecuencia de las propias tensiones entre los territorios del Imperio y los sistemas periféricos son una variable que siempre se tiene en cuenta.

Toda la primera parte de la novela transcurre prácticamente entre fintas diplomáticas y misiones quirúrgicas en uno y otro planeta. El problema principal es que si no se tiene una referencia clara de LA PAJA EN EL OJO DE DIOS estas primeras páginas resultan extrañas y desconcertantes. Nivel y Pournelle arrancan como si el lector ya tuviera referencias de sobra de todo lo que ocurre, y no siempre resulta fácil recordar si tal o cual personaje es ya un viejo conocido o uno recién introducido. Además, los acontecimientos relatados tienen poco interés, y menos aún que ver, con la aventura que se desarrollará páginas más adelante.

El caso es que una vez descubierto el fallo del Gran Plan se toma la decisión de volver al espacio de La Paja con una expedición que deberá conjurar los peores temores respecto a sus habitantes. Aquí la cosa cambia notablemente, grandes batallas, grandes persecuciones, diplomacia de altísimo nivel, alianzas y coaliciones tan cambiantes que parecen casi líquidas y dos razas, o mejor dicho, una raza y un montón de banderías de otra, luchando por la pura supervivencia.

Este planteamiento, aún resultando atractivo, no está del todo bien resuelto. Llegado a un punto todo se convierte en un confuso correcalles en el que flotas enteras van de acá para allá persiguiéndose y destruyéndose mutuamente con tanto entusiasmo como precipitación. Teniendo en cuenta que tampoco hay malos y buenos de la forma tradicional, y que las masacres y destrucción preventiva es parte de la peculiar diplomacia pajeña, el final es como gran una pelea en una taberna del Salvaje Oeste. Solo faltaba el cartel de no disparen al pianista.

Por acabar, novela de acción trepidante aunque algo deslavazada, y que conviene leer, siempre que se pueda, teniendo bien presente la lectura previa de LA PAJA EN EL OJO DE DIOS, no tanto por tratarse de una continuación directa, sino por evitar el desconcierto de las páginas iniciales.

© Francisco José Súñer Iglesias, (813 palabras) Créditos