Y MAÑANA SERÁN CLONES
Y MAÑANA SERÁN CLONES John Varley
Título original: The Ophiuchi Hotline
Año de publicación: 1977
Editorial: Pomaire
Colección: Quantum
Traducción: Diorki
Edición: 1978
ISBN:
Precio: Descatalogado

Esta fue la primera novela de John Varley, en la que ya define el universo narrativo donde ubicará su trilogía de los Ocho Mundos: la humanidad ha sido expulsada de la Tierra por un todopoderoso y enigmático invasor, y se ha visto obligada a desperdigarse por el Sistema Solar en el que medra entre la opulencia y la miseria. En la Luna y los diversos planetas y asteróides donde se ha acomodado la diáspora humana el desarrollo de la civilización ha seguido caminos dispares, más conservadores unos, decididamene radicales otros. Tecnológicamente avanzandos, siempre, como es de suponer en una civilización espacial.

Las otras dos novelas que componen la trilogía citada: PLAYA DE ACERO y EL GLOBO DE ORO, tienen un tono muy distinto al de Y MAÑANA SERÁN CLONES. Del carácter grisaceo y deprimente de ésta, al notablemente festivo de las dos últimas, hay quince años de diferencia, lo que justifica la evolución de Varley en lo personal y el lo literario. De toda la filosofía heinleniana que tan famoso le ha hecho apenas hay rastro en este libro, que se reduce a una pura aventura. Además, el desarrollo es más enrevesado, menos ágil que su obra posterior. Eso no significa que PLAYA DE ACERO, por poner un ejemplo, sea un dechado de coherencia narrativa, pero lo que Varley no-cuenta lo no-cuenta con infinitamente más gracia y salero. Y MAÑANA SERÁN CLONES es una sucesión de episodios enlazados en un argumento común, pero sin sentido del espectáculo, aunque esto también hay que tenerlo en cuenta, mucho menos plúmbea que EL GLOBO DE ORO.

Todo viene a ser que en la Luna hay un tipo malo maloso, aunque con matices, llamado Tweed, que tiene una amplia influencia, tanta que ni siquiera le es necesario estar en el gobierno para hacer y deshacer a su antojo en la propia Luna y parte del sistema. La protagonista es Lilo, una genetista a la que Tweed está empeñado en captar para la causa y, ante la negativa y sucesivas rebeliones de ésta, se ve obligado a matarla una y otra vez para reconstruirla mediante clonación, y así insistir de nuevo para que se le una.

La cuestión es que Lilo es muy cabezota y Tweed no le cae nada bien, sobre todo cada vez que se entera que ya ha muerto unas cuantas veces a sus manos. Precisamente esos asesinatos y reencarnaciones consecutivas provocan una cierta confusión cuando no se sabe realmente que Lilo es la que está en escena, a quien conoce realmente, cuales son sus vivencias, y si coinciden con las del resto de los personajes.

Decia que Tweed es el malo maloso, con reservas, porque en realidad su objetivo es echar a los todopoderosos y enigmáticos invasores de la Tierra. Como él, a su manera, también es todopoderoso, los métodos de los que se vale no son de un caracter especialmente ético, ya se sabe: todo por la humanidad pero sin la humanidad, o más bien con la humanidad pero como fungible al servicio del bien común.

La novela se desarrolla pues entre las idas y venidas de Lilo por los Ocho Planetas, huyendo siempre de Tweed, conociendo aquí y allá curiosos personajes, buscándose los más variados compañeros de cama (recordemos que en los Ocho Mundos solo existe la sexualidad a secas, sin prefijos) y viviendo alocadas aventuras entre las que se incluyen caer de cabeza en Júpiter y despertar sana y salva en, me pareció, la costa este del continente americano del norte, más perdida que el barco del arroz, al igual que éste humilde lector, que tan poco gusta de este tipo de artificios birlibirloqueros.

En resumen, novela de aventuras de cierto interés, en la que además de las puras carreras y golpes también hay una buena dosis de conspiraciones y contraconspiraciones, pero que, como buena novela primeriza que es, resulta deslavazada y confusa en demasiadas ocasiones. Un buen pasarratos, pero nada excepcional.

© Francisco José Súñer Iglesias, (656 palabras) Créditos