ESTRELLA BRILLANTE
ESTRELLA BRILLANTE Hal Clement
Título original: Star Light
Año de publicación: 1971
Editorial: Edaf
Colección: Ciencia ficción, número 9
Traducción: Inmaculada de Dios
Edición: 1976
Páginas: 347
ISBN:
Precio: Descatalogado

Que segundas partes nunca fueron buenas, o al menos que mejor no haberlas escrito, queda sobradamente demostrado con esta novela que supone una verdadera antítesis de MISIÓN DE GRAVEDAD. Todo lo que tenía aquella de exótico, sorprendente, y aventurero se queda en nada en esta segunda aventura larga de los meskilitas y sus socios humanos.

Clement plantea que las relaciones entre humanos y meskilitas han avanzado lo suficiente como para que los primeros recluten a los segundos como expedicionarios en la exploración de planetas de condiciones extremas, algo que para los particulares mesklinitas, no supone más que una excursión algo agitada. En este caso se trata de determinar si el planeta Dhrawn es realmente un planeta gigante o una proto estrella. Las condiciones son, como es de esperar, infernales; gravedades imposibles, condiciones climatológicas perversas, y una mezcolanza desquiciada de elementos químicos sobre su superficie. En resumen, un agradable fin de semana para el mesklinita medio. Los humanos, cumpliendo con el acuerdo negociado en MISIÓN DE GRAVEDAD, han enseñado a los mesklinitas los conocimientos científicos que éstos demandaban, dando a su civilización un notable trampolín tecnológico. Para la expedición a Dhrawn se han construido varios vehículos de superficie adaptados a las características fisiológicas de los mesklinitas, y se ha construido una base principal con iguales criterios. Además, los humanos supervisan la expedición, con excesivo celo, desde una estación a una decena escasa de millones de kilómetros de Dhrawn (lo que implica un notable retardo en las comunicaciones) De las aventuras y desventuras de humanos y mesklinitas, y entre humanos y mesklinitas, trata ESTRELLA BRILLANTE.

No es tanto que en esta nueva aventura no existan los suficientes elementos de suspense y tensión como para convertirla en una lectura plana, sencillamente no están a la misma altura que en MISIÓN DE GRAVEDAD, además de que toda la parafernalia hard no tienen nada de exótica y resulta más abstrusa que los hábitos gravitacionales de los mesklinitas en su planeta natal. En este caso, el escenario elegido es un planeta gigante, o proto estrella, que eso se trata de averiguar, aunque sin mucho entusiasmo, con unas temperaturas y condiciones extremas y cubierta por una mezcla extraña de agua y amoniaco (en todos sus estados) que es la protagonista y causante de las cuitas de los mesklinitas destacados en la superficie. Las explicaciones de Clement al respecto se hacen en ocasiones demasiado opacas para el profano, sobre todo cuando se acumulan los datos acerca de los diversos comportamientos ante temperaturas inconstantes y proporciones inusuales de agua y amoniaco sólidos, líquidos, gaseosos y pulverizados, que acaban por convertirse en una confusa masa de hielo y líquido, siempre cambiante y siempre peligroso. Afortunadamente se trata de física newtoniana de toda la vida y simple termodinámica, lo que a poco que se atienda con cuidado no supone un problema, naturalmente si se tiene muy claro qué es el amoniaco, qué el agua y como interactuan entre si.

Obviamente, que el agua se congele o descongele si la concentración de amoniaco es tal, y la temperatura cual, no es precisamente lo que se llama un acontecimiento emocionante. Pese a la importancia que ello tiene para el futuro de los mesklinitas, por lo tanto en ese sentido la novela fracasa como aventura. El desencadenante de los acontecimientos es tan, literalmente, aburrido, que los sucesivos bloqueos y liberaciones del Kwembly el vehículo con el que los mesklinitas se mueven por Dhrawn no acaban de tener mayor interés.

Tampoco es precisamente absorbente la relación establecida entre los humanos y los mesklinitas. Llena de dobleces y medias verdades por ambas partes resulta en demasiadas ocasiones tan absurda que no hay forma de entenderla. Por parte de los humanos, una serie de condicionantes estratégicos y políticos les impide compartir toda la información que poseen con los mesklinitas. Aprovechando que los han enviado a la superficie sin un equipamiento lo suficientemente avanzado, y la base geoestacionaria debe ejercer el papel de repetidor entre los distintos grupos de la superficie, retrasan y dosifican la comunicación entre ellos. Las explicaciones que da Clement son totalmente insatisfactorias, de puro absurda que es la situación no resulta creíble, y los largos parlamentos que se desgranan entre la tripulación humana suenan a diálogo para besugos.

Los mesklinitas resultan notablemente más coherentes que sus socios humanos. Según piensan actúan y, aunque también tienen sus propios planes de futuro, el día a día lo solucionan sin mayores complicaciones que las propias de la situación.

Lo cierto es que ESTRELLA BRILLANTE no es tan brillante como se hubiera esperado de una digna continuación de MISIÓN DE GRAVEDAD.

© Francisco José Súñer Iglesias, (763 palabras) Créditos