MISIÓN DE GRAVEDAD
MISIÓN DE GRAVEDAD Hal Clement
Título original: Mission of Gravity
Año de publicación: 1954
Editorial: Ediciones B
Colección: Nova Ciencia Ficción, nº 55
Traducción: Carlos Gardini
Edición: 1993
Páginas: 246
ISBN:
Precio: Descatalogado

Una definición de clásico (que escuché a cierta ocasión a José Luis Garci) viene a decir que es aquella obra que en cada revisitación es como encontrársela por primera vez. Los clásicos tienen un algo que les da esa frescura y atemporalidad necesarias para que se conserven siempre como el día de su publicación. MISIÓN DE GRAVEDAD tiene esa cualidad que la hace permanecer intacta en su capacidad de maravillar y mantener al lector atento a sus páginas, y eso tratándose de una novela de corte hard con más de medio siglo a sus espaldas. El secreto puede estar en que, pese a estar considerada como uno de los ejemplos más claros de ciencia-ficción hard, es a la vez una emocionante novela de aventuras, con un escenario, el planeta Mesklin, radicalmente exótico abrumador.

Por lo pronto Mesklin es un supergigante, masivo hasta tal punto que su rápida rotación, nada menos que 18 minutos dura el día mesklinita, implica que su forma es la de un disco achatado, con una gravedad de 3g en el ecuador y aproximadamente 700g en los polos. En su superficie es el metano mezclado con amoniaco en vez del agua quien toma el protagonismo, con enormes océanos y tormentas de dimensiones apocalípticas. Clement imagina todo un ecosistema para Mesklin poniendo en la cúspide de la pirámide a los mesklinitas, seres de una aguda inteligencia, con aspecto de oruga y notable diversidad de tamaños, dependiendo de la región en la que habiten, capaces como el resto de la flora y fauna de sobrevivir, siempre que sean lo bastante prudentes, a cualquiera de las extraordinarias condiciones de su planeta. Por si eso fuera poco, también propone que la humanidad ha llegado hasta Mesklin, enviando varias misiones científicas y tomando contacto con los mesklinitas, particularmente con la tripulación del Bree, un sorprendente barco compuesto por decenas de balsas enlazadas, comandado por el capitán, Barlennan, un avispado mercader.

La novela transcurre con la descripción de las aventuras del Bree a lo largo y ancho de los océanos de Mesklin en el viaje que Barlennan y los suyos emprenden hacia uno de los polos a petición de los humanos, enmarcado dentro de un sorprendente acuerdo comercial. A Clement le da para mucho la inmensidad y particularidades de Mesklin, las condiciones físicas que la imponente gravedad y el comportamiento del metano en cualquiera de sus estados. La novela no es solo un viaje asombroso de cara al lector, los propios mesklinitas se ven sorprendidos una y otra vez por lo que se encuentran, circunstancias y artefactos que hacen saltar por los aires su forma de pensar y sus convicciones más arraigadas.

Lo más característico de MISIÓN DE GRAVEDAD es la claridad de sus planteamientos. Clement presenta a sus personajes si mayores preámbulos, de hecho ni se molesta en contar como han llegado los humanos a Mesklin (aunque existen una buena cantidad de relatos ambientados en el planeta, desconozco si en alguno de ellos lo describe) no hay titubeos, no hay dudas ni especulaciones. Los mesklinitas son notablemente inteligentes, y por lo demás astutos, características básicas de cualquier aventurero que se precie. En ese sentido, pueden resultar demasiado humanos, pero eso es parte de la claridad del planteamiento de la novela, más descripciones sobre las condiciones de Mesklin y más páginas para desentrañar los pensamientos e intenciones de unos mesklinitas más alienígenas hubiera supuesto una novela de una extensión impensable en 1954, además de que su densidad hubiera estado acorde con la del propio Mesklin.

Sin duda, Hal Clement ejerció una profunda influencia en otros autores de ciencia-ficción, quizá el más evidente es Robert L. Forward, y tanto keraks como cheela son herederos directos de Barlennam y su esforzada tripulación, Jack Vance también parece estar en deuda con el carácter impasible, firme y práctico de los mesklinitas, tan característico de los héroes de sus novelas.

En resumen, una gran novela de ciencia-ficción, y no solo por el tamaño de Mesklin.

© Francisco José Súñer Iglesias, (661 palabras) Créditos