La gran historia de las novelas de a duro, 40
Las últimas colecciones de bolsilibros
por José Carlos Canalda
CARTAS DEL FUTURO

Si hubiera que fijar una fecha para el inicio del fin de las colecciones de bolsilibros de ciencia-ficción en España, ésta sería sin duda la de 1985 o, quizá, el bienio 1985-86. En este breve plazo de tiempo no sólo el colapso de la editorial Bruguera se llevó por delante a sus exitosas colecciones La conquista del Espacio y Héroes del Espacio junto a la recién nacida Los Basureros del Espacio, sino que también supuso el final, por diferentes razones, de otras colecciones publicadas por otras editoriales, como fue el caso de Galaxia 2000 y Galaxia 2001.

Si a ellas les sumamos las pequeñas colecciones aparecidas a principios de los años 80 y desaparecidas antes de llegar al ecuador de la década, como Anticipación Cósmica y Kapra Futuro, de Helios; Infinitum y Los Vagabundos del Espacio, de Producciones Editoriales; La Conquista del Espacio Extra, de Bruguera, o Ciencia-ficción de R. O.­, se comprueba de forma inmediata que, en apenas un lustro, se pasó de un florecimiento inusitado de colecciones de bolsilibros a una desaparición total de las mismas. Conviene recordar que fueron unos años de dura crisis económica, pero no creo que ésta fuera la única razón que justifica la catástrofe puesto que, en otras crisis económicas anteriores —y no digamos ya en la dura posguerra—, la literatura popular gozó en su conjunto de una existencia próspera, probablemente a causa de la baratura de su oferta que, además, contaba con una segunda vida no menos importante en los también desaparecidos cambios de novelas.

Por ello, lo más seguro es que la verdadera causa de su desaparición fuera la profunda evolución social experimentada por nuestro país en esos años —ya se sabe la conocida frase de Alfonso Guerra de que a España no la iba a conocer ni la madre que la parió—, una época en la que todo lo que oliera a antiguo —y los bolsilibros ciertamente lo eran— se asociaba de forma inmediata al todavía reciente franquismo, con las consiguientes connotaciones negativas. El caso es que la debacle no ocurrió sólo en el ámbito de la ciencia-ficción sino en el conjunto de la literatura popular, y sorprende que ninguna otra editorial se apresurara a ocupar el enorme vacío dejado por Bruguera... tan sólo Ediciones B, depositaria de su ingente fondo editorial lo haría, y únicamente de manera parcial.

La situación en 1986, en lo que a la ciencia-ficción popular respecta, no podía ser, pues, más desoladora, ya que por vez primera en varias décadas no existía en el mercado ni una sola colección de bolsilibros dedicada al género. Con la perspectiva que dan los 34 años transcurridos desde entonces está claro que el género de la literatura popular estaba ya profundamente tocado del ala y que jamás llegaría a recuperarse, pero eso era algo que entonces no estaba tan claro.

EL ROBOT QUE QUISO SER REY

Lo cierto es que, pese a todo, hubo algunos intentos posteriores por resucitar a los bolsilibros. Y, aunque fueron iniciativas de limitada efectividad y bastante efímeras, son no obstante merecedoras de ser recordadas.

La primera de ellas fue la de la editorial Astri, que en 1986 puso en el mercado su colección Ciencia-ficción, la cual logró mantenerse hasta 1989 publicando un total de 40 títulos, cabe suponer que con una frecuencia mensual. Como suele ser habitual la colección de ciencia-ficción no era la única apuesta de esta editorial catalana, ya que también publicaba novelas del oeste, de aventuras, de terror y, curiosamente, de piratas, género este último bastante olvidado desde los tiempos de Salgari y Sabatini.

Ciertamente los responsables de Astri no arriesgaron demasiado, ya que optaron por recurrir a reediciones y a un único autor, el veterano Juan Gallardo Muñoz, aunque en esta ocasión, a diferencia de la editorial Andina, negociaron directamente con el propio Gallardo. La colección se abrió, no obstante, con una novela inédita, la única de estas características, de título EXCALIBUR DE ANDRÓMEDA, la cual había sido escrita por Gallardo para la desaparecida Galaxia 2000, habiendo quedado sin publicar a causa del cierre de esta colección. Las 39 restantes fueron, por el contrario, reediciones de antiguos títulos publicados por Gallardo en La Conquista del Espacio, apareciendo firmadas todas ellas —también la número 1— con su seudónimo habitual de Curtis Garland.

En 1990, un año después de que desapareciera la colección de Astri, Ediciones B intentó resucitar la colección estrella de Bruguera, La Conquista del Espacio. Al igual que había hecho ésta renunciaron al riesgo de encargar títulos inéditos, aprovechando el ingente fondo editorial heredado de Bruguera. La colección alcanzó en esta ocasión los 63 números, manteniéndose en el mercado hasta 1995. Puesto que dividiendo 63 entre 5 sale un cociente de aproximadamente 12, la conclusión es inmediata: la periodicidad debió de ser asimismo mensual, muy inferior pues no ya a la semanal de los bolsilibros de Bruguera, sino incluso a la quincenal adoptada por muchas colecciones de la época clásica. Estaba visto que ya por entonces estas novelitas ya no se debían de vender tan bien como antaño.

De los 63 números de la colección seis procedían de Héroes del Espacio, y los 57 restantes de La Conquista del Espacio; tres de las novelas, por cierto, ya habían sido reeditadas por Astri. En cuanto a la distribución de autores es la siguiente, en orden de mayor a menor aportación: Lou Carrigan (Antonio Vera Ramírez) 20 títulos; Clark Carrados y Glenn Parrish (Luis García Lecha) 18; Joseph Berna (José Luis Bernabéu López) 11; Curtis Garland y Donald Curtis (Juan Gallardo Muñoz) 10, y Burton Hare (José María Lliró Olivé) 4. Puesto que estas 63 novelas representan poco más del 6% de las prácticamente mil publicadas entre ambas colecciones —en realidad ligeramente más si descontamos las reediciones—, la conclusión es clara: el intento no debió de resultar demasiado exitoso.

GÉNESIS

El cierre de la colección de Ediciones B supuso, esta vez sí, el carpetazo definitivo a los bolsilibros de ciencia-ficción, al menos como género vivo. Ciertamente con posterioridad a 1995 se han reeditado algunos títulos en formato de libro, en especial las dos series más conocidas de la ciencia-ficción española, La Saga de los Aznar de Pascual Enguídanos (George H. White) y El Orden Estelar de Ángel Torres Quesada (A. Thorkent) pero por muy interesantes que hayan resultado estas iniciativas lo cierto es que el género como tal está hoy definitivamente muerto. Hace algunos años una editorial especializada en ciencia-ficción barajó la idea de publicar una nueva colección de bolsilibros, e incluso parece ser que llegaron a contactar con algunos autores; pero finalmente la iniciativa no acabó de cuajar.

En las postrimerías del siglo XX hubo, no obstante, un intento de volver a introducir en el mercado español la ciencia-ficción popular escrita en francés, en esta ocasión de manos de la editorial belga Hemma. Su filial española Hemma Joven publicó entre 1994 y 1996 la colección Misterio Trébol Rojo, dirigida a los lectores preadolescentes —en las portadas aparecía la leyenda 10-15 años—, y en 1999 volvió a intentarlo con la colección Mutantes. Al igual que ocurriera años atrás con las traducciones al español de las novelas de Fleuve Noir ninguna de las dos colecciones tuvo un recorrido largo, 12 números Misterio Trébol Rojo y tan sólo 4 Mutantes. Aunque la editorial matriz sigue activa y cuenta con un nutrido catálogo de ciencia-ficción, no volvió a intentarlo en España.

Ya en el siglo XXI apareció, de manos de Multieditors de Promociones, la colección Episodios Galácticos, a los cuales no sé si considerar o no bolsilibros; desde luego no lo son ni por el formato —210145 mm., justo el doble que éstos— ni por la estructura del contenido, ya que cada ejemplar agrupaba dos relatos cuando lo habitual en los bolsilibros, salvo contadas excepciones, era una única novela por ejemplar. Otra circunstancia particular es que la editorial no era española sino sudamericana, por lo que la colección estaba destinada a estos países y no fue distribuida en España. Tampoco se vendía, sino que se regalaba con otras publicaciones de esta editorial.

Esta breve colección alcanzó tan sólo dos entregas, una aparecida en 2008 y la segunda en 2009. El número 1 contaba con dos relatos cortos, PSYKHÉ de Montana Blake (Francisco Caudet) y ¿MAÑANA? de Donald Curtis (Juan Gallardo), mientras el número 2 contenía ELLOS..., de Frank Caudett (Francisco Caudet) y REGRESO AL ESPACIO, de Curtis Garland (Juan Gallardo). Todos ellos, por lo que yo sé, inéditos.

Concluyo el artículo haciéndome eco de una iniciativa reciente —comenzó su andadura en 2018— y felizmente activa, la colección Serie Beee de la editorial Matraca, que recupera tanto el espíritu como el formato tradicional de los bolsilibros. Aunque no se trata de una colección específica de ciencia-ficción, ya que en los 25 títulos aparecidos hasta el momento abarca diferentes géneros, cinco de ellos son de temática futurista o están relacionados con ella, y además son inéditos. Cuatro de ellos están firmados por el veterano José Luis Bernabeu (Joseph Berna), que recuperó un original que quedó sin publicar tras el colapso de Bruguera y, algo insólito en las últimas décadas, escribió ex profeso los restantes. El quinto, por su parte, recoge dos relatos cortos de David Piulé, un escritor novel en el mundillo bosilibresco.

© José Carlos Canalda, (1.545 palabras) Créditos