UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE
Star Trek TOS: UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE EE.UU., 1966
Título original: Where No Man Has Gone Before
Dirección: James Goldstone
Guión: Samuel A. Peeples
Producción: Gene Roddenberry
Música: Alexander Courage
Fotografía: Ernest Haller
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Gary Lockwood (Gary Mitchell); Sally Kellerman (Elizabeth Dehner); George Takei (Sulu); James Doohan (Scott); Paul Fix (doctor Piper); Paul Carr (Lee Kelso)
Temporada: 1, Episodio: 3

Sinopsis

Fecha estelar 1312.4. Navegando por los confines de la galaxia, la Enterprise encuentra la caja negra de la Valiant, nave desaparecida casi doscientos años antes. Los datos de la registradora revelan que el capitán de la Valiant mostraba un inusitado interés por las habilidades extrasensoriales y que, poco después, había ordenado la autodestrucción de su nave.

La Enterprise, que se encuentra en la zona del espacio que estaba siendo explorada por la Valiant, entra en contacto con la barrera de energía que limita nuestra galaxia. Esto provoca una extraña mutación en el teniente-comandante Gary Mitchell, que adquiere unos notables poderes psíquicos, que parecen ir acrecentándose de modo exponencial, lo que acabará por convertirle en una amenaza para la nave.

Tras la negativa de la Paramount a emitir LA JAULA, el costoso primer piloto de TOS, alegando que su trama era demasiado cerebral y carente de acción, Roddenberry se sumergió de lleno en la elaboración de un nuevo piloto. Era preciso darle a la historia un enfoque más dinámico y entretenido, por lo que El Gran pájaro de la galaxia pidió a Samuel A. Peeples y a DC Fontana que escribieran una trama intrigante, capaz de mantener la atención del espectador, y que la salpicaran con algunas secuencias de acción que contentaran a los directivos de la productora. El resultado fue este estupendo UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE, primer episodio oficial de TOS, y una de las historias que marcaría el devenir de la serie en su conjunto, pues serviría de modelo básico para otros episodios protagonizados por seres dotados de poderes sobrehumanos.

La gestación de este episodio no estuvo exenta de problemas. Roddenberry tuvo que enfrentarse a la productora, que insistía en que Star Trek debía ser una serie de aventuras espaciales divertidas e intrascendentes y punto, al estilo de Guardianes del espacio o Perdidos en el espacio. Gene estaba dispuesto a complacer a la Paramount en la medida de lo posible, pero sin renunciar a su idea original de una serie de ciencia-ficción seria, con personajes humanos y creíbles, historias dramáticas inspiradas en los problemas que acuciaban a la sociedad contemporánea y un enfoque cerebral y emotivo a un tiempo. El mayor problema al que tuvo que enfrentarse Roddenberry fue el rechazo de los directivos de la productora hacia dos de sus personajes más queridos: la Primer Oficial y el oficial científico. Número Uno, la fría, cerebral y muy competente Primer Oficial de LA JAULA, interpretada por Majel Barrett, novia de Gene, no gustaba un pelo a los jefazos de los estudios, quienes objetaban que la audiencia no aceptaría a una mujer en un puesto de mando. En cuanto a Spock, se consideraba que su peculiar caracterización le emparentaba con la representación iconográfica del demonio, por aquello de las orejas puntiagudas, lo que a juicio de los responsables del estudio podría molestar sobremanera al sector cristiano de la población estadounidense. Roddenberry se enfrentó a semejantes idioteces con coraje y determinación, logrando que el personaje de Spock fuera aceptado por la Paramount, aunque con bastantes reticencias. Lejos estaban de sospechar aquellos idiotas que la serie de Roddenberry iba a convertirse en el negocio más lucrativo de la historia de los estudios, y el personaje de Leonard Nimoy en el símbolo viviente de la producción. Por desgracia, los jefazos no dieron su brazo a torcer en lo que a Número Uno se refería, y Gene tuvo que renunciar, con gran dolor, a su idolatrado Primer Oficial femenino.

La mayor novedad fue la inclusión de William Shatner en el reparto, en el papel que le lanzaría al estrellato y marcaría profundamente su vida, tanto a nivel profesional como personal. A Roddenberry le habría gustado contar con Jeff Hunter en el papel que interpretó en el piloto anterior, el del capitán Christopher Pike. Pero Hunter, aconsejado por su esposa, que pensaba que su cónyuge se estaba rebajando profesionalmente al aceptar trabajar en televisión, abandonó el proyecto, lo cual fue una suerte para Shatner. No obstante, antes de decidirse por Will, el Gran pájaro de la galaxia tanteó a Jack Lord, actor que había conseguido fama mundial como el agente de la CIA Félix Leiter en 007 CONTRA EL DOCTOR NO (Dr. NO, Terence Young, 1962), pero éste había comenzado a rodar la que sería una de las series más longevas de la televisión, Hawai 5-0, y para trabajar en Star Trek, exigía el cincuenta por ciento de los derechos de la serie, algo inaceptable tanto para Gene como para la productora. Aparte de Kirk y Spock, en el episodio que nos ocupa aparecieron Sulu y Scott, que terminarían formando parte del elenco fijo de la serie. Respecto al vulcano, cabe mencionar que a pesar de haber aparecido en LA JAULA, tampoco Nimoy había sido la primera opción de Rodeenberry para el papel de Spock. El intérprete más adecuado era, a juicio de Gene, Martin Landau, que no estaba disponible en ese momento. Landau acabaría dando vida a otro héroe de la ciencia-ficción televisiva, el comandante John Koenig de Espacio 1999. ¿Qué tal Spock habría resultado Landau? Nunca lo sabremos, pero la caracterización de Nimoy se nos antoja insuperable.

Otro escollo para Roddenberry fue su pretensión de incluir al menos un cincuenta por ciento de presencia femenina en la serie, y tampoco lo tuvo fácil con las minorías étnicas, que a su juicio deberían estar adecuadamente representadas. La lucha fue enconada y el Gran pájaro, aunque no obtuvo todo lo que anhelaba, consiguió que hubiera bastantes mujeres, negros, asiáticos e hispanos a bordo de la Enterprise, logrando que dos de ellos, la oficial de comunicaciones Uhura y el piloto y astrofísico Sulu, tuvieran un protagonismo cada vez mayor.

En el aspecto visual UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE se aleja bastante del primer piloto y también del resto de episodios. El diseño del puente de mando, los uniformes, las armas, los comunicadores y otros objetos de atrezzo son distintos y nunca más volverían a verse. A título personal, he de decir que la configuración del puente de mando que aparece en éste episodio es la más lograda, y supera con mucho la de los restantes episodios de la producción.

La acción del episodio se inicia cuando la Enterprise intercepta una antigua registradora de vuelo perteneciente a la nave SS Valiant, desaparecida dos siglos atrás en el sector que ahora patrulla la nave de Kirk. Las grabaciones de dicha caja negra son altamente preocupantes, pues revelan que, tras ser atrapada por alguna clase de campo magnético, la Valiant fue arrastrada medio año luz fuera de nuestra galaxia. Al parecer, la tripulación logró recuperar el control y regresar a la Vía Láctea, pero entonces algo ocurrió a bordo, algo relacionado con la percepción extra sensorial de sus tripulantes, y que obligó al capitán a ordenar la destrucción de su propio navío.

Kirk decide investigar lo sucedido y la Enterprise abandona la galaxia, encontrándose muy pronto con una extraña barrera de energía que daña todos los sistemas de navegación, y cuya radiación parece afectar extrañamente a Gary Mitchell y a la doctora Dehner, que pierden el conocimiento. A pesar de todo, la Enterprise consigue alejarse del terrible campo magnético generado por esa cinta de energía. Mientras se revisan los sistemas, la doctora Dehner recobra el conocimiento. Al parecer, está ilesa. Pero cuando Mitchell abre los ojos, todos observan con asombro que éstos son ahora de color plateado y muy brillante.

La situación de la nave es muy apurada, ya que sólo funciona el sistema de impulsión, con el que tardarían años en llegar a la base más cercana de la Flota Estelar. Por suerte, están relativamente cerca de Delta Vega, un planeta deshabitado en el que se encuentra una planta automatizada de procesamiento de dilitio, y hacia allí dirige Jim su nave, confiando en poder reparar los motores subespaciales en ese lugar. Mientras tanto, Gary Mitchell permanece en observación médica, ya que ha sido el más afectado de todos por la radiación de la barrera de energía. Poco a poco, los poderes extra sensoriales de Mitchell van aumentando. Lee a una velocidad asombrosa, retiene muchísimo más de lo que se considera normal y hasta es capaz de detectar la principal avería de la nave, que el oficial Kelso había pasado por alto. Al tiempo que aumentan sus poderes, su personalidad va cambiando, convirtiéndose en una amenaza para la nave. En una tensa reunión de oficiales, Kirk y sus subordinados cambian impresiones sobre Mitchell, llegando a la conclusión de que se está convirtiendo en un ente muy peligroso. Sólo la doctora Dehner parece verlo más como un nuevo eslabón en la cadena de evolución humana que como un monstruo. Pero Kirk no tiene más remedio que aceptar la realidad que le expone Spock con su aplastante lógica: en unos días, Mitchell tendrá tantos poderes que serán incapaces de comprenderlos y no habrá medio humano de reducirlo. Por tanto, deben actuar cuanto antes. Spock aboga por matarlo mientras sea posible, y cuando Kirk se muestra reticente, el vulcano le recuerda que, seguramente, el capitán de la Valiant tuvo sus mismas dudas, reaccionó tarde y cuando lo hizo se vio obligado a destruir su propia nave. Jim no puede matar fríamente a su amigo, de modo que opta por la otra posibilidad apuntada por su primer oficial: abandonar a Mitchell en Delta Vega, planeta por el que sólo cada veinte años se acerca una nave automática de carga.

Mitchell, que ha llegado incluso a poder leer las mentes de sus compañeros, trata de resistirse, pero con ayuda de un narcótico nuestros héroes logran transportarlo al planeta. En la estación procesadora de dilitio lo encierran en un campo de fuerza, mientras el oficial Kelso prepara una trampa explosiva para destruir la planta en el caso de que Mitchell trate de escapar. Pero Gary ha alcanzado ya tanto poder que no sólo es capaz de matar a Kelso a distancia, para impedir que conecte la trampa explosiva, sino que también anula el campo de fuerza que le mantiene prisionero y, tras dejar fuera de combate a Kirk y Spock, huye en compañía de Elizabeth Dehner... que ha comenzado a mutar, transformándose en un ser similar a él.

Cuando el doctor Piper reanima a Kirk, éste le pide que mantenga a Spock inconsciente un poco más mientras él sale en persecución de la pareja de mutantes. Mitchell, el auténtico, el que está siendo anulado por esa nueva personalidad egoísta y destructiva, es su amigo y Jim quiere ocuparse del asunto personalmente, poner fin a esa pesadilla antes de que el Gary que conoció desaparezca para siempre, eclipsado por esa suerte de dios del mal en que se está convirtiendo.

La doctora Dehner, mientras tanto, parece disfrutar de su nueva vida como un ser superior. Gary la subyuga con sus palabras sobre la nueva super raza que podrán crear juntos, una especie superior en todo a esas insignificantes criaturas que pueblan la galaxia. Elizabeth va sucumbiendo poco a poco a la sugestión que ejerce sobre ella el increíblemente poderoso Gary. Pero entonces aparece Jim, armado con un potente rifle fáser y dispuesto a detenerles como sea. Aunque consigue disparar contra él, Mitchell se ríe de la descarga fásica, que ni siquiera le hace cosquillas. Despoja a Kirk del arma con suma facilidad, para luego torturarle sádicamente antes de acabar con él. El capitán intuye que la doctora aún no ha mutado completamente, y apela a la parte humana que todavía subyace en ella, haciéndole ver en qué clase de dios se ha convertido Mitchell, una criatura que cuanto más poder acumula más corrompida está. La parte humana de Elizabeth reacciona y se enfrenta a Gary, lanzándole descargas energéticas con sus manos. Mitchell responde al ataque, y ambos se enzarzan en un titánico duelo ante los asombrados ojos de Jim. Tanto Gary como la doctora acaban exhaustos, y advirtiendo que el poder de Mitchell se ha debilitado temporalmente, como revela el que sus ojos vuelvan a ser normales, Elizabeth apremia a Kirk para que acabe con él antes de que se recupere. El combate cuerpo a cuerpo entre lo antiguos amigos es brutal, y a pesar de que Gary recobra pronto sus poderes, Jim consigue acabar con él sepultándole bajo el alud de rocas producido por el disparo de su rifle fáser.

Jim Kirk ha logrado derrotar a tan formidable enemigo y salvar su nave, su tripulación y, posiblemente, a toda la galaxia de la desmedida ambición de un ser casi omnipotente. Pero no puede evitar sentir algo de amargura porque, después de todo, Gary Mitchell era su amigo, y ni él ni la doctora Dehner tenían la culpa de lo que les ocurría. Por eso, cuando tiene que redactar el informe pertinente, nuestro idolatrado capitán sólo menciona que el teniente-comandante Mitchell y la doctora Elizabeth Dehner murieron en el cumplimiento de su deber.

Bien, esto es, a grandes rasgos, UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE, episodio piloto de TOS que, curiosamente, fue emitido en USA el 22 de septiembre de 1966, detrás de LA TRAMPA HUMANA (8 de septiembre) y CHARLIE X (15 de septiembre), como si fuese el tercer capítulo de la serie. El por qué la televisión americana no respetó el orden de producción a la hora de emitir los episodios es un misterio. De todas formas, el capítulo que nos ocupa puede considerarse como un espléndido debut para una producción que acabaría deviniendo en un clásico de la ciencia-ficción sin paliativos, una serie de culto y uno de los mayores fenómenos mundiales del mundo del espectáculo.

En UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE ya se aprecian los rasgos que caracterizarán y diferenciarán a TOS del resto de las producciones televisivas del género, haciendo de ella algo único. Lo más importante es el enfoque adulto de la historia. Roddenberry quería que el público comprendiera desde el principio que Star Trek estaba dirigido a la una audiencia principalmente adulta, que no sólo se lo pasara bien con las aventuras de Kirk y compañía, sino que también pudiera captar la complejidad de los temas que en ellas se planteaban y asimilar los mensajes que encerraban. En este caso en concreto, el mensaje no podía estar más claro: el poder corrompe, y el poder absoluto (como el que va adquiriendo Mitchell) corrompe absolutamente. A lo largo de los 79 episodios que componen TOS este mismo tema sería tratado de múltiples maneras, dando origen a episodios verdaderamente memorables.

Aparte de las diferencias en los decorados y objetos de atrezzo, llama la atención el maquillaje de Spock, todavía no demasiado perfilado, en el que destacan las demasiado grandes y nada estilizadas orejas y las espesas cejas. Este Spock no es todavía el frío, cerebral y aparentemente inconmovible vulcano al que acabaríamos adorando. Aquí se permite sonreír encantadoramente de vez en cuando, y además no parece ejercer mucho autocontrol sobre su comportamiento, porque cuando se aproximan a la barrera de energía da todos los informes gritando casi como un energúmeno, lo que induce al espectador a preguntarse si el puente de mando no tiene buena acústica. En realidad lo que ocurría era que Spock, como el resto de los personajes, aún no estaba bien definido. La supresión del personaje de Número Uno permitió traspasarle al vulcano la personalidad cerebralmente fría de ésta, lo que mejoraría notablemente la caracterización de Nimoy y acabaría convirtiéndose en un rasgo común de la raza vulcana.

Tampoco estaba muy definido el nivel de disciplina a bordo de una nave estelar, pues en el secuencia del turboascensor, cuando llegan al puente, Spock sale el primero sin observar la prioridad de su oficial superior. Militarmente, la Flota Estelar es un trasunto de la Royal Navy, lo que se aprecia fácilmente en los rangos que ostenta su oficialidad y en otros detalles que se irán observando a lo largo de los episodios. Pero cuando se rodó UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE, ni Roddenberry ni su equipo tenía aún un esquema completo de cómo iba a ser TOS, así que estas pequeñas incongruencias pueden disculpárseles.

Entre Kirk y el doctor Pipe r no había ninguna química, y como Roddenberry quería que el oficial médico fuera un personaje importante en el conjunto de la serie, decidió sustituirle por Leonard Bones McCoy, algo mayor que Kirk, pero no tanto como para que entre ellos no se estableciera una buena amistad. La creación de Bones fue uno de los mayores aciertos de los guionistas, pues nuestro entrañable y gruñón médico de pueblo se convirtió en el contrapunto ideal para la gélida e imperturbable personalidad de Spock, y el enfrentamiento entre ambos personajes devendría en una de las señas de identidad más reconocibles y admiradas de TOS.

Otro detalle interesante de este primer episodio es la forma, tan sencilla como original, que emplean los técnicos de maquillaje para mostrar el cambio sufrido por Mitchell a consecuencia de la radiación. Para conseguir esos ojos plateados se emplearon unas lentillas especiales, completamente opacas a excepción de unas rendijas que, en teoría, deberían permitir que el actor viera normalmente. Según comentó Gary Lockwood, era casi imposible ver nada a través de aquellas rendijitas, y la única manera de apreciar algo era manteniendo la cabeza muy alta y mirando hacia abajo al mismo tiempo. Curiosamente, el efecto que producía Lockwood mirando así resultaba de lo más inquietante, contribuyendo a mejorar la caracterización del actor.

El nombre oficial de Kirk es, como sabe cualquier trekkie que se precie de serlo, James Tiberius, pero en este episodio, cuando Mitchell crea una lápida para él, vemos la inscripción James R. Kirk. A lo largo de la serie sería, simplemente, James Kirk. Su segundo nombre, Tiberius, se mencionaría por vez primera en la serie de dibujos animados. En la Saga fílmica aparecería como James T. Kirk hasta STAR TREK VI: AQUEL PAÍS DESCONOCIDO, donde por primera vez oiríamos el James Tiberius Kirk en boca del general klingon Chang.

Los efectos especiales son los que caracterizarían a la serie en su conjunto, más bien pobres, predominando los decorados de cartón piedra, los dibujos y algunos trucajes fotográficos bastante logrados, a pesar de la carencia de medios, tanto técnicos como financieros, que padecería la producción de Roddenberry durante los tres años siguientes. De todas formas, estos trucajes artesanales, tan alejados de las maravillas infográficas de hoy, hacen que la serie resulte mucho más entrañable por su estética marcadamente pulp.

Gary Lockwood tendría un papel relevante en la ya mítica 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO, la obra cumbre de la ciencia-ficción cinematográfica. Aunque nunca fue un gran intérprete, sus colaboraciones en TOS y la obra maestra de Kubrick le convirtieron en uno de los actores más recordados y queridos por todos los aficionados al género.

UN LUGAR JAMÁS VISITADO POR EL HOMBRE, sin ser un episodio genial, representa la piedra angular sobre la que se construiría el fabuloso universo futurista roddenberryano, que ha ido creciendo exponencialmente a lo largo de las décadas, convirtiéndose en un referente ineludible de la ciencia-ficción. Todo aquel que se considere trekkie debe ver la serie original, a ser posible, por el orden en que fueron producidos los episodios. Y el primero de ellos fue este estupendo relato de exploraciones espaciales y mutantes semidioses que marcó el inicio de una franquicia que, con algunos altibajos, ha elevado la ciencia-ficción televisiva a unas cotas de calidad difícilmente superables.

© Antonio Quintana Carrandi, (3.236 palabras) Créditos