GESTARESCALA
GESTARESCALA Philip K. Dick
Título original: Galactic Port-Header
Año de publicación: 1969
Editorial: Cátedra
Colección: Letras populares
Traducción: Julián Díez
Edición: 2016
ISBN:
Precio: 16 EUR

Texto de Contraportada:

Su nombre es Joe Fernwright y es ceramista… en el siglo XXI, cuando la cerámica ha sido completamente desplazada por el hierro y los plásticos. Frustrado, desesperado, está al borde del suicidio, cuando un extraño ser de un planeta lejano requiere sus servicios para un cometido grandioso que lo inmortalizará: el resurgimiento de Gestarescala.

En 1975, la editorial argentina INTERSEA decidió lanzar al mercado libresco una colección de novelas de ciencia ficción en rústica, con unas portadas vistosas y si se quiere hasta psicodélicas, a la que denomino Azimut que se nutrió principalmente con títulos de autores estadounidenses que habían empezado su carrera literaria entre los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado en las revistas de fantasía y ciencia ficción de su tierra natal; dentro de esa nómina tenemos a escritores como Howard Fast (Y EL GENERAL MATÓ A UN ÁNGEL) Theodore Sturgeon (LAS INVASIONES JUBILOSAS), Norman Spinrad (AGENTE DEL CAOS), Phillip José Farmer (con el díptico LA OTRA OPORTUNIDAD y EL FABULOSO BARCO FLUVIAL), y su compatriota y tocayo Phillip Kindred Dick, perpetrador del frondoso e imaginativo producto literario que intentaremos reseñar a continuación.

Para aquellos lectores que hayan tenido entre sus manos ejemplares de las novelas y colecciones de relatos que hemos aludimos, los cuales pueden conseguirse principalmente en librerías de segunda mano, tendrán claro que nos referimos a GESTARESCALA, el título que el traductor de INTERSEA, Andrés Esteban Machalski, escogió para que GALACTIC POT HEALER, como se denomina originalmente esta novela de Dick publicada en 1969, por la Berkley Books una editorial especializada en el género literario que nos ocupa, circulase entre los lectores hispanoblantes, lectores de ciencia ficción, y residentes en el sub continente sudamericano.

Curiosamente esta traducción argentina se constituyó en la única transposición de esta novela de Dick al castellano hasta que en setiembre del año pasado, la Editorial Catedra, en su colección Letras Populares y esta vez en España, se animase a poner en las librerías de toda la Península, una traducción consumada por el periodista Julián Díez, quien no solo se limitó a eso, sino que también se animó a dotar de un sustancioso prólogo y epílogo a la misma que ilustran a los lectores sobre la vida, obra y el peculiar estilo narrativo del escritor estadounidense, un estudio que ocupa unas cien de las trescientos veintiocho páginas que tiene la versión editada por Catedra, y en cual considera a esta novela dentro de lo que llama la fase metafísica del autor (1963-1971), la cual precede a la postrera etapa de Dick como autor, y en la cual se consagro a escribir sus revelaciones a través de sus novelas y también de sus memorias.

Estamos en la ciudad de Cleveland, y corre el año 2046, pero el país no es los Estados Unidos de la América del Norte, sino la República Comunal de los Ciudadanos de América del Norte, un estado de dominado por un régimen de partido único, como actualmente ocurre con Cuba y Corea del Norte, para más inri esta degeneración de los Estados Unidos que todos conocemos, viene de salir de un conflicto global (un tópico que se repite en muchas otras obras de Dick) y tiene un carácter represor y dictatorial, como las democracias populares que prosperaron en la Europa del Este después de la victoria soviética sobre la Alemania Nazi.

Joe Fernwright, un restaurador de objetos de cerámica, divorciado de una mujer sumamente dominante llamada Kate (otro tópico recurrente en las novelas dickianas) y veterano de guerra, es un ciudadano de esta república distópica, y sus días transcurren de manera gris pues pese a tener un trabajo, en la práctica es un desempleado que subsiste a base de la pensión que el gobierno le otorga como veterano de guerra, (un dinero inflacionario que se ve obligado a gastar de inmediato antes que pierda su valor) pues en un mundo dominado por la producción de objetos de plástico la reparación de vasijas de cerámica resulta cada vez más rara.

A raíz de esto, Fernwright dispone de tanto tiempo libre que se aboca a practicar un curioso juego que consiste en retraducir el título de conocidas obras literarias, a partir del absurdo trasvase literal que las computadoras de traducción realizan de las mismas; resulta que dichas máquinas oscurecen del tal modo el sentido de los títulos que dan pábulo a una reñida competencia, entre otros ciudadanos tan desencantados como nuestro protagonista, quienes se sirven de la red mundial de videófonos para llevarla a cabo.

Situado en medio de ese contexto poco se necesita para tocar fondo, y Fernwright se da cuenta que está viviendo una existencia absurda y vacía sin solución a la vista, en ese momento justo cuando se decide a sacrificar sus ahorros para acudir a la supercomputadora Don Empleo en busca de trabajo que realmente merezca ese nombre, ocurre la primera manifestación del Spelux a través de la súbita aparición de una botella de plástico que flota dentro del tanque de su inodoro: un hecho ciertamente trascendental que empieza a cambiarle la vida.

La botella contiene un mensaje del Spelux (llamado Glimmung en la novísima traducción de Julián Díez) una criatura cuasi divina y polimórfica que se traslada a través de la galaxia para reclutar un vasto equipo de profesionales, humanos y no humanos, que se encuentren tan hastiados de la vida que llevan como lo está el mismo Fernwright; el caso es que dicho ser, procedente de Sirio Cinco, (también conocida en la novela como el Planeta del Labrador) ofrece pagarle una astronómica suma de dinero a cambio de que se una al gran proyecto de hacer resurgir una catedral llamada Gestarescala, la cual se encuentra hundida en el océano de aquel mundo.

Como era de esperar Fernwright decide abandonar aquel estado de cosas, y se embarca en su primer viaje interplanetario, ya en la nave conoce al resto de la troupé reclutada por Spelux, la cual incluye una variopinta fauna intergaláctica, amén del psico quinético Harper Baldwin (un personaje que preanuncia la aparición de los inerciales que sirven a Glen Runciter en la novela UBIK) y de Mali Joyez, una preciosa chica humanoide con la que vive un tormentoso affaire que a raíz de la extrapolación hecha de una máquina SSA (sub specie aeternitatis) otra de las muchas y curiosos gadgets dickianos (aconsejo al lector que frecuente otras novelas del autor, como UBIK u OJO EN EL CIELO, entre otras para que se dé un atracón con las exquisiteces tecnológicas que salen de la mente del buen Phillip)

Cuando Fernwright llega al Planeta del Labrador se entera de la existencia que de una fuerza contraria que desea impedir que la catedral resurja de aquellas honduras oceánicas, y restaure el equilibrio perdido en aquel mundo tan distante de la Tierra; semejante antinomia se encuentra contenida en el Libro de las Calendas, en cuyas páginas aparecen unos textos de carácter predictivo aunque no plenamente determinantes que vaticinan el fracaso de la empresa organizada por el Spelux.

Con las cosas en ese punto, Fernwright y Mali Joyez deciden zambullirse en unas aguas repletas de entropía, el llamado Mare Nostrum, acción temeraria que contraría el pronóstico pesimista de la Calenda, como era de esperar este acto precipita los acontecimientos quedando el escenario queda servido para su corolario; por ende las grandes fuerzas antagonistas que protagonizan el relato (el Spelux y su recién estrenado antagonista el Spelux Negro) se preparan para la lucha final que decidirá el destino de la catedral sumergida dentro del Mare Nostrum

Novela de aprendizaje, alegoría filosófica sobre la lucha contra el destino arropada bajo el manto de una tragicómica historia de ciencia-ficción, GESTARESCALA es todo esto y quizá mucho más pues fluye ante el lector de un manera abigarrado y hasta tempestuosa como un barco azotado por una tormenta, no por algo el propio Dick declaró que la escritura de esta novela significó como dar un paso más hacia el umbral de la locura que siempre estuvo rondando su mente.

Chiclayo, (Perú) 3 de marzo de 2017.

© Rubén Mesías Cornejo, (1.557 palabras) Créditos




Joe Fernwright se dedica a restaurar piezas de cerámica, aunque no tiene muchos encargos; después de la guerra casi todo empezó a fabricarse en plástico. A la persistente falta de clientes se suma una mala situación económica dentro de un contexto inflacionista y en una sociedad que vive bajo una fuerte presión policial. El hastío, el aislamiento y una profunda depresión se instalan en su vida, y para evitar la frustración y el aburrimiento Joe decide participar en El Juego, un pasatiempo telefónico internacional de adivinanzas en donde hay que descubrir el título de novelas famosas mal traducidas. Pero esto no le consuela ni le sirve de mucho.

Tras meses sin trabajar, recibe un enigmático correo postal en donde se solicitan sus servicios como ceramista. Desde su minúsculo cubículo, mientras observa por la averiada y falsa ventana las también falsas vistas al mar, Joe medita el encargo. Decide consultar por teléfono a la entidad Don Empleo. Al buscar las monedas que esconde en el tanque del inodoro descubre flotando otra nota instándole a aceptar el encargo.

La nueva misiva le invita marchar hasta el lejano planeta del Labrador, en donde deberá ayudar con sus habilidades como ceramista al resurgimiento de Gestarescala (Heldscalla) una inmensa catedral hundida en el mar.

La deidad Spelux (Glimmung) ha dedicado un gran esfuerzo para reunir a los mejores profesionales del universo en su complicada empresa de recuperación del templo. Pero este trabajo se presenta difícil, casi imposible. El misterioso LIBRO DE LAS CALENDAS (basado en la obra I-Ching) que predice el futuro, indica que todo saldrá mal.

Philip K. Dick presenta en esta compleja novela la duda existencial que preside la vida de Fernwright, un hombre sencillo y vacío que se ve obligado a elegir y a tomar decisiones que nunca antes se había siquiera planteado. La lucha contra el destino impuesto y la desidia frente a un cambio radical y un replanteamiento de su vida sin sentido se presentan en el requerimiento de Spelux.

Gestarescala representa la salvación y la libertad para Fernwright, pero también el miedo al fracaso y a encontrase con un final incierto. Spelux, que en su primer acto se aparece hablando a través de un tocadiscos, es un ser especialmente complejo de comprender. Capaz de comunicarse telepáticamente, al principio siembra el desconcierto en Fernwright y sus colegas.

Dick incluye en la novela a un robot, Willis, que a pesar de su naturaleza artificial destaca por su interés en la religión y el concepto de caritas, ya utilizado por el escritor californiano en otras novelas, como en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

La novela GESTARESCALA está muy influida por la obra de Jung en la que se expone la búsqueda del alma verdadera por parte del hombre moderno. La reunión del inconsciente colectivo queda representado en Spelux y su comunión con los trabajadores, mientras el inframundo desordenado es el mar de labrador. Y todos en torno a la búsqueda del tesoro espiritual perdido, la catedral.

Joe hace frente a su propia sombra (su cadáver hundido en el mar) y de la cual renace convertido en un nuevo hombre, iluminado. Ya no es un restaurador de cerámicas; ahora es un creador, aunque las primeras obras puedan salir mal.

Philip K. Dick escribió un libro para niños ambientado en esta novela con el título de NICK AND THE GLIMMUNG, publicado póstumamente en 1988 por la editorial Gollancz.

GESTARESCALA (GALACTIC POT-HEALER) se publicó originalmente en 1969 por la editorial Berkeley Medallion Books.

© Joaquín Moreno, (635 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Blog de Jack Moreno el 11 de abril de 2010
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