CYPHER
CYPHER EE. UU., 2002
Título original: Cypher
Dirección: Vincenzo Natali
Guión: Brian King
Producción: Paul Federbush, Wendy Grean, Hunt Lowry
Música: Michael Andrews
Fotografía: Derek Rogers
Duración: 95 min.
IMDb:
Reparto: Jeremy Northam (Morgan Sullivan); Lucy Liu (Rita Foster); Nigel Bennett (Finster); Timothy Webber (Callaway); David Hewlett (Virgil C. Dunn); Kari Matchett (Diane); Kristina Nicoll (Amy)
Comentarios de: Tonio L. Alarcón

No es casualidad que el cine norteamericano vuelva a estar interesado en el universo de Philip K. Dick. Después de los atentados del 11-S y gracias a la campaña de miedo urdida desde entonces por su presidente George H. Bush, ha crecido entre la población norteamericana cierta sensación de paranoia y miedo a la conspiración, como si de cualquier rincón pudiera surgir un infiltrado dispuesto a atacar su nación. Sentimientos que aparecen reflejados continuamente en los relatos de Dick (cuya obsesión paranoica provenía de una esquizofrenia: el presidente de los USA debería darse por aludido) y que encontramos, tratados con mayor o menor fortuna, en adaptaciones de su obra como MINORITY REPORT, INFILTRADO o PAYCHECK. Y también en el segundo largometraje de Vincenzo Natali, CYPHER, que aunque no adapta ninguno de sus escritos sigue fielmente la progresión dramática de la obra del creador de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Quizás por eso la película produce una intensa sensación de dejà vu, como si en lugar de estar ante un film estuviéramos delante de una especie de collage producido a partir de recortes de las distintas adaptaciones de Dick realizadas hasta la fecha. Aderezado, eso sí, con numerosos homenajes al cine de Hitchcock (los personajes de Jeremy Northam y Lucy Liu parecen trasuntos modernos de Cary Grant y Eva Marie Saint en CON LA MUERTE EN LOS TALONES) lo que al principio producen cierta simpatía pero que acaba resultando francamente indigesto. Especialmente por culpa de un guión que, en su tramo final, parece escrito únicamente para arrebatarle a David Mamet el récord mundial de giros dentro de una misma trama, lo que consigue que el espectador acabe desorientado o, lo que es peor, totalmente desconectado de la historia.

Afortunadamente, Natali es capaz de salvar la irregularidad del guión gracias a una fascinante puesta en escena, que crea en todo momento una inquietante textura de pesadilla gracias a la fotografía blanquecina de Derek Rogers, a los continuos saltos narrativos y a la predilección por el uso de lentes deformantes. La eficacia del director de CUBE a la hora de crea tensión resulta especialmente admirable en los momentos más intimistas, los basados esencialmente en la confrontación dialéctica entre personajes. Todo lo contrario de lo que ocurre con las escenas de acción, desangeladas y poco atractivas por culpa de la ineptitud de Natali a la hora de planificarlas y por el bajo presupuesto de la película, que hace que los efectos especiales parezcan salidos de un telefilme para televisión por cable.

No obstante, que Natali sea capaz de construir escenas inquietantes no significa que sea capaz de sacarle al punto de partida de CYPHER toda la capacidad de sugerencia que éste parecía tener. Detalles como los guardias de seguridad que van vestidos como oficiales nazis o el plano aéreo que muestra una zona residencial llena de edificios idénticos son apuntes puntuales desaprovechados, como si el director se olvidara de ellos después de incluirlos. Ni siquiera se desarrolla una auténtica crítica hacia las grandes corporaciones a pesar de que la trama del film se base en las luchas de poder entre éstas: aparte de algunos chistes inocentes, dichas compañías podrían ser perfectamente sustituibles por cualquier agencia de espionaje malvada procedente de las películas de James Bond. Precisamente eso es lo más frustrante de este film: que aunque intenta mezclar los apasionantes mundos de Philip K. Dick y Alfred Hitchcock, acaba siendo una especie de versión de serie B de las aventuras cinematográficas del personaje de Ian Fleming.

© Tonio L. Alarcón, (584 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Partiendo de la nada el 28 de enero de 2006
CC by-nc-nd 3.0 es