LAS PUERTAS DEL CIELO
LAS PUERTAS DEL CIELO Robert Silverberg
Título original: Open The Sky
Año de publicación: 1967
Editorial: Grijalbo
Colección: Best-Sellers Oro
Traducción: Eduardo G. Murillo
Edición: 1991
ISBN:
Precio: 12 EUR

La verdad es que da gusto reencontrarse una novela de estas caracaterísticas. Clara en el planteamiento, sobria en el desarrollo, directa y concisa. En unas trescientas páginas Silverberg es capaz de describir el advenimiento y esplendor de una nueva religión y de hacer al ser humano dar el salto a las estrellas. La cháchara interminable, llagada directamente del mundo best-sellero, que inunda de gruesos volúmenes las estanterías de las librerías, resulta poco atractiva por el doble hecho de que la mitad de lo por leer sobre, y por la inseguridad de que el volumen en cuestión sea el arranque de alguna de esas enealogías que prometen vaciar bolsillos y llevar a la desesperación por inanición si el resultado comercial no es del agrado de la editorial o el autor fallece inoportunamente. Por eso, que LAS PUERTAS DEL CIELO sea una novela autoconclusiva, sin rellenos innecesarios ni promesas de una continuación es muy de agradecer.

No obstante, no se puede decir que sea un libro redondo. Alrededor de ideas más que interesantes se amontonan tal cantidad de deux ex machina que finalmente la lectura deja un poso incómodo, de historia ambiciosa pero construida con materiales perecederos y de poca calidad.

Lo más interesante de la novela es la sucinta pero esclarecedora descripción de cómo una religión puede, partiendo de la nada, hacerse con el control prácticamente absoluto de una sociedad. En el caso de LAS PUERTAS DEL CIELO se trata del vorsterismo, una religión sincrética creada por Noel Vorst a mediados del siglo XXI. La religión de Vorst no tiene santos, ni dioses, solo un guru, el propio Vorst, y la promesa de la vida eterna, pero como opción real, nada de vida en el más allá en edenes pastoriles. Vorst y los suyos hacen promesas concretas, mediante la investigación en genética y medicina primero aseguran poder alargar la vida, y tras ello hacerla eterna. Son promesas ciertamente huecas, y en todo caso de largo recorrido, por eso es necesario dotar a la religión de ciertos rituales, un culto y una iconografía, basada esta en pequeños reactores nucleares fluorescentes que simbolizan el poder del Universo. Con el tiempo, el vorsterismo gana adeptos entre una sociedad harta de una espiritualidad evanescente que ha dejado de convencer con sus promesas. El vorsterismo tiene incluso su propia herejía, los armoristas, que sin negar la iluminación de Vorst, si desdeñan parte de sus enseñanzas y siguen su propio camino.

El problema de la humanidad, además del desencanto con las religiones tradicionales, es que ha dado el salto al Sistema Solar, ha colonizado Marte y Venus... y se ha escindido en tres ramas, con marcianos y venusianos mirando a los terrestres con desdén y casi desprecio. Los extraterrestres asisten al nacimiento de la nueva religión con indiferencia no exenta, en el caso de los marcianos, de un adecuado interés comercial y político. Silverberg consigue, mediante elipsis cuidadosamente medidas, extender la narración cien años, y con pinceladas precisas construir una novela en la que aúna las intrigas políticas y religiosas, con la aventura y una buena dosis de exotismo, describiendo un Venus radicalmente pulp.

¿Lo malo de la novela? Los mencionados deux ex machina en forma de poderes psíquicos. Cuando necesita algo inmediato, ya sea espectacular o para salvar una situación comprometida, no duda un segundo y se saca de la manga telépatas, empáticos, telekineticos y otros fenómenos psíquicos, que si bien aligeran ciertas situaciones, dejan la credibilidad general de la novela bajo mínimos. Puntualizar, no obstante, que mi animadversión por todas esas paraciencias no es universal, y que si a ti estas cosas no te incomodan, o directamente crees en ellas a pies juntillas, estarás encantado con la novela.

© Francisco José Súñer Iglesias, (614 palabras) Créditos