LA CARRETERA
LA CARRETERA EE. UU., 2009
Título original: The Road
Dirección: John Hillcoat
Guión: Joe Penhall, Cormac McCarthy
Producción: Paula Mae Schwartz, Steve Schwartz
Música: Nick Cave, Warren Ellis
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Duración: 101 min.
IMDb:
Reparto: Viggo Mortensen (Padre); Kodi Smit-McPhee (Muchacho); Charlize Theron (Madre); Robert Duvall (Viejo); Guy Pearce (Veterano)

Lo cierto es que no he tenido oportunidad de leer el celebrado libro de Cormac McCarthy, y no sé realmente si esta adaptación cinematográfica de John Hillcoat le hace justicia, pero de por sí, como obra independiente, resulta lo bastante disfrutable, aunque por momentos deriva peligrosamente hacia una película con niño.

Efectivamente, Hillcoat consigue una ambientación casi perfecta (con ayuda de ese formidable veterano que es Javier Aguirresarobe) El mundo popst-apocalíptico que presenta es una mancha gris sin futuro ni esperanza. Los supervivientes que la pueblan transitan entre la desconfianza y el salvajismo hacia un futuro que no se vislumbra por ningún lado. Solo la obsesión por ir la sur, dirección que poco a poco se va convirtiendo más en un mito que en una posibilidad real, es lo único que los mantiene en marcha, porque por lo demás, las cosas pintan muy, muy feas.

Algo ha pasado. No se explica qué, solo que las consecuencias son un invierno que parece eterno y la destrucción de la civilización occidental, Estados Unidos particularmente. Tampoco se muestra el proceso de desintegración de la sociedad, solo se sugiere en las conversaciones entre el padre y la madre. Ella pesimista, él todavía agradecido por seguir vivo. En el momento de la Catástrofe la madre está a punto de dar a luz, y la película, excepto breves flashback transcurre unos ocho años después del nacimiento del chico, de la catástrofe.

La madre decide entonces que ya está bien de tanta miseria y abandona al padre y al chico que inician por su parte el viaje hacia el mítico sur. Durante ese periplo se encuentran con todo lo bueno, pero mayormente lo malo, que puede dar de sí el ser humano cuando todos los límites, todas las convenciones, desaparecen y solo queda lugar para la pura supervivencia. El canibalismo y la esclavitud están a la orden del día y ambos deben evitar a las bandas y grupos que merodean en busca de nuevas víctimas.

Uno de los puntos fuertes de la novela parece ser la peculiar relación que se forja entre padre e hijo. Hillcoat (al menos el guión del Joe Penhall) no consigue, al menos desde mi punto de vista, retratar lo que sería esa relación en esas circunstancias, es más, llega un punto en el que resulta tan poco creíble el comportamiento del chico que solo se podría calificar la actitud del padre como ciega e irresponsable. El chiquillo se comporta durante toda la película como un perfecto imbécil. Ojo, no como un niño, sino como un niño malcriado, consentido y caprichoso, las más de las veces al borde del ataque de histeria. Da la impresión de que ni el padre ni la madre se han preocupado de meterle en la cabeza que vive en un mundo en el que, literalmente, puede ser comido por sus semejantes, y que un comportamiento reservado, una actitud discreta, la prudencia, el practicar el arte de la invisibilidad y el egoísmo bien entendido, son más recomendables que correr chillando detrás del primero que se encuentre en el camino, o repartir ropa y comida sin pensar en el futuro ni tener un conocimiento preciso del estado de la despensa.

De ahí mi comentario inicial de película con niño. Como todos los adultos se van a comportar como tales, o eso se espera de ellos, hace falta un niño de corazón puro para ejercer de pepito grillo moral, o cuanto ya está todo encarrilado, meter la pata a modo para dar pie a las necesarias escenas dramático/peligrosas. Un chico calladito y responsable hubiera dado mejos juego que el pequeño mastuerzo que no hace más que poner en peligro la ya precaria integridad familiar. Tampoco hay que echarle la culpa de todo, si el padre no hubiera sido tan sobreprotector, hurtando al chiquillo la realidad de la vida hasta el último momento, y no le hubiera metido en la cabeza que ellos son los buenos (demonios, en esas circunstancias se puede no ser un cabrón, pero bueno, lo que es bueno...) otro gallo les hubiera cantado. Pero claro, también hubiera sido otra película, más parecida a MAD MAX 2, y no creo que fuera eso lo que pretendían McCarthy­ ni Hillcoat.

Aparte de esto, que tampoco tiene porque ser una molestia para todo el mundo, la película goza de una notable sobriedad, Viggo Mortensen, todo un todoterreno, consigue dibujar un personaje todavía perplejo ante la Catástrofe pero determinado a sobrevivir, mientras que una casi irreconocible y también camaleónica Charlize Theron muestra la otra cara, la de la desesperanza.

No es una película de grandes alardes, y el comportamiento del chico puede hacerse molesto, pero es una interesante visión del superviviente postapocalíptico que no tiene vocación de superhéroe.

© Francisco José Súñer Iglesias, (789 palabras) Créditos