BATMAN
BATMAN EE. UU., 1989
Título original: Batman
Dirección: Tim Burton
Guión: Sam Hamm, Warren Skaaren
Producción: Peter Guber, Jon Peters
Música: Danny Elfman
Fotografía: Roger Pratt
Duración: 126 min.
IMDb:
Reparto: Michael Keaton (Batman / Bruce Wayne); Jack Nicholson (Joker / Jack Napier); Kim Basinger (Vicki Vale); Robert Wuhl (Alexander Knox); Pat Hingle (James Gordon); Billy Dee Williams (Harvey Dent); Michael Gough (Alfred Pennyworth); Jack Palance (Carl Grissom); Jerry Hall (Alicia Hunt)
Comentarios de: Mario G. Liaño

Si uno se detiene un instante a repasar la figura del Hombre Murciélago, probablemente le venga a la cabeza un superhéroe oscuro y solitario, que inspira terror en los bajos fondos de su ciudad. Esa misma ciudad puede recordar a una película de cine negro tipo años cuarenta, con una estética gótica bien definida (su mismo nombre no es casualidad) El carácter detectivesco del personaje también es uno de sus rasgos más memorables, junto a la cantidad de gadgets que utiliza, para mayor gloria de sus fans, en la mayoría de sus aventuras.

Esta iconografía del Caballero Oscuro no siempre fue así. A pesar de que en sus inicios Batman era un vigilante violento que portaba armas, durante muchos años hemos vivido su encarnación más colorista: Todos recordaréis la clásica serie de los sesenta, protagonizada por Adam West, o incluso la mítica etapa de Neal Adams y Dennis O´Neil al frente de la colección, sin el carácter infantiloide (y, por qué no decirlo, deliciosamente ridículo) de la versión televisiva, pero dejando a un lado la faceta más gótica y siniestra del héroe, y centrándose directamente en tramas aventureras y de investigación.

No fue sino Frank Miller el que redefiniera al personaje con sus dos extraordinarias obras: EL REGRESO DEL CABALLERO OSCURO (1986) y AÑO 1 (1986/1987) A partir de aquí, se puede decir que nuestro protagonista evolucionaría hasta lo que hoy en día conocemos.

Llegado el momento, los jerifaltes de la Warner, que ya poseían los derechos del personaje desde finales de los setenta, y que habían barajado varios planteamientos para una posible película —desde las mallas tipo Superman hasta una comedia con Bill Murray al frente (esto último no me hubiera importado verlo) — se decidieron definitivamente por la versión tenebrosa de Bats que Miller había popularizado.

Con estos antecedentes, y después de haber optado por la fórmula indicada, sólo quedaba escoger al director más apropiado. Uno que supiera dotar al personaje de esa atmósfera sombría, pero que a su vez superara la rémora de la calificación por edades. Después de considerar a auténticos clásicos como Joe Dante, finalmente un cuasi-novato Tim Burton (quién había cosechado un gran éxito con BEETLEJUICE) se lleva el gato al agua y estrena el proyecto en 1989.

El resultado final es conocido por todos. Burton aplica las constantes de su cine (aunque bastante controlado en esta ocasión) y nos obsequia con una visión personal del murciélago humano. Las escenas de acción son relegadas en virtud de la recreación de una atmósfera muy particular. La estética burtoniana del filme se ciñe perfectamente a los requerimientos del enmascarado protagonista: la mansión de Bruce Wayne (Michael Keaton) la fabrica abandonada donde Jack Napier da lugar al Joker o el festival final con globos gigantes son buenas muestras de ello.

Por otro lado, la trama se centra casi exclusivamente en la figura del Joker como antagonista de un bueno que, a los ojos del espectador, resulta casi tan lunático y extraño como el mismo villano (si dejamos a un lado las intenciones no homicidas de Batman: No voy a matarte, sólo quiero que me hagas un favor, vas a hablar a tus colegas de mí)

Jack Nicholson realiza una interpretación histórica dando vida al chiflado de la sonrisa permanente. Su personaje disfrutaba casi de más líneas en el guión que el del propio Keaton, y prácticamente se convertiría en el protagonista absoluto de la película (según se dice, fue el propio Bob Kane, creador del personaje, quien propuso a Nicholson para el papel)

El Joker protagoniza algunas secuencias de lo más recordadas, como aquella en la que electrifica a su antiguo jefe con un artilugio en su guante uhh... jaja... ¡Esto huele a chamusquina! o esa otra en la que dispara ácido de una flor de broma colocada en la solapa de su chaqueta. Pero por otra parte, el guión lo sitúa (fallidamente en mi opinión) como el asesino de los padres de Bruce y da un vuelco a la historia original no del todo acertada. Eso sí, relativo a este apartado aparece la épica frase ¿Has bailado con el diablo a la luz de la luna?quizá sólo por esto merezca la pena el cambio.

Del resto del curioso reparto destaca Kim Basinger, la cual pudo dar vida a Vicky Vale debido a un accidente de su inicial propietaria, Sean Young (para una oportunidad que tenía la pobre de levantar cabeza, va y se rompe una costilla) La bella rubia recibe del Joker una de las mejores bofetadas verbales de las que he sido testigo: ...Seremos la bella y la bestia. Por supuesto que si alguien te llama bestia, le arranco los pulmones. Extraordinario.

Y no puedo olvidarme de mencionar al tahúr negro más famoso de la galaxia, Billy Dee Williams, quién encarna (en un papel muy breve) al fiscal del distrito Harvey Dent.

Fue éste uno de los primeros largometrajes que trataban la figura del superhéroe desde un punto de vista más serio y adulto, utilizando un sentido del humor bastante negro, definitivamente del gusto de los más mayores. Otro de los factores que redunda en este aspecto es la ausencia de Robin.

Tampoco se puede pasar por alto su espectacular banda sonora, con un extraordinario tema principal que ha sido utilizado también en la gloriosa serie de animación. Con un rotundo éxito en ambas ocasiones.

Concluyendo, el BATMAN de Burton es una pieza histórica a la que no le faltan detractores por el hecho de resultar un enfoque del héroe bastante personal (y ya no digamos su continuación) pero ¿Es una garantía de calidad que un filme reproduzca escrupulosamente la obra en que se basa? A mi entender no, y particularmente creo que BATMAN es una pequeña obra maestra.

© Mario G. Liaño,
(957 palabras) Créditos Créditos
Publicado originalmente en El hombre de arena el 22 de enero de 2007