CITY OF EMBER
CITY OF EMBER EE. UU., 2008
Título original: City of Ember
Dirección: Gil Kenan
Guión: Caroline Thompson
Producción: Gary Goetzman, Tom Hanks
Música: Andrew Lockington
Fotografía: Xavier Pérez Grobet
Duración: 90 min.
IMDb:
Reparto: Ian McElhinney (Builder); Harry Treadaway (Doon Harrow); Lucinda Dryzek (Lizzie Bisco); Tim Robbins (Loris Harrow); Bill Murray (Mayor Cole); Martin Landau (Sul); Toby Jones (Barton Snode); Matt Jessup (Joss); Lara McIvor (Roner); Saoirse Ronan (Lina Mayfleet); Liz Smith (Granny); Amy Quinn (Poppy); Catherine Quinn (Poppy)

Dos temas tratados ampliamente por la ciencia-ficción, aunque su ámbito y escenario están muy alejados, van unidos de la mano; por un lado están las naves generacionales, por otro las ciudades subterráneas. En ambos casos encontramos hábitats cerrados y generalmente autocontenidos, sólo conscientes de si mismos. Su génesis ha venido dada por una situación extrema ya sean cataclismos o crisis de población, además ha pasado mucho tiempo, tanto que los orígenes se han olvidado hasta el punto que acaban sistemáticamente mitificados. Por último, el relato suele ser sobre la necesidad de los habitantes de trascender a su propia ciudad escapando de ella.

No obstante, mientras que la literatura ha dado ejemplos de ambos escenarios el cine apenas se ha ocupado de las naves generacionales. Quizá por cuestiones presupuestarias, o por que el desenlace no deja de ser más deprimente aún (de universo interior se salta directamente al Universo, así, con todas las letras) y además, siempre es más fotogénico un grupo de esforzados contemplando su primer amanecer.

CITY OF EMBER pertenece a este segundo grupo, al de las ciudades subterráneas sin memoria. Ember, construida tras una catástrofe de calibre global, con la humanidad al borde de la extinción, sirve de refugio a los últimos seres humanos. Los Constructores deciden blindar la ciudad para que ninguno de sus habitantes salga durante doscientos años. En ese momento, una caja blindada, que deberá haber pasado de alcalde a alcalde, se abrirá y en ella se encontrarán las instrucciones para salir de la ciudad y volver a la superficie, a un mundo que ya para entonces será de nuevo hospitalario con el hombre.

Naturalmente casi todo sale tal y como lo habían previsto los Constructores, pero doscientos años son muchos y el secreto de la caja muere con uno de los alcaldes y entonces el pasado se convierte en leyenda.

CITY OF EMBER está basada en el primero, con el mismo título, de la serie de libros de la Serie de Ember, de la novelista Jeanne DuPrau. Se trata de novelas juveniles, más bien de corte pre-adolescente, y eso queda perfectamente reflejado en el tono amable y en la linealidad de la narración. No obstante, no se cae en la ñoñería o se trata a los chicos con condescendencia. Una de las primeras escenas es una ceremonia de entrega de oficios, en la que los muchachos dejan la infancia y se integran en la sociedad adulta asumiendo su futura labor dentro de la comunidad por estricto sorteo. No hay lugar para los titubeos, el trabajo se acepta con una pizca de fatalidad pero a la vez arrgándose las nuevas responsabilidades. No parece contrario a la ley el intercambio de roles antes de asumir estos. Así lo hacen Doon y Lizzie, Doon entra con gusto en los equipos de mantenimiento de la ciudad, obsesionado por averiguar que ocurre con el decrépito generador que provee de energía a Ember, y Lizzie encantada al poder ejercer su vocación de mensajera.

Lo del generador es cosa fea. Ha sobrepasado con mucho su vida útil y los fallos son cada vez más frecuentes, es obvio que se encuentra al borde del colapso, lo que conllevaría la muerte de la ciudad. En ella todo es decrépito y desgastado, ya nada es nuevo, y a ello se suma una fe ciega en los Constructores y una total apatía más allá del quehacer diario.

Por supuesto, Doon y Lizzie pondrán todo en entredicho y se convertirán en los herederos del espíritu de los Constructores.

Si bien no se trata de una historia espectacular, y el ambiente es un tanto naïf, CITY OF EMBER tampoco es una película que ofenda, cumple su objetivo de elevar a la altura de héroes a dos adolescentes normales (dentro de lo normal que se puede ser en una ciudad como Ember) arropados por varios veteranos de renombre, como son Tim Robbins, Bill Murray y Martin Landau, muy alejados de sus registros habituales, tanto que resulta evidente que su participación no va más allá de darle lustre a la cartelera. Los dos héroes, Harry Treadaway como Doon y Lucinda Dryzek como Lizzie cumplen sobradamente y sin histrionismos, en esta película en la que además Tom Hanks participó como productor.

En resumen, hora y media de entretenimiento amable, sin grandes alardes ni complicaciones, pero a la vez muy alejada de los parámetros efectistas y violentos que marcan este tipo de producciones con demasiada frecuencia.

© Francisco José Súñer Iglesias, (737 palabras) Créditos