EL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL
EL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL Connie Willis
Título original: Doomsday Book
Año de publicación: 1992
Editorial: La factoría de Ideas
Colección: Solaris Ficcion número 116
Traducción: Rafael Marín Trechera
Edición: 2008
ISBN:
Precio: 25 EUR
Comentarios de: Alfonso Merelo

Uno de los grandes iconos de la ciencia-ficción es el viaje en el tiempo. Cientos de relatos y películas han tratado el tema desde múltiples perspectivas. Generalmente el viaje al pasado, o al futuro, genera una serie de problemas para los protagonistas del mismo, pero también para el entorno temporal en el que se desarrolla la historia. EL LIBRO DEL DÍA DEL JUICIO FINAL, título larguísimo en española para el mas sucinto inglés DOOMSDAY BOOK, basa su historia en este icono: el viaje en el tiempo.

A mediados del siglo XXI este tipo de viajes temporales son ya un suceso casi cotidiano. Por cuestiones de seguridad los viajes han sido restringidos a los investigadores. En la Universidad de Oxford, un equipo de historiadores planea un viaje a la Inglaterra medieval, la época asolada por la peste bubónica, conocida como peste negra. En la misión viajará una joven becaria, de nombre Kivrin, que ha sido entrenada para comportarse como un habitante de esos oscuros siglos.

La novela es una interesante mezcla entre la novela histórica de aventuras y la ciencia-ficción. El escenario cambia del siglo XXI al siglo XIV donde ha sido enviada la protagonista. Es en esta ambientación medieval donde se muestra más sólida la escritora norteamericana. Parece evidente que en este caso se hizo un notable esfuerzo documental e historiográfico para anclar sólidamente la historia en un marco perfectamente plausible y que introduce al lector en la época, siendo esta analizada desde el punto de vista de un contemporáneo.

La peste negra ha sido motor de muchas ucronías —relatos que modifican la historia real a partir de un hecho histórico que transcurre de diferente modo—. En el siglo XIV toda Europa se vio afectada por una epidemia de peste bubónica que, se calcula, aniquiló a un tercio de la población de entonces. Este tipo de enfermedad se transmitía mediante las pulgas de las ratas que, con su picadura, infectaban a los humanos.

Kivrin se ve inmersa en este periodo histórico como observadora cualificada. Sin embargo su intento de ser objetiva se verá condicionado por su empatía hacia los habitantes del pueblo en el que transcurre la acción. La viajera del futuro ha sido vacunada contar toda clase de enfermedades y asiste al desarrollo de la enfermedad simplemente como notaria, aunque participará en el intento de salvar algunas vidas.

La acción transcurre paralelamente en el futuro del que proviene Kivrin. En su presente se ha declarado también una pandemia generada por un funcionamiento defectuoso del sistema de viaje temporal. El historiador Dunwhorthy, jefe del programa de investigación temporal de Oxford, trata de rescatar por todos lo medios a su alumna, intentando volver a activar el sistema temporal que ha sido desconectado debido a la trasmisión del virus.

Mientras que el escenario medieval se pude considerar dramático, el actual está narrado con mucho sentido del humor, cosa que es habitual en muchas de las novelas de Willis.

Connie Willis ha confirmado que la interpretación religiosa del libro es posible. Por una parte está Dunwhorthy, el maestro, el padre, dios en definitiva, que envía a su hija, en este caso, a una muerte cierta y que no sabe cómo recuperarla. Y por supuesto está Kivrin, la hija, abandonada a su suerte y que reclama del padre Dunwhorthy: por qué me has abandonado.

En una entrevista efectuada por Pedro Jorge Romero, Connie Willis declaraba: Para mí la moraleja del libro, si un libro puede reducirse a una moraleja, es, como alguien dijo, «quien ha amado a otro, ha visto el rostro de Dios». Y creo que eso es muy cierto. Ella pasa de una fe simple en la que rezas y tienes respuesta, a una fe en la que sabe que Dunworthy la ama, y que si él puede venir a salvarla vendrá a salvarla, que él nunca la abandonaría. Y una vez que sabes que jamás te abandonarán, que alguien te ama, ya estás salvado, ya te han rescatado, te rescaten finalmente o no.

Como el propio Pedro Jorge comenta, la autora tiene una gran capacidad para la trama, que garantiza el éxito de sus libros. No es sólo que sea capaz de inventar buenos argumento, sino que los desarrolla con una precisión arrolladora y hermosa. Nada es casual, todos los pequeños detalles tienen su razón de ser, y todo lo que sucede en la página cien tiene su importancia al llegar a la 400. Efectivamente los mencionados son rasgos muy destacables de las novelas de esta autora. Una lectura detenida del texto hace ver, como si de un puzzle se tratara, al final todos los elementos encajan en un mosaico perfectamente acabado.

El particular universo de los historiadores viajeros tendría una continuación en la novela titulada POR NO MENCIONAR AL PERRO. En este caso es viaje se produciría a la época Victoriana para rescatar el tocón del pájaro del obispo, pieza imprescindible para reconstruir fielmente la catedral de Coventry y que fue destruida por los bombardeos nazis. Con esta premisa Willis construye otra mas que notable novela, que destaca por su inteligente humor. El viaje temporal estará presente también en la novela LOS SUEÑOS DE LINCOLN aunque no estará fijado dentro del universo antes mencionado.

© Alfonso Merelo, (866 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Desde Tartessos el 25 de octubre de 2009