PLANET 51
PLANET 51 España, 2009
Título original: Planet 51
Dirección: Jorge Blanco
Guión: Joe Stillman
Producción: Ignacio Pérez Dolset, Guy Collins
Música: James Seymour Brett
Fotografía: Alex Rodríguez
Duración: 91 min.
IMDb:
Reparto: Eduard Farelo (Capitán Charles T. Baker); Nuria Trifol (Neera); Roger Isasi-isasmendi (Lem); Camilo García (General Grawl); Luis Posada (Skiff); Juan Fernández (Profesor Kipple); Iván Labanda (Glar); Kai Stroink (Eckle)

No es infrecuente tener la impresión de que un producto impecable, de excelente factura y bien acabado, podría haber escalado cotas mayores de perfección. Es una simple cuestión de posibilidades. Una película como PLANET 51, que entretiene admirablemente y hace reír sin caer (aunque bordeándola) en la ñoñería, debería ser objeto de alabanzas y parabienes. Sin embargo, una vez que ha terminado y con la sonrisa aún en los labios, se tiene una sensación extraña.

Es una película para críos, que nadie se engañe, pero críos a nivel global, construida en las claves narrativas que mejor comprenden todos los críos del mundo, es decir, las del cine yanki, y parodia toda una serie de películas de serie B sobre invasiones extraterrestres, también de origen yanki. En ese sentido es un producto irreprochable. El astronauta bobo y vanidoso que se cree el centro del mundo, el chaval tímido pero emprendedor enamorado de la chica de la película, chica que solo espera a que se decida de una vez, el amigo friki, el rival amoroso de personalidad arrolladora, el hermanito metepatas, los padres comprensivos, los militares entre tontos y reglamentistas, el científico loco, y los inevitables secundarios humorísticos que, para variar, acaban comiéndose al resto del elenco sin necesidad de hacer grandes alardes.

La historia también es simple. Un módulo de aterrizaje (planetizaje) llega a un apacible planeta sorprendiendo a los pacíficos nativos en mitad de una barbacoa y se lía la marimorena. Persecuciones, ocultaciones, descubrimientos, más persecuciones, más descubrimientos capturas, etc., etc., se desarrollan a un ritmo muy constante y bien medido. Los chistes y situaciones cómicas se sirven con moderación, para no empachar, pero sin dejar largos intervalos entre ellas, para no aburrir. El final es de manual todo acaba plácidamente y de forma satisfactoria para protagonistas y espectador. ¿Qué más se puede pedir entonces?

Si hablamos de un entremetiendo amable nada, por supuesto, pero...

Se echa en falta esa segunda lectura para adultos, ese meter el dedo en el ojo, esos guiños para connosieurs, esos diseños espectaculares y atrevidos. PLANET 51 no ofrece nada de eso, es más, teniendo en cuenta el público objetivo al que va dirijida dudo mucho que la chavalería comprenda en su justa medida la parodia de la ciencia-ficción de serie B, sencillamente es cine que no han visto ni conocen, viejas películas en blanco y negro que hace años que ni siquiera se programan en los horarios de madrugada.

Eso convierte a PLANET 51 en un espectáculo agradable pero poco atrevido. No esperaba, por supuesto, una película salvaje o un concepto radical, pero si un poco más de sustancia más allá de lo ya visto cientos de veces.

Por ejemplo, no se hace el menor esfuerzo por recrear una sociedad realmente alienígena. De acuerdo que el diseño general basado en círculos es omnipresente y evoca (un guiño que la chavalería quizá no capte) los famosos y misteriosos (o no tanto) círculos en los campos de cereales. La lluvia de piedras también parece evocar una climatología extraña y sorprendente, incluso los vehículos flotantes dan sensación de gran avance tecnológico, que por otro lado tampoco lo es tanto, sin embargo, los personajes y situaciones son especulares respecto a sus parodiados. Nada en su comportamiento o códigos sociales se aparta mínimamente de la sociedad del american way of life. Incluso la furgoneta del jipi de turno es claramente una vieja Volkswagen T1.

Tampoco los personajes hacen nada más de lo esperado de ellos, con unos roles perfectamente definidos y predecibles cumplen su papel con sistemática eficacia. Por ello, solo los que se salen de ese guión milimetrado; el caniche-alien y el robot explorador, destacando por encima del resto.

Definitivamente PLANET 51 está concebida para recuperar la inversión euro tras euro, cincuenta y cinco millones de ellos, tengo entendido. Quizá ese objetivo es lo que haya llevado a hacer una película al modo norteamericano sin que parezca un pastiche, y de esta forma venderla a lo largo y ancho de los siete mares sin que existan posibles reparos por cuestión de origen. Para evitar riesgos se ha optado por el camino fácil, en un producto que divierte y entretiene pero que evita cuidadosamente tener personalidad propia.

Lo deseable es que este tipo de películas sean los apoyos para que los productores, sin dejar de divertir y entretener, y en vista de la experiencia adquirida, se arriesguen y además de buenos pasarratos nos regalen con obras que acaben calando hondo en el imaginario colectivo.

© Francisco José Súñer Iglesias, (747 palabras) Créditos