HISTORIA ALTERNATIVA, VOLUMEN II
HISTORIA ALTERNATIVA, VOLUMEN II Varios
Título original: ---
Año de publicación: 2009
Editorial: Grupo AJEC
Colección: Albemuth Internacional, nº 24
Traducción: Raúl Gonzálvez
Edición: 2009
ISBN:
Precio: 16 EUR

El Grupo AJEC nos presenta un nuevo volumen de historias ucrónicas que, para confusión del lector, comienza con una errata de dimensiones catastróficas condicionando de tal manera el primer relato que lo hace sumamente desconcertante. Incluso más de lo que podría pensarse de un relato de éstas características.

El primer párrafo de EL FRENTE HUMANO, de Ken MacLeod, comienza así:

Como la mayoría de las personas de mi generación, recuerdo exactamente donde estaba el 17 de marzo de 163, el día que murió Stalin.

Ajá., el 163 y Stalin. No hace falta ser muy perspicaz para suponer que el relato habla de acontecimientos ocurridos en lo que más o menos fueron los años 50 del siglo XX, es decir, un mundo en el que algo ocurrido a finales del siglo XVIII transformó radicalmente Europa. ¿Qué paso en aquella época? En 1790 Europa estaba convulsionada a causa de las noticias que llegaban de la Francia agitada por la revolución, así que hay que suponer que ésta finalmente triunfó extendiéndose por todo Viejo Continente e imponiendo, entre otras cosas, el calendario republicano, es decir, que en la realidad de MacLeod, Stalin no murió en 1953 sino en 1955. Un detalle menor, al cabo. Pero... ¿marzo? Será más bien ventoso, ¿acaso en la realidad alternativa de MacLeod el calendario republicano conserva los meses gregorianos? Puede ser. Sigamos leyendo... Ups. Más que una Europa imbuida de los valores jacobinos parece una Europa en la que la Guerra Fría se ha calentado hasta lo indecible y los yankis persiguen al tito Josif Cáucaso arriba Cáucaso abajo hasta darle caza. Extraño, muy extraño, incluso para una ucronía... hasta que se llega a la página 18 y se lee claramente 1966.

Acabáramos. No estamos en una ucronía jacobina sino en 1963, en plena Guerra Fría al horno. La verdad, lo del Grupo AJEC no tiene remedio. Cuentan con mi simpatía porque son los únicos que están manteniendo viva la edición de ciencia-ficción en España, poniendo toda la carne en el asador con lanzamientos francamente interesantes (y aún arriesgados) pero este descuido con el producto, que como es el caso consigue hasta desvirtuar por completo el arranque de un relato, es para darles de capones.

En fin, el caso es que EL FRENTE HUMANO sufre lo indecible, entre el desaguisado del editor español en su arranque y el desinterés y desidia del autor escocés en su final, la cosa es un puro desastre. La cosa es que en una Guerra Fría alternativa y caliente el conflicto oeste-este y norte-sur está generalizado, la Segunda Guerra mundial ha acabado en falso y decenas de conflictos locales y enfrentamientos directos entre antiguos aliados mantienen al planeta continuamente en vilo. En Gran Bretaña estalla un violento movimiento antibelicista —la ironía es evidente— con el fin de minar el estado y acabar con la guerra. Más o menos, porque lo que se le ocurre a MacLeod para rematar el relato está entre lo alucinógeno y lo disparatado. Quien disfrute con ello bien ganado tiene el cielo. A mi me resultó una soberana tomadura de pelo.

Continúa el volumen con LOS OJOS DE AMÉRICA, un descacharrante relato de John Landis en el que Thomas Alba Edison y Nikola Tesla se embarcan en una alocada carrera de inventos con el fin de ganar las elecciones presidenciales —yankis— de 1904. Conocida es la confrontación tecnico-comercial entre Edison y Tesla, quizá en hito más importante de esa batalla de genios es que el primero, y más famoso, apostaba por generar y distribuir la energía eléctrica en forma la corriente contínua, el segundo, y no tan conocido pero igualmente determinante para nuestro cómodo día a día, porfiaba por la corriente alterna. Es obvio quien ganó. Además Tesla acabó dando su nombre a la unidad de densidad de flujo magnético. En edisons no se mide nada. El caso es que según Landis, Edison es reclutado por un intrigante personaje del partido republicano mientras que Tesla es fichado como asesor técnico para el candidato del partido demócrata. Las peripecias e invenciones fabulosas se suceden página a página ante la presencia de un par de invitados de honor: Sam Clements (Mark Twain) y Sarah Bernhardt. Divertida, ácida y crítica con la política y el papanatismo religioso, y en cierto modo un canto a la competencia y al libre mercado.

Sigue EL IMPERIO INVISIBLE de John Kessel. Quizá se me escape algo porque Kessel no se molesta en ubicar cronológicamente ni físicamente el relato. Hay que suponer que se trata del Medio Oeste a finales del siglo XIX o principios del XX. Una sociedad en la que, Biblia mediante, a la mujer se la tiene completamente sometida y reducida a una mera esclava del hombre en todos los sentidos. Naturalmente eso no gusta y hay venganzas también de todos los colores. Es un relato correcto, pero sin que lleve al entusiasmo.

No podían faltar los nazis ganando la Segunda Guerra Mundial, La Guerra Falsa, en este caso, pero el relato no tiene que ver —o casi— con las maldades de los mismos tras el fin de la guerra. Stephen Baxter plantea en EL MISTERIO DEL PACÍFICO no ya solo un contexto histórico diferente, sino una Tierra completamente distinta. Por algún extraño motivo nadie, nunca, ha sido capaz de atravesar el océano Pacífico. Es posible viajar hacia el oeste, hasta Valparaíso, Acapulco o San Francisco, e igualmente avanzar hacia el este hasta Tokio o Sidney, pero no más allá. La máquina industrial alemana crea un enorme aparato volador, la Bestia, con el fin de atravesar de una vez el Pacífico. A la expedición se añaden observadores británicos y norteamericanos, pero ninguno tiene ni idea de lo que les espera. Resulta curioso como Stephen Baxter consigue reunir tantos enigmas en tan poco espacio, por un lado el obvio de la naturaleza del Pacífico, pero dentro de la Bestia hay secciones misteriosas, de las que jamás salen sus tripulantes, amén de los consabidos conspiradores. No obstante, y pese a tanto misterio, el relato no me termina de convencer, quizá porque es uno de esos de mensaje en la botella y el concepto ya está un tanto sobado.

Tampoco podía faltar el cruce entre ucronía y viaje en el tiempo. William Sanders consigue nada menos que enviar a William Shakespeare al neolítico en LO DESCONOCIDO. ¿Cómo logra tal hazaña? Fácil, lo embarca borracho en Portsmouth y al cabo termina como esclavo en la tribu de los powhatan —de los algonquinos de Virginia de toda la vida—. El bueno de Bill (Shakespeare, no Sanders) es adquirido-adoptado por el brujo-juez del poblado y pasa con ellos los últimos años de su vida. Es el clásico relato entrañable, y que siempre se lee con agrado, de hombre blanco en tribu primitiva: choque cultural, aprendizaje mutuo de las lenguas, e integración final. No revolucionará la historia de la literatura pero acaba divirtiendo y conmoviendo a la vez.

En RECUPERANDO EL APOLO 8, Kristine Kathryn Rusch convierte aquel exitoso vuelo en un desastre comparable al del Apolo 13 pero con el desafortunado final del Apolo 1. En este caso Lovell, Anders y Borman se pierden en el Sistema Solar provocando en Richard Cronkite un profundo trauma infantil que, años más tarde, ya convertido en un multimillonario centrado en la investigación espacial, le lleva a rescatar uno a uno a los tripulantes de la cápsula perdida. El relato es soso, correcto pero soso. De todas formas hay algo a tener en cuenta, la Carrera Espacial tuvo en Estados Unidos un algo de Misión Colectiva Nacional, por un lado para sobarle los morros al rojo comunista ruso, por otro, como demostración de poderío y que ellos eran los únicos en lograr algo así. Desde Europa se percibía como una aventura maravillosa, pero con los cohetes despegando del descampado de enfrente la cosa debía verse de forma muy distinta. Quizá por eso estas historias de aventuras de la carrera espacial me dejan bastante frío. También influye mucho que Kathryn Rusch se alarga demasiado y un poco menos de verborrea no hubiera estado de más.

Quien se explaya a gusto es John Scalzi. A falta de una, presenta en MISIVAS DEL FUTURO POSIBLE 1: RESULTADOS DE BÚSQUEDA DE HISTORIA ALTERNATIVA casi una decena de muertes alternativas de, por supuesto, Hitler. Breve y divertido.

Reparos y erratas aparte (otra aparatosa es en el título de RECUPERANDO EL «APOLLO» 8, a medio traducir o bien ahí, o bien en el texto donde se usa sistemáticamente el término Apolo) se trata de un volumen entretenido y con buenas historias, obviamente no es redondo, ¿pero qué antología lo es?

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.436 palabras) Créditos