La gran historia de las novelas de a duro
28. La aventura de Archie Lowan
por José Carlos Canalda
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Al igual que ocurre con la mayor parte de los escritores menores de las colecciones de bolsilibros de ciencia-ficción, Luis Bayarri Lluch, que firmaba con el seudónimo de Archie Lowan, resulta ser un completo desconocido no ya en el ámbito de la literatura popular española de su época, sino incluso dentro de la propia colección Luchadores del Espacio en la que colaboró, pudiéndose reseñar de él tan sólo que era valenciano —como tantos otros escritores de esta colección— y que ya ha fallecido.

Dos únicas novelas de ciencia-ficción y una del oeste, publicada en la colección hermana Western, son todo su bagaje en Valenciana, la única editorial en la que publicó, lo que no es realmente mucho incluso en una época, la postrera de Luchadores del Espacio, en la que los autores fueron tan numerosos como efímeros.

Y si escasa es la cantidad de sus obras, tampoco destacó especialmente este autor por la relevancia de su corta producción. Ya he comentado en varias ocasiones que la etapa final de Luchadores del Espacio se caracterizó por la decadencia de la colección en relación con períodos anteriores, y tampoco los autores, muy abundantes por cierto en el último año de la colección —doce, casi la mitad del total, en tan sólo treinta y cuatro números—, destacaron especialmente ya que, salvo contadas excepciones, apenas si hicieron alguna aportación significativa al conjunto de la colección. Dentro, pues, de este ambiente crepuscular, Archie Lowan fue uno más entre todos ellos.

Así pues, si algo se puede afirmar es que su colaboración en Luchadores del Espacio pasó bastante desapercibida. Entonces, ¿cuál es la razón por la que le dedico un artículo? Evidentemente no su relevancia en el conjunto de la ciencia-ficción popular española —fueron muchos los autores más significados y prolíficos que él—, sino el hecho, que me atrevería a calificar de romántico, cuando no de heroico, de que en 1964 Bayarri intentó sacar adelante, poco después de desaparecer Luchadores del Espacio, una colección propia bajo el sello de la editorial Delosa, promovida por él sin que haya logrado averiguar si fue una iniciativa personal o si contó con la colaboración de otros socios. Aunque no se trata de una iniciativa excepcional — Enrique Sánchez Pascual lo había intentado, casi diez años antes, con la colección Robot —, sí resultó ser poco habitual, y por supuesto arriesgada.

Pese a que desconozco los motivos concretos que movieron a Bayarri a embarcarse en la aventura de la colección Tercera galaxia. Tab Taylor en el mundo futuro —éste es su nombre completo—, no resulta demasiado difícil suponerlo: Apenas hacía un año que había sido cerrada Luchadores del Espacio, las opciones de publicar ciencia-ficción se reducían entonces a las colecciones de Toray y, no lo olvidemos, las condiciones de trabajo que imponían las editoriales a los autores eran poco menos que draconianas. Así pues, la tentación de controlar su obra evitando que la editorial se quedara con la parte del león —a los autores se les pagaba una cantidad fija por novela publicada y no volvían a ver un céntimo— era fuerte... aunque la inversión necesaria para sacar adelante una colección era asimismo capaz de echar para atrás a cualquiera, eso sin contar con las dificultades añadidas por la necesidad de una distribución y, por supuesto, de unas ventas que lograran amortizar los gastos y hacer rentable la inversión.

Bayarri le echó realmente valor aunque, como era de temer, su iniciativa se vio condenada al fracaso; no podía ser de otra manera, cuando una editorial tan sólida como Valenciana se había visto obligada a cerrar poco antes su otrora prestigiosa colección, e intentos tales como el de la interesante colección Naviatom, de la editorial Manhattan, también a principios de los años sesenta, no consiguiera pasar del cuarto título.

La colección de Bayarri ni siquiera pasaría del primero ya que, aunque en la contraportada se anunciaba una segunda novela, no tengo la menor constancia de que ésta llegara a ser publicada. De hecho el número 1 de la colección es una auténtica rareza editorial que hace años tuve la afortunada ocasión de conseguir, resultando para mí toda una sorpresa, no sólo porque ni tan siquiera sospechaba de su existencia, sino también por sus características propias, asimismo interesantes para cualquiera que esté interesado en la historia de la literatura popular de ciencia-ficción.

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Porque, si no fuera por el logotipo de la colección y por el nombre de la editorial, que como ya he comentado figuraba como Delosa, cualquiera creería hallarse frente al número 235 de la extinta Luchadores del Espacio que, como es sabido, echó el telón con el título correspondiente al ordinal 234. Y es que Bayarri recurrió como ilustrador de la portada a José Lanzón, el dibujante que había realizado las portadas de las últimas novelas de Luchadores del Espacio, con lo cual el aspecto de ésta es virtualmente idéntico al de sus hermanas, tanto por este detalle como porque la maquetación es asimismo idéntica. Aunque desconozco si se trató de un intento deliberado por mimetizarse con esta colección o si, por el contrario, fue tan sólo la consecuencia de aplicar las mismas técnicas de trabajo, lo cierto es que el resultado fue evidente y, sin ningún género de dudas, desconcertante.

De hecho, las dos principales —y casi únicas— diferencias que encuentro entre la novela de Tab Taylor y sus predecesoras de Luchadores del Espacio son la menor extensión de la primera —110 páginas frente a las entonces habituales 124— y el hecho de que Bayarri la planteara como la primera entrega de una serie —que quedaría interrumpida— mientras en su última etapa Luchadores del Espacio, a diferencia de la política editorial de sus primeros años, se había decantado claramente por las novelas autoconclusivas.

Por supuesto es una lástima que la iniciativa no cuajase, pero la verdad es que era muy difícil que lo consiguiera. A partir de entonces, que yo sepa, Bayarri no volvió a publicar ninguna otra novela de ciencia-ficción en las colecciones que entonces estaban en los quioscos.

Pasemos ahora a considerar los argumentos de las tres novelas conocidas de Bayarri, las dos de Luchadores del Espacio y la de Tab Taylor, las cuales, como ya he comentado, no aportan mucho de particular a la ciencia-ficción popular del momento, siendo básicamente unas novelas de aventuras ambientadas en un escenario futurista repitiéndose un esquema similar en todas ellas.

Así, en LA SERPIENTE DEL ESPACIO, la primera de ellas en orden cronológico de su publicación, nos encontramos con unas misteriosas desapariciones de astronautas en el cinturón de asteroides, acompañadas de un inexplicable —e inverosímil— fenómeno descrito como —cito textualmente— una nube de color anaranjado, donde descuellan grandes llamaradas rojizas y miles de gigantescos abejorros. Con objeto de investigar lo ocurrido se organiza la consiguiente expedición que se dedica a rastrear la zona en la que han tenido lugar las desapariciones. Poco después aparece un científico chino que aparentemente es el responsable de lo ocurrido —aunque más adelante se sabrá que tan sólo obedecía órdenes de un misterioso superior— que hace prisioneros a los protagonistas, aunque finalmente éstos lograrán huir de su captor. Vueltos a la Tierra tendrán que enfrentarse con una de sus compañeras —en realidad el verdadero cerebro de la conspiración— y con unos nebulosos enemigos chinos que pretendían hacerse con el dominio del mundo, intento en el que evidentemente fracasarán. La novela, en resumen, recuerda poderosamente a las películas de James Bond tan en boga entonces, algo bastante habitual en su época aunque no desde luego dentro de una colección de las características de Luchadores del Espacio.

¿HOMBRES O PIEDRAS? publicada cuatro números —dos meses— después de la anterior, fue la segunda y última colaboración de Archie Lowan en Luchadores del Espacio. También aquí nos encontramos con una trama policíaca que comienza con el asesinato de un importante científico terrestre y una serie de atentados contra el policía encargado de investigar el caso. Finalmente la acción se traslada a Marte, donde se ha descubierto una profunda sima que esconde al parecer un extraño mundo habitado por los enigmáticos hombres de piedra a los que hace alusión el título. Acto seguido nos encontraremos con la consabida expedición exploradora —con claras reminiscencias a VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA, de Julio Verne —, con galerías misteriosas, lagos subterráneos y monstruosos reptiles. Los expedicionarios, tras tenérselas que ver con todo tipo de fauna hostil, son finalmente capturados por los hombres de piedra. Tras la consabida fuga el protagonista descubrirá que el jefe de los hombres de piedra no es otro que uno de sus compañeros, al igual que ocurriera con un personaje similar de la anterior novela. La narración termina con la salida a la superficie de los protagonistas, la muerte del traidor y el hundimiento de la bóveda que protegía a tan fantástico mundo subterráneo.

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De aproximadamente un año después es EL MISTERIO DE LOS HOMBRES AZULES, la aventura inconclusa que Bayarri escribió para la colección Tab Taylor en el mundo futuro, también bajo el seudónimo de Archie Lowan. Comienza la narración de forma muy parecida a la de las dos obras anteriores de Bayarri, con una nave espacial terrestre que viaja a Marte llevando como único pasajero a un afamado científico. Ésta está comandada por Tab Taylor, protagonista absoluto, que también presta su nombre a la colección. En el transcurso del viaje son abordados por una astronave desconocida, que los captura. Sus secuestradores son unos hombres de piel azul —de ahí el título— procedentes del planeta Zhubelius, un astro desconocido para los terrestres pero situado lo suficientemente cerca de nuestro planeta como para que sus naves puedan llegar hasta la Tierra. El móvil del secuestro ha sido apoderarse del científico, pero las cosas se complican cuando el protagonista logra huir aliándose con una princesa imperial resentida con su padre. A partir de este momento la acción toma un giro claramente a lo Flash Gordon, con planetas misteriosos poblados por razas salvajes y tribulaciones de todo tipo que el protagonista afrontará con apuros, pero siempre con éxito. La novela termina cuando todos ellos son llevados a presencia del emperador de Zhubelius... quedándonos sin saber la continuación de las aventuras de Tab Taylor ya que, pese a haber sido anunciada, la segunda novela de la colección, de título Prisioneros en Zhubelius, no debió de llegar a ser publicada o, si lo fue, resulta de todo punto inencontrable.

Y eso es todo... que no es mucho, por desgracia. Hubiera resultado interesante saber cuales eran los planes de Bayarri para su nueva colección, pero esto es algo que por desgracia no he podido averiguar.

Relación de novelas de Luis Bayarri publicadas en colecciones de bolsilibros

La serpiente del espacio nº 226 de Luchadores del Espacio
¿Hombres, o piedras? nº 230 de Luchadores del Espacio
El misterio de los hombres azules nº 1 de Tab Taylor
Prisioneros en Zhubelius* nº 2 de Tab Taylor

* Aunque fue anunciada, al parecer esta novela no llegó a ser publicada.

Todas estas novelas fueron firmadas con el seudónimo de Archie Lowan.

© José Carlos Canalda, (1.792 palabras) Créditos