JUEZ DREDD
JUEZ DREDD EE. UU., 1995
Título original: Judge Dredd
Dirección: Danny Cannon
Guión: William Wisher Jr., Steven E. de Souza
Producción: Charles Lippincott, Beau Marks
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Adrian Biddle
Duración: 96 min.
IMDb:
Reparto: Sylvester Stallone (Juez Dredd); Rob Schneider (Fergie); Max von Sydow (Juez Fargo); Jürgen Prochnow (Chief Justice Griffin (como Jurgen Prochnow)); Joanna Miles (Juez Evelyn McGruder); Joan Chen (Ilsa); Diane Lane (Juez Hershey); Balthazar Getty (Olmeyer); Armand Assante (Rico)
Comentarios de: Mario G. Liaño

En esta ocasión repasamos las aventuras del Juez Dredd, creadas en su día por John Wagner y el español Carlos Ezquerra, y encarnadas por el mítico e incombustible Sylvester Stallone.

A la hora de juzgar —no podía ser de otro modo— la cinta en cuestión utilizaremos, como ya ocurriera en otros casos, una balanza de exigua precisión. Aquella balanza que merecen esos productos cargados de deliciosas referencias y de pequeños detalles sólo disponibles para el espectador más avezado, a pesar de que su supuesta calidad cinematográfica objetiva (si es que tal cosa existe) haya sido puesta en entredicho.

Y es que ya sólo el comienzo en versión original de Judge Dredd puede erizar los cabellos del fan más letal: la soberbia voz de James Earl Jones nos pone en antecedentes de lo que será el mundo en el tercer milenio. La Voz (la de Darth Vader) resuena con contundencia, rememorando la intro de CONAN EL BÁRBARO, y con unas tonalidades ocres en las imágenes que retrotraen paralelamente aquella extraordinaria película. Un referente al gusto del freak medio, imposible empezar mejor.

No es éste el único detalle que enlaza con la peli de John Millius; Max von Sydow también aparece aquí en un papel más extenso, como Juez Supremo y máximo valedor del cuestionado Dredd. El mítico actor, protagonista de tantas películas del cine de género más explosivo (EL EXORCISTA, DUNE, FLASH GORDON, etc.) otorga gran peso específico al filme, al menos para cierta parte de la audiencia. Este dato unido a algún otro, como los magníficos efectos especiales, prácticamente carentes de la tecnología digital que se populizaría poco más tarde y con una calidad en los diseños tanto a nivel de vestuario como de decorados absolutamente espectacular, así como la grandilocuente y deliciosa banda sonora a cargo de Alan Silvestri (DEPREDADOR, REGRESO AL FUTURO) en la parte instrumental, jalonada con temas de grupos tan formidables como The cure o White zombie, propicia la benevolencia incluso en los críticos más duros (o al menos debería)

JUEZ DREDD propone una experiencia bastante fiel al cómic, aunque con un tono autoparódico (no sé si pretendido, diría que no) que no enlaza muy bien con el sentido del humor negro, crítico y contestatario del tebeo. Stallone hace gracia irremisiblemente (se dice que en las proyecciones del trailer en las salas de cine, la gente se meaba de la risa cuando veía a Sly disfrazado) y se come con patatas al eterno sidekick en las labores cómicas. Rob Schneider resulta definitivamente empalagoso como personaje humorístico, por el contrario es imposible contener una mil sonrisas con las frases impertérritas de Joseph Dredd:

—¡Yo soy la ley!

O cuando relata el amargo destino de su mejor amigo.

—Le juzgué.

Algunos de los personajes y las líneas argumentales que aparecen en la peli no son obra directa de Wagner­ y Ezquerra. El film contiene gran cantidad de tramas y subtramas presentes en los tebeos y quizá, como ocurre a menudo, cometa el error de querer abarcar demasiado: Están presentes los caníbales de Las tierras malditas, las guerras entre bandas de Mega-city, la versión oscura de Dredd, Rico, creada por Pat Mills y Mike McMahon, así como el personaje de la Juez Hershey, responsabilidad de Wagner de nuevo, pero con Brian Bolland a los lápices en esta ocasión.

Se puede decir que hasta el menor detalle de la peli existe en los cómics, exceptuando que Stallone aparece sin casco en multitud de planos (impensable en el papel)

Alguna que otra duda despierta también el absurdo personaje femenino de la científica oriental, que no he podido localizar, y que en la película parece cumplir con el dudoso papel de sparring para que Diane Lane se luzca repartiendo mamporros y tirones de pelo, en una coreografía de lo más pop, digna de un par de amazonas provincianas.

—¡Zorra!

—¡Juez Zorra!

En resumen, Juez Dredd es una cinta propia de su tiempo (la ausencia de efusiones hemoglobínicas denota la cercanía del siglo veintiuno) simpática y divertida como pocas. Si bien puede no hacer excesivo honor al cómic, sí muestra altas dosis de respeto y admiración por el producto a adaptar, detalle que es de agradecer; tanto como las humildes pretensiones de diversión y la ausencia de posibles dobles lecturas fallidas, que pudieran emborronar el resultado final.

© Mario G. Liaño, (716 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El hombre de arena el 28 de junio de 2007