Especial Worldcon 2009, 17
Segundo día
por Miguel Esquirol Ríos

El aspecto central de este día, lleno de actividades muy diversas, fue la rueda de prensa con los dos escritores invitados. Por primera vez nos encontrábamos frente a Neil Gainman hablando de su propia obra. El autor que se hizo conocido con Sandman y ahora logró superar los límites del género y también de la fama con la reciente película CORALINE basada en una de sus obras habló de su experiencia en los diferentes medios que ha trabajado y sus saltos entre estos. Cómo algunas de sus obras interesaron a grandes directores pero que él no aceptó cederlas al no estar convencido del enfoque que querían darle, ANSASI BOYS, por ejemplo, con actores blancos para los protagonistas de color. En cambio otras adaptaciones mucho más alejadas del original le resultaron fantásticas experiencias como el musical basado en CORALINE o la obra de teatro basada en la misma obra de un grupo independiente con una mujer de 65 años en el lugar de la pequeña protagonista. Habló de la evolución de la Worldcon en los 12 años pasados desde la primera que asistió como participante y no como invitado, y cómo en todo este tiempo ha ido viendo a las mismas personas, al mismo tipo de chistes en las camisetas y en si la esencia de la convención manteniéndose igual y auténtica. Sobre la importancia de la imaginación, contó su experiencia en la primera convención de ciencia-ficción en la China aprobada por el estado y cómo el interés que el género empezaba a despertar en aquel gobierno se debía a que se habían dado cuenta que como país eran muy buenos haciendo cosas pero no inventándolas. La imaginación, antes perseguida por el comunismo, era ahora un material valioso y la ciencia-ficción era uno de los espacios que incentivaba su desarrollo. Sobre su propia obra contó cómo la exuberante imaginación con que sus personajes se enfrentan se debe en ocasiones en una nostalgia del hogar, y el paso de la adolescencia a la adultez es uno de los temas que cruzan varias de sus obras. La importancia del espacio, del lugar donde ocurre la historia es fundamental para él como escritor ya que en muchas ocasiones planea la historia a partir del lugar (cementerio, casa, país) Finalmente concluyó, regresando a hablar del Worldcon, pero también de su permanente escritura de su blog y de su cuenta de Twitter como para él es muy importante relacionarse con su público, pero no desde la distancia del autor sino rompiendo esta distancia para hablar como iguales. Según él Ninguna comunicación es posible desde un pedestal. Y aunque tuvo que salir corriendo para su próximo compromiso en la convención, un saludo y unas manos estrechadas cumplían lo que decía poniéndolo al mismo nivel que sus propios lectores.

Élisabeth Vonarburg
Élisabeth Vonarburg

La siguiente en presentarse ante los periodistas fue Elisabeth Vonarburg, desconocida para muchos lectores en inglés. Traía detrás suyo no sólo su obra, sino que era la anfitriona no oficial de la convención y presentaba Montreal, Quebec y Canadá. Lo primero que dijo era que ella no había nacido en ninguno de estos tres lugares, sino más bien en Francia llegando aquí de joven. Pero Quebec es su ahora verdadero hogar, y donde más se siente en casa. Una de las razones que le gusta tanto el país es la ausencia de pasado en comparación a Europa, donde cualquier camino, lugar, actividad, está cargada con años y años de historia; aquí en cambio se siente más liviana. Su llegada a la ciencia-ficción fue prácticamente accidental ya que a los 15 años encontró este género que podía hablar del mundo, del futuro y de otros mundos en lugar de hablar de ella misma. Esto le dio la libertad de crear e imaginar. La ciencia-ficción le salvó la vida y en este género aprendió a escribir. Otro de los temas discutidos fueron la voz de la mujer dentro de la ciencia-ficción y cómo estas tienen algunas temáticas que a pesar de no ser completamente exclusivos le tienden a dar más importancia. En primer lugar la problemática feminista, pero también el medio ambiente, la colonización, las relaciones entre las personas y la presencia del otro. Pero más que responder la pregunta, a ella le interesa seguir preguntándola. En una conversación más privada pudimos hablar sobre algunos autores latinoamericanos que le interesaban, y con gran velocidad surgieron los maestros de lo fantástico, García Márquez y Borges y una autora mujer, Isabel Allende.

Muchas otras charlas y conferencias nos ocuparon el resto de la tarde. Una charla sobre la comida, su importancia para conocer diferentes culturas pero también para enfrentarnos al shock cultural, con un rápido vistazo a las comidas más extrañas probadas por los participantes, y a las obras de ciencia-ficción donde la comida tiene una importancia en la trama. Temática quizás poco aprovechada dentro del género. Otra conferencia interesante hablaba de la creación dentro de los nuevos medios, demostrando cómo la ciencia-ficción se expande fácilmente fuera de sus propios horizontes y conversa con DJs, artistas de performance, géneros multimedia en agradable tertulia con mucho público.

La última de las conferencias a las que asistimos este día nos permitió conocer un poco mejor cómo funciona la industria de publicación en Estados Unidos. La charla llamada Preparandose a escribir una serie, tenía una cabecera importante con escritores de diversas series de fantasía y ciencia-ficción, Fionna Patton, Joe Haldeman, Josua Palmatier, Laura Anne Gilman, M. D. Benoi, Mindy Klasky, coronada evidentemente por Gerorge R. R. Martin, el autor de The Game of Thrones. Todos estos autores, ya con más de una decena de libros publicados la mayoría y en medio de una de esas novelas que duran varios libros, conversaron de este particular formato dentro del género y cómo los editores en muchas ocasiones piden una secuela o continuación cuando el primer libro ha tenido éxito, incluso cuando no estaba planeado para ser escrito así.

Aquí podemos ver cómo el mercado del género en Estados Unidos es hambriento y devora autores con mucha facilidad, libros que se venden y que rápidamente desaparecen del mercado. Las series, secuelas, libros escritos en varios volúmenes, son una de las formas de alimentar a la voracidad de este público y los autores que quieren seguir arriba tienen que permanecer a este ritmo. También podemos ver aquí como los grupos de lectores están mucho más separados que en el mundo hispano y las fronteras son difícilmente atravesables por los autores. Aquel escritor de ciencia-ficción será completamente desconocido en otro espacio e incluso el escritor exitoso en este mundo tendrá muchos problemas en encontrar lectores con otro tipo de libros. De la misma manera, en esta convención hemos visto una ausencia casi total de autores que además de la ciencia-ficción exploren literatura de otros géneros, más experimentales o innovadores.

Como conclusión de este segundo día podemos comprobar cómo la Worldcon es verdaderamente uno de los ejes centrales de la ciencia-ficción en los Estados Unidos. Es el lugar donde los lectores y el público se reúne de una forma mucho más natural que la que se puede encontrar en cualquier feria del libro en Latinoamérica rompiendo muchas de las barreras entre unos y otros, y sobretodo donde los lectores tienen mayor importancia que los propios escritores. En la ciencia-ficción en inglés, el fandom el universo de lectores, seguidores, fanáticos es quien marca el ritmo de esta máquina bien engrasada. Por un lado los escritores producen libros, los editores sirven como válvula con el público, controlando lo que se publicará y en muchas ocasiones exigiéndole a los escritores plazos, libros y presencia en diversos espacios, y los lectores forman una importante fuerza que en estas convenciones tiene su verdadero hogar.

© Miguel Esquirol Ríos,
desde Montreal, (1.289 palabras) Créditos