Especial Worldcon 2009, 13
Entrevista con Élisabeth Vonarburg
por Miguel Esquirol Ríos
Élisabeth Vonarburg
Élisabeth Vonarburg

Élisabeth Vonarburg, fue editora original de Solaris y una de las más importantes promotoras del género en Québec. Sus obras son traducidas a varios idiomas y se la considera la gran dama de la ciencia-ficción québécois. Ha ganado un gran número de premios incluyendo el Premio québécois Aurora y el internacional Philip K. Dick. Es considerada como una de las voces femeninas más interesantes del género de la talla de Ursula K. Le Guin.

Este año es una de las invitadas de honor en la Worldcon que además se llevará a cabo en su propia ciudad, en Québec. Así que esta invitada de honor y algo anfitriona dará la bienvenida a los lectores y autores de ciencia-ficción en dos idiomas.

Hemos tenido la oportunidad de conversar con ella sobre algunos de los temas que más le interesan a y también a nosotros:

¿Siendo una impulsora de la ciencia-ficción en un país donde el género no era muy popular, cuáles fueron los retos con los que se tuvo que enfrentar?

Déjame precisar primero que no fui ni la única ni la primera de las impulsoras del género. Norbert Spehner es quien lo hizo todo, en relación a lo que concierne a los géneros de ciencia-ficción, fantasía y fantastique en Québec a inicios de los setenta. Yo no fui una impulsora del género en Canadá (el país) sino en Québec (una parte del país) Aunque intenté promover la ciencia-ficción y fantasía de Québec en Canadá (y Francia) por cerca de diez años, en un gesto muy inocente y de buena voluntad por mi parte. Había encontrado una segunda familia en la ciencia-ficción y en la ambiente québecoise del género, pesaba en este género como una gran familia, que trascienden lenguaje, políticas y comercio. Estaba algo equivocada, aunque no completamente.

El género no era poco popular en Québec: sólo que no existía aquí de la misma forma que en los Estados Unidos o en Francia en ese momento. Así que no fue tan difícil. Sólo tuvimos que construir un grupo local de fanáticos y lectores, algo que hicimos a través de la publicación de la revista (titulada Requiem y después Solaris) y después a través de convenciones anuales, que yo comencé a organizar en 1979 y que después fueron tomadas por otros, y aun lo hacen, 30 años después (estoy tan orgullosa, mi bebé ya está todo crecido) El otro gran reto, sin embargo, sigue siendo el mismo: cómo llegar fuera de los lectores habituales y fanáticos y tocar más gente. Especialmente para la ciencia-ficción y sobretodo estos días, cuando el género está en una de sus fases cíclicas de ser menos popular.

¿Cuál fue el rol de revistas como Solaris en el desarrollo de la Ciencia-ficción canadiense?

De nuevo, en el desarrollo de la ciencia-ficción Canadiense, Solaris fue casi nada. Canadá habla inglés. Québec, habla —y escribe— francés. Nosotros publicamos y traducimos autores anglo-canadienses en Solaris (cuatro al año, así como autores franceses) Lo opuesto no es verdad, especialmente en lo referente a Anglo-Canadá, a pesar de la existencia de una revista más o menos similar, On Spec. Para Canadá, Solaris servía y sirve principalmente para decir También estamos aquí. Pero el rol de Solaris en el desarrollo de la ciencia-ficción québécois, y los géneros en general en Québec, fue vital. Como su contraparte en Anglo-Canadá, esta revista jugó y juega el mismo rol que lo hicieron en Estados Unidos durante la época dorada, y todavía lo hacen en muchos otros lugares: son un catalizador para el ambiente, un punto de encuentro para lectores, autores y críticos, donde pueden publicar y ser leídos, y mejorar su técnica, escribir ciencia-ficción y fantasía, leerla (eso también necesita educación) y revisarla.

¿Cuál es el reto para una mujer escritora en francés de ciencia-ficción, en un género principalmente dominado por escritores hombres que escriben en inglés?

La predominancia de autores hombres en ciencia-ficción está algo exagerada, me parece. Desde los sesenta, muchas mujeres han empezado a escribir ciencia-ficción, excelente ciencia-ficción, y han tenido un impacto en el género, y no estoy hablando sólo de Ursula Le Guin. De todas maneras, históricamente, ser escritora mujer de mi generación, y las que lo hacen en francés, sigue siendo algo así como un reto. Incluso más aun en Québec, comercialmente hablando, considerando que tenemos que luchar contra producciones francesas, y traducciones, y libros en inglés no traducidos (lo peor de dos mundos, o algo así) De todas maneras, si me fijo en mi propia trayectoria, he sido extremadamente afortunada y no creo que pueda hablar por todas mis colegas mujeres. Yo creo que nosotras (mujeres escritoras de este género) somos afortunadas en Québec, porque tenemos una editorial especializada Alire, (aunque pequeña comparada con los monstruos americanos) cuyos propietarios están muy dedicados a los géneros, los conocen bien y hacen un muy buen trabajo vendiéndolos. También, en Québec es mucho menos misógino que Francia. Y finalmente, la competición es mucho menos feroz que en los Estados Unidos. Todo depende de las necesidades y elecciones de una. Yo necesito escribir. Estoy contenta que estoy siendo publicada, por supuesto. Pero no necesito eso para escribir, no es mi primera y más importante meta en la vida. Y no espero ni quiero vivir de eso, aunque sería agradable, por supuesto. No se lo que otros escritores necesitan o eligen, pero tampoco los envidio.

¿Los libros de ciencia-ficción tienen que ser traducidos al inglés para sobrevivir?

Mi primera reacción era un enfático NO: mis libros publicados en los Estados Unidos han quedado fuera de impresión desde hace tiempo, mientras que mi editor québécois sigue reimprimiendo todos mis libros (por supuesto los modelos comerciales son diferentes) Pero si uno ajusta la pregunta un poco: (¿Los libros de ciencia-ficción tienen que ser traducidos al inglés, para existir?) respondería menos categóricamente. Uno tiene que ser traducido al inglés, en general, para ser citado en la mayor parte de las enciclopedias de ciencia-ficción y trabajos académicos (Aunque los últimos aventureros en el mundo de las enciclopedias, Clute & Nicchols, hicieron un gran esfuerzo para ser inclusivos) Y creo que eso es verdad también para otras enciclopedias o trabajos académicos en otros idiomas (en los cuales, incluyen al menos los títulos de los libros en su propio idioma)

¿Es cierto lo que algunos expertos dicen, que el clima y las características geográficas de Canadá (la vastedad, la lucha contra la naturaleza) afectan a la ciencia-ficción?

Afecta a toda la literatura canadiense. Así como los mitos, leyendas e historia específicos de Canadá. Cuando se ve la ciencia-ficción de otros países (ahora mismo pienso en los australianos por mis recientes lecturas, pero es válido para cualquier país) sus escritores son afectados por el lugar en el que viven. Por supuesto la ciencia-ficción no es diferente al resto de la literatura en ese aspecto, como en muchos otros.

¿Porque cree que la ciencia-ficción es una herramienta útil para hablar de temas como feminismo, luchas sociales y otros?

Es útil para hablar de cambio, sistémico e individual; la literatura normal mira al mundo como es, a veces la transfigura un poco poeticamente, otras veces se pregunta porque es así, principalmente desde el punto de vista del individuo. La ciencia-ficción mira el mundo y se pregunta cómo podría o sería si éste fuera diferente. Esto es una posición extremadamente útil, cuando se está haciendo preguntas de ese tipo, un ejemplo de esto es el ecofeminismo.

¿Temáticamente hablando, cual es la diferencia entre la ciencia-ficción anglo-canadiense y la québécois?

No hay mucha diferencia. Estoy tentada a decir que la ciencia-ficción anglo-canadiense es menos distinguible de la ciencia-ficción americana hoy en día. Pero incluso así, no estoy segura si hay una diferencia entre la ciencia-ficción canadiense en inglés y en francés. Además, siempre me he sentido incómoda respondiendo esta pregunta. Yo creo que los autores son países en ellos mismos, e intentar hacer generalizaciones a partir de trabajos individuales es difícil, si no muchas veces inútil —a no ser que seas un académico intentando justificar diplomas— Una vez yo dije compartimos algunos temas con los anglo-canadienses: la importancia de la naturaleza en general, el héroe renuente, y una forma de asumir la tecnología más biliosa que los americanos. ¿Dije algo que no pudiera decir sobre muchos escritores de ciencia-ficción no americanos? ¿O escritores americanos en general? (mujeres escritoras en particular, pero no exclusivamente, y por un ancho margen)

¿Lees ciencia-ficción de otros idiomas? (traducciones) ¿Estos idiomas tienen algún canal de comunicación con los escritos en inglés o en francés?

Por mala suerte no puedo leer más idiomas que en francés e inglés. Cuando comencé la escuela podías aprender sólo una lengua extranjera, no mucho más si estabas tomando griego antiguo, y mis padres querían una educación clásica para mi. Pero leo traducciones en francés o inglés, libros italianos, polacos, en español, ruso, etc. Tendrían que haber muchos más de ellos, en lo que se refiere a la ciencia-ficción.

¿La diversidad de culturas de Canadá afecta de alguna forma a la ciencia-ficción escrita aquí?

En ciencia-ficción, no lo creo. No mucho, esto es excepto algunos escritores que toman en cuenta el tema del idioma para los franco-canadienses y el tema de Québec para los de la región. Pero todos los escritores, sin importar cual es su lengua madre, pueden escoger y elegir esta o aquella mitología étnica, las que son más relevantes para ellos por alguna u otra razón. Y de nuevo, este tema afecta a las artes tanto como lo pueden hacer el clima o la geografía.

¿Es posible una convención de ciencia-ficción verdaderamente internacional (no sólo idioma inglés o culturas occidentales)?

Posible, si: si los organizadores tuvieran los traductores de las Naciones Unidas, y presupuesto en sus bolsillos. O si todos tuvieran el traductor universal de Star Trek. Pero concretamente, realísticamente, no: todos tienen que hablar o al menos entender inglés para disfrutar una convención de ciencia-ficción en su totalidad, incluso cuando no ocurre en una parte del mundo que no sea nativa en inglés. (Me hubiera gustado ver cómo fue en Japón algunos años atrás) Se necesita una lingua franca, y para mal o bien el inglés al menos para lo relacionado con ciencia-ficción y fantasía.

El Worldcon del 2009, el encuentro en Montreal Anticipation intentará tener traductores a mano para ayudar a la mayor cantidad de gente posible, por supuesto no sólo anglos y francos. Pero aun así: aunque oficialmente sea bilingüe (como Canadá) será mayormente en inglés, aunque los que hablan francés tendrán una ligera ventaja. No guardo ilusiones sobre esto, ni siquiera me molesta. No lo he tenido por mucho tiempo. Uno debe elegir sus propias batallas, y en ciencia-ficción algunos molinos no valen la pena las molestias. También, la Worldcon en Québec es una gran oportunidad para nosotros como para perderla por razones ideológicas. Planeo hablar tanto francés como inglés.

Agradecemos a Élisabeth por el tiempo que nos ha dado y en un par de semanas la estaremos escuchando en persona cuando finalmente comience el Worldcon 2009.

© Miguel Esquirol Ríos, (1.869 palabras) Créditos