LA FUGA DE LOGAN
LA FUGA DE LOGAN EE. UU., 1976
Título original: Logan´s Run (en Chile: Fuga en el siglo XIII)
Dirección: Michael Anderson
Guión: David Zelag Goodman, William F. Nolan
Producción: Saul David
Música: Jerry Goldsmith
Fotografía: Ernest Laszlo
Duración: 119 min.
IMDb:
Reparto: Michael York (Logan); Richard Jordan (Francis); Jenny Agutter (Jessica 6); Roscoe Lee Browne (Box); Farrah Fawcett (Holly); Michael Anderson Jr. (Doc); Peter Ustinov (Anciano); Randolph Roberts (Hombre del santuario); Lara Lindsay (Corredora); Gary Morgan (Billy); Michelle Stacy (Mary 2)
La ciudad
La ciudad

LA FUGA DE LOGAN es una de mis películas de ciencia-ficción de cabecera, ya que fue el primer film del género que vi en una sala comercial y, también, la cinta que inauguró mi videoteca en la ya lejana época de eclosión del VHS. Realizada apenas un año antes de LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, esta cinta dio el pistoletazo de salida al segundo lustro de la década de los setenta, uno de los periodos más interesantes del cine de ciencia-ficción, durante el que se estrenarían obras tan importantes como ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE, SATURNO 3, ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO o STAR TREK: LA PELÍCULA.

El film de Anderson es, más que una adaptación de la novela de Nolan y Johnson, una versión libre de la misma. El planteamiento básico del argumento es casi idéntico, pero David Zelag se tomó muchas libertades al redactar el guión, es de suponer que en connivencia con el director. Las diferencias entre obra literaria y cinematográfica son, por tanto, notables. Así, por ejemplo, se situó la acción en una Tierra post-apocalíptica, con los supervivientes del holocausto nuclear viviendo en una inmensa ciudad cupular. El siniestro ritual de la ceremonia conocida como El Carrusel fue un inteligente añadido de Zelag, ya que en la novela la eliminación de las personas caducadas, por así decirlo, se realizaba mediante una especie de inyección letal. Sin embargo, el primer punto del relato que se cambió fue el del límite de años que podían vivir los habitantes de la ciudad. Para evitar el tener que recurrir a actores adolescentes, cosa que no agradaba nada a los ejecutivos de la Metro, Michael Anderson decidió que el fin de la vida sería a los 30 años y no a los 21, como ocurría en el libro. Estos cambios, y otros menores, contribuyeron a perfilar una historia más cinematográfica, lo que acabó asegurando la comercialidad del film. Si Anderson y su equipo hubieran sido totalmente fieles al texto original, es muy posible que LA FUGA DE LOGAN hubiese fracasado en taquilla. Afortunadamente no ocurrió así.

El film ostenta una estética muy setentera, algo que se nota sobre todo en el vestuario y los peinados de los actores, además de en los decorados. Buena parte del metraje se rodó en un modernísimo—para la época— centro comercial, al que se le dio un aire más futurista con algunos añadidos por aquí y por allá. Los costosos efectos especiales son espectaculares, pero no anulan la historia, como ocurre en muchas producciones actuales, sino que la complementan adecuadamente. La recreación de la fabulosa ciudad de las cúpulas es memorable y crearía escuela ya que, si no me equivoco, ésta fue una de las primeras películas en la que se empleó la técnica de la pintura matte sobre un fondo de cristal, un método de creación de decorados que se utilizaría mucho en la ciencia-ficción televisiva a partir de Star Trek: TNG. Matthew Yuricich, responsable de este apartado del film, hizo un trabajo magnífico, que contribuyó sin duda a que LA FUGA DE LOGAN ganara el Oscar a los mejores efectos visuales.

Logan y Jessica
Logan y Jessica

El reparto es el mejor que se podía conseguir en la época, considerando las peculiaridades de la historia que cuenta la película. Michael York y Jenny Agutter ya eran estrellas consagradas, a pesar de su juventud. Farrah Fawcett, aquí en uno de sus primeros papeles relevantes, alcanzaría fama mundial en apenas unos meses con su personaje de Jill Monroe en Los ángeles de Charlie, la serie más exitosa producida por aquel Rey Midas de la televisión que fue Aaron Spelling. Y en cuanto a Peter Ustinov... ¿qué puede decirse de ese monstruo de la escena que no se haya dicho ya un millón de veces? Ningún otro podría haber interpretado, con tan conmovedora credibilidad, al solitario anciano, último superviviente de la especie humana en el exterior, que vive en las ruinas de Washington DC rodeado de gatos. Su sola presencia en el reparto contribuye a elevar notablemente la calidad artística de la película.

El clamoroso éxito del film de Anderson propició el rodaje de una versión televisiva que no acabaría de funcionar, razón por la que fue cancelada tras la emisión incompleta —quedaron tres episodios sin estrenar— de su primera y única temporada. En España pudimos verla durante el verano de 1982 y, la verdad, no era tan mala. Los guiones eran bastante buenos y la ambientación muy adecuada. Tenía acción, suspense, humor y romance en las proporciones justas. Para los veinteañeros de entonces, amantes de la ciencia-ficción como el que suscribe, la versión catódica de LA FUGA DE LOGAN fue un soplo de aire fresco en la espantosamente aburrida programación de TVE, en la que nuestro género parecía estar proscrito.

LA FUGA DE LOGAN es ya un clásico imperecedero de la ciencia-ficción cinematográfica. Si aún no lo habéis visto, disfrutadlo. Vale la pena.

© Antonio Quintana Carrandi,
(817 palabras) Créditos

¿De qué se trata?

La Tierra en el siglo XXIII. La superpoblación y la contaminación se lo han marabunteado todo, así que es hora de tomar medidas draconianas. La gente vive en una sociedad hipertecnificada con look de mall de los 70s, en donde todo es puro placer (sexo y drogas, para ser bien 70s) pero en donde tienes que morirte fatalmente a los 30 años de edad. Eso, salvo que seas renovado en una ceremonia llamada el carrusel, a donde todos van como borregos, a pesar de la evidencia empírica según la cual nadie ha visto a un renovado jamás, y por tanto, no se sabe que pasa con ellos (¿y qué? no sería la primera cosa que la gente cree porque quiere creer y tener fe, ¿no?) Un guardia llamado Logan entra en contacto con una célula rebelde que, tan poco marciales ellos, dicen que la sociedad entera, y el carrusel primero, es una farsa, y para vivir sólo hay que escapar a un lugar llamado el Santuario. Aprovechando eso, la gran supercomputadora con tarjetas perforadas que controla la ciudad, le hace la joputada a Logan y le quita cuatro años de vida, para hacerlo agonizante y obligarlo a fugarse, y así llevarle a descubrir el Santuario. Infiltrado entre los rebeldes que querían vivir, Logan empieza poco a poco a descubrir la macabra verdad detrás de la sociedad (nadie se renueva) el destino de quienes se fugan, y qué demonios es realmente el Santuario, todo eso acompañado por una bella chica (así da gusto ser fugitivo)

El espíritu de los tiempos

En medio de la fiebre Sci-Fi/New-Age de los 60s, salió publicada (en 1967 para ser precisos) una novelita cuyo título traducido al castellano sería LA FUGA DE LOGAN. Al igual que otras novelas y filmes de la época (léase ¡HAGAN SITIO! ¡HAGAN SITIO! y su adaptación semibastarda CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE) ponía énfasis en el tema entonces de moda, cuál es que estamos haciendo cañazos la Tierra, nos estamos reproduciendo como ratas, y el mundo entero se va a ir al garete por la superpoblación. Era obvio que la novela sería adaptada al cine, porque tenía acción y tocaba un tema de moda, y eso sucedió en 1976. Que ahora estábamos en plena fiebre disco se nota porque la sociedad descrita en la película es hedonista, materialista y permisiva, y por lo tanto Tony Manero se hubiera sentido en ella como en casa (salvo por eso de tener que morirse a los 30) La película estaba destinada a ser el gran éxito del verano, y probablemente lo fue hasta cierto punto, pero las críticas la aguijonearon hasta convertirla en colador. Y con razón, porque la gente detrás no era exactamente de primera línea, partiendo por el director Michael Anderson, que había tenido su momento de gloria con LAS SANDALIAS DEL PESCADOR, y que después tendría oportunidad de seguirla chafando con ORCA, Crónicas marcianas (miniserie de TV un tanto subvalorada, pero tampoco demasiado brillante) y MILLENNIUM (la peli de 1989, no la serie de TV de 1997) Hubo después de FUGA EN EL SIGLO XXIII una serie de TV, que no tuvo ningún éxito; y el escritor William F. Nolan, por su parte, al no tener ningún otro gran hit salvo ese éxito discreto, escribió algunas secuelas que nunca han sido adaptadas (y quizás deberíamos dar gracias a Dios por eso)

¿Por qué verla?

:: Es la clásica historia que en AntZ definían como chico conoce a chica, chico enamora a chica, chico cambia el orden social establecido. Hay quienes dirán que esto es LA GUERRA DE LAS GALAXIAS por enésima vez, y quizás tengan razón, pero en definitiva, todas las historias de héroes son lo mismo, así es que podemos decir que FUGA EN EL SIGLO XXIII es otra prototípica historia de héroes.

:: Por arqueología visual. La peli no puede ser más 1970 en cuanto a su estética y moral. El continuo festín sexual que es la vida en el mundo de Logan no tiene nada que envidiarle a FIEBRE DE SÁBADO POR LA NOCHE. El futuro hiperluminoso, plástico y decadente que se construye en los sets también es un preludio de lo que al año siguiente será LA GUERRA DE LAS GALAXIAS.

:: Si te gustan los efectos especiales risibles, ésta es la tuya. Porque a pesar de ser un filme considerado como de alto presupuesto, los efectos especiales cantan con todos sus pulmones. Vemos rayos lásers que no cortan nada (la sobreimpresión tararea su propia melodía) pistolas que supuestamente queman lo que tocan y este quemadito se reduce a unos petarditos de tres al cuatro en el suelo, robots que no son más que una caja grande de zapatos recubierta de acrílico para darle brillo, y todo eso que en la serie B de los 1950 se veía bien, o lo suplían con creatividad al menos, pero que aquí tiene un aire de mal gusto increíble. Servidor quien esto escribe, puede testimoniar acerca de cómo se partió de risa en las escenas de tiroteos... Por cierto, en el apartado de los errores de bulto, la maquinita hidráulica sucedánea de represa hidroeléctrica que alimenta a la ciudad es del todo punto imposible, sin que pase una de dos cosas: que la ciudad se inunde tratando de sacar el agua que cae, o bien que se pierda toda la energía ganada tratando de elevarla de nuevo al nivel de poder utilizarla otra vez.

:: Si estaban pensando en Farrah Fawcett en sus años de gloria, lo siento mucho, pero aparece poquísimo, y sin desnudos. La otra chica que aparece, Jenny Agutter, no puede ser más desangelada, así es que tampoco aporta demasiado (hay opinión en contrario en Internet, de todos modos, para ser imparciales) Lo único vistoso en el apartado son las minifaldas, cortas como sólo en esos años sabían manufacturar.

:: Peter Ustinov. Aparece poquito, muy poquito, casi al final de la película, y su rol no puede ser más tonto, pero es que demuestra con ese poquito por qué se robó la película entera de QUO VADIS interpretando a Nerón, como una veintena de años antes (también tuvo un rol secundario, pero llamativo, en ESPARTACO)

Ideal para: partirse de la risa con una película que hoy en día calificaríamos con cierta conmiseración y de manera respetuosa como muy de su época.

© Félix Capitán,
(1.044 palabras) Créditos Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 19 de febrero de 2007