DEPREDADOR
DEPREDADOR EE. UU., 1987
Título original: Predator
Dirección: John McTiernan
Guión: Jim Thomas y John Thomas
Producción: John Davis, Lawrence Gordon
Música: Alan Silvestri
Fotografía: Donald McAlpine
Duración: 107 min.
IMDb:
Reparto: Arnold Schwarzenegger (Dutch); Carl Weathers (Dillon); Elpidia Carrillo (Anna); Bill Duke (Mac); Jesse Ventura (Blain); Sonny Landham (Billy); Richard Chaves (Poncho); R.G. Armstrong (General Phillips); Shane Black (Hawkins); Kevin Peter Hall (Predator / Piloto de helicóptero)
Comentarios de: Mario G. Liaño

Retrocedamos a 1987, pues los cines de todo el mundo estrenaban la nueva película de acción protagonizada por Arnold Schwarzenegger, héroe drogado e hinchado del momento que antes nos había deleitado con éxitos de la talla de TERMINATOR, CONAN EL BÁRBARO o HÉRCULES EN NUEVA YORK. El título en cuestión se hacía llamar DEPREDADOR, y después de ese visionado, mi generación (y alguna más) no volvería a ser la misma.

John McTiernan realiza una película que se vale del concepto clásico de alieníena agresor y beligerante, pero ciertamente adaptado a los geniales años ochenta. La cacería perpetrada por el archifamoso E. T. rastafari se convierte, por expreso deseo de un guión honesto y sencillo, en una formidable masacre aliñada con buenas dosis de pólvora y diversión. En aquellos tiempos en los que triunfaba el cine de entretenimiento, la Fox volvía a acertar con los elementos del éxito:mercenarios sin escrúpulos, violencia explícita y sin complejos, un buen monstruito (creado por el ya mítico Stan Winston) y la ineludible figura de Arnold Schwarzenegger.

El actor austríaco, interpretaba a Dutch, líder de un grupo de mercenarios contratados por la CIA con el objetivo de rescatar a unos americanos apresados en terreno enemigo. La operación es un éxito, pero una vez finalizada ve la luz el engaño que ésta suponía. El gancho es el mayor Dillon (Carl Weathers, si no os suena revisad ACCIÓN JACKSON) quien ha urdido una estratagema —no, no es el capitán Panaka, aunque ambos sean negros— en la que los brutales scouts le ayudarían a robar unos documentos relativos a espías militares rusos. Toda una trama de corrupción en plena guerra fría. Con la misión cumplida emprenderán un camino de regreso bastante infernal, acosados por un ser de otro mundo para el que simplemente es temporada de caza.

El sencillo planteamiento multiplica por diez la efectividad de la cinta, otorgando una gran relevancia a cada personaje individual, y convirtiéndolos a todos en mitos de las mejores videotecas deslenguadas ochenteras. Cada uno de ellos merecería una mención en esta humilde review, pero especialmente tres soldados del grupo dirigido por Dutch se llevan la palma: Sonny Landham como Billy (el indio) Jesse Ventura (que más tarde sería gobernador de Minessota) como Blain y Bill Duke como Mac.

En Billy, indio americano que parece percibir la realidad a un nivel distinto de los demás, tenemos a uno de los personajes más intrigantes de la película. En todo momento da la sensación de que entiende la situación mejor que nadie, llegando incluso a aceptar su muerte en última instancia, sabiéndose incapaz de hacer frente al mal que les acecha. Un personaje notable.

Pero más interesante aún es la amistad entre Blain y Mac. Dos tipos duros como piedras que han librado infinidad de batallas juntos y que se encuentran ahora frente a un ser que no pueden combatir de frente. Blain no tarda en morir, pero antes se dejará ver manejando la mítica Impaciente (metralleta de ruleta tamaño industrial) y soltando perlas como ¡No tengo tiempo para sangrar!

Llegado el momento Mac se encuentra con una imagen que no podrá olvidar; su amigo yace destripado en el suelo y frente a él un ser semi-invisible hace brillar sus ojos. En primera instancia vacía un cargador contra el asesino de su colega, acto seguido recoge la Impaciente del suelo y continua disparando; segundos después se le unen los demás, y entre todos echan abajo media selva... Espectacular. Una de las escenas de acción mejor rodadas y más intensas de la historia que hace un uso sorprendente de la genial banda sonora de Alan Silvestry, cortando y reanudando la partitura con una pericia infalible.

Mac protagoniza otro momento estelar cuando, frustrado por la muerte de su amigo, hace guardia canturreando: Sammy luchas Sammy, es un encanto y tiene todo lo que necesita el Tío John muñeca... me voy a divertir contigo... me voy a divertir contigo... (Tiene cojones que aún me la sepa, aunque nunca acerté a entender lo que decía al principio... ¿Sammy? ¿Army?) Acto seguido confundirá a un jabalí con el depredador, destripándolo cual matarife, en otra de las escenas cumbre.

Por otro lado, y con una personalidad menos definida, destaca de forma más ambigua el mayor Dillon. Lo cierto es que a Dillon se le ve el plumero casi desde el principio de la peli, y no sólo por ser negro. Nada más llegar a la zona de conflicto, Dutch se encuentra con su antiguo amigo y ambos cruzan músculos, saturando el ambiente de hormonas masculinas. Una breve conversación posterior nos demuestra que la moralidad de ambos personajes es bien diferente. Aún así Dillon rectificará al final disponiendo de una muerte épica en uno de los momentos álgidos del filme (previa amputación de brazo)

La atmósfera de indefensión está muy bien llevada a lo largo de todo el metraje, ocultando las características de la criatura casi hasta el final. La batalla de Dutch frente al alien que cierra el número es de lo mejorcito del género y todo lo relacionado con el cazador (incluido su famoso suicidio) ha dejado un importante legado.

Legado que ha dado para, por ejemplo, cruces con la otra franquicia de la Fox: los Aliens, muchos videojuegos (algunos muy buenos) y grandes cómics como la grandiosa saga de Machiko en Alien Vs. Predator (Nada que ver con la infumable peli de Paul Anderson) o Predator: Big Game, con un guión cuestionable y dibujo regulero, pero disfrute asegurado.

Como ya estamos llegando al final aprovecho para comentar un pequeño detalle que quizá os resulte curioso:¡Jean Claude Van Damme hizo de Depredador!

Por lo visto era el encargado de rodar las secuencias del Predator camuflado, aunque no le debió ir muy bien y finalmente no aparece en los créditos.

Personalmente creo que poco puedo decir en contra de esta obra. Puede que no sea metafórica ni profunda, y puede que represente al cine más burdo y comercial de Hollywood... me da igual. Después de mucho meditar, ahí va mi primera Obra Maestra.

Dictamen: Obra maestra.

© Mario G. Liaño,
(1.007 palabras) Créditos Créditos
Publicado originalmente en El hombre de arena el 6 de diciembre de 2006