VAMOS A LA LUNA
VAMOS A LA LUNA Bélgica, 2008
Título original: Fly Me to the Moon
Dirección: Ben Stassen
Guión: Domonic Paris
Producción: Gina Gallo, Charlotte Huggins, Mimi Maynard
Música: Ramin Djawadi
Fotografía: John Sandau
Duración: 84 min.
IMDb:
Reparto: Tim Curry/Carlos Ysbert (Yegor); Robert Patrick/Julián Rodríguez, (Louie); Kelly Ripa/Mercedes Cepeda (Madre De Na); Buzz Aldrin/Mario Martín, (Buzz Aldrin); Trevor Gagnon/Carlos Bautista (Nat); Philip Bolden/Iván Sánchez (I.Q.); Nicollette Sheridan/Ana Jiménez (Nadia); Ed Begley Jr./Salvador Aldeguer (Poopchev); David Gore/Darío García (Scooter); Christopher Lloyd/Javier Franquelo (Abuelo)
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

Año 1969. El dominio absoluto de la Tierra está repartido entre dos especies inteligentes: los seres humanos por un lado, que fabrican chismes y artefactos divertidos, y las moscas, que se meten en los intersticios del sistema y medran del magín humano (así, pues, ¿quién es más inteligente...?) Pero eso no basta para un trío inquieto de moscas, un chico aventurero que quiere vivir su gran aventura (contradictio in terminis, claro, ser aventurero sin aventura, pero en fin, así es como es...) un cerebrejo con patas que lo dice todo en clave científica, y un glotón que lo único que hace es glotonear, lo repito para dejar bien puesto el tema. Los tres son jovencitos entusiasmados por esas cosas de adolescentes bien de los 60 (ya saben: la carrera espacial, La Tierra y sus recursos, las láminas de Mundicrom...) pero llegan los adolescentes más más, que les espetan en cara directamente que son unas larvas, que ellos ya están en lo de ligue de chicas, y nuestros amiguis, bueno... Feel pity for you, kids. Todo hubiera quedado ahí, de no ser por dos cosas: 1.- El abuelo del aventurero es otro aventurero (viene de genética, ni que fueran Drosophilas...) que una vez le salvó el duro y bien torneado trasero a Amelia Earhart... mmm... Ameeel... perdón, no debería hablar con el micrófono abierto. Bien, el abuelo tiene genes aventureros y se los ha transmitido a su nieto. Y 2.- El próximo martes despega un cohete que llevará a tres valientes astronautas humanos... ¡A la Luna! Comienza así entonces la operación destinada a transportar los primeros seis terrícolas a la Luna. ¿Seis, dije? Sí, seis dije: los humanos Armstrong, Aldrin y Collins por un lado, y el trío de moscas protas... Pero antes de dar un pequeño paso para el hombre y un gran mosqueo para la Humanidad, habrán de superar los obstáculos de rigor, incluyendo un grrrupo de perrrverrrsas moscas tovarrrich que, detrrrás de la Corrrtina de Hierrro, complotan parrra que la misión de los adláterrres del imperrrialismo capitalista frrracase... ¿Conseguirán nuestras tres moscas, ser LAS PRIMERAS MOSCAS EN LA LUNA?

El espíritu de los tiempos

Lo que faltaba. H. G. Wells escribió en sus tiempos veterocienciaficciónísticos una novela que era LOS PRIMEROS HOMBRES EN LA LUNA (1901) Luego, Fritz Lang rodó LA PRIMERA MUJER EN LA LUNA (1929) Y ahora llega la peli sobre... Las primeras moscas en la Luna. Quizás algún día rueden algo sobre las primeras Rickettsias en la Luna, vaya uno a saber. El caso es que VAMOS A LA LUNA, la primera peli sobre las primeras moscas en la Luna, es también la primera peli en el nuevo chupisistema animación 3-D. Pero como su seguro servidor la vio en la clásica pantalla 2-D de toda la vida y no tiene ganas de gastarse un pastón, considerando que las pelis valen mitad por los efectos especiales y mitad por la historia, la trama y los personajes, pues qué más da, la vemos y le asignamos una ponderación de 50% (o más) ¿Y qué es lo que vio su seguro servidor el General Gato? Bueno, vamos al siguiente apartado.

¿Por qué verla?

:: Frente a las feroces críticas que se ha ganado esta peli, debo decir lo siguiente, y lo diré en mayúsculas para que quede claro: ESTA ES UNA PELI PARA NIÑOS. ¿Entendimos? Y con esto, no quiero denostarla ni mucho menos. Simplemente quiero decir que esta peli proclama desde el comienzo y sin complejos que no se esperen nada demasiado denso aquí. Existe una tendencia esnobista a considerar las cosas de niños como ¡BAH! para cabros chicos (¿perrrdón...?) Y no tiene por qué ser así. Debe haber una parcela para el entretenimiento adulto, con cerveza y chicas de cositas al aire, y otra parcela para el entretenimiento infantil, no porque debamos abrir campos de concentración para la infancia (aunque como algunos infantes tiran nuestras colitas de gato, sí que se lo merecen... O deberían reforzar el cerco de seguridad en los Kindergarten, tanto más da) sino porque el entendimiento y las necesidades cognoscitivas de los niños son distintas a la de los adultos. Uno de los grandes daños que le hizo SHREK a todo el cine infantil del 2000, es convencer a la audiencia de que las pelis para niños en realidad debían ser grandes y profundas, y que estuvieran más dirigidas al público adulto que al infantil con sus chistes metarreferenciales y sus alusiones simpsonescas (no es una crítica contra SHREK, peli estupenda por donde se la mire, sino contra los payasos que la vieron y dijeron que ahora todas las vamos a producir al estilo Shrek) En esta peli no hay chistes metarreferenciales dirigidos a los adultos ni nada de eso. Es aventura infantil pura y dura, la de toda la vida, y punto. Lo que está bien, porque nada en la peli chirría. Claro que si no puedes retroceder a tu mejor infancia... Vas a entrenar estupendamente en el arte de bostezar viendo esto. Pero si suspendes tu adultez por un par de horitas, la podrás gozar como lo que es, un divertimento infantil en toda regla.

::: La trama de la peli es simple, pero relativamente eficaz, siempre dentro de los cánones de la aventura para niños. Los tres protas son niños (obvio) que quieren vivir su gran aventura, y la viven. No más que eso. Pero tampoco menos que eso. La peli explota bien el tema de lo maravilloso de la aventura, del descubrimiento del mundo, y por qué no decirlo, del ponerse a prueba a sí mismos y superarse, del rito de pasaje desde la niñez a la adolescencia, incluyendo esos adultos aguafiestas que están ahí para decir que no deberías soñar, y ese abuelo vejete que alguna vez fue joven y entiende por eso el afán de aventura de los chicos... El grupo es condimentado por un grupo de malos malosos que obliga a poner un poco a prueba la paciencia, eso sí (¿moscas rusas saboteando la carrera espacial yanki? Un poco mucho incluso para los estándares de una peli infantil, ehm...) pero en las secuencias de pura aventura tenemos el sentido de lo maravilloso a cien.

:: Mención aparte merece también cómo se consigue lo maravilloso. No se trata de brujas ni cuentos de hadas, ni de lejanos sistemas estelares gobernados por princesas cabezacachirulos, sino de algo tan terrestre como la misión Apolo XI. O sea, disparándose en el propio pie porque no pueden mostrar nada más que la tecnología atompunk de la época. Y qué creen. Funciona. Hay un grandioso sentido de la épica en algo tan The History Channel como la carrera espacial (apoyado por un buen soundtrack, hemos de decirlo) Escenas como el despegue del Apolo XI hacia la Luna, como las labores de acoplamiento y desacoplamiento de los distintos módulos y fases de la nave, la entrada y salida de órbita, por no hablar del instante propiamente lunar, son sentido de la maravilla pura, y redime mucho de los rasgos más infantiloides de la peli (ahora sí infantiloides en el mal sentido, y es que esas moscas tovarich... lo siento, aún no lo trago) Claro que no hay suspenso porque sabemos que la misión Apolo XI sí regresó a la Tierra, pero es que oigan, como decíamos ésta es una peli para niños, y por ende ellos, que a duras penas saben todavía algo de Historia (y así como van las cosas, quizás nunca lleguen a saber tampoco, más interesados en el listado de vueladientes de Dragonball Z que en los jenízaros de Solimán el Magnífico) sí puede que se pregunten si los esforzados astronautas o moscanautas regresarán a la Tierra... Pero como decía, las escenas precedentes explotan toda la iconografía transistorpunk de la carrera espacial a cien.

Ideal para: Ver una peli para niños, es cierto, y bien para niños, también es cierto, pero que consigue ese sentido de la maravilla que la mayor parte de los adultos tiene la mala costumbre de perder por el camino.

© Félix Capitán, (1.326 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 14 de diciembre de 2008