MICHAEL CRICHTON
por Alejandro Caveda

Hace poco fue noticia la muerte del conocido escritor Michael Crichton, víctima de un cáncer mortal contra el que llevaba luchando un par de años de forma tan discreta como a la postre infructuosa.

Quienes me conocen sabrán que Crichton era uno de mis autores favoritos desde que tuve ocasión de leer, hace ya muchos años, LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA en una vieja edición de la editorial Bruguera. Desde entonces he seguido su trayectoria con cierta regularidad, aunque algunos de sus últimos trabajos no me parecieran tan originales o inspirados como sus primeras novelas. No obstante, quien tuvo retuvo y Crichton se caracterizó hasta el final por ser un hábil narrador que sabía como enganchar y entretener al lector desde el primer capítulo, algo de lo que no pueden presumir otros escritores igualmente conocidos.

Crichton, oriundo de la ciudad de Chicago, donde nació en 1942, pertenece a ese selecto grupo de profesionales volcados en la literatura en el que también se incluyen escritores como Robin Cook o John Grisham. En concreto, Crichton se graduó en 1969 como doctor en Medicina y realizó el postgrado entre ese mismo año y 1970 en el Instituto Salk de Estudios Biológicos de La Jolla, en California. Paralelamente, inició una exitosa carrera como escritor que sería la que de hecho le daría fama y reconocimiento a nivel internacional.

La amenaza de Andrómeda
La amenaza de Andrómeda

Sus primeros trabajos fueron thrillers de intriga relacionados con el mundo de la medicina como UN CASO DE URGENCIA (1970) escrito bajo el seudónimo de Jeffrey Hudson, aunque la novela que realmente hizo despegar su carrera fue LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA (1969) y su correspondiente adaptación cinematográfica, las cuales narraban los esfuerzos de un grupo de científicos por contener la expansión de un letal microorganismo alienígena sobre nuestro planeta.

Su siguiente trabajo, EL HOMBRE TERMINAL (1972) seguía unas coordinadas similares y especulaba sobre la posibilidad de manipular el cerebro para alterar el comportamiento humano, si bien tuvo menos repercusión que su predecesora.

Tras EL HOMBRE TERMINAL Crichton probó a dar un radical giro de 180º a su carrera con EL GRAN ASALTO AL TREN (1975) una novela victoriana de intriga, a la que seguirían en 1976 DEVORADORES DE CADÁVERES y cuatro años después CONGO, más cercanas al género de aventuras con ribetes fantásticos, con influencias asimiladas de autores clásicos del género como H. Rider Haggard o Edgar R. Burroughs, algo que se hace especialmente evidente en esta última, con sus ciudades perdidas en medio de la selva africana que esconden minas de diamantes y misteriosas razas de gorilas sub-humanos.

En 1987 regresaría a la ciencia-ficción con ESFERA, aunque sería su siguiente novela, PARQUE JURÁSICO (1990) la que acabaría de cimentar su carrera y le daría fama y fortuna, sobre todo a partir de la adaptación cinematográfica rodada por Steven Spielberg. Crichton retomaría argumento y personajes protagonistas en EL MUNDO PERDIDO (1995) cuyo título homenajea de forma explícita la obra clásica de Arthur Conan Doyle. Entre ambas escribió el thriller de suspense SOL NACIENTE (1992) que causó cierto malestar entre la comunidad nipona de los EEUU, y ACOSO (1994) tal vez su trabajo más flojo y comercial, y al que no benefició la infame adaptación cinematográfica protagonizada por Michael Douglas y Demi Moore.

En 1996 escribió el guión cinematográfico de la película TWISTER dirigida por Jan de Bont (aquí conviene señalar que Crichton fue asimismo el creador, supervisor y guionista habitual de la serie de televisión Urgencias, que lanzó a la fama al hoy sex-symbol George Clooney)

Rescate en el tiempo
Rescate en el tiempo

En los últimos años el autor se especializó en thrillers tecnológicos de fácil lectura, consumo masivo, y escasas pretensiones (literarias, que no comerciales) tales como PUNTO CRÍTICO (1996) RESCATE EN EL TIEMPO (1999) PRESA (2002) ESTADO DE MIEDO (2004) y la reciente NEXT (2007) en la cual alerta de los peligros de la experimentación genética. En general son trabajos entretenidos, que se dejan leer con agrado y tienen la dosis justa de denuncia social y alegato antitecnológico para evitar ser archivados como best-sellers del montón, aunque carecen de la chispa y del ingenio de sus primeras novelas. Sin embargo, a estas alturas Crichton contaba ya con una nutrida legión de seguidores que compraban sus libros nada más verlos en la estantería de la librería. Su última novela, NEXT, fue escrita ya durante lo peor de su lucha contra el cáncer, por lo que en cierto modo puede considerarse como su testamento literario, aunque es muy probable que sea más recordado por la exitosa PARQUE JURÁSICO o la ya clásica LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA, recientemente adaptada de nuevo, esta vez a la pequeña pantalla, en una miniserie emitida por el canal temático Sci-Fi.

De forma tan simple como injusta Crichton ha sido considerado como un mediocre escritor de ciencia-ficción, o como mero autor de thrillers tecnológicos en serie y en cadena. Es cierto que buena parte de su obra se acerca a los parámetros de lo que entendemos por ciencia-ficción (caso de LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA, EL HOMBRE TERMINAL, ESFERA o PARQUE JURÁSICO, entre otros títulos) Sin embargo, es difícil introducir a Crichton en la misma categoría que Harlan Ellison o Philip José Farmer (por poner dos ejemplos) y tal vez sería más exacto decir que en buena parte de su obra alienta un profundo interés por la tecnología, sus avances y posibilidades. Así, en LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA Crichton reconstruye con una verosimilitud casi documental los protocolos de emergencia del gobierno norteamericano ante una contingencia biológica alienígena: las instalaciones, el material, los trámites burocráticos, todo ello aparece retratado con un detallismo casi obsesivo. Algo parecido ocurre con EL HOMBRE TERMINAL, que especula con la posibilidad de modificar la conducta humana mediante la cirugía cerebral, un argumento clásico del género que han retomado películas posteriores como PROYECTO BRAINSTORM (1983) En ESFERA y la más reciente LÍNEA TEMPORAL Crichton especula con la posibilidad de los viajes en el tiempo, mientras que en PARQUE JURÁSICO aborda la recreación de especies antediluvianas extintas mediante complejas técnicas de ingeniería genética. Su fascinación por la tecnología, fruto tal vez de su formación académica, aparece también reflejada en obras posteriores como PRESA (la nanotecnología) o NEXT donde retoma un argumento similar al de la antedicha PARQUE JURÁSICO.

El hombre terminal
El hombre terminal

Curiosamente, esa fascinación por la tecnología y sus infinitas posibilidades convive en la obra de Crichton con una continua advertencia acerca de los peligros de la ciencia fuera de control. Por ejemplo, en EL HOMBRE TERMINAL la manipulación del cerebro del protagonista acaba por convertirlo en un psicópata violento y peligroso; en ESFERA la incapacidad de los protagonistas por comprender lo que les rodea acaba por ponerles en serio peligro de muerte; en PARQUE JURÁSICO los dinosaurios escapan al control de sus creadores, al igual que sucede con la criatura nanotecnológica de PRESA; y así sucesivamente. En ocasiones la catástrofe se produce por la inconsciencia de los protagonistas, que son incapaces de prever las consecuencias de sus actos; otras veces el detonante es la avaricia de algún hombre de negocios, al cual no le importan los daños colaterales que ocasionen sus investigaciones mientras estas den copiosos beneficios, tal y como ocurre en PARQUE JURÁSICO o LÍNEA TEMPORAL.

Esa aparente contradicción resulta cuanto menos curiosa en un hombre de una sólida formación científica y académica como es Crichton, y a ratos recuerda al complejo de Frankenstein que el maestro Asimov trabajó también en sus relatos de robots. Al igual que el científico de Shelley, algunos de los protagonistas de Crichton cruzan una tenue línea que provoca el que sus creaciones se vuelvan contra ellos. La moraleja, más implícita que explícita, podría ser que la ciencia, sin precaución ni un código ético adecuado, es tan fascinante como imprevisible.

Sin embargo, hay un porcentaje importante de libros de Crichton que no participan de esta corriente tecnofílica, como es el caso de EL GRAN ROBO DEL TREN, una novela de corte victoriano que recrea las intrigas de un grupo de ladrones por saquear un tren correo; DEVORADORES DE CADÁVERES (una revisión del mito de Beowulf ambientada en el siglo X); CONGO (un homenaje a las novelas africanas de aventuras de autores como H. Rider Haggard y Edgar R. Burroughs) o SOL NACIENTE (un thriller de suspense que explora las difíciles relaciones entre las comunidades nipona y anglosajona en los EEUU) entre otros títulos no menos interesantes, y que nos dan una imagen del autor muy alejada del escritor mercenario y comercial del montón con el que a veces se le identifica, y nos muestran en su lugar a un literato inquieto y deseoso por explorar diferentes terrenos, argumentos, temáticas, que van desde la historia antigua o medieval, al género policíaco, el suspense o la novela clásica de aventuras.

Almas de metal
Almas de metal

Capitulo aparte merece su personal relación con el mundo del cine, que no se limita a las adaptaciones de sus best-sellers, sino que también incluye su faceta como guionista, director y creador de películas de cine y series de televisión, tarea en la que se inició en una fecha tan temprana como 1973, cuando escribió el guión de la película de ciencia-ficción ALMAS DE METAL y su secuela MUNDO FUTURO (1976) ambas ambientadas en un futurista parque temático robotizado que termina volviéndose contra sus visitantes y creadores. Una trama que a ratos recuerda a la muy posterior PARQUE JURÁSICO (1993) aunque substituyendo los robots por dinosaurios. Para el recuerdo queda la genial interpretación del gran actor Yul Brynner como el androide pistolero que persigue implacablemente a los protagonistas.

El propio autor retomaría un argumento similar en RUNAWAY: BRIGADA ESPECIAL (1984) donde Tom Selleck tenía que enfrentarse a una sofisticada banda de delincuentes armados con una munición inteligente capaz de alcanzar a sus víctimas a través de esquinas o paredes.

No menos interesante resulta su guión para la superproducción cinematográfica TWISTER (1996) dirigida por Jan de Bont, cuando este se hallaba en la cumbre de su carrera. TWISTER aglutina varios de los temas habituales de Crichton en una sola película, como son el interés por la tecnología punta, las fuerzas descontroladas de la naturaleza y el afán del ser humano por controlar dichas fuerzas; y aunque el filme pasó por las salas de cine con más pena que gloria, el propio Crichton retomaría estos clichés en su posterior novela ESTADO DE MIEDO (2004) aunque desde una óptica diferente, es decir, especulando con la posibilidad de que esa tecnología cayese en manos de un grupo terrorista, un argumento recurrente por aquel entonces en unos EE. UU. todavía sacudidos por el impacto del 11-S.

Crichton también colaboró en la adaptación cinematográfica de trabajos literarios de otros escritores coetáneos como Robin Cook (COMA, 1978) o varias de las novelas médicas que el propio Crichton escribió a medias con su hermano. Tal vez de aquí surgió la inspiración para la serie televisiva Urgencias (1994) creada y producida por el propio Crichton y para la cual escribió también numerosos guiones. Urgencias es una de las series de más éxito de la televisión norteamericana de las últimas décadas especialmente recordada por haber servido de trampolín para la carrera cinematográfica de George Clooney.

Volviendo al principio, la relación del autor con el mundo del cine comenzó con la adaptación cinematográfica de LA AMENAZA DE ANDRÓMEDA (1971) en una ambiciosa superproducción dirigida por Robert Wise y que se tomaba algunas licencias con respecto a la novela original. Curiosamente, esta historia ha vuelto a ser versionada de nuevo, esta vez en la pequeña pantalla, en una lujosa miniserie del canal temático Sci-Fi que curiosamente mezclaba la novela original con algunos toques añadidos de otra obra posterior de Crichton, ESFERA, ya que ahora se especula con que el virus Andrómeda, en vez de provenir del espacio exterior, haya viajado en el tiempo desde el futuro con Dios sabe que extraños propósitos.

Poco después sería el turno de EL HOMBRE TERMINAL (1974) y de EL GRAN ROBO DEL TREN (1979) en una cuidada superproducción dirigida por el propio Crichton y que contó con la presencia en su reparto de autores tan destacados como Sean Connery o Donald Sutherland.

El guerrero número 13
El guerrero número 13

Tuvieron que pasar varios años hasta que Hollywood se fijase en otra novela de Crichton, concretamente en PARQUE JURÁSICO, llevada a la gran pantalla por Steven Spielberg en 1993. El gran éxito de este filme renovó el interés por la obra literaria de Crichton. A partir de ahí prácticamente todas sus novelas serian llevadas a la gran pantalla (caso de ACOSO, en 1994, o LÍNEA TEMPORAL, en el 2003) amén de rescatar del olvido títulos que habían pasado desapercibidos en su momento como CONGO (1995) ESFERA (1998) o DEVORADORES DE CADÁVERES, rodada en 1999 como EL GUERRERO NÚMERO 13 y protagonizada, entre otros, por Antonio Banderas. En 1995 el mismo Spielberg se encargó de adaptar de nuevo la secuela de PARQUE JURÁSICO, EL MUNDO PERDIDO, aunque con resultados más irregulares que su predecesora. Vista con detalle, EL MUNDO PERDIDO resulta una película desmesurada, demasiado larga y con un ritmo confuso. Así y todo aun se rodó una tercera parte (PARQUE JURÁSICO III, dirigida por Joe Johnston en el 2001) inspirada en los caracteres creados por Michael Crichton pero sin ningún soporte literario del autor. Durante años se ha especulado con una nueva entrega de esta saga Jurásica, aunque parece que la defunción de su creador ha pospuesto -al menos de momento- dicha posibilidad. No obstante, para el próximo 2009 está previsto el estreno del remake de MUNDO FUTURO, una de las obras clásicas y más recordadas de su autor, con lo que en cierto modo cabe afirmar que su legado le sobrevivirá mucho más allá de su muerte y nos ayudará a recordar siempre al gran escritor que fue y ha sido.

© Alejandro Caveda, (2.282 palabras) Créditos
Publicado originalmente en El zoco de Lakkamanda el 23 de noviembre de 2008