LOS LENGUAJES DE PAO
LOS LENGUAJES DE PAO Jack Vance
Título original: The lenguages of Pao
Año de publicación: 1958
Editorial: Ediciones B
Colección: Libro Amigo nº 10
Traducción: César Terrón
Edición: 1987
ISBN:
Precio: Agotado

Las novelas de Jack Vance están llenas de héroes de una pieza, individuos con las ideas muy claras a los que nada detiene y que a poco que se piense en ello no ven más allá de sus propios objetivos. Personajes obsesionados con sus metas, que refuerzan su obstinación cuanto más grandes son las dificultades que tienen que superar para cumplir sus propósitos.

En esta novela, no ocurre lo contrario, sus tres protagonista principales, el joven Berán, heredero por derecho propio al gobierno de Pao, del que es apartado por las intrigas de su tío, Bustamonte, acaba siendo rescatado por Palafox, Preceptor del Instituto de Rotura, un planeta cercano a Pao, para el que también tiene sus propios planes.

La novela es esquemática, los personajes van y vienen sin parar en mientes y según su necesidad, no hay titubeos o largas disgresiones acerca de lo humano y lo divino, únicamente en los parlamentos que sostienen los unos con los otros aprovecha Vance para profundizar en ellos. Así va quedando patente la osada inmadurez de Berán, la pusilanimidad de Bustamonte y la fría determinación de Palafox.

Con los entornos planetarios Vance tampoco se complica. Un planeta, una idiosincrasia. Los paonenses resultan ser una raza aparentemente sumisa pero profundamente obstinada, capaz de derribar un gobierno haciendo, literalmente, nada. Si un gobernante de Pao cae en desgracia el paones deja sus ocupaciones diarias, paralizando casi de inmediato la actividad económica y colapsando el sistema. Una forma de resistencia pasiva que, sin embargo, resulta inútil ante las invasiones externas, como la que sufre Pao por parte de los belicosos murgales, que sin oposición alguna, dejan a Bustamonte en una ridícula posición al exigirle el pago de unas cuantiosas gabelas una vez que el planeta ha sido conquistado.

Los Preceptores de Rotura, en cambio, solo tienen dos obsesiones en la vida, el estudio y la procreación. Todo lo demás es accesorio, y todo lo demás está supeditado a estos dos objetivos, el conocimiento y la perpetuación de la estirpe. Nada desvía a un Preceptor de sus objetivos, todo es prescindible, todos son sacrificables.

Berán se encuentra pues bajo la protección de un frío Palafox, que fomenta su deseo de saber, siempre que eso redunde en su propio beneficio, pero Berán lógicamente, tiene sus propias ideas. Durante ese periodo Bustamonte reclama la ayuda de Palafox para sacudirse el yugo de los murgales, y éste le propone un asombroso plan. Bajo la premisa de que el lenguaje estructura el pensamiento, y el paones es un lenguaje de pasividad e inacción, Bustamonte debe promover en Pao una serie de nuevos lenguajes que inclinen a sus hablantes hacia el comercio, la industria o la guerra, lo que finalmente, generará oposición activa al invasor.

La novela es engañosa. El estilo seco y directo de Vance ofrece muy poca concesión al literaturismo. Hasta a mi, que prefiero la prosa contenida y directa, me parece demasiado esquemático; si no fuera de las primeras obras de Vance daría la impresión de que se parodia a si mismo. Tanta parquedad estilística transmite la sensación de simplicidad temática, y LOS LENGUAJES DE PAO es cualquier cosa menos una novela simple. Los conceptos lingüísticos que maneja Vance resultan ciertamente perturbadores cuando se cae en la cuenta de su relevancia. El plan de Palafox es más insidioso aún de lo que parece. La introducción de nuevas lenguas en Pao no solamente tiene el fin de enriquecer las formas de pensar de sus habitantes, además diferenciarán, separarán y finalmente aislaran a sus hablantes, hasta el punto de no sentirse ya paoneses y, en último extremo, se usará la lengua como elemento de confrontación.

Sin embargo, esa tendencia es artificial, una relación basada en el enfrentamiento continuo es inviable, y Vance reconduce la situación tal y como siempre ha ocurrido, mediante una lingua franca, quizá ajena a todos, pero conocida por todos, que reduce la distancias y minimiza los conflictos. LOS LENGUAJES DE PAO no es una novela que deslumbre por su brillantez, pero acaba siendo inquietante y perturbadora.

© Francisco José Súñer Iglesias, (793 palabras) Créditos