CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN
CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN EE.UU., 1951
Título original: When Worlds Collide
Dirección: Rudolph Mate
Guión: Sydney Boehm
Producción: Paramount
Música: Leith Stevens
Fotografía: W. Howard Greene
Duración: 83 min.
IMDb:
Reparto: Richard Derr (David Randall); Barbara Rush (Joyce Hendron); Peter Hansen (Dr. Tony Drake M.D.); John Hoyt (Sydney Stanton); Larry Keating (Dr. Cole Hendron); Rachel Ames (Julie Cummings); Alden Chase (Dr. George Frye,); Frank Cady (Harold Ferris); Hayden Rorke (Dr. Emery Bronson); Sandro Giglio (Dr. Ottinger)

Sinopsis

Pese a que una estrella errante va a estrellarse contra nuestro planeta de forma inminente, la ONU hace oídos sordos al doctor Hendron y sus colaboradores cuando estos advierten del peligro. Ante este panorama, un grupo de industriales decide financiar la construcción de una nave que llevará a cuarenta personas y algunas especies animales a otro planeta para poner en marcha allí una nueva Humanidad. Pero, a medida que se va aproximando el fin, además de luchar contra el tiempo, los creadores de esta moderna arca de Noe habrán de enfrentarse al pánico de los que se quedan en tierra.

Producción del legendario George Pal para la Paramount, CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN, clásico incombustible de la ciencia-ficción de serie B de los cincuenta, tuvo el honor de inaugurar el que podríamos denominar subgénero de catástrofes siderales, cuyos últimos exponentes serían DEEP IMPACT y ARMAGGEDON. El argumento del film provenía de la novela homónima de Philip Wylie y Edwin Balmer, publicada por entregas en 1932 en la revista Blue Book Magazine, cuyos derechos para el cine adquirió la Paramount en 1934. La intención del Estudio era adaptarla a la pantalla de inmediato, siendo el legendario Cecil B. DeMille el realizador elegido para dirigirla. El proyecto, pese a estar bastante avanzado, no acabó de cuajar y fue abandonado.

George Pal
George Pal

Diecisiete años más tarde, George Pal se interesó por la obra de Wylie y Balmer, proponiendo a la Paramount la realización de la película, y dado el gran éxito de público de CON DESTINO A LA LUNA (DESTINATION: MOON, Irving Pichel, 1950) producida por el propio Pal, el Estudio accedió.

Del guión se ocupó Sidney Boehm, auxiliado por los autores del relato original que, sin embargo, no aparecen como guionistas en los títulos de crédito del film. El primer guión de la película fue encargado a Jack Moffitt, y parece ser que era mucho más fiel a la novela original, pero por alguna razón no convenció ni a Pal ni a la Paramount, por lo que Moffitt fue rápidamente sustituido por Boehm, que alteró bastantes detalles del argumento y añadió cosas de su propia cosecha, lo que provocó algunos roces con Balmer y Wylei, pues éstos consideraban que se estaba desvirtuando un tanto el mensaje de su obra.

Para tratarse de un film de catástrofes, por así decirlo, la cinta contiene pocas escenas espectaculares. La precariedad de las técnicas de efectos especiales de la época no permitía crear trucajes muy convincentes, pero los pocos que aparecen están correctamente realizados... para los medios disponibles en 1951. Con todo, las secuencias de Nueva York anegada por las aguas del Atlántico son modélicas. Pero lo mejor, en lo que a efectos especiales se refiere, es la nave espacial, un sugestivo avión-cohete claramente inspirado en la bomba volante V-1 empleada por los nazis durante la II Guerra Mundial. El sistema de despegue de esta nave, que se desliza por una gran rampa ascendente construida aprovechando la ladera de una montaña, sería posteriormente estudiado por los técnicos de la NASA. De hecho, cuando el programa del transbordador espacial era sólo un proyecto sobre el papel, se acarició la idea de hacer despegar la nueva nave reutilizable por una rampa similar a la que aparece en la película, pero los tremendos problemas técnicos y económicos que planteaba el asunto obligaron a los expertos de la agencia espacial a buscar un sistema de lanzamiento más eficaz y barato. De todas formas, la idea no fue abandonada del todo, y aún hoy numerosos especialistas consideran que este sistema de despegue sería el ideal para las nuevas lanzaderas espaciales que se están diseñando, mucho más ligeras y maniobrables que los viejos transbordadores de la clase Columbia.

El arca espacial
El arca espacial

A pesar de lo magro de su presupuesto, CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN contó con una espléndida fotografía en technicolor, obra de John F. Seitz y Howard Greene, que realza maravillosamente cada una de las escenas. La partitura musical de Leith Stevens, sin ser nada del otro mundo, contribuye a acentuar el tono entre catastrofista y esperanzador de la historia que se narra. Quizá lo más chocante para el espectador actual sea el final de la película, con esas hermosas pero nada efectivas pinturas matte que representan el paisaje de Zyra, y que sin duda han hecho sonreír condescendientemente a más de un aficionado.

La secuencia de la destrucción de la Tierra puede definirse como anecdótica, ya que apenas dura un minuto y no resulta nada explícita, ni mucho menos espectacular. Es posible que esto se deba a que ni la Paramount ni Pal querían rodar un producto demasiado terrorífico. De todos modos, esta sobriedad expositiva en las secuencias de acción cuadra perfectamente con la mentalidad del productor, que siempre se decantó por una ciencia-ficción de inspiración humanística, en la que lo realmente importante no era la catástrofe en sí, sino el análisis de las consecuencias que ésta acarrea para un grupo concreto; en este caso, los que trabajan denodadamente en la construcción de esta nueva Arca de Noé que representa la única posibilidad de supervivencia que le queda a la humanidad como especie.

Nueva York inundada
Nueva York inundada

Y esto nos lleva a otro de los aspectos más interesantes y discutidos de este clásico del género: la constante referencia religiosa. En efecto, la cinta comienza y concluye con citas bíblicas, y a lo largo del metraje abundan las alusiones a ideas y conceptos religiosos de corte judeocristiano. Para un espectador de hoy esto puede resultar bastante cargante, pero hay que tener en cuenta la época y el país en el que se rodó la película. Por otra parte, y puesto que se buscaba un paralelismo con la leyenda del Diluvio Universal, Noé y su Arca, es lógico que se cite la Biblia a cada momento, y que éste sea uno de los primeros libros fotocopiados y microfilmados que se embarcan en el Arca espacial.

El reparto lo componen un puñado de buenos actores de segunda fila, habituales en productos de serie B. En cuanto a la realización, recayó en Rudolph Maté (Cracovia, Polonia, 1898; Beverly Hills, California, 1964) reputadísimo director de fotografía del cine europeo, que se estableció en Hollywood en 1935. En la Meca del Cine Maté ejerció primero como responsable de fotografía en bastantes films, entre los que destaca por derecho propio GILDA (Idem, Charles Vidor, 1946) pasando posteriormente a ejercer de realizador, principalmente en producciones de serie B de notable calidad. Aparte de la cinta que nos ocupa y de numerosos westerns, dirigió al menos cuatro títulos imprescindibles para cualquier amante del cine negro americano: CERCO DE ODIO (THE DARK PAST, 1948); CON LAS HORAS CONTADAS (D. O. A., 1949); UNION STATION (idem, 1950) y PERSEGUIDA (SECOND CHANCE, 1953)

El nuevo mundo
El nuevo mundo

Lo más flojo del film es, obviamente, todo lo relacionado con la estrella Bellus y su planeta Zyra. No es preciso poseer muchos conocimientos sobre la mecánica celeste para comprender que semejante premisa argumental es, más que disparatada, absurda y totalmente carente de base científica. Pero eso no nos impide disfrutar de uno de los títulos señeros de la ciencia-ficción clásica. Además, el 90% de la ciencia-ficción, tanto literaria como cinematográfica o televisiva, no se caracteriza precisamente por su respeto y adecuación a los postulados científicos, de modo que bien pueden perdonárseles tales deslices a los artífices de CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN, ¿no os parece?

© Antonio Quintana Carrandi, (1.221 palabras) Créditos

No nos hallamos más que en un palimpsesto o reinterpretación de la historia bíblica del arca de Noe, y como tal, la película se presenta y se cierra con una cita bíblica acerca de este pasaje archiconocido del Antiguo Testamento, lo cual sirve como prueba de la capacidad inspiradora de esta enorme obra compendio de historias y saberes. No se me malinterprete: alabo el libro, no lo que de ellos se ha desprendido.

Probablemente lo más destacado en medios tecnológicos son las imágenes de destrucción de la tierra cuando el planeta Zyra, al que se dirigirá el cohete espacial para salvar a la humanidad, se acerca demasiado a nuestro planeta. A este respecto señala Alfonso Merelo en su crítica: Uno de los momentos culminantes de la película se produce con el paso de Zyra cerca de la Tierra. Imágenes de volcanes en erupción, olas gigantes y edificios derruidos, sacadas de documentales evidentemente, dan idea de la destrucción que produce este fenómeno en el mundo. Previamente vemos imágenes muy bien realizadas de las ciudades costeras desalojadas y vacías. Esto sólo será una medida provisional ya que el impacto con Bellus destrozará la Tierra. Después se pueden ver imágenes de ciudades sumergidas. Un despliegue de maquetas en los años cincuenta cuyo resultado no es tan desastroso como cabía esperar.

Pero a cerca del argumento habría que destacar la subtrama donde se analiza el comportamiento humano. Los científicos se pierden en un racionalismo como el de Locke y olvidan la realidad de la naturaleza humana, la cual si la recuerda el denigrante personaje del magnate paralítico: Sydney Stanton. Para el villano impedido, Hendron y su equipo «han pasado demasiado tiempo mirando las estrellas», lo que les ha hecho olvidarse de la maldad humana, explica Javier Memba. Es verdad, en esta película lo interesante es el culmen final cuando brota el instinto de supervivencia humana y entonces todos nos convertimos en lo que Hobbes llamó el último hombre: Homo hominis lupus est.

Otro detalle que enriquece la película es el triángulo amoroso entre los tres protagonistas, que ofrece al filme una subtrama que escapa del pesimista planteamiento de una destrucción cósmica de nuestro planeta. Estos tres personajes presentan distintas visiones ante la catástrofe mundial. Podemos ver a Randall quemando billetes para encender sus cigarros porque conoce el escaso valor del dinero ante la nueva situación; a Joyce cambiando radicalmente sus posturas vitales y lanzándose a los brazos de un nuevo amor distinto a la vida establecida de casada en la que se veía encasillada. Y finalmente el sacrificio de Drake, el exnovio, quien pretende abandonar a su competidor, pero finalmente prepara un ardid para que los nuevos amantes estén juntos en el nuevo mundo.

En otro orden de aspectos, también debo puntualizar que esta película tiene planteamientos típicos de los años cincuenta, como, por ejemplo, que todos los tripulantes elegidos para viajar en la moderna arca sean blancos. Además, se le niega el pasaje al magnate minusválido por su condición física, no por la maldad de su corazón. No existe nada de la diversidad racial de nuestro planeta en el nuevo mundo. En cierto modo parece que la adorada solución de Hitler puede llegarnos desde el cielo. Puede que en el remake se solucione tal gazapo.

Como conclusión cito a Alfonso Merelo: El film se nos ofrece en toda su extensión como un reportaje novelado sobre los últimos meses de la vida humana y los esfuerzos por salvar a una pequeña parte. Se trata de dotar a la película con una pátina científica creíble; desde el análisis de los datos astronómicos en un ordenador de la época (un aparato diferencial) hasta las explicaciones de la construcción de la nave, que se lanza desde unos raíles inclinados, son intentos de hacer verosímil la trama.

Que sirva de muestra de cómo Hollywood en tiempos recientes se ha quedado sin ideas y sólo ofrece refritos de otras producciones de décadas pasadas, y sino, véase títulos como DEEP IMPACT o ARMAGGEDOM, de planteamiento similar. Y, más recientemente, tendremos ya no sólo una versión del mismo tema, sino un remake, una reedición algo más moderna. ¿Cuál será el resultado? ¿Empeorarán el planteamiento de la película del año 51? Probablemente, pero por ahora sólo queda esperar.

© Mikel Peregrina, (706 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Blog Ciencia-Ficción el 11 de febrero de 2008