EL HOMBRE INVISIBLE
EL HOMBRE INVISIBLE EE.UU., 1933
Título original: The invisible man
Dirección: James Whale
Guión: H.G. Wells, R.C. Sherriff
Producción: Carl Laemmle Jr.
Música: Heinz Roemheld
Fotografía: Arthur Edeson
Duración: 71 min.
IMDb:
Reparto: Claude Rains (El hombre invisible); Gloria Stuart (Flora Cranley); William Harrigan (Dr. Arthur Kemp); Henry Travers (Dr. Cranley); Una O´Connor (Jenny Hall); Forrester Harvey (Herbert Hall); Holmes Herbert (Jefe de policía); E.E. Clive (Jaffers)
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

Hace frío en la campiña inglesa, y la nieve cae a chorros. En un pub hay fiesta con pianola y mucha cerveza. De pronto, todo se congela (metafóricamente hablando) cuando entra un hombre al que no se le ve la piel, cubierto como está de vendas a la manera de las momias egipcias, y con lentes oscuros. El hombre pide una habitación, haciendo gala de malos modales, y desatando las habladurías de los parroquianos. Al cabo de una semana, bien molestos porque el inquilino no ha pagado la cuenta, y además porque tiene unos pésimos modales, los dueños de la posada intentan echarle. Entonces, hacen un descubrimiento horroroso: las vendas son para cubrir un trágico accidente, sí, pero un accidente en el cual el hombre en cuestión ha perdido toda visibilidad. El hombre es, para explicarlo más claramente, aunque usted ya lo habrá deducido por el título de la película, un hombre invisible. Fastidiado porque no le dejan tranquilo (¡y era que no, si no paga lo que debe!) comienza a hacer travesuras, desde volar un sombrero a un inocente transeúnte, hasta golpear gente impunemente. De esa manera, el hombre invisible se transforma en el blanco humano más perseguido de Gran Bretaña. Poco a poco comienza a develarse su identidad: se trata de Griffin, un científico loco que aspira a conquistar el mundo, y que tiene un único talón de aquiles en la devoción que profesa por su amada Flora. La guerra entre el hombre invisible y la sociedad se torna ahora inevitable, y cada bando usará sus mejores armas.

El espíritu de los tiempos

La década de 1930 vieron la eclosión en masa del cine de monstruos. En esa época, como en el caso de DRÁCULA, el tema del hombre invisible era aún materia fresca, toda vez que la novela original de H. G. Wells había sido publicada unos treinta y cinco años antes (y el autor, dicho sea de paso, aún estaba vivo) James Whale se había ganado el respeto dentro del género con su inevitable clásico FRANKENSTEIN, y fue contratado para llevar al hombre invisible a la pantalla grande. La opción original era Boris Karloff (el Frankestein de la anterior) pero Whale dijo ni hablar, y se quedó con Claude Rains. El resultado fue un filme meritorio en algunos aspectos, mediocre en otros, y sumando y restando, un clásico menor dentro del cine de terror made in Hollywood.

¿Por qué verla?

:: Es una adaptación relativamente respetuosa de la obra original de Wells. Cuando decimos relativamente respetuosa, queremos decir que sigue la trama en líneas generales, pero en numerosos puntos se desvía de ella, muy en particular para conseguir algo de espectacularidad (hay una escena de descarrilamiento de tren que no estaba en la novela original, para ser más claros) Por desgracia, ni Whales ni Rains entendieron bien (o no quisieron entender, por mandato de los Estudios Universal quizás) el trasfondo filosófico de la novela wellsiana, y se quedaron con la parte más superficial, la del científico loco en guerra contra el mundo, en vez de explorar al hombre invisible como metáfora de la deshumanización que la ciencia provoca en nuestra sociedad, tema al que Herbert George Wells le daba con toda la artillería en buena parte de sus novelas, y que hoy en día, más de cien años después, sigue siendo plenamente actual (quizás más que nunca)

:: Los efectos especiales están bien logrados. Puede parecer algo pueril insistir en esto, después de la magnífica pirotecnia de los efectos especiales en MEMORIAS DE UN HOMBRE INVISIBLE de John Carpenter o EL HOMBRE SIN SOMBRA de Paul Verhoeven, pero consideremos que en 1930, la industria del efecto especial estaba en pañales. La escena en que se quita las vendas se ve bastante verosímil (si exceptuamos un momento en que la propia cabeza del hombre invisible tapa la parte de atrás de la venda y revela así el fotomontaje) hay una aceptable escena en que el hombre invisible fuma, y en general los trucajes lucen bien incluso para los estándares actuales.

Ideal para: Ver entrando en acción al abuelito de los hombres invisibles en el cine.

© Félix Capitán, (678 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 19 de agosto de 2006