CONTACTOS EXTRATERRESTRES: CIENCIA Y FICCIÓN
por Jorge Romo
Ponencia dictada el 6 de mayo de 2008 en el auditorio Carlos Graef de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ciudad de México, México.

El físico y premio Nóbel estadounidense Richard Feynman llegó una vez a decir lo siguiente: los supuestos casos de contactados son más producto de las conocidas irracionalidades de terrestres que de los desconocidos esfuerzos de seres extraterrestres. Esta frase trae cargando un punto muy interesante: no hay evidencias consistentes que confirmen que somos visitados por seres provenientes de otros planetas. Esta postura escéptica no invita al público a cerrarse a todo, sino que invita a las personas a recibir de la manera más abierta posible todas las supuestas evidencias; éstas a su vez deben ser evaluadas y aceptadas y/o rechazadas si no soportan la carga del cuestionamiento. Profundicemos más en este punto con el ejemplo siguiente.

Un hombre común y corriente reporta haber tenido una experiencia fuera de lo común. Una noche cualquiera, este hombre soltero de 40 años de edad que vive completamente aislado del mundo y al parecer nunca ha tenido novia, observa a lo lejos en el cielo una gigantesca nave espacial que desciende sin problemas en el patio trasero de su casa. Sorprendido por el evento, toma la decisión de acercarse sigilosamente a aquel armatoste volador. Una escotilla se abre: descienden cuatro seres humanos con formas femeninas para saludarlo de la manera más amable posible. Hay algo bastante curioso: las cuatro mujeres afirman venir del planeta Venus. Pero hay algo todavía más curioso: las mujeres alienígenas tienen una sensualidad por demás desbordante: una de ellas se parece a Isabel Madow, la segunda tiene los atributos de la Tetanic, la tercera chica se carga el cuerpazo de la Vecina, mientras que la cuarta mujer es indistinguible de Lorena Herrera. Estas cuatros astronautas sostienen que son las únicas sobrevivientes de una guerra nuclear en el paradisíaco planeta mencionado y que necesitan un humano que las fecunde. Nuestro hombre solitario se tiene que sacrificar: tendrá que follar durante horas con cuatro venusinas. Después de aquella ardiente orgía interplanetaria, las cuatro visitantes agradecen al hombre por sus servicios y regresan al paradisíaco Venus.

Esta anécdota nos enseña algunas cosas: que el público creerá la historia no porque esta tenga fundamento alguno, sino porque las personas tienen una profunda necesidad de creer en todo tipo de historias fantásticas que les permitan olvidar por un momento su monotonía de cada día. Este es un problema muy delicado: la falta de cultura científica que presentan la mayoría de los ciudadanos no les permite saber que el planeta Venus es un cuerpo celeste que se encuentra a una temperatura de 462 C: difícilmente las guapas venusinas podrían pulular en aquel planeta vecino.

El asunto es que si algún día hacemos contacto con una civilización extraterrestre, posiblemente todo el mundo se enterará. Quizás la prueba contundente que necesita Jimmy Maussán para convencernos a todos de que los marcianos llegaron ya es que recibamos una señal con algún mensaje de saludo a los terrícolas o que en un día soleado a eso de las doce del día una gigantesca nave nodriza descienda en pleno Zócalo capitalino y que sus ocupantes bajen para pedir una audiencia con Marcelo Ebrard. Pero antes de que todo esto ocurra, los astrobiólogos realizan una labor más humilde: la detección de vida microbiana en planetas como Marte o en lunas como la de Júpiter. Si la vida no es un fenómeno aislado y se presenta en los planetas que albergan las condiciones necesarias, entonces seremos capaces de dar el gran salto científico para entender nuestro propio origen. Todo es cuestión de continuar buscando.

Ya les hablé un poco desde mi humilde perspectiva de estudiante sobre la visión extraterrestre desde la perspectiva de los ufólogos. También les he mencionado cuáles serían algunas evidencias para convencer definitivamente a las personas con pensamiento escéptico. ¿Cuáles son las ideas y propuestas del género literario conocido ciencia-ficción con respecto a los posibles contactos con seres de otros mundos? Podemos mencionar varias novelas que nos ilustren al respecto.

En MICROMEGAS, escrita por el escritor y filósofo francés Voltaire, el contacto entre los humanos y un ser con forma humana que mide varios kilómetros de altura proveniente de un planeta que gira en torno a la estrella Sirio se da sin ninguna dificultad. El objetivo de la historia es sencillo: usar como pretexto el contacto para hacer una crítica política, social y filosófica a los humanos. Nunca encontramos un impedimento en cuanto a comunicación: el visitante alienígena habla un francés más que perfecto.

En EL OTRO MUNDO, una trilogía incompleta escrita por el escritor y libertino francés Cyrano de Bergerac, el contacto con los seres que habitan la Luna y el Sol es también el pretexto para hacer una crítica a la teocracia imperante en el siglo XVII representada por la institución judicial creada por el pontificado en la edad media mejor conocida como la Inquisición. El estilo de Bergerac es elegante y directo. Mientras los extraños seres alienígenas que habitan el Sol adquieren formas conocidas de aves, el contacto con el humano que visita aquellos astros nuevamente se presenta al lector sin ninguna barrera: los alienígenas y el humano hablan un buen francés, aunque sus diferencias adquieren un matiz más terrestre cuando los alienígenas con forma de ave acusan con razón a los humanos por apedrear sin piedad a sus colegas aves aquí en nuestro mundo.

El siglo XIX mostró los relatos de seres de otros mundos con un toque más científico. Para 1898, un escritor inglés conocido como H. G. Wells llega a romper todos los esquemas. Antes de este gran pensador, se mantenía la creencia firme de que todos los planetas del sistema solar (o los que se conocían para entonces) albergaban seres inteligentes similares e inferiores a los humanos. Los canales marcianos propugnados como la evidencia de vida en Marte por Percival Lowell inspiran a Wells de una manera poderosa. Mediante sucesivas entregas en el periódico Boston Post, la novela de LA GUERRA DE LOS MUNDOS se establece como la primera historia en donde los extraterrestres son seres hostiles y superiores tecnológica e intelectualmente hablando. La invasión marciana se da en una Inglaterra victoriana en donde los pequeños rifles y los cañones no son rival en contra de robots gigantes con forma de trípode que arrojan rayos ardientes y gases venenosos. Siendo esta historia un reflejo de la colonización inglesa de un sector importante de Asia, los marcianos son simplemente, como lo afirma Fernando Savater, un reflejo de nosotros mismos.

Continuando con nuestra mención de obras de ciencia-ficción sobre contactos extraterrestres, hay que señalar que la mayoría de éstas representa a los alienígenas como seres con alguna característica humana. Los contactos tienen como objetivo el intercambio cultural o la invasión. Pese a algunas excepciones, los seres inteligentes provenientes de otros planetas no encuentran muchas dificultades para que el contacto se lleve a cabo. Como un ejemplo que ilustra una de las pocas excepciones, podemos mencionar la novela LOS PROPIOS DIOSES, escrita por Isaac Asimov. En esta obra, el contacto se da entre humanos y seres alienígenas con forma de esfera que habitan un planeta localizado en un universo paralelo. Estos seres tienen una manera de pensar muy distinta a los humanos, mientras que su biología es tan extraña que por momentos realmente creemos que puede haber caminos evolutivos completamente distintos al nuestro.

Es aquí donde hay que mencionar al escritor polaco ya fallecido Stanislaw Lem. Lem tiene una visión muy profunda de lo que sería un verdadero contacto con seres extraterrestres. En la novela EDÉN, una expedición humana llega a un planeta que presenta los fenómenos más extraños e incomprensibles. Mientras que los expedicionarios avanzan, encuentran formas de vida totalmente desconocidas que son un tanto imposibles de comprender. Hay cosas que se parecen a plantas y animales, mientras que se encuentran otras bastante raras que no tienen explicación racional posible. Es aquí donde el lector encuentra los problemas del choque cultural, del encuentro con lo desconocido.

En la novela SOLARIS (quizás la más madura de las obras de este autor) los humanos encuentran lo que bien podría ser un planeta. Sin embargo, hay evidencia que indica que esta cosa que orbita alrededor de dos estrellas parece ser un ser vivo que de alguna manera es capaz de comunicarse. Cuando los físicos llegan a estudiar a SOLARIS, las leyes de la física sencillamente no sirven para nada a la hora de tratar de entender los fenómenos tan extraños que se presentan en aquel ente. Cuando se manda llamar a los biólogos, resulta que las premisas en las que nos basamos para definir si algo está vivo o no, no aplican de ninguna manera. Todo tipo de especialistas se encuentran con la frustración ante el hecho de que la ciencia que ha desarrollado el ser humano no tiene ninguna utilidad a la hora de tratar de comprender SOLARIS. Kelvin, el personaje principal, hace un descubrimiento todavía más extraño: este planeta-ente es capaz de materializar sucedáneos del ser humano, fantasmas materiales que son capaces de pensar como personas. ¿Es SOLARIS un dios? ¿Un asceta cósmico que vagabundea por el Universo? Ni siquiera el propio Lem supo la respuesta.

Lem tiene una visión muy clara de cómo podría ser el encuentro con una civilización extraterrestre resumida de la siguiente manera: los humanos seríamos incapaces de entendernos con otros seres inteligentes debido a que éstos tendrían un camino evolutivo y un desarrollo de la inteligencia completamente distintos.

Para finalizar esta ponencia, es necesario contrastar dos novelas que me parece que ejemplifican perfectamente la argumentación anterior: me refiero por supuesto a CONTACTO, de Carl Sagan y LA VOZ DE SU AMO, del propio Lem.

CONTACTO se presenta al lector como la única novela de ciencia-ficción que escribió Sagan. Los postulados plasmados en ella son muy sencillos: pese a encontrar algunas dificultades, el contacto con una civilización extraterrestre se consigue debido a que todos los seres inteligentes en el universo comparten un lenguaje en común: las matemáticas. Un día cualquiera, la radioastrónoma Eleonor Arroway descubre una señal inteligente proveniente de las estrellas. Pese a la rareza de los símbolos descifrados en el mensaje, los humanos son capaces de entender que la señal trae consigo instrucciones para la construcción de una máquina capaz de transportar a sus ocupantes a cualquier parte de la galaxia a una velocidad superior a la de la luz. Cuando finalmente el contacto se da, los alienígenas son seres tan avanzados que con sólo leer durante un rato la mente de los humanos, son capaces de entenderlos al grado de poder comunicarse con ellos sin ninguna dificultad.

La postura contraria viene en la novela LA VOZ DE SU AMO. En esta obra literaria, una señal proveniente de una civilización extraterrestre es recibida por los radiotelescopios. A partir de ahí y hasta el final de la novela, los humanos tratarán sin ningún resultado de descifrar los extraños símbolos presentes en dicho mensaje. El libro finaliza y los humanos reciben una lección: las matemáticas no son el lenguaje universal y quizás si existen seres inteligentes, éstos habrán acarreado un desarrollo evolutivo tan distinto que hará imposible el entendimiento con otras razas inteligentes en el universo.

No sabemos qué pasaría si realmente contactáramos con seres inteligentes que habiten otros planetas. Pero en el caso de que las situaciones anteriores se presentasen, los antropólogos resuenan de una manera rimbombante como la mejor opción para soslayar los posibles obstáculos. Mientras tanto, hay que seguir buscando la posibilidad de vida microbiana y hay que seguir escuchando el sonido de las estrellas con la esperanza de recibir alguna señal. A su vez, hay que seguir divirtiéndonos especulando sobre cómo serían esos seres y continuar deleitándonos con las novelas de ciencia-ficción que exploran todas las posibilidades. A final de cuentas, todo se vale: quizás la realidad sea totalmente distinta a lo que esperamos.

Yo finalizo (ahora sí) esta charla con una frase del Doctor Antonio Lazcano-Araujo, profesor e investigador distinguido de esta facultad, que reza de la siguiente manera: La vida extraterrestre es como la democracia: todos hablan de ella, pero nadie la ha visto.

Muchas gracias.


Links para acceder a otras ponencias que se presentaron aquel día:

Manual de uso de obras de ciencia-ficción para astrobiólogos: o de por qué no siempre es deseable el rigor sólo en la ciencia ni la imaginación nada más en la ficción [PDF] Miguel Ángel Fernández Delgado, historiador y escritor. Ponencia presentada en la mesa redonda Vida extraterrestre: ciencia y ficción el 6 de mayo de 2008:

El extraterrestre en el espejo [PDF] Bernardo Fernández (BEF) escritor y caricaturista. Ponencia presentada en la mesa redonda Vida extraterrestre: ciencia y ficción el 6 de mayo de 2008:

© Jorge Romo, (2.351 palabras) Créditos