EL SONIDO DEL TRUENO
EL SONIDO DEL TRUENO EE. UU., 2005
Título original: A sound of thunder
Dirección: Peter Hyams
Guión: Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer
Producción: Howard Baldwin y Karen Baldwin
Música: Nick Glennie-Smith
Fotografía: Peter Hyams
Duración: 110 min.
IMDb:
Reparto: Armin Rohde (John Wallenbeck Heike Makatsch (Alicia Wallenbeck); Jemima Rooper (Jenny Krase); David Oyelowo (Payne); Wilfried Hochholdinger (Dr. Lucas); Edward Burns (Travis Ryer); August Zirner (Clay Derris); Ben Kingsley (Charles Hatton); Catherine McCormack (Sonia Rand)
Comentarios de: Félix Capitán

¿De qué se trata?

Mesozoico, la época definida una vez por Homero Simpson como aquella en la que los dinosaurios no estaban sólo en los zoológicos. Un grupo de expedicionarios por el tiempo se dedica a cazar dinosaurios. En condiciones ultracontroladas, por supuesto, porque el cambio más pequeño en ese pasado podría originar una catarata de cambios que afectaran a todo el mundo futuro: pisar un escarabajo llevaría a que no pusiera huevos, por lo que una nueva especie de escarabajos no nacería, por lo que un depredador carecería de alimentos, por lo que la tribu humana que cazara a ese depredador se extinguiría, por lo que no nacería la civilización mesopotámica, por lo que no existirían los astrólogos, y por ende, la civilización pudiera ser mucho más feliz de lo que es. Pero frente al depredador dueño de la computadora y el sistema de salto en el tiempo están el jovencito empleado con corazón de león, y la bellísima creadora de la supercomputadora TAMI, que regula el salto temporal. Cuando algo sale mal, todo parece arreglarse bien, pero de pronto, el futuro comienza a ser asaltado por ondas temporales. Cada nueva onda temporal cambia en algo el mundo: la vegetación, los depredadores, los primates, incluso la propia Humanidad... De esta manera, los expedicionarios que metieron la pata y se han metido allí donde el ser humano jamás debería meterse, violaron las leyes de Dios, etcétera, parten en un angustiante viaje, luchando con toda clase de criaturas animatrónicas, muriendo alguno de los buenos cada X minutos, etcétera.

El espíritu de los tiempos

En algún minuto de su incontinente, dulzona y éticamente reaccionaria producción literaria, Ray Bradbury escribió un cuentito llamado EL SONIDO DEL TRUENO, en el cual un grupo de malvados empresarios organiza una empresa de safaris para matar dinosaurios, pero algo sale mal, y la historia cambia. La anécdota del cuentito era mínima y no daba ni con elástico para una peli de dos horas de duración, pero como el cuento era famoso, se intentó la proeza de construir la Torre de Babel con cuatro ladrillos y 500 gramos de cemento. Para tan ímproba empresa eligieron de dire a Peter Hyams, creador de lustrosas joyitas del género quiero y no puedo, como 2010: EL AÑO EN QUE HICIMOS CONTACTO, TIMECOP o EL MOSQUETERO; con decir que la primera opción era para el no mucho más eficiente pero al menos más entretenido Renny Harlin (DURO DE MATAR 2, RIESGO TOTAL, EL EXORCISTA: EL COMIENZO) queda todo dicho. El resultado es una peli del subgénero nosotros contra los monstruos, aderezada con un poco de paradoja temporal y efectos especiales más o menos molones. Nada del otro jueves (ni un jueves cretácico)

¿Por qué verla?

:: Veamos. ¿El elenco...? Sí, la tríada protagónica Kingsley/McCormack/Burns es poderosa, pero están insultantemente bajo mínimos. ¿El concepto de base? Es interesante, y la idea de que el tiempo mute en oleadas no es tan cretina como puede parecer a primera vista (si el tiempo puede estar vinculado al espacio y a la gravedad en vez de ser un absoluto, ¿por qué no, en principio al menos?) pero es tratado con la sutileza y el tacto de una bomba H (si cuando el tiempo estaba descomponiéndose cambiaba en oleadas, ¿por qué no pasó lo mismo cuando se recompuso mágicamente?) ¿Las secuencias de acción? Aburridas. ¿Las criaturas? Interesantes de ver al principio (los saurios primates no tienen desperdicio) pero luego cansan. ¿El ritmo narrativo? Parte aceptablemente, después se pone moroso, y el final es aburrido; todo eso amenizado con ataques de criaturas para que el espectador no se duerma (objetivo cumplido a medias, por lo demás) ¿La estética? Ningún alarde de creatividad, una mera combinación de 2010: EL AÑO EN QUE HICIMOS CONTACTO, INVASIÓN y YO ROBOT. ¿Basada en la obra de Ray Bradbury? Ese es el mejor chiste de todos, y es que después de ver este filme no hay como evitar compadecerse del pobrecito escritor. Lo que deja... Pues sí, los efectos especiales. Los efectos especiales no son malos. Tampoco son la última maravilla. Pero no son malos, eso sí.

Ideal para: Arrendar el DVD de al lado.

© Félix Capitán, (681 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 24 de mayo de 2007