POR EL EMPERADOR
POR EL EMPERADOR Sandy Mitchell
Título original: For the Emperor
Año de publicación: 2003
Editorial: Timun Mas
Colección: Warhammer 40.000
Traducción: J. A. Miguel Racher
Edición: 2008
Páginas: 301
ISBN:
Precio: 17 EUR

Un lastre fundamental de las franquicias es su regodeo en la autocomplaciencia y la repetición hasta el infinito de situaciones y caracteres. En cierto modo tiene sentido, por cuanto se trata de novelas ambientadas en un mismo universo definido previamente, y con el que el autor de turno debe lidiar. En ese caso queda poco margen de maniobra, y las concesiones a la originalidad y la innovación son más bien pocas. Todo debe encajar con lo previamente relatado, y los personajes han de ser herederos de si mismos hasta que alguien decide quitarlos de en medio. Puede ocurrir, no obstante, que alguna decisión de orden empresarial aconseje lavar la cara a personajes y universos, y reinventarlos nuevamente, hasta resucitarlos si es necesario, de este modo siempre hay algún afortunado que, partiendo de unas premisas muy básicas, puede desarrollar su labor creativa un poco por encima de cero.

En el caso de Warhammer 40.000 la cuestión es ligeramente distinta. El universo, planteado a partir del juego de mesa del mismo nombre, es tan gigantesco que siempre es posible desarrollar algún punto de vista no explorado hasta el momento, o permitir que algún personaje en particular vuele un poco por encima de la mediocridad habitual.

Someramente, el universo Warhammer 40.000 está situado temporalmente, propiamente, en el año 40.000. Para entonces la humanidad se ha extendido por toda la galaxia, o algo así, y está férreamente dirigida por el Emperador, una especie de superzombi ligado para toda la eternidad a una máquina de soporte vital llamada el Trono Dorado. Los malos de la película son unos entes feos y bastante asquerosos que se manifiestan desde la Disformidad, y como atravesar la tal Disformidad es la única manera de lograr viajar más rápido que la luz, los conflictos están servidos. Por si esto fuera poco, el tal Emperador es un fascista hijo de puta de los de libro, que mantiene el Imperio firme a base de la Inquisición, que actúa como tal ante cualquier desviación de lo que es Santo y Sagrado, y los Comisarios, que se encargan de mantener alta la moral a base de tiros en la nuca entre unas tropas que se enfrentan a cosas que no tienen ni nombre.

En términos generales, algo bastante repugnante desde el punto de vista ideológico y que, particularmente, no dejaría leer a adolescentes sin asesoramiento ni formación.

Sin embargo, y siempre teniendo en cuenta que son lecturas solo recomendables para lectores curtidos, hay algunos libros de Warhammer 40.000 salvables y que se pueden leer como si de una aventura de Hazañas Bélicas se tratara. La serie dedicada a Los Fantasmas de Gaunt es bastante entretenida en ese sentido, y con este POR EL EMPERADOR, ocurre otro tanto, con el interés añadido de que se lee además con una sonrisa en los labios.

El protagonista es un tal Ciaphas Cain, uno de los mentados comisarios que, pese a su cargo y condición, prefiere solucionar los problemas y desviaciones de los regimientos a su cargo mediante la diplomacia antes que a tiros, no vaya a ser que en el campo de batalla se convierta en blanco de decenas de balas perdidas. Eso le granjea una admirada lealtad por parte de sus subordinados, que le hacen de escudos humanos si no de buena gana, si al menos sin rencor. El caso es que tras solucionar con algún tira y afloja la fusión de los dos regimientos diezmados que le han puesto a su cargo, se enfrenta a una nueva misión: poner orden en el planeta Gravalax, ocupado por los tau, extraterrestres no especialmente agresivos pero igualmente temibles, y de ser posible echarlos de allí.

Con un tono ligero y centrándose en las aventuras y desventuras de Cain, un especie de pícaro con galones, la novela transcurre entre batallas, conspiraciones, tiroteos, conspiraciones, escaramuzas, conspiraciones, invasiones furtivas, conspiraciones y más tiroteos, escaramuzas y batallas, a un ritmo trepidante que convierten sus trescientas páginas de letra a buen tamaño en un entretenimiento más que notable.

Defectos tiene un buen montón, de hecho el universo del Warhammer 40.000 es una gran incongruencia por si mismo, y si no se conoce algo sobre él, algunos pasajes pueden resultar como mínimo confusos, aunque en generar se puede considerar este libro como una lectura playera que puede resultar muy distraída.

© Francisco José Súñer Iglesias, (721 palabras) Créditos