LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES
Star Trek TOS: LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES EE. UU., 1967
Título original: The trouble with tribbles
Dirección: Joseph Pevney
Guión: David Gerrold
Producción: Gene L. Coon
Música: Alexander Courage y Jerry Fielding
Fotografía: Jim Rugg
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); Walter Koenig (Chekov); William Campbell (Koloth); Whit Bissel (Director Lurry); William Schallert (Nilz Baris); Stanley Adams (Cyrano Jones); Charlie Brill (Arne Darvin); Michael Pataki (Korax)
Temporada: 2, Episodio: 15

LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES, emitido por primera vez en EE UU el 29 de diciembre de 1967, es uno de los episodios más míticos de TOS, un relato que mezcla con habilidad la comedia con la ciencia-ficción, de la mano de uno de los mejores guionistas de la televisión, David Gerrold.

La Enterprise recibe una llamada de Prioridad 1 desde la estación K-7. El código en el que se hizo la llamada sólo se emplea en casos muy graves, generalmente para pedir ayuda en caso de ataque enemigo, por lo que Kirk lanza su nave a toda potencia hacia esa base, mientras la tripulación es puesta en estado de Alerta Roja, porque se prevé un enfrentamiento armado con alguna nave hostil. Cuando llegan a la K-7, nuestros héroes descubren que la base no está siendo atacada. De hecho, todo parece normal. Kirk y Spock se transportan a la k-7, donde el director Lurry y Nils Baris, funcionario federal, les explican que han requerido la presencia de una nave estelar para proteger unos depósitos que contienen cuadrotritical, un cereal sintético de alto rendimiento que es pieza fundamental de los planes de la Federación para desarrollar el planeta Sherman, un prometedor mundo sobre el que también han puesto sus codiciosos ojos los klingon. A Kirk la cosa no le hace ninguna gracia. La nave insignia de la Flota debería tener cosas mejores que hacer que vigilar unos silos de grano. Pero no le queda más remedio que acceder a la petición, y destina dos guardias de seguridad para custodiar los depósitos, lo que indigna a Baris, que seguramente esperaba un destacamento con armas pesadas para tan importante misión. Sin hacer caso de las protestas del patético burócrata, y en vista de que se encuentran en una estación espacial dotada de todas las comodidades, Kirk decide autorizar a los tripulantes libres de servicio para que hagan un poco de turismo por la K-7. Uhura y Chekov son de los primeros en bajar, y en un bar de la estación se encuentran con un curioso personaje llamado Cyrano Jones, una especie de mercader galáctico, que obsequia a la diosa de ébano con un curioso animalito al que llama tribble. La hermosa oficial de comunicaciones se lo lleva a la nave, sin sospechar que con ello va a desencadenar la aventura más divertida que vivirá la tripulación de la USS Enterprise 1701.

¡Me aburrooo!
¡Me aburrooo!

LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES (en adelante y para simplificar sólo LOS TRIBBLES) fue concebido de principio a fin como un episodio de comedia. La perfección del guión y la genial comicidad de los miembros del reparto hicieron de este capítulo uno de los más populares y recordados de Star Trek.

El mayor acierto de la historia siguen siendo los dichosos bichitos. Los tribbles nos son presentados como unas criaturas encantadoras. Tienen el aspecto de suaves bolas de peluche de diversos colores y tonalidades. Cuando están tranquilos emiten un sonido semejante a un susurro, que parece tener un efecto relajante sobre el sistema nervioso humanoide, como muy bien apunta Spock en la simpática escena en la sala de recreo. La apariencia de los tribbles es de lo más inofensiva, pero ¡cuidado! Pueden llegar a ser bastante peligrosos, como descubren los tripulantes de la Enterprise poco después de que Uhura lleve a bordo el bichito que le regaló Jones. Porque resulta que estos animalitos son extraordinariamente fértiles. El de Uhura pronto tiene un montón de retoños. McCoy le pide uno para examinarlo y acaba averiguando que el cincuenta por ciento del metabolismo de estas criaturas está dedicado a la reproducción. Más increíble aún: los tribbles son bisexuales, nacen preñados, y si están bien alimentados, pueden traer al mundo otros diez tribbles cada doce horas. Como Uhura regala todas las crías de tribble a sus compañeros de la nave, muy pronto ésta se verá invadida por los bonitos, adorables, susurrantes y engorrosos bichitos, que estarán a punto de acabar en poco tiempo con toda la provisión de alimentos de la Enterprise, calculada para mantener una tripulación de 428 personas durante años. Así que, como podemos ver, hasta un animal tan simpático como un tribble puede representar una amenaza.

Los tribbles son una de las formas de vida más originales descritas en la serie clásica. Su insólita capacidad reproductora es el arma con la que la naturaleza ha dotado a estas criaturas para asegurar su supervivencia como especie, ya que en su mundo de origen, cuyo nombre no se menciona en el episodio, tienen muchos depredadores naturales. Obviamente, si se les saca de su hábitat natural y se les lleva a otro sin depredadores y en el que abunde el alimento, los dichosos tribbles se multiplican exponencialmente hasta convertirse en una plaga incontenible. Y esto es lo que ocurre en el episodio por culpa de Cyrano Jones, que fue quien sacó a esos animalillos de su planeta, con el propósito de hacer negocio vendiéndolos como mascotas. Los tribbles son, en este episodio, una alegoría de la superpoblación, que debe ser contenida como sea por razones obvias. Por otra parte, representan también un peligro parecido al de las drogas, ya que su efecto relajante sobre el sistema nervioso humanoide provoca que los tripulantes de la Enterprise se muestren abúlicos, casi totalmente distraídos acariciando a los pajoleros animalitos y escuchando su sedante ronroneo. Todo el mundo parece estar encantado con ellos. todos menos el capitán y Spock, que son los únicos que ven a estas criaturas como la molestia que son. De todas formas, los tribbles acaban prestando un buen servicio a la Federación, porque gracias a ellos Kirk conseguirá no sólo descubrir el siniestro plan de los klingon para hacer fracasar el proyecto de colonización del planeta Sherman, si no también a un agente klingon disfrazado de humano... que resultará ser Arne Darvin, mano derecha del insoportable Baris.

Aunque sólo aparecieron una vez en toda la serie clásica, los tribbles se convirtieron en uno de los iconos más queridos de Star Trek, junto con el señor Spock y la propia Enterprise. Estas adorables pero cargantes bolas de pelo aparecerían de nuevo en PROBLEMAS POR TRIPLICADO, primer episodio de la serie animada de los años setenta. En STAR TREK III: EN BUSCA DE SPOCK, en la escena del bar, vemos a una pareja de oficiales de la Flota que observan divertidos a los dos tribbles que tienen sobre la mesa. En la quinta temporada de DS9, y para conmemorar adecuadamente el trigésimo aniversario de TOS, se estrenó a bombo y platillo JUICIOS Y PROBLEMAS CON TRIBBLES. En esta memorable entrega de las aventuras de Benjamín Sisko y su tripulación, se mezclaron elementos de la trama de LOS TRIBBLES con la historia del viejo Arne Darvin, el cual, nuevamente camuflado como humano (parece que le cogió gusto a la cosa) trata de cambiar el curso de la historia trek tal como la conocemos, matando a James Kirk con una bomba camuflada entre los dichosos tribbles. La USS Defiant y sus tripulantes son arrastrados hacia atrás en el tiempo, hasta el año 2267, y sobre Sisko y sus hombres recae la responsabilidad de neutralizar los criminales planes de Darvin, procurando no alterar a su vez la historia. En este episodio se empleó la misma tecnología de efectos especiales que en FORREST GUMP, y así pudimos ver a Sisko, Odo, Dax, O´Brien, Bashir e incluso a Worf interactuando con Kirk y su tripulación como si tal cosa. JUICIOS Y PROBLEMAS CON TRIBBLES fue, sin duda, un hermoso regalo para los trekkies.

Barato, barato, paisa, peluchillos baratos.
Barato, barato, paisa, peluchillos baratos.

Pero volvamos al episodio original, que es de lo que estábamos hablando. Otra de las bazas de LOS TRIBBLES es la presencia de los inimitables klingons de TOS. Hay quien prefiere a los nuevos klingons con aparatosas prótesis craneales y sus aires de vikingos galácticos. Están muy logrados, y su cultura, de la que hemos conocido muchos detalles, principalmente a través de TNG, es fascinante. Pero sigo prefiriendo a los klingons originales. Los enemigos de la Federación se nos presentan en su faceta cómica, gracias sobre todo a la magnífica interpretación de William Campbell, que ya había intervenido en Star Trek, en el episodio 18 de la primera temporada, titulado EL ESCUDERO DE GOTHOS, en el que bordó el papel de Trelane. Aquí interpreta al capitán Koloth, que llega a la K-7 alegando que su tripulación necesita descanso y diversión, por lo que solicita licencia para que sus hombres visiten la estación. Ni Lurry ni Kirk los quieren allí, pero legalmente no pueden oponerse a su presencia. Eso sí; Kirk, siempre precavido, sólo permite que los klingons accedan a la estación en turnos de doce hombres, y advierte a Koloth que sus fuerzas de seguridad les vigilarán estrechamente. Cabe señalar que Koloth es uno de los tres klingons más queridos por los trekkies. Los otros dos son Kor (John Colicos) de TENTATIVA DE SALVAMENTO y Kang (Michael Ansara) de EL DÍA DE LA PALOMA. La popularidad de estos tres representantes de los klingon clásicos hizo que mucho tiempo después, en plenos años noventa, DS9 les dedicase uno de sus episodios, concretamente el nº 19 de la segunda temporada, titulado JURAMENTO DE SANGRE, en el que fueron interpretados por los mismos actores que les dieron vida en los años sesenta. El episodio fue uno de los más populares de toda DS9, aunque hay que decir, en honor a la verdad, que todos los trekkies nos quedamos un poco confundidos cuando vimos a Kor, Koloth y Kang, klingons clásicos por excelencia, luciendo el mismo look que los klingons de TNG y series posteriores. Este capítulo de DS9 tiene un final ciertamente amargo para dos de estos guerreros, ya que Kang y Koloth mueren en combate. Kor, por su parte, aparecería de nuevo en la serie de Sisko y compañía en el episodio LA ESPADA DE KAHLESS, en el que compartiría protagonismo con Worf (Michael Dorn) que había sido trasladado de la Enterprise a Espacio Profundo Nueve.

Roddenberry quería mantener un cierto nivel de continuidad dentro de la serie, de ahí que en muchos episodios se mencionen hechos acaecidos en capítulos anteriores. En LOS TRIBBLES, Koloth menciona el Tratado de Paz de Organia, en clara referencia al acuerdo firmado por la Federación y el Imperio Klingon a raíz de los acontecimientos narrados en el ya citado episodio TENTATIVA DE SALVAMENTO, nº 27 de la primera temporada y la presentación en sociedad de esta belicosa raza.

LOS TRIBBLES no da respiro al espectador. Los gags se suceden a un ritmo trepidante, aderezados con diálogos chispeantes e ingeniosos. Mención especial merecen dos de ellos. El primero se produce justo después de la pelea en el bar, cuando Kirk, visiblemente enojado por lo ocurrido, intenta averiguar quién empezó la disputa con los klingon. Scott acaba confesando que fue él quien dio el primer puñetazo. No hay que perderse la expresión de Jim cuando el ingeniero jefe admite que golpeó a Korax no porque dijera que el capitán Kirk es un dictador de pacotilla, altivo y fanfarrón y con delirios de virilidad, sino porque dijo que la Enterprise debería ser tirada a la basura. El segundo gag más logrado del episodio es el del compartimiento de almacenaje de grano. Los tribbles han invadido la nave estelar, introduciéndose incluso en las procesadoras de alimentos a través de los conductos de aire. Como los silos que contienen el cuadrotritical tienen conductos similares, el capitán y Spock se trasladan a la K-7, temiendo que los fastidiosos bichitos se hayan introducido en ellos. Y efectivamente, así ha ocurrido. Y aquí llegamos a uno de los momentos más míticos de Star Trek, ese en el que Kirk abre la trampilla del silo y una lluvia de tribbles le cae encima hasta sepultarlo por completo bajo un manto de esponjosas bolas de pelo. La expresión de Kirk cuando logra asomar la cabeza entre tanto tribble es de lo más cómica, y ha sido reproducida hasta la saciedad en todo tipo de objetos de merchandising. Secuencia genial, muy divertida, sí. Pero uno no puede evitar hacerse una pregunta: ¿cómo se le ocurrió a Kirk abrir la trampilla de un silo que, en teoría, contenía toneladas de grano estando él debajo? ¿Podéis imaginaros varias toneladas de trigo cuadrotritical cayendo sobre nuestro admirado capitán? La verdad, uno tiene la impresión de que el bueno de Jim ya esperaba la avalancha de suaves y esponjosos tribbles.

Las escenas de Kirk con Nilz Baris también están saturadas de comicidad. El tal Baris es el típico burócrata de medio pelo, encantado de haberse conocido y convencido de que su oficialidad le da prestigio y le sitúa por encima de todo el mundo. A Kirk le cae gordo y no lo oculta en ningún momento, por lo que las réplicas de nuestro capitán a las protestas y objeciones del patético politiquillo son realmente geniales.

Hablemos ahora de Cyrano Jones, al que da vida Stanley Adams. Es uno de las figuras principales de la trama del episodio, puesto que es el que introduce a los endemoniados bichos en la base K-7. El carácter del personaje está muy bien perfilado por el guionista. Se trata de un simpático sinvergüenza que recorre la galaxia en su nave monoplaza, ejerciendo de explorador libre y comerciando con toda clase de mercancías, algunas tan peligrosas e impredecibles como los pajoleros peluches. Adams dota al personaje de una admirable comicidad, logrando que nos caiga bien desde su primera aparición en el bar de la K-7. Pero uno, que es un trekkie de pro, no puede evitar preguntarse qué habría pasado si, en vez de Cyrano Jones, el mercader de tribbles hubiera sido Harry Mudd (Roger C. Carmel) el inimitable bribón galáctico de LAS CHICAS DE MUDD y YO, MUDD. La combinación de tribbles, klingons y el alocado Harcourt Fenton Mudd habría resultado, sin duda, un cóctel explosivo.

Simpáticos animalillos
Simpáticos animalillos

Las apariciones de Chekov tampoco tienen desperdicio. Como todo buen hijo de la Gran Madre Rusia, está convencido de que todo cuanto de bueno hay en el Universo es invento ruso... ¡Incluidos el whiskey escocés y el cuadrotritical!

Los efectos especiales del episodio son muy buenos para la época. La K-7 fue la primera maqueta de una estación espacial que se construyó para la serie. Llama la atención la originalidad de su diseño, que todavía sorprende hoy día si se ve el episodio por primera vez. Cuando la cámara nos ofrece una vista exterior de la K-7, vemos a la maravillosa Enterprise orbitándola lentamente. Es una escena muy lograda, ¿verdad? Lástima que luego la pifien de mala manera. En las escenas situadas en el despacho del director Lurry, podemos ver la nave estelar a través de un gran ventanal que se abre al espacio. ¡Pero la Enterprise está inmóvil! Por suerte, la toma de la nave alejándose de la estación, al final del episodio, está muy bien resuelta.

No podemos terminar sin mencionar la forma en que la tripulación de la Enterprise se libra de los dichosos tribbles. El artífice del milagro es el señor Scott, que una vez recolectados todos los bichitos peludos que infestaban la nave, los teletransporta al crucero klingon momentos antes de que éste abandone el espacio de la Federación. Klingons y tribbles, no se sabe muy bien por qué, se aborrecen mutuamente, así que Koloth y su tripulación no debieron pasarlo nada bien mientras regresaban a toda máquina al espacio klingon. En cuanto a los tribbles de la K-7, Cyrano Jones se quedó allí recogiéndolos, labor que, según los cálculos de Spock, le llevaría más de 17 años. Es decir, que cuando el almirante Kirk y su bisoña tripulación de cadetes se enfrentaban a Khan en STAR TREK II: LA IRA DE KHAN, el pobre Jones todavía estaba limpiando la K-7 de bolitas de peluche.

Cuarenta y un años después de su filmación, LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES sigue conservando todo el sabor y la magia del mejor Star Trek. Estamos ante una de las historias más redondas escritas para una serie trek, uno de los episodios fetiche de TOS, por el que no pasa el tiempo. Disfrutémoslo.

© Antonio Quintana Carrandi, (2.688 palabras) Créditos