Espacio 1999: FUERZA VITAL
ESPACIO 1999: FUERZA VITAL Gran Bretaña, 1975
Título original: Space 1999: Force Of Life
Dirección: David Tomblin
Guión: John Byrne
Producción: Gerry y Silvia Anderson
Música: Vic Elms y Barry Gray
Fotografía: Frank Watts
Duración: 50 min.
IMDb:
Reparto: Martin Landau (comandante Koenig); Barbara Bain (doctora Russell); Barry Morse (profesor Bergman); Nick Tate (Alan Carter); Zienia Merton (Sandra Benes); Prentiss Hancook (Paul Morrow); Clifton Jones (David Kano); Anton Philips (doctor Mathias); Ian McShane (Anton Zoref); Gay Hamilton (Eva Zoref).
Ian McShane
Ian McShane

Noveno episodio de la primera temporada de Espacio 1999, FUERZA VITAL es una clásica historia de posesiones alienígenas. Aunque su argumento no sea nada novedoso, pudiendo aplicársele incluso el adjetivo de tópico, es un buen relato de ciencia-ficción que merece ser reseñado.

Un extraño incidente tiene lugar en la Base Lunar Alfa coincidiendo con la aparición en el espacio de una misteriosa entidad luminiscente. De pronto, todos los alfanos son paralizados. Todos menos uno, Anton Zoref, uno de los técnicos que controlan los reactores nucleares que proporcionan la energía necesaria para mantener la vida en Alfa. La entidad penetra en la base y se posesiona de Zoref, que sufre un desvanecimiento. Casi en el mismo instante, los alfanos recuperan la capacidad de hablar y moverse, aunque no pueden explicar qué es lo que les ha ocurrido. Se detecta una pérdida masiva de energía en la zona generadora y hacia allá se dirigen John, Helena y Víctor. Zoref, que ha recobrado el conocimiento, no sabe qué ha pasado. Mientras la doctora Russell­ le somete a un reconocimiento, el aparato de televisión que monitoriza las constantes vitales del técnico se avería. Como Zoref parece estar bien, Helena le deja ir, recomendándole reposo absoluto durante algún tiempo. El doctor Mathias examina el monitor y comprueba que está perfectamente, salvo por un detalle: sus células energéticas están agotadas, algo a lo que no encuentra explicación.

El comandante Koenig y el profesor Bergman están muy preocupados por lo sucedido. Ha habido una considerable pérdida de energía en la zona generadora, pero no se ha detectado ninguna fuga radioactiva. Tiene que haber una explicación, pero ni el comandante ni el científico la ven por ninguna parte, lo que acrecienta su inquietud. El sector de los generadores atómicos es una de las secciones vitales de la base, y cualquier anomalía que se produzca allí puede tener consecuencias irreparables para los alfanos.

Mientras tanto, Anton, que ha regresado al alojamiento que comparte con su esposa Eva, descubre que, por alguna extraña razón, necesita calor, mucho calor, por lo que sube la calefacción. Cuando su esposa pretende bajarla, Anton se irrita e incluso llega a gritarle a Eva, algo que nunca antes había hecho. Mientras ella se cambia de ropa, el hombre se aproxima a una lámpara, que inmediatamente se apaga. Zoref no comprende lo que le ocurre, pero está convencido de que tiene que ver con la zona generadora. Le dice a su mujer que necesita pasear para aclarar sus ideas, pero en realidad se dirige al sector de reactores nucleares. Una vez allí, y mientras habla con su compañero Mark Dominix, Zoref comienza a temblar espasmódicamente. Tiene frío, mucho frío. Su compañero le da un café caliente, pero el humeante líquido se convierte en hielo apenas Anton toca la taza. El técnico está a punto de desvanecerse por el frío. Cuando Dominix le sujeta para evitar que caiga al suelo, muere congelado instantáneamente.

Horrorizado, Anton regresa a su alojamiento. La muerte de Dominix es otro eslabón de la cadena de misterios que parecen envolver la zona generadora, por lo que Koenig decide prohibir el acceso a ese sector hasta saber qué fue lo que mató a ese hombre. Anton, aunque no entiende lo que le está pasando, de algún modo sabe que es responsable de la muerte de su amigo. Su mujer trata de razonar con él, pero Zoref está demasiado excitado. Teme que a Eva pueda ocurrirle lo mismo que a Dominix si le toca, y procura mantenerla apartado de él. Miente a Eva, diciéndole que va a ver a la doctora Russell­ porque se encuentra mal, y sale del alojamiento como alma que lleva el diablo. En uno de los corredores absorbe toda la energía de unas lámparas, ante la atónita mirada de una enfermera, que se convierte en su segunda víctima humana.

La computadora central de Alfa es un ingenio fabuloso, una de cuyas funciones secundarias es controlar los movimientos de los alfanos por las instalaciones, mediante el escáner de muñeca que todos los miembros de la dotación de la base llevan obligatoriamente. Gracias a esto, se descubre que Zoref estaba con Dominix cuando éste murió, y también que se hallaba en el mismo corredor que la enfermera Preston en el momento del fallecimiento de ésta. Está claro que Zoref está relacionado de alguna manera con esas horribles muertes, por lo que urge encontrarlo. En ese momento, Zoref se encuentra en el Solarium de Alfa, el lugar al que acuden diariamente los alfanos para someterse a sesiones de rayos UVA. El técnico, echado en una tumbona, comienza a absorber energía, provocando que las lámparas se apaguen una tras otra rápidamente. Cuando John y Alan Carter llegan al lugar, alertados por la súbita falla de energía en esa zona, Anton se dispone a atacar a las mujeres que se hallan en el Solarium. Carter dispara su láser contra un panel de iluminación, causando un cortocircuito que deja la estancia a oscuras, y Zoref, falto de su sustento calórico, se desploma como muerto.

Ni la doctora Russell­ ni el profesor Begman pueden explicarse lo que le sucede a Zoref, pero lo que está claro es que representa un serio peligro para la base. Helena quiere tenerlo bajo observación, por lo que es amarrado a una camilla y encerrado en una sala especial, provista de una resistente puerta de seguridad. Pero el ser que domina a Zoref no está dispuesto a renunciar a su objetivo, y actúa en consecuencia, haciendo que el técnico rompa las ligaduras que le atan a la camilla y eché abajo la aparentemente solidísima puerta. El guardia de seguridad que trata de detenerle muere congelado, como Mark Dominix y la enfermera. Pero Anton no ataca a Helena. La entidad que le posee tiene un objetivo más importante: los reactores nucleares, en los que puede encontrar toda la energía que necesita.

Gay Hamilton
Gay Hamilton

Se da la voz de alarma en toda la base. Todo el personal es armado, ordenándose que no se acerquen a Zoref, pero dejando claro que, en caso de ser atacados por éste, se debe tirar a matar. Al mismo tiempo, el comandante ordena a Paul Morrow que corte el suministro de energía a toda la base, con el fin de tratar de debilitar a Zoref. Eva Zoref, aterrada, se lanza por el dédalo de corredores de la base en busca del hombre al que ama. Lo encuentra y trata de convencerle de que se entregue, porque sólo si lo hace podrán ayudarle. Anton le suplica que se aleje de él, pero la entidad que le domina es cada vez más fuerte y se dispone a arrebatarle a Eva todo su calor corporal. La afortunada aparición de Alan Carter evita que el técnico asesine a su propia esposa.

Sabiendo que Zoref se dirige hacia los reactores atómicos, Koenig y sus hombres tratan de cortarle el paso. Pero nada parece poder detener al monstruo devorador de calor en que se ha convertido ese hombre. Sin ninguna fuente de calor de la que nutrirse, se lanza contra Koenig y los demás, dispuesto a absorberles su fuerza vital. Carter dispara su pistola láser al máximo de potencia y Anton cae, convertido en una estatua calcinada. Pero la energía del láser le ha proporcionado al ser las fuerzas que le faltaban, y abriendo con extraordinaria facilidad las puertas blindadas de la zona generadora, se dirige hacia uno de los reactores principales.

Conscientes de que no pueden detener a esa cosa, Koenig, Bergman y los demás se alejan a la carrera de ese sector. Mientras tanto, Zoref ha abierto el horno de uno de los generadores y se introduce en su interior. Unas horrísonas explosiones sacuden toda la base, y unos minutos después, la extraña entidad luminiscente, saciada de energía, se aleja de la Luna. A pesar de las explosiones, no se produce ninguna baja mortal, y tampoco fugas radioactivas, ya que el ser ha absorbido toda la energía generada por el reactor, incluida la radioactividad. La amenaza que se cernía sobre Alfa y sus habitantes ha desaparecido. Pero Eva Zoref es quien más a perdido, y de poco sirven las palabras de consuelo de la doctora Russell­.

FUERZA VITAL, sin ser de los mejores episodios de la primera temporada, sí es uno de los más recordados. Al menos, es uno de los capítulos cuyo recuerdo estaba más fresco en mi memoria. Cuando compré la serie completa en DVD no vi los episodios por el orden en que fueron emitidos, si no que opté por visionarlos de acuerdo con mi especial criterio de aficionado; esto es, vi primero aquellos que más me habían impresionado cuando emitieron la serie en TVE hace treinta años. De modo que el primero que me eché al coleto fue EL DOMINIO DEL DRAGÓN, y el segundo este estupendo FUERZA VITAL. A pesar del tiempo transcurrido desde aquel lejano 1977, no me defraudó.

A Espacio 1999 se la conoce como la Space Opera Filosófica, aunque en este episodio no haya, ciertamente, demasiada filosofía. Es más bien un relato pulp pasado por el tamiz de la estética televisiva de los años 70 made in Gerry Anderson. Sólo al final tenemos una pequeña muestra del carácter filosófico que caracterizó la mayor parte de las entregas de la primera temporada. Cuando la esfera azul se aleja de la Luna, John y Víctor comentan lo sucedido y se preguntan por el origen de aquel ser extraordinario. Llegado a este punto, es preciso señalar que en éste diálogo entre el comandante y el profesor se produce la mayor pifia de FUERZA VITAL, pues Bergman l lega a insinuar que tal vez esa cosa sea una estrella que se encuentra en el inicio de su vida. Evidentemente, esto es una solemne tontería, una absurda metedura de pata del guionista. Creo que habría sido mejor mantener el misterio sobre la naturaleza de la entidad antes que soltar semejante estupidez. Menos mal que, poco después, Helena recupera el buen estilo filosófico en la escena final con Eva.

Otro fallo importante se refiere a las víctimas de Zoref. Lo que hace la criatura que domina al técnico es absorber todo el calor del cuerpo humano, de modo que Dominix y los demás tendrían que morir de frío, pero no congelados. Del mismo modo, cuando Zoref absorbe el calor de la taza de café, éste, aunque totalmente frío, debería permanecer en estado líquido. Pero no, se convierte en un sorbete de Saimaza Mezcla. En fin, pequeñas pifias que, en realidad, no estropean para nada la historia, que sigue siendo interesante y muy entretenida.

Los actores, como siempre, están estupendos. Ian McShane da vida al pobre Zoref con gran convicción, especialmente en las tensas escenas con su esposa. En realidad, Zoref no tiene la culpa de lo que le ocurre. Él es la primera víctima de esa criatura y el primero en lamentar las muertes que ha provocado. Pero el ser que se ha adueñado de él acaba venciendo su débil voluntad humana y convirtiéndole en un dócil instrumento con el que lograr su objetivo.

Gay Hamilton (Eva Zoref) es una de las actrices más bellas que aparecieron en Espacio 1999, y borda su papel de esposa atormentada. El resto del reparto, como siempre: perfectos en sus papeles.

Un detalle curioso. A principios de los 80 leí una novelilla de Joseph Berna que era, casi, un calco de este episodio. No recuerdo su título, pero era prácticamente la misma historia. No quiero decir con esto que Berna plagiase el episodio, sino que escribió una versión quizás demasiado fiel de la historia original. La novela, si no recuerdo mal, transcurría en una base situada en alguna de las lunas de Júpiter o Saturno. El final era algo distinto del que vemos en el episodio. Los habitantes de la base se libraban de la criatura devoradora de energía por el expeditivo procedimiento de dispararle con los láser a mansalva, hasta provocarle un atracón de nergía,. por así decirlo. Huelga decir que la entidad, una vez saciada su hambre de energía, ser largaba con viento fresco sin molestar más a los pobres humanos.

Un último detalle. Espacio 1999 alardeaba de sus avanzadísimos (para la época) FXs y su holgado presupuesto Curiosamente, este excelente episodio fue uno de los más baratos, ya que la acción transcurre íntegramente en la base y no se ven maquetas de ninguna clase, ni siquiera nuestras queridas Águilas. Una prueba más de que a veces, con muy poco, se puede contar una buena historia de ciencia-ficción. Que la disfrutéis.

© Antonio Quintana Carrandi, (2.091 palabras) Créditos