
EL TESTAMENTO DE ARKADIA es una de las historias más intensas, misteriosas y subyugantes de Espacio 1999. Último episodio de la primera temporada, significó el fin de la mejor etapa de esta magnífica serie británica. La segunda temporada, rodada en coproducción con EE UU, dejaría un tanto de lado el espíritu filosófico y trascendental para contar historias de corte más aventurero, lo que a la larga redundaría en perjuicio de la serie.
EL TESTAMENTO DE ARKADIA es una historia de ciencia-ficción sazonada con ciertos toques sobrenaturales, que contribuyen a acentuar el interés del episodio, proporcionándole una atmósfera opresiva, casi malsana. Esta fue, quizás, la aventura más fascinante y aterradora que vivieron los alfanos.
Todo el episodio es un largo flashback introducido por la voz en off de John Koenig, al que hemos visto en la primera secuencia dejando constancia por escrito, en su diario personal, de los extraordinarios acontecimientos que acaban de vivir. Todo comienza cuando la Luna, a su paso por las proximidades de un sistema compuesto por una estrella tipo Sol que tiene un solitario planeta orbitándola, varía inexplicablemente su curso, aproximándose a aquel planeta y quedando detenida en el espacio. El profesor Bergman no comprende lo que ha ocurrido. Estaban fuera del alcance del campo de atracción del planeta, así que por fuerza debían haber pasado de largo, pero lo cierto es que la vieja Selene ha sido hecha prisionera por un poder desconocido.
A los alfanos se les presenta otro problema. La computadora ha detectado una pérdida de energía. Examinados los reactores nucleares de la zona generadora, se confirma que no existe avería ni fuga de ninguna clase. Todo está en perfecto estado, pero la pérdida de potencia es real, llegando a afectar al funcionamiento de la computadora. Incluso reduciendo el consumo al mínimo posible, a la base lunar sólo le quedará energía para un máximo de cuarenta y ocho horas. El comandante, convencido de que en el planeta se encuentra la respuesta a lo que les ocurre, decide explorarlo. El viaje, ida y vuelta, les llevará treinta horas. El Águila 1 parte rumbo al extraño mundo, con John Koenig, Helena Russell, el profesor Bergman y dos guardias de seguridad a bordo. Integran también la expedición Alan Carter, a los mandos de la nave, y dos miembros del equipo científico de Alfa, Luke Ferro y Anna Davis.

Mientras tanto, en la base, Paul Morrow activa la fase 1 del plan de ahorro de energía. El Águila 1 sobrevuela la superficie del planeta, comprobando que se trata de un mundo muerto. A pesar de todo, y siguiendo las recomendaciones de Víctor y Helena, que piensan que existe una posibilidad, aunque remota, de que el planeta pueda albergar vida, el comandante ordena a Carter descender. En Alfa, entre tanto, la situación empeora por momentos ya que, apenas partió el Águila 1, la pérdida de potencia fue en aumento, lo que obliga a Morrow a activar la fase 2 del protocolo de ahorro. La calefacción y el alumbrado disminuyen, y sólo la enfermería recibe energía extra. Koenig y los demás han desembarcado en el planeta, encontrándose con un mundo con una atmósfera respirable, que albergó vida en otro tiempo, pero que ahora parece estéril. Sin embargo, pronto harán extraordinarios descubrimientos. Helena y Víctor realizan el más asombroso de todos: una cueva en la que encuentran un grupo de esqueletos humanos alrededor de una tosca mesa de madera. Y grabado a cincel en la pared de roca de la gruta, una inscripción en una lengua que el profesor identifica como sánscrito. Anna Davis es botánica, pero también una experta filóloga, por lo que Koenig la requiere para que trate de descifrar la inscripción. Efectivamente, está en sánscrito, aunque con algunas variantes, y la muchacha cree que podrá traducirlo. Luke, por su parte, se muestra tremendamente fascinado por los restos humanos hallados en la gruta. Pero lo más increíble está por llegar. Anna logra traducir el texto, que resulta ser una especie de testamento dejado por los últimos habitantes del planeta Arkadia, un mensaje para los viajeros del espacio que recalen en su desdichado mundo. Los arkadianos fueron los responsables de la destrucción de su civilización en un holocausto nuclear que acabó con todas las formas de vida del planeta. Los últimos supervivientes se refugiaron en aquella gruta y decidieron dejar constancia de su existencia y de su trágico destino. Pero eso no es todo. La inscripción también revela que un grupo de arkadianos logró abandonar el planeta antes del holocausto, perdiéndose en las profundidades cósmicas en busca de una nueva patria. Y concluye con un sorprendente llamamiento: Ustedes que han llegado hasta aquí, fertilícenlo, ayúdennos a vivir de nuevo
. Estas revelaciones dejan anonadados a nuestros héroes. Koenig se pregunta cómo pudo llegar un hombre de la Tierra a Arkadia 30.000 años antes, que es el tiempo que Víctor y Helena calculan que llevan muertos los seres de la cueva. Pero es Luke Ferro quien muestra más perspicacia. No, ningún humano terrestre llegó antes a Arkadia. Fueron los arkadianos los que llegaron a la Tierra y se instalaron en ella, y la sembraron con las plantas y animales que llevaron con ellos. Anna y Luke han encontrado restos fósiles de más de treinta especies de árboles comunes en la Tierra, lo que viene a corroborar su teoría. Los descubrimientos realizados por Koenig y su gente son fabulosos, pero no explican qué es lo que retiene a la Luna inmóvil en el espacio. El comandante está desolado. El tiempo pasa y no han descubierto nada que pueda representar una esperanza para Alfa, que parece condenada a morir congelada. Todo parece indicar que la única salida que les queda es evacuar la base y trasladarse al planeta. Aunque en éste sus posibilidades de supervivencia sean escasas, son mayores que las que tendrían en la base sin energía para los sistemas de soporte vital.

Y en Alfa las cosas van de mal en peor. La pérdida de energía no cesa y Morrow tiene que activar la fase 3 del plan de economía, lo que provoca un enfrentamiento verbal del doctor Mathias con el comandante en funciones. Morrow sabe que si no le da más energía a la sección médica, los pacientes que en ella se encuentran morirán de frío. Pero sabe también que no le queda más remedio que tomar medidas drásticas, con el fin de que algunos logren sobrevivir, y a Mathias no le queda más opción que aceptarlo, aunque a regañadientes.
Los acontecimientos se precipitan. Luke y Anna, que se encuentran a solas en la gruta, tienen una extraña experiencia con lo que podríamos llamar los espíritus de los últimos arkadianos, y poco después Koenig decide que deben volver a la Luna para evacuar Alfa y trasladarse al planeta. Cuando el Águila 1 se encuentra lo bastante cerca de la Luna como para poder comunicarse con ésta, Morrow informa a Koenig de la desesperada situación de la base. El comandante ordena iniciar la Operación Éxodo, el protocolo de evacuación. Y en ese mismo momento Sandra comprueba que, desde que Águila 1 estableció contacto con ellos, la energía se ha estabilizado al 50 por ciento. La pérdida ha cesado. Koenig no entiende nada de lo que está pasando, así que ordena a Morrow que suspenda la Operación Éxodo hasta que ellos desembarquen. Una vez en la base, Víctor y Helena comprueban que Alfa puede mantener a su dotación con un 50 por ciento de energía, a condición de que ésta no descienda de ese nivel, y el comandante decide suspender definitivamente la evacuación. En Alfa tienen alguna posibilidad de sobrevivir, aunque sea con la mitad de la energía necesaria para mantener todos los sistemas. En el planeta las posibilidades de supervivencia de más de trescientas personas son escasas, así que la decisión de John parece acertada. Pero hay quien no piensa así. Luke y Anna quieren irse a Arkadia, alegando que pertenecen a ese lugar, y así se lo hacen saber al comandante. Koenig intenta hacerles entrar en razón, pero no lo consigue y la pareja decide actuar por su cuenta. Luke, a punta de pistola, obliga a Kano a que le de la combinación del almacén de proteínas y se la transmite a Anna, que lo asalta. Luego, la pareja toma como rehén a Helena para chantajear a Koenig. Exigen un Águila, un buggy lunar y provisiones, agua y equipo para tres años. Koenig se ve obligado a aceptar, aunque prepara un plan para recuperar los suministros una vez Helena esté a salvo. Se acuerda que Alan seguirá en otra Águila a Luke y Anna hasta que estén fuera del alcance de las armas de la base. Sólo entonces la doctora pasará a la nave de Carter. Helena intenta disuadir a la pareja, diciéndoles que se están condenando a un infierno, que serán las dos únicas personas vivas en un planeta desierto, pero ninguno de los dos atiende a razones. Están convencidos de que son los descendientes de los arkadianos y que su misión es dar nueva vida a ese mundo desolado.

Una vez que alcanzan las proximidades de Arkadia, ambas naves se acoplan y Helena pasa al Águila de Carter, que inmediatamente emprende el regreso a Alfa. Este es el momento que espera Koenig. Con la doctora a salvo, ordena que despeguen varias naves que se dirigirán al planeta y recuperarán, por las buenas o por las malas, los vitales suministros que se llevaron Luke Ferro y Anna Davis. Pero súbitamente la Luna, hasta entonces inverosímilmente inmóvil en el espacio, comienza a moverse, alejándose de Arkadia y su estrella. Al mismo tiempo, la potencia energética se restablece hasta sus valores normales, lo que garantiza la supervivencia de Alfa aún sin los suministros robados por los fugitivos. Se aborta el despegue de las Águilas y se informa a Carter de lo que pasa, a fin de que aumente la velocidad de su nave y pueda alcanzar la Luna antes de que ésta le deje atrás. A su regreso a la base, Helena no puede dejar de mostrarse preocupada por el destino de Anna y Luke. Pero como muy bien señala John, nada puede hacerse por ellos porque tomaron su propia decisión. Bien, esto es EL TESTAMENTO DE ARKADIA, para muchos el mejor episodio de Espacio 1999, uno de esos relatos inquietantes con los que, de vez en cuando, nos obsequia la ciencia-ficción televisiva. Aunque la primera temporada de la serie se caracterizó por contar historias de marcados matices filosóficos, ninguna de ellas resultó tan lograda como ésta. Las cuestiones que han torturado al Hombre desde los tiempos más remotos forman parte de esta aventura de John Koenig y su gente. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuál es la razón de nuestra existencia y cuál nuestro papel en esa vasta creación que llamamos Universo? Son, posiblemente, preguntas sin respuesta. Pero en este episodio dos personas al menos, Luke Ferro y Anna Davis, parecen haber encontrado las respuestas a esos interrogantes. O, al menos, a algunos de ellos. Como dice el comandante en el epílogo: Ellos han encontrado su origen y su destino. Nosotros aún viajamos por el espacio en busca del nuestro. Pero debemos tener fe y no olvidar que para nosotros, para toda la humanidad, existe un propósito
. Ciertamente, para los habitantes de la Base Lunar Alfa, el mito de Adán y Eva, la primera pareja de la Creación, ha adquirido un nuevo significado.
Espacio 1999 ha sido acusada en numerosas ocasiones de haber sido una serie que desaprovechó sus magníficos guiones en aras de la espectacularidad de sus FXs. No estoy de acuerdo con esta opinión. Si bien es cierto que los productores hicieron especial hincapié en el empleo de FXs de última generación (para la época) y en el enorme desembolso económico por episodio (más de 300.000 USD) no cabe duda de que se preocuparon muchísimo por contar buenas historias de ciencia-ficción. Si pasamos por alto las inexactitudes o imposibilidades científicas, comunes por otra parte a la mayoría de las producciones televisivas del género, no queda más remedio que admitir que esta serie es de lo mejor que se ha hecho para la pequeña pantalla. Y EL TESTAMENTO DE ARKADIA es buena prueba de ello. Es verdad que el guión parece dejar muchos cabos sueltos, muchas cosas en el aire, pero eso contribuye a acentuar el halo de misterio que envuelve toda la historia.
Por otra parte, no deja de ser significativo que esta fabulosa entrega marcara el final de la primera temporada. Da la impresión de que el equipo de la serie era consciente de los cambios que se avecinaban (no para mejor) y quiso que el último episodio de la Espacio 1999 más genuina fuera memorable. Mi opinión personal es que lo consiguieron plenamente. A partir de aquí, con las alteraciones introducidas por los nuevos socios americanos, Espacio 1999 cambió tantísimo que los fans, más que de una serie dividida en dos temporadas, hablamos de dos series casi distintas, a pesar de que la mayoría de los personajes y las premisas argumentales se mantengan en ambas. Pero esa es otra historia. Ahora, disfrutemos de EL TESTAMENTO DE ARKADIA, la aventura más misteriosa y desasosegante de Espacio 1999.
Gran Bretaña, 1975