EL ÚLTIMO VIAJE
Poul Anderson
EL ÚLTIMO VIAJE EL PUEBLO DEL AIRE
Título original: The best of Poul Anderson
Año de publicación: 1976
Editorial: Bruguera
Colección: Naranja nº 97 Naranja nº 116
Traducción: María Teresa Segur Giralt
Edición: 1982 1983
Páginas: 152 152
ISBN:
Precio: Agotado

En esta recopilación de relatos se puede apreciar en todo su esplendor la habilidad creativa de Poul Anderson. Por lo pronto son los relatos favoritos del autor, el mismo los selecciona y prologa cada uno de ellos, explicando su motivación a la hora de escribirlos. Se descubre entonces a un Poul Anderson de imaginación prodigiosa y lo que es más, con una notable capacidad de observación, ya que muchas de sus propuestas están inspiradas en su propias experiencias y lecturas, extrapoladas y proyectadas en el futuro.

Hay que tener cuidado con esta edición de Bruguera (Colección Naranja números 97 y 116) Se basa en THE BEST OF POUL ANDERSON, editada en 1976. En esta antología se incluyeron nueve relatos, de los que ocho (THE LONGEST VOYAGE, MY OBJECT ALL SUBLIME, KYRIE, HIDING PLACE, THE BARBARIAN, SAM HALL, THE LAST OF THE DELIVERERS y THE SKY PEOPLE) se reparten entre los dos volúmenes, pero se ha hurtado THE FATAL FULFILLMENT, ¿Qué ocurrió con este relato? chi lo sá, al editor de Bruguera debió no cuadrarle el número de páginas y, tras echar cuentas, decidió que le sobraba un cuento. No obstante, es posible encontrarlo en el volumen CIENCIA-FICCIÓN 17, también de Bruguera, como CUMPLIMIENTO FATAL.

Estos son los relatos:

EL ÚLTIMO VIAJE (1960). En un satélite de un lejano planeta, los humanos han olvidado su verdadero origen pero se han extendido a todo lo largo y ancho de la enorme luna. Siempre con Tambur, el planeta principal, sobre sus cabezas, se han disgregado en una buena cantidad de civilizaciones, desde las más primitivas hasta aquellas que dominan a la perfección la navegación a vela. Precisamente, durante su periplo alrededor del mundo el capitán Rovic tiene noticia de la existencia de una nave espacial, y un hombre del espacio. Retenido como símbolo religioso por los hisagazis, unos isleños que bien podrían equipararse a los aztecas de los tiempos del Descubrimiento, Val Nira, el hombre de las estrellas, ve en los marinos recién llegados la esperanza de volver a su mundo.

MI SUBLIME PROPÓSITO (1961) es una sutil historia sobre viajes en el tiempo que empieza como un aburrido relato de intrigas empresariales para ir derivando poco a poco en la reflexión sobre la abominación del crimen y la ética del castigo.

EL ESCONDITE (1961) esconde, propiamente, un apasionante relato de intriga y lógica bajo lo que aparenta ser una gruesa capa de space-opera humorística. El Hebe G. B., un yate de lujo, se ve perseguido por unos malvados piratas espaciales, con la mala suerte de que se les estropea le condensador de fluzo en el momento más inoportuno. Oportunamente, avistan una nave alienígena y con la poca energía que les queda la capturan con la esperanza de que los extraterrestres les ayuden a evadir a los piratas. Para consternación del capitán Torrance (y de su impertinente patron, Nicholas van Rijn), los alienígenas se han escondido de una forma diabólicamente astuta.

KYRIE (1968) es una floja historia sobre telépatas y seres de plasma. No aporta nada especialmente reseñable y ni siquiera el intento de Anderson de hacer de él un relato conmovedor consigue sacarle a flote.

SAM HALL (1953) en una sociedad controlada al milímetro un alto funcionario, aprovechando su acceso a todo tipo de bases de datos, crea el perfil de un individuo al que ir endosando algún que otro pecadillo propio o de allegados. Sam Hall, que así lo llama en recuerdo de una vieja canción de borrachos, va adquiriendo poco a poco personalidad propia, creciendo en fama y número y calidad de fechorías, hasta que toma vida propia.

EL BÁRBARO (1956) es una parodia de las aventuras de Conan. Cronkheit, un bárbaro del todo impresentable, aparece en la corte de la emperatiz Larra comportándose como se comportan todos los bárbaros: fatal. El caso es que Cronkheit, pese a su higiene descuidada, es capaz de encandilar a la emperatriz, que le da el mando de un cuerpo de ejército, pero el bárbaro no entiende demasiado bien todos esos abstrusos conceptos de la estrategia, la táctica y la logística, por no habla de la geopolítica y la economía, y la campaña resulta ser un desconcertante fracaso.

En EL ÚLTIMO DE LOS LIBREPENSADORES (1958) Anderson da rienda suelta a sus tendencias ideológicas y reparte a izquierda y derecha con igual entusiasmo. En términos generales, todo esto de la sociedad de consumo y demás se ha ido al carajo y la gente se ha organizado en pequeñas comunidades más o menos autosuficientes. A una de ellas llega un viajero que resulta ser un viejo comunista en busca de un lugar donde vivir, pero en la pequeña comunidad vive el tío Jim, un recalcitrante republicano de lo más conservador. Las agrias discusiones entre uno y otro están servidas ante el asombro de los habitantes de la comunidad, felices en su apacible vida comunal.

EL PUEBLO DEL AIRE (1959) parece una continuación de la anterior, al menos el escenario es el mismo pero muy en el futuro: de lo que conocemos hoy día no queda nada y a lo largo de los siglos se han creado y destruido nuevos imperios. En el momento del relato un barco polinésico ha llegado a las costas de México donde un imperio decadente hace frente como puede a los embates de los bárbaros del norte, mejor armados, mejor preparados y técnicamente superiores. El pragmatismo del capitán Rouri será toda una sorpresa para invasores e invadidos.

Aunque existe un libro de Martinez Roca titulado LO MEJOR DE POUL ANDERSON, en realidad se trata de la traducción de BEYOND THE BEYOND. Lamentablemente, y por lo que se y he investigado, la de Bruguera de primeros de los años 80 en su Colección Naranja parece ser la última edición de esta obra en Español (previamente se publicó en Libro Amigo) Una lástima por cuanto se trata de una magnífica compilación de relatos de corte clásico pero a la vez notablemente innovadores y que no han perdido la frescura tras más de cuarenta años de su publicación.

© Francisco José Súñer Iglesias, (1.005 palabras) Créditos